Never.

-Capitulo final: Nunca.


Sus ojos se abrieron lentamente, tenia la sensación de haber dormido durante mucho tiempo, se incorporó notando que portaba vendajes cubriendo diversas áreas de su cuerpo.

Algo andaba mal. No estaba en su departamento. Era una habitación de colores claros con una iluminación inusual debido a que el sol entraba directamente por la ventana. Contempló su atuendo por varios segundos tratando de descifrar el lugar en el que se encontraba, observó una delgada aguja en su mano derecha sujeta a una manguera estrecha que conducía liquido directamente de una bolsa de suero.

Alzó la mirada hasta un lejano sillón situado del otro lado, se podía percibir que había alguien sentado leyendo una revista o libro, su rostro se ocultaba totalmente haciendo que fuera más difícil de saber quien era.

-¡Disculpa!

-Por fin despiertas-dijo levantándose y aproximándose a él.

-¿Qué haces aquí?-

Anna elevó una ceja sonriendo débilmente, sin duda ella no se iba a ir hasta que se sintiera mejor. Él debía dar muchas explicaciones, así como también ella tenia que decirle cual era su estado.

Sus ojos recorrieron el lugar por tercera vez en el día, quiso entablar una conversación con el chico pero había algo que no se lo permitía, dejó lo que tenia en las manos y se acercó un poco a él.

-No, ¿qué haces tú aquí?-articuló-¿En que estabas pensando? ¡Debiste tener mas cuidado!-

-¿Qué me paso?-

-¡Chocaste!-dijo acercándose mas-¡Pero si tú no sabes manejar!-

O al menos eso era lo que ella creía, nunca le había preguntado, siempre caminaban por más lejos que estuviera el lugar. Yoh trató de hacer memoria, se llevó las manos a la cabeza resultado de un fuerte dolor y logró acordarse después de un par de minutos.

-Estaba aprendiendo a conducir, creo que necesito un auto-sonrió-iba a dar vuelta y un tipo venia demasiado rápido…-

Era una suerte que estuviera bien, es lo que le había dicho el doctor un día antes. Desde que llegó había estado pegada a él día y noche. Solo salía cuando las enfermeras iban curarlo o cuando le hacían exámenes médicos.

-Llevas dos días sedado, me preocupaste-

-No necesito tu preocupación-

Anna estaba furiosa, todavía que se había tomado la molestia de estar con él todo ese tiempo procurando que no le faltara nada, y ¿así le agradecía? si no le había empezado a gritar era porque se encontraban en un hospital y debía de mantener la cordura. Se mantuvo callada por un largo rato observándolo fijamente a los ojos para después irse a sentar de nuevo en el sillón y retomar su lectura.

-¡¿Hana en donde está?-gritó el castaño con angustia.

-Si lo hubieras llevado contigo, yo misma te hubiera matado-dijo sin retirar la vista del libro-Está con Manta-

El castaño se acomodo entre las blancas sabanas y trató de entretenerse un rato observando los diferentes cuadros que decoraban la habitación. Eran muy diferentes entre si, algunos de colores pastel contrastaban con uno que otro opaco.

La puerta se abrió de un momento a otro haciéndolos sobresaltar. Entró un doctor de cabello canoso y gafas grandes, seguido por una enfermera que posteriormente paso a revisarlo. Le hizo varias preguntas antes que empezara a hablar del tema y le comentó la suerte que tuvo comparada con el otro chofer que sufría de varias fracturas.

Cuando la señorita comenzó a curarlo fue cuando realmente se dio cuenta de la situación, se alarmó al notar cuan tan grandes eran algunas heridas comparadas con las demás que solo parecían rasguños.

-Usted tiene solo heridas superficiales ante lo aparatoso que fue el accidente-hablo sonriente tomándole la temperatura-Si todo sigue como espero, saldrá mañana mismo. Claro, con reposo absoluto durante un par de semanas-

Sintió un gran alivio al escuchar esas palabras, le agradeció al medico antes de que se retirara. Sonrió paseando la mirada para detenerse después en la rubia quien lo examinaba atentamente.

-Será una larga noche -murmuró Anna.

Ninguno de los dos pudo dormir, después de la cena entraron a revisarlo tres veces más, así que justo cuando el sueño los vencía iban y lo arruinaban todo. A pesar de eso prefirieron no dirigirse la palabra, solo se veían mutuamente de vez en cuando.

Al día siguiente todo seguía igual, así que fue autorizado para salir después de medio día, Anna saldó la deuda prometiéndose que después le cobraría hasta el último centavo.

Salió en una silla de ruedas empujada por una enfermera, ella por su parte detuvo un taxi para dirigirse a la pensión no sin antes pasar por Hana. Tenía la intención de quedarse ahí por unos días. Partieron con rumbo a su primer destino con un silencio que helaría a cualquiera.

Al detenerse el vehículo salió dejando a Yoh con el conductor, entró a la mansión y fue recibida por señor ya maduro de complexión delgada.

-Espere un momento, iré a avisarle-articuló inclinándose un poco-Tome asiento.

Tuvo que esperar más de un cuarto de hora para que Manta por fin se pudiera aparecer, le entregó al niño y le sonrió exageradamente.

-Voy a llevar a Yoh a la pensión-dijo esperando alguna llamada de atención. La cual nunca llegó.

-Esta bien Anna, mañana mismo iré a visitarlo-

Sospechaba que algo andaba mal, se acercó un poco a él al percibir un aroma distinto a la colonia que regularmente usaba, tal vez seria alguna otra marca diferente. A veces solía cambiar de vez en cuando solo que esta fragancia era distinta a cualquier otra pues esta tenia un poco de…esencia de vainilla.

-¿Con quien estas?-preguntó curiosa.

-No, con nadie-rió nervioso-Mañana sin falta ahí estaré…ahora estoy algo ocupado-

-Me lo imagino-habló Anna dándose media vuelta y saliendo del lugar.

Llegando introdujo al niño en su cuna y se dispuso a limpiar el cuarto que anteriormente había sido de ella. Lo recostó antes de ir por los medicamentos que había dejado momentos antes en el primer piso. Fue por ellos no sin antes pasar y vigilar al pequeño que dormía tranquilamente.

-Te cambiaré los vendajes-

-Yo puedo hacerlo solo-

Anna se estaba exasperando rápidamente, si Yoh seguía comportándose así con ella tendría que hacer algo mas para calmar la situación.

Se quedó por un tiempo acompañándolo con la intención de verificar que cubriera cada herida por completo, pues las más grandes y notorias se encontraban en el abdomen. Notó que su presencia le incomodaba mas no le importó, al contrario, cuando terminó se acercó a él y corrigió lo que había hecho mal.

-No te necesito- habló terminando con la paciencia de Anna.

Discutieron por un largo rato antes de que la rubia se diera cuenta de que no era necesaria ahí y que había dejado de ser importante para él. Salió son la intención de comer un poco y pensar las cosas claramente. En la cocina acercó lápiz y papel y escribió por un largo rato.

Tomó una galleta de un paquete ya abierto, la mordió un par de veces y la dejó sobre la mesa para retornar enseguida a la habitación.

-Me voy de la pensión-murmuró-No tengo porque estar aquí-

No tenía la intención de alejarse de su hijo, pero al menos volvería de vez en cuando para verlo y saber que no le hacia falta nada. Tal vez algún día el niño tomaría la decisión de irse con ella y entonces los papeles se invertirían.

Anna se acercó a los pies de la cama trayendo en sus manos un pedazo de papel doblado cuidadosamente en cuatro partes. Se lo mostró y lo arrojó en las piernas del castaño.

-Nos vemos-dijo alejándose de él-Hana está dormido aún-

Yoh tomo la nota, la desdobló y comenzó a leerla.

"Yoh:

Quizá nunca tomaste en cuenta el tiempo que llevamos de conocernos antes de destruir nuestra relación. Dejaste de confiar en mí y te dejaste llevar por los demás.

Nunca me gustó o gustará una mujer, yo nunca estuve confundida y siempre supe a quien amaba.

Nunca me gustó otra persona que no fueras tú, en mis planes estaba serte fiel y casi aseguraba que serias el único hombre en mi vida.

Nunca te odiaré y nunca te dejaré de amar. Aunque aseguren que eso no lo decido yo.

Pero ya me cansé de pedir perdón.

Atte. Anna."

Se levantó violentamente de la cama encogiéndose por el dolor inmediatamente después de que se puso de pie y cojeando trató de alcanzarla apoyándose en los muebles que se encontraban a su paso. Al llegar a la puerta divisó a la rubia a punto de salir de la pensión.

-¡Perdóname!-gritó con lo ultimo que le quedaba de fuerza-¡Te amo!-

Fin.


Notas: Una vez alguien me preguntó que porque se llamaba "never" el fic, y aquí esta el porque. Si en alguna ocasión esa persona lee esta nota déjenme decirle que extraño ese tiempo en que nos pasábamos horas platicando, lamentablemente creo que algo cambio, no se que pero igual te extraño.

Déjenme asombrarme de mi misma, desde mi primer fic no actualizaba tan seguido (aunque a veces quise subir capítulos entes de tiempo). Sepan que me encanta escribir estos finales (porque sé como va a acabar o que seguirá) pero no me gusta leerlos xD

Este fic lo subí en julio del 2009 y lo termine en octubre del 2012 ya era justo y necesario que terminara.

El epilogo lo subo el 10 de octubre

Gracias por leer.