Never
-Ocaso.
Estaba tan molesto que era capaz de irse en contra de Hao no sin antes despertar a la rubia para que presenciara el acto.
Contuvo su coraje presionando lo único que tenia a la mano, por desgracia lo único que tenia cerca era a su hijo. Se percató de su acción en el instante en el que el niño soltó un grito seguido de un llanto incontrolable.
Anna empezó a despertarse cuando Hao iba rumbo al segundo piso dejándolo solo. Subió rápido los escalones con la intención de que la rubia despertara en su recamara, lo ultimo que quería eran riñas y golpes.
Yoh solo observaba mientras meneaba torpemente al niño, al mismo tiempo que le pedía perdón con leves susurros. Salió de la pensión sin voltear atrás y tomó un taxi con dirección al centro de la ciudad.
-¡Hana!-gritó la chica despertándose por completo.
Sintió un leve mareo mientras buscaba a su alrededor algún indicio. Se había escuchado tan real aquel triste llanto que esperó verlo frente a ella.
Contempló por unos segundos la fría sabana que cubría sus piernas, alguien la había puesto ahí con sumo cuidado, puesto que la había guardado anteriormente en un cajón y se encontraba doblada en dos partes. Desilusionada bajó su mirada alertándose minutos después cuando notó que la puerta se abría.
-¿Quién es?-
-Calma, soy yo-
El moreno estaba frente a ella con un baso de agua, se lo ofreció acercándose aun mas con la intención de tranquilizarla, sin embargo al llegar, esta ya estaba de pie y con dirección a la salida.
-Me puedes explicar ¿Qué sucedió?-preguntó dirigiéndose al primer piso.
Hubo un largo silencio antes de que pudiera contestar, salieron de la pensión esperando a que uno de los dos detuviera su paso, después quedaron frente a frente. La chica cruzó los brazos mientras que él sonreía.
-Estábamos hablando y te desmayaste-
Su mirada se volvió alarmante de un momento a otro, quiso golpearlo pero su cuerpo no respondía. Eso era mentira, decidió mejor dejarlo ir y no esperar nada de él. Tendría que luchar sola por Hana.
Detuvieron el auto frente a un gran edificio, pagó lo debido y salió con el niño en brazos ya dormido. Caminaba a paso muy lento con el propósito de no despertarlo, la gente lo veía con una sonrisa en el rostro que inclusive arrancaba carcajadas.
La sala de espera estaba vacía y solo la ocupaba una secretaria tecleando algo fuerte ante su computador. Se acercó saludándola y después le indicó a quien deseaba ver.
-Pase-dijo la señorita indicándole después la puerta por la cual debería de entrar.
Intentó localizarla entre muchas otras, todas eran elegantes y no había duda de que embellecían el corredor. Dudó por unos momentos, se detuvo varias veces antes de abrirla, y cuando lo hizo examinó al hombre tras el gran escritorio.
-Buenos días-saludó cordialmente-Quiero divorciarme…-
Durante más de dos semanas Anna trató de localizar sin éxito a Yoh para poder ver a su pequeño aunque fuera por unos minutos. Preocupada, les preguntó a varios amigos sobre su paradero.
A la tercera semana llegó a ella un sobre amarillo donde la citaban en un despacho de abogados, no tenia que ser adivina para suponer el motivo por el cual el documento estaba ahí. Lo abrió y enseguida leyó una serie de palabras que le hicieron estremecerse.
Ahora sabia lo que había hecho durante todo este tiempo, pero ¿por qué había llegado hasta ese extremo? ¡Estaba exagerando! Llevó una de sus manos al rostro para limpiar una lágrima que salía rumbo a su mejilla.
Al llegar el día se arregló mas de lo acostumbrado, usaba la falda negra que le regalo el castaño poco antes de que se embarazara, una blusa blanca que acababa de comprar y un collar de jade obsequio de los abuelos en su cumpleaños.
Llegó con prisas a la oficina debido al tráfico, maldijo un par de veces antes de entrar. Iba preparada mentalmente, su matrimonio se estaba despedazando, estaba su hijo lejos de ella y no tenia a nadie a su lado, absolutamente todos estaban departe de Yoh. Excepto Jun que le hacia llamadas de ves en cuando, y sin embargo se hacia la fuerte, como si no pasara nada.
-Buenas tardes, señora Kyouyama-al parecer no era la única que llegaba tarde.
-¿Solo he llegado yo?-preguntó sentándose frente a él.
-Sí, no debe tardar-
Tenía a un hombre algo viejo en frente, parecía ser muy agradable y profesional en lo que hacia. Él le sonreía mientras la rubia le hacia preguntas y las respuestas venían sin titubeos, no pudo esperar para plantearle el tema de Hana, quería aclarar sus dudas. Lamentablemente no pudo seguir ya que la puerta se abrió repentinamente.
-Lo siento, tuve que hacer varias paradas antes de llegar-
-Tome asiento señor Yoh-
El licenciado comenzó a hablar sin que nadie lo detuviera, los dos escuchaban atentos distrayéndose de vez en cuando pensando en otras cosas y volteándose a ver. Anna estaba nerviosa, ya que llevaban más de media hora sin discutir, hablaban a su tiempo y buscaban una solución.
-Perdóname Yoh-dijo en voz alta-Sasury no sabia que
-Esto no es por ella-dijo interrumpiéndola. Su rostro mostraba algo de dolor-Es por Hao-
Siguió explicándole la causa del divorcio mientras ella escuchaba atónita, si bien aquel día casi no lo recordaba, sabia que Hao no la había tocado de esa manera o al menos no se hubiera podido atrever.
Había algo en su contra. Después de haber conversado un poco, ella quedo inconsciente por unos momentos, despertando después en su habitación.
-¡Hao se aprovechó de la situación!-gritó angustiada-¡Él dijo que yo me había desmayado!-
-Lo siento Anna, no te puedo creer-
Partieron del lugar algo pensativos sobre lo sucedido, la rubia regresó a la pensión con el ofrecimiento de ver el fin de semana a Hana. Al menos algo había salido bien. Tenía de nuevo su razón para vivir, ahora tenia que esperar a que llegara el día.
Atravesaba el patio con paso recto y perezoso cada tarde con el fin de ver el atardecer recostándose en ocasiones en el césped y tomando cortas siestas bajo el manto de nubes, tal vez así el tiempo podría pasar mas rápido, pero para que se engañaba, así la situación no iba a mejorar. Al menos confiaba en Yoh, su hijo estaba en buenas manos.
Tuvo que dar varias vueltas más a la oficina del licenciado antes que le pudiera decir como iba el caso. Para esto, ya habían pasado dos semanas.
Llegó a la pensión exhausta y molesta por haber perdido toda la mañana en aquel lugar, ahora tenia que hacer la limpieza por la tarde y tendría que perderse su rato de ocio en el jardín.
Comió lo único que tenía a la mano y se dispuso a limpiar la cocina que era la habitación más sucia de todo el primer nivel. Al acabar con los utensilios de cocina ladeó la cabeza creyendo escuchar algo. El teléfono resonaba por todo el corredor, fue hasta entonces cuando se acercó a el contestando con rapidez.
-¿La señora Kyouyama?-preguntó una voz masculina del otro lado del auricular.
-Si, diga-
-Hablo del hospital, informándole que el señor Yoh Asakura tuvo un accidente ayer por la…
Se encontraba tan sumergida en sus pensamientos que no pudo oír nada mas, trataba de asimilar lo único que había podido escuchar.
Continuará…
Nota: No necesito decir que estos últimos capítulos serán cortos (contando el capitulo anterior xD), pero si actualizaré el día planeado. Lo siento por el titulo, no se me ocurrió nada más que eso (osease, perdón por no pensarle mas :3) El próximo capitulo será el final.
Próximo capitulo: 8 de Octubre.
Gracias por leer.
