Never
-Desilusión.
Siempre había intuido que criar a un niño no era nada fácil, pero hasta ese momento lo había corroborado, a lo mejor porque era hombre y su instinto maternal aún estaba por lo suelos, se había quedado sin pañales, los biberones estaban sucios y Hana no paraba de llorar. Todavía no había descifrado como le hacia Anna para tener todo en orden, el niño nunca lloraba, nunca estaba sucio y no había nada que limpiar con respecto a él. Era cuestión de vigilarlo para que no le pasara nada.
Con el bebé en brazos corrió hasta la cocina para lograr lavar un par de trastes y darle de comer con la esperanza de que esa fuera la razón por la cual estuviera llorando. Sin suerte, mojó al niño más de dos veces quedándose sin ropa. Tenia que comprar más o debía lavar todos los días.
El timbre de la puerta sonó de repente orillándolo a depositar al rubio en una cuna improvisada con el sillón y unas cuantas almohadas. Acarició su pequeña cabeza ofreciéndole una sonrisa para después correr hasta la puerta con la esperanza de que sea una que otra niñera buscando trabajo.
-¡Abuela!-dijo algo sorprendido-¿Cómo supiste que estaba aquí?-
-Cállate-murmuró-¡Entra Sasury!
La chica entró a paso lento y con mirada baja, hizo una pequeña reverencia hacia Yoh y esperó a que a anciana acabara de pasar. Tomaron asiento, Sasury observaba detenidamente al niño mientras Kino permanecía en silencio.
El castaño alejó al pequeño llevándolo a su habitación y lo acostó en su cama procurando que no callera al piso. Volvió a la sala inquieto ante la presencia de aquellas dos encarándolas con un semblante serio y esperó a que ellas fueran las que empezaran la conversación no sin antes pasar por la cocina y servir el te que su abuela acostumbraba.
-Quiere aclarar las cosas-dijo la anciana refiriéndose a la chica.
El silencio inundó la habitación, ninguno levantaba la mirada, él se reprochaba que su hijo estuviese en el mismo lugar que ella, sin embargo debía de darle una segunda oportunidad. Calló y se dedicó a escuchar.
-Quiero decir que…que yo fui la culpable-alzó la mirada esperando la aprobación de este para seguir-Siento algo por ella pero creo que ella no me ama.
Había empezado a dar una explicación tal y como Anna le había ordenado, esperaba que al final él la entendiera y se arrepintiera de lo ocurrido.
-No te preocupes, yo te ayudaré a tener de nuevo a tu hijo-dijo confiado tomando su mano y llevándola consigo.
-Y ¿por qué debería de creerte?-preguntó alejándose.
Hao buscó con la mirada alguna señal de personas que se pudieran estar quedando en la pensión, al verificar que no hubiera nadie le sonrió débilmente acercándose un poco.
-Porque no me gusta que estés sola-
Sus ojos se entrelazaron husmeando lentamente en los recuerdos, si tan solo en ese momento fuera Yoh el que tuviera enfrente y no su hermano, trataría de aclarar las cosas y retenerlo a su lado.
-Bien, necesito tu ayuda-
El castaño sonrió victoriosamente al escuchar aquello que tanto quería oír, se levantó y caminó con dirección a la cocina buscando algo de beber. Anna aún pensaba en lo que había dicho y en si realmente debía confiar.
-Toma-dijo acercándole un baso repleto de limonada-Vamos a relajarnos-
Una larga hora pasó antes de que las discusiones entre ellos dos terminaran, la anciana permaneció callada durante todo el tiempo meditando lo que sucedía.
-Lo siento, yo fui la culpable-
Sasury elevó la mirada y se dispuso a retirarse del lugar con la intención de esperar a Kino afuera. Se fue con la intención de no volver a verlos, y si algún día los veía no les causaría ningún tipo de problemas, es mas, bajaría la cabeza y haría como si nunca los hubiera conocido. Era lo mejor para todos.
-¿Crees que deba pedirle perdón?-preguntó Yoh sin esperar respuesta.
-Los veo en año nuevo-respondió la anciana esperando a que comprendiera lo que realmente quería decir.
Tomó en brazos al pequeño ya dormido y caminó lo más rápido que pudo con dirección a la pensión. Por suerte todavía conservaba una segunda llave que él mismo había guardado para una emergencia.
Debió comprarse un auto cuando empezó a trabajar, o por lo menos pedirle uno a Manta y pagárselo en cuanto pudiera.
Sonrió al darse cuenta que Hana despertaba ante los movimientos bruscos que hacia su padre, hizo una mueca de disgusto lo que hizo que recordara que no le había dado de comer ni le había cambiado el pañal. Los planes eran llegar a la pensión y al regreso ir de compras por las cosas que necesitaba, intuía que no iba a durar mucho tiempo en el lugar.
Abrió la puerta gritando el nombre de la chica, buscó con la mirada alguna señal de ésta y lo único que pudo observar fue a Hao caminando con la rubia en brazos. Algo desarreglado, con la blusa abierta y el pantalón desabrochado. Caminaba con la intención de no despertarla.
-Si gritas la vas a despertar-dijo su gemelo con una sonrisa en los labios.
No debía ser adivino para saber lo que habían hecho.
Continuará...
Nota: Ya se! muy corto pero solo faltan dos capítulos para que se termine (ya los terminé, solo necesito quebrarme la cabeza un par de veces para que no estén tan feos xD), espero que este capitulo este entendible, si no, espero preguntas y en el próximo capitulo respondo.
¡Siento haber puesto a Hao como el malo de la película! No sabía a quien mas poner T-T
Próximo capitulo: 4 de Octubre.
Gracias por leer.
