Capítulo 4

Los personajes no me pertenecen, solo los tomo prestados para escribir esta historia, ya saben

"¡Tadaima!" gritó Ranma desde la entrada del hogar. Sin embargo, su única respuesta fue el silencio que llenaba los pasillos de la casa y el susurro de la leve brisa que se había levantado a media tarde. Cerró la puerta despacio, descalzándose en la entrada, y fue directo hacia el salón preguntándose en donde estarían los demás habitantes del lugar. No se sorprendió mucho de encontrar a su padre transformado en panda tumbado en una esquina del salón durmiendo a pierna suelta y, junto a él, al padre de las chicas, roncando tranquilamente.

Evitando despertarles, anduvo sigilosamente hasta las escaleras y subió a su habitación. Hacía tiempo ya que tenía un cuarto para si solo, ya que su madre se mudó a la habitación que compartía con Genma cuando la casa de Nodoka fue destruida por las prometidas aquella vez en que casi regala un anillo a Akane. Dejó su mochila en una esquina y se sentó sobre su futón, que había olvidado recoger en la mañana. Se tumbó, dejándose caer como un peso muerto, y estiró los brazos en forma de cruz. Dejó que un suspiro escapara de sus labios mientras sus ojos se perdían en las maderas del techo y su mente en los sucesos que tuvieron lugar cuando se marchó de clase.

"¡Hola1" saludó el artista marcial de trenza a la muchacha de cabellos morados que atendía a unos clientes en una mesa del fondo.

"¡Nihao Airen! Shampoo contenta de verte!" gritó la muchacha china con una sonrisa de oreja a oreja. Terminó de tomar nota a la pareja y se fue derechita a dar uno de sus característicos abrazos amazónicos al que consideraba su prometido. Ranma, como siempre, no supo como desquitarse del gesto, y eso conllevó a que un muy enfadado pato empezara a darle picotazos en la cabeza.

"¡Auch! Mousse, ya basta" consiguió escapar de ambos y pudo sentarse en una mesa cercana a la puerta de entrada. Tomo pose de cliente y Shampoo le llevó un cuenco lleno de ramen.

"Hola bisnieto, que bueno que vengas a hacernos una visita¿qué te trae por aquí¿Vienes a ver a Shampoo¿Por fin vas a aceptar tu casamiento con ella?" preguntó Cologne, apareciendo por detrás de la puerta de la cocina.

"No vengo por la boda, pero si que tengo que hablar contigo Shampoo" dijo mirando a la joven amazona muy serio, mientras finalizaba su primer cuenco de comida para empezar con el segundo.

"Hai" La joven sirvió a los comensales que aún esperaban por su almuerzo y se sentó enfrente de Ranma después de haberse despojado del delantal. Mousse, aún en su forma maldita, quiso protestar. Pero Cologne supo quitarle de en medio.

"Verás Shampoo, quería saber si te gustaría venir al cine conmigo mañana"

"¡Shapoo feliz¡Shampoo tener cita con Ranma!" y volvió a abrazar al muchacho, intentando, con ello, robarle un beso mostrándole lo contenta que estaba con la proposición.

Ranma evitó el acto a duras penas, meciéndose en la boca todo lo que quedaba en el cuenco, y le sonrió a modo de agradecimiento, escabulléndose de allí lo más rápido que pudo, no sin antes confirmarle a la chica que él en persona se pasaría a buscarla al día siguiente.

'En menudo lío me he metido' pensó. Frunció el ceño ligeramente y recordó la coquetería de Akane con su compañero de clase. 'Todo esto es culpa suya' y con ese pensamiento cerró los ojos, dispuesto a echar una cabezadita hasta que llegase la hora de la cena.

"¡Ranma despierta!" y un baldazo de agua fría cayó sobre el joven de cabello trenzado.

"¿Pero qué...?" la voz femenina de la pelirroja calló cuando vio a Akane de pie, junto a ella, con un cubo ahora vacío y una sonrisa cínica en la cara.

"La cena está lista" dijo sin más, cerrando la puerta tras de sí cuando salió del cuarto.

"Maldita marimacho" dijo el joven, tomando ropa seca y saliendo hacia el salón.

Todos estaban ya degustando la cena que Kasumi y Nodoka habían preparado con cariño cuando Ranma llegó. Se sentó en su típico sitio al lado de Akane y agradeció a Kasumi y a su madre por la comida. Le extrañó la mirada algo fría que percibio en la hermana mayor de las hijas Tendo, pero pensó que debía de ser producto del sueño que aún tenía así que no le dio mayor importancia.

"Hijo¿que haces así?" preguntó Nodoka, aludiendo al cuerpo femenino que ahora pertenecía a su hijo varón. Aunque había aceptado la maldición de Ranma y olvidado la estúpida promesa que Genma le había hecho hacer, todavía le costaba un poco aceptar la normalidad que debía suponer que Ranma, en ocasiones, apareciera como chica y no como hombre.

"Nada mamá, todo es culpa de una estúpida marimacho que no sabe desper..." pero las palabras se le quedaron atrapadas en la garganta y el aire en sus pulmones cuando un codazo de Akane le dio en plenas costillas.

Ranma la miró con ojos fieros, pero ella hizo como que no se inmutó y siguió comiendo tranquilamente.

Akane se encontraba tumbada en su cama, pensando en los sucesos de los últimos días.

'Estúpido Ranma' pensó. Una lágrima escurridiza empezó a recorrer su rostro, ella no hizo nada por evitarlo. A esa gota la siguieron muchas más, hasta que la joven empezó a sollozar audiblemente.

Ranma estaba en el tejado cuando escuchó el llanto de su prometida. No sabía que pensar. En realidad quería hablar con ella y arreglar las cosas. Nunca antes habían estado tan enfadados durante tanto tiempo. Siempre que él hacía algo que a ella no le gustaba, ella le golpeaba, él surcaba los cielos. Todo arreglado. Pero esta vez no era así y, para colmo de males, ahora ella tenía una cita.

Con mucho sigilo se acercó hasta su ventana. La vio tumbada en la cama y con las manos sobre su rostro. De repente ella se levantó. El se escondió aún más sin dejar de espiarla, no quería ser descubierto. Vio que ella abrió un cajón de su escritorio y tomó lo que parecía ser una fotografía. Akane la miró fijamente durante unos minutos, hasta que después su ceño se frunció y la rompió por la mitad, tirando los dos trozos restantes a la papelera. Se secó el rostro con la mano derecha y dibujó una sonrisa que a Ranma le pareció bastante forzada. Seguidamente abandonó la habitación.

Ranma corrió el cristal, agradeciendo que la muchacha se lo hubiera dejado abierto. Se coló dentro del cuarto, su corazón latiendo muy deprisa. Si le descubrían allí sería hombre muerto. Pero su curiosidad pudo más que la vocecita que le decía que saliera corriendo de allí. Tomo los trozos que habían caído descuidadamente a la basura y fue a juntarlos cuando oyó pasos que se acercaban. Los metió en el bolsillo de su pantalón oscuro y salió corriendo de allí.

Ya en su habitación cerró ventanas y puertas, quería completa privacidad. No prendió la luz, no quería crear posibles sospechas. Nabiki andaba cerca ultimamente y ya había tenido que pagarle bastante de sus ahorros para conseguir evitar que vendiera unas fotos de su forma maldita al pervertido de Kuno. Se colocó en el espacio alumbrado por los rayos lunares y sacó los trozos de la fotografía. Los estiró ligeramente pues los había arrugado bastante en su huída, y los unió bajo la luz de la luna.

Era una foto de ellos dos. No había recordado esa foto hasta ese momento. En realidad todo había sido un soborno de Nabiki, aunque ya ni se acordaba por qué. El caso es que les había obligado a posar como una pareja. Él con el brazo sobre los hombros de ella, Akane con su brazo rodeando la cintura de él. Se miraban el uno al otro, recordaba que habían discutido con Nabiki una y otra vez sobre esa pose. Pero nunca se puede negar nada a Nabiki. Ella siempre tiene varios ases bajo la manga. Así que ahí estaban, mirándose a los ojos en una pose nada comprometida pero si bastante cariñosa.

'¿Desde cuando tiene ella esta foto?' se preguntó, visiblemente extrañado. Recordaba a la perfección todos los comentarios de Akane de aquel día, todas las quejas porque su hermana le obligara hacerse una foto con él, aunque Ranma no se quedó atrás con sus comentarios. Pelearon todo la tarde con sus típicos insultos. ¿Quién querría fotografiarse con una marimacho como tú?¿Y quién con un estúpido y anormal como tú? Y así toda la retahíla de insultos que siempre salían de los labios de estos dos tozudos artistas marciales.

La foto estaba rota por la mitad, justo donde se unían sus cuerpos. No supo por qué pero sintió la necesidad de repararla. Tomó algo de celo de su mesa de estudios y pegó las dos mitades. Fue entonces cuando se dio cuenta de la letra que venía detrás.

Quizá algún día no tenga que obligarlos hermanita

Nabiki

Se llevó la foto al pecho y se quedó mirando la luna, con mil preguntas y pensamientos rondándole. Guardó la foto en un lugar seguro, cansado de tanto pensar y pensar, y se echó en su futón vestido tan solo con unos calzoncillos a rayas azules y blancas.

'Mañana la gran cita' pensó con sarcasmo. Poco después se quedó dormido.

Continuará

Terminado el 16 Julio 2007

Siento muchísimo la tardanza que estoy teniendo no solo para continuar esta historia sino todas mis historias. Les pido paciencia, no he abandonado ninguna de ellas.

Pues aquí el siguiente capítulo de esta serie, quería que fuera de pocos capítulos pero, quien sabe, quizá se alargue más. Espero que os haya gustado y muchas gracias a todos los que me escribis reviews. Son lo que me hace seguir adelante. Besos!