EPILOGO.

Génesis

Hermione se encontraba con la mirada en el cielo, segundos antes había podido visualizar el celeste cielo, pero ahora, las sombras de los mortíos bailando en el cielo sobre sus escobas, lo habían cubierto todo, borrando toda pista del hermoso cielo, bañando con sus sombras y sus horrendas carcajadas de victoria…

La castaña apretujó su varita, sentía la suciedad en todo su cuerpo, el olor a muerte mesclada con la sangre emanando de su maltratado cuerpo, la rosada sudadera que usaba en esos momentos o al menos lo que quedaba de ella, estaba completamente empapada de sangre y sudor, había estado luchando con algunos de los mortifagos recién reclutados por Lord Voldemort, durante horas y lo único que pudo hacer, fue matar a uno que otro, no fue la gran cosa.

- Malditos hijos de perra.- se escuchó el rugido de la ronca voz de Ronald Weasley, Hermione no volteo a verle, estaba demasiado ocupada intentando contener las ganas de llorar.

Habían quedado con uno de sus más importantes espías, que había logrado exitosamente infiltrarse en las filas de la horda asesina de Lord Voldemort, Ginny había intentado durante mucho tiempo, hacerle entender que no debían nombrarle, Hermione por otro lado…

- "No le tengo ni una pisca de miedo a ese monstruo…así que mencionar su nombre no es más que pan comido…" – había dicho hace días, antes de partir en aquella misión casi suicida.

Ron se estremeció al ver al encapuchado dirigirse hacia ellos, el pelirrojo apuntó a su aliado con la varita, Ron siempre había sido un muchacho que se mantenía alerta, Hermione bajó su mirada y taladró al encapuchado con esta…

- Granger ¿eres estúpida o te haces…? ¡Deberías estar apuntándome con tu maltrecha varita! – la voz era joven, aterciopelada, y escalofriante como el sonar del cascabel de una serpiente.

- Cierra tu escamosa boca, Malfoy… ¿Qué planea Tom Riddle, ahora? ¿a cuanta gente piensa masacrar con su ridículo desfile de idiotas asesinos? – Ron dirigió su azulada mirada a su amiga, Hermione estaba más que harta de toda aquella basura, Ron lo sabía, Harry lo sabía ¡Hasta Draco lo sabía! Y era este último el que mejor lo comprendía.

- Ya basta Granger…tú y tus sermones de amargada… aquí no están seguros, vamos a otro lugar.

- No me moveré de aquí Malfoy, suelta la lengua y dinos que es lo que tu líder "supuesto" piensa hacer…- Hermione dio unos cuantos pasos y le apuntó con la varita.

Draco, quien se había mantenido tras la plateada mascara todo ese tiempo, dio unos cuantos pasos hacia Hermione, se retiró la máscara sin bajar la capucha, no iba a arriesgarse que los idiotas voladores que se encontraban sobre sus cabezas, le identificaran.

- El muy cobarde ha enviado a Bella tras cualquiera que tenga la cabeza roja… - Hermione frunció el ceño al ver a Draco señalar a Ron con un movimiento de cabeza.

- ¿Algo sobre Harry? – preguntó Ron, quien ya estaba al lado de la castaña.

- Nada, Voldemort aún no tiene pistas de él… mi padre me ha hecho saber que Lord va tras cualquiera que tenga un lazo emocional con cara rajada…

- ¡deja de llamarlo a…!

- ¡Cállate Ron! ¿Qué más Malfoy?

- Que dulce de tu parte Granger.- se burló el rubio.- pero es todo por el momento, Los Hermanos Lestrange han descubierto a varios espías de la orden, lamentablemente… en estos momentos los muy infelices deben estar interrogándolos y torturándolos…- la voz del rubio sonaba cansina, Hermione comprendía el riesgo en el que Draco estaba sometido.

- Maldita sea… ¿Qué sabes de Luna Lovewood? - preguntó una vez más, Ron.

- ¿La lunática? Merlín Comadreja… ni cuando Granger fue secuestrada por Rebastan preguntabas por…- pero el rubio guardó silencio al ver la mirada asesina del pelirrojo.

- Ya basta de tonterías, Malfoy creo que debes regresar… estamos demasiado expuestos y…

- ¡Bruja…! – gritó con sarcasmo el rubio.- hace unos momentos te dije que aquí no estábamos seguros…

- Malfoy, ya basta.- interrumpió Ron.

- Bien, bien lo siento… nos veremos el próximo mes… será mejor que mantengas esa cabeza oxigenada tuya bien pegada en su lugar Malfoy… eres de gran ayuda en estos días…- dijo Hermione mientras hacía ademán de retirarse.

- ¡Ay, Granger… me vas hacer llorar! – contestaba el rubio mientras se llevaba la mano cubierta por los oscuros guantes de cuero, justamente al pecho, el muy dramático.

Hermione sonrío de medio lado, meciendo la cabeza de un lado a otro, Ron suspiró resignadamente, siempre era la misma con ese par…

Malfoy se desvaneció en el aire, mientras tanto, Hermione y Ron tenían que apañárselas para regresar a salvo a la madriguera, donde estarían a salvo al menos por un tiempo, la orden del fénix había cambiado de lugar el cuartel, la temporada pasada, Lord Voldemort y sus seguidores habían llegado de improvisto, al parecer, no solamente del lado de la orden asesina habían espías…

Hermione andaba con cuidado entre los árboles, Ron iba justamente frente a ella, la pelirroja melena brillaba a rayos de luna, la chica sonrío al ver los destellos rojizos…

Ambos muchachos se detuvieron al ver un largo gusano de humo levantarse en el cielo, el pueblo vecino más próximo estaba a varis kilómetros, seguramente estaban siendo atacados por los mortifagos…

- Tenemos que continuar, Herms.- la vocecilla de Ron era apenas audible, el cansancio muy notorio y las ganas de llorar evidentes, la castaña volteo a verle.

- Será lo mejor… Dios, odio todo esto.- dijo mientras continuaba, apretando su varita contra su reseca piel.

Y lo inevitable ocurrió, la castaña vio a Ronald Weasley salir volando gracias a un expeliarmus bastante potente, ella soltó un grito donde le llamaba, todo fue tan lento, tan horroroso, Hermione levantó su varita y apuntó al primer encapuchado que vio…

- ¡Avada Kadavra! – gritó la castaña, que, a pesar de que ya había pasado un año desde que comenzó a utilizar aquel hechizo, aún no se acostumbraba a imaginar sus manos llenas de sangre, era una asesina, al igual que aquellos magos oscuros.

- "Ellos matan por placer, Hermione…tú por sobrevivencia…" – le había dicho Harry Potter aquella vez que hubo asesinado a Vincent Crabble, aquel regordete muchacho que seguía a Malfoy como una garrapata, siempre pegado a este.

Ron se había recuperado rápidamente del confundus, que le habían lanzado, hechizo a varios mortíos con uno que otro petrificus, mientras Hermione no sabía qué hacer en medio de la batalla, cada vez llegaban más mortifagos, Ron se encargaba de ellos mientras ella lo veía todo, como una de esas viejas películas…

- ¡Desmaius! ¡Hermione, muévete maldita sea, van a matarte! – gritó Ron, fue en ese momento cuando la castaña despertó de su embelesamiento, levantó su varita y apuntó, lanzando varios hechizos protectores…

- ¡Mierda Ron, son demasiados! – gritó la castaña mientras ella y su amigo intentaban escapar entre las ramas y la oscuridad del bosque.

- ¡Hermione corre! ¡Corre! – le había respondido el muchacho, Hermione, quien iba tras Ron, apenas podía identificarle entre las sombras de la noche, lo hubiera perdido de vista si no fuera por su brillante cabello rojizo.

- "Maldita sea, van a matarnos, vamos a morir y dejar solo a Harry…No, no podemos morir, no ahora, voy a vivir y veré la guerra finalizar" ¡Crucio! ¡Petrificus! – La leona se defendía ágilmente, lanzando hechizos a diestra y siniestra, defendiendo su vida a toda costa.

Se detuvo secamente al ver a Ron en el suelo, sobre un montón de hojas, y al verlo ahí, con su retorcida sonrisa y sus ojos en blanco…

Lord Voldemort estaba frente a ella, con un Ron inconsciente…

- "Mierda…maldita basura…no vas a matar a mi amigo ¡No vas a matarnos!"

- Oh, vaya… aquí tenemos a la sangre sucia más inmunda de todo el mundo mágico, la amiga del niño que vivió…- Hermione entrecerró los ojos, frunciendo el ceño y logrando escuchar el quejido de Ron.

- ¡No te diré nada aunque me torturen de toda la vida! – gritó ella, de entre el grupo de enmascarados, Hermione pudo distinguir a Malfoy, y sabía por sus ojos grises que podía ver a través de la máscara, que estaba anonadado, no esperaba que los atraparan tan pronto.,

- Asquerosa… ¿Cómo te atreves a hablarme así…? ¡Crucio! – su voz arrastrada y suave se volvió un grito aterrador que penetró dentro del cuerpo de Hermione junto a una descarga eléctrica que le llegó hasta la última célula del cuerpo.

A pesar de sentir el inmenso dolor, era mucho peor para ella imaginarse a Ron muerto, a un Harry derrotado y un Voldemort triunfante…

Mientras ella se retorcía en el suelo y las carcajadas de los seguidores de Lord Voldemort, Hermione vio como Ron abría los ojos y sacaba su varita de entre el montón de hojas secas, la chica apretó la quijada…

Un segundo más para darle tiempo a su amigo.

Soltó un grito aún más fuerte, satisfaciendo la horrenda obsesión de Lord Voldemort de hacer sufrir a sus enemigos…

Aunque ella lo hacía para que este le prestara aún más atención y se olvidara de su amigo…

- Devaister – susurró Ron mientras clavaba la varita al suelo.

Hermione sonrío al ver a Voldemort metido entre las ramas, uno que otro Mortío intentando escapar, Ron se puso de pie rápidamente, Malfoy fingió intentar atacarlos mientras evadía las enredaderas, Hermione y el pelirrojo salieron corriendo…

- ¡Crucio! - se escuchó el grito histérico de Bella, Hermione se tropezó con alguna rama, llevándose a Ron en la caía, ambos rodaron por una pequeña colina llena de hojas secas…

Hermione se puso de pie, pero al parecer Ron ya no podía seguir más, tenía una pierna lastimada y algún par de costillas rotas, la castaña se inclinó para ayudarle pero…

- Sigue tú, Mione… ve y consigue ayuda yo… - pero el chico fue interrumpido por la muchacha, Hermione se estremeció al escuchar el crujir de las ramas al ser aplastadas por las pesadas botas de los mortifagos.

- ¡No voy a dejarte aquí Ronald! – le dijo ella con la mirada cristalina, no lo iba a abandonar a merced de aquellos asesinos.

- Vete Hermione, sálvate tu… yo… los voy a distraer… ¡Vete maldita sea! – el pelirrojo le dio un empujón, Hermione se tambaleo hacia a tras pero logró equilibrarse, sus ojos se llenaron de lagrimas.

- Ronald no hagas esto… por…

- ¡Lárgate de aquí Hermione, prefiero matarte yo mismo que dejar que esas basuras lo hagan! – le gritó el pecoso, la castaña se mordió el labio, como siempre hacía cuando estaba nerviosa y deprimida.

- No te mueras, Ron…- dijo ella mientras se daba la media vuelta y salía corriendo.

- ¡¿A dónde crees que vas, maldita sangre-sucia? – el grito de Bella le hizo estremecerse, la castaña mientras corría se volvió para ver como los mortíos atrapaban a Ron, ella, como una cobarde, intentaba salvar su pellejo.

Se detuvo, a pesar de las suplicas de Ron, ella se detuvo, levantó su varita mientras llevaba su mano hacia el gira-tiempos que aún llevaba consigo, aquella reliquia era un recuerdo de su profesora McGonagall, quien había muerto defendiendo el colegio un par de años a tras…

- Maldita Loca…- susurró Hermione mientras veía como el rayo asesino era lanzado hacia ella.

- ¡HERMIONE! – se escuchó el grito de Ron, nombrándole en medio de una sesión de tortura.

- Ronald…- susurró la muchacha sin darse cuenta de que había activado el gira-tiempos.

Y la luz se volvió aún más intensa, Hermione le veía todo brillante y sabía que el viento que sentía en aquel momento, no había soplado por su cuerpo desde hace ya mucho tiempo, recordó la voz de Ronald rogándole que se fuera, el grito de Bella al lanzarle el Avada…

Abrió los ojos aún más, acostumbrándose a la luz, caía, lo veía, veía el suelo aún más cerca entre los mechones revoltosos de su castaño cabello…

- "¿Dónde carajos estoy? Activé el gira-tiempos pero…" – y no pensó nada más, sus ojos visualizaron allá, frente a ella, en tierra firme, a una persona envuelta en una capucha de terciopelo verde…

Y al parecer se había dado cuenta de su presencia por qué había levantado su rostro hacia ella, sus ojos eran azules, de un hermoso y destellante azul zafiro, Hermione pensó que era el color más bonito que jamás había visto…

- "¿Quién será ese hombre…?" – se preguntó la muchacha mientras sentía el cuerpo ligero, demasiado para su gusto, y por un momento creyó que aquel individuo le dejaría caer…

Odiaba el dolor, odiaba los golpes… cerró los ojos cuando creyó que moriría al tocar la tierra y olfatear la hierba de cerca…

- Wingardium Leviosa…- escuchó su sedosa voz, Hermione pensó al principio que había escuchado hablar a una serpiente, su voz arrastrada, ronca y a la vez sedosa, no sabía él por qué, pero le sonaba de alguna parte aquel tono de timbre bucal.

- Genial…- susurró la muchacha mientras abría los ojos, estaba en el suelo, él le había dejado caer delicadamente para que no se lastimara, Hermione levantó la mirada para agradecer a su salvador…

Pero el broche plateado que sujetaba la capa, le decía que aquel hombre no era de agradecer, sino de maldecir…

- ¿Quién eres y que haces en los terrenos de Hogwarts sin mi autorización? – le preguntó él mientras se arrodillaba a su lado.

- Soy Hermione… soy… ¿Quién eres tú? – preguntó ella ya algo confundida, aquel sujeto le había interrogado como si fuera la gran autoridad.

- Salazar Slytherin…- fue su respuesta, Hermione abrió los ojos desmesuradamente.

- ¡Mierda! – exclamó la muchacha mientras se ponía de pie, sentía la mirada zafiro de aquel hombre recorrer su cuerpo, estudiando sus vestimentas, su todo…

- ¿No eres de por aquí, verdad, señorita Hermione? – preguntó Salazar, la chica se volvió hacia él.

- Tienes que llevarme a Hogwarts en este preciso momento.- ordenó ella, Salazar sonrío de medio lado.

- ¿Quién te hace pensar que voy hacer eso? – dijo el divertido.

- Bien… como si necesitara de tu ayuda…- y empezó a andar, hasta que sintió una fría mano rodear su brazo, Hermione se volvió hacia su compañía.

- "Cuatro mil años, Hermione...¡Has retrocedido cuatro mil malditos años!" – pensaba la joven mientras veía a aquel hombre que decía ser Salazar Slytherin, uno de los cuatro fundadores de Hogwarts.

- Tengo que volver…- dijo la chica mientras volteaba a ver el cielo…

….. DE CUATRO A CINCO MESES DESPUES…

Lo último que había visto era el rostro anonadado de Salazar y Godric, mientras que algo extraño y rasposo comenzaba a cubrir su cuerpo, luchó, luchó con toda su fuerza, pero le fue imposible derrotar a aquello que fuera que estuviera atrapándola…

Y después de eso, simplemente no supo nada más.

La sangre cubría la mayor parte de su cuerpo, le dolía la cabeza a más no poder y tenía tanta hambre que podría comerse un elefante en aquellos momentos.

Se sentó sobre la cama, le dolía el vientre, llevándose la mano a esa zona adolorida, Hermione levantó la mirada y ahí estaba, Malfoy observándole profundamente…

- Al fin Granger, ya era hora…- su voz sonaba cansada y arrastraba las palabras, Hermione le vio sorprendida, Draco supo descifrar aquella mirada que poco a poco comenzaron a llenarse de lagrimas.

Había vuelto.

Draco se puso de pie rápidamente y se acercó a la muchacha, la castaña se abrazó fuertemente a su pecho, apretujando la capa oscura con sus delgaduchos y fríos dedos, y lloró, lloró por muchas razones, pero la principal fue que la sensación de pérdida comenzaba a inundar su pecho…

- Ya estás en casa, Granger… deberías estar feliz por tener como pañuelo a un biscocho como yo…- susurró Draco a su oído, Hermione le dio un puñetazo en el pecho antes de soltar la carcajada.

- Estúpido hurón creído…- fue lo que dijo. CONTINUA EN ROJO ESCARLATA