Descubriendo a Pchan

Los personajes no me pertenecen, son de la grandiosa Rumiko. Solo hago esto por diversión.

Ranma se encontraba solo sentado en el banco de un parque. Hacía ya un par de horas que había dejado a Shampoo en su restaurante y había emprendido el camino a casa. Cabizbajo, algo deprimido y con las manos en los bolsillos, se detuvo al escuchar las risas de unos niños. Fue entonces cuando decidió sentarse a pensar qué es lo que haría a continuación. No sabía cómo volver a casa y enfrentarse a ella. No después de lo que había visto. Echó su cuerpo hacia atrás, apoyando toda su amplia espalda en el respaldo, y dejó que la cabeza cayera libremente. Sus ojos se clavaron en las estrellas que iluminaban el firmamento.

'Se ha hecho bastante tarde' pensó. Una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro y cerró los ojos, dejando que el aire nocturno bañara su piel. Se echó hacia alante, de nuevo, con los codos apoyados en sus rodillas. Una mano cubrió su rostro, y no pudo evitar que una lágrima escapara de sus ojos y cayera por su rostro.

'¿Cómo voy a mirarte ahora?' Sentía que todo había sido un sueño. Un terrible sueño del que tenía ganas de despertar y simplemente no podía. Se habían besado. Akane había permitido que otro chico la besara. No solo eso, ella pasó sus brazos por el cuello de Kai, abrazándolo. Permitió que ese la besara. Y no le mandó a volar. Ni una palabra mal dicha, una acción violenta... nada.

'¿Es así como se ha sentido ella cuando las demás chicas me han besado?' se preguntó. Deseaba que no. En el fondo de su corazón y, aunque había sido la propia Akane la que había infringido en él ese dolor, deseaba que ella no hubiera sufrido de la manera en que lo estaba haciendo él.

'La luna se ve hermosa esta noche' y con este pensamiento, se levantó del asiento en el que descansaba e inició, a pasos lentos, el camino hacia su hogar. O lo que hasta ahora había sido su hogar. No tenía muy claro qué iba a pasar a partir de ahora.

"¡Qué temprano has vuelto! ¿Qué tal la película?"

"Bien Kasumi, gracias. Estoy un poco cansada así que no cenaré esta noche. Estaré en mi habitación" fue la respuesta rápida y huidiza de Akane. No quería que nadie la preguntase. No quería que nadie la recordase lo que había hecho esa misma noche. ¡Le había besado! Y ahora, el recuerdo de ese gesto, la atormentaba. Se tiró sobre su cama y dejó que las lágrimas bajaran por su rostro. ¿Por qué? ¿Por qué se sentía tan mal y miserable? Kai era un chico guapo, apuesto, amable. No había dicho una palabra de más y siempre la había hecho sentirse como la persona más importante del mundo. Y sin embargo ¿por qué no podía quererle? ¿Por qué sentía que había traicionado a Ranma de la forma más miserable? Porque le amas. Siempre lo has hecho, siempre lo harás.

"¡Basta!" le gritó a su conciencia. Vale, aceptaba que había besado a Kai solo porque sabía que Ranma estaba allí. Pero...¡estaba con Shampoo! Eso significa que nunca había sido nada para él. Solo una prometida más con la que jugar, ¿no?

¿Y todas las veces que te ha protegido? ¿Todas las veces que te ha rescatado sin importar los peligros? ¿Y aquella vez en el monte Fénix? Acéptalo Akane. Debes perdonarle.

Y ahí estaba esa molesta vocecilla otra vez. ¿Acaso no había sufrido ya bastante? Estaba harta, ¡harta! de que la considerasen una doña nadie. De ser la prometida fea, de pelear por un poco de atención. Vale que fuera un poco marimacho pero, también era una chica con sentimientos al fin y al cabo ¿no?

"¿Qué puedo hacer?" se preguntó a sí misma. Sabía que tendría que hablar con Kai y pronto. Para evitar malentendidos. El chico le gustaba, eso debía admitirlo, pero no podía verle con los mismos ojos con los que él la miraba a ella. Ella solo tenía a una persona en su corazón, por muy mujeriego, egocéntrico o baka que fuera.

Y ahora...

Había empeorado las cosas muchísimo. ¿Qué iba a hacer?

'¿Cómo le voy a mirar a la cara ahora?' pensó. 'Quizá no nos haya visto'. Era una posibilidad casi sacada de la desesperación, pero era una posibilidad al fin y al cabo.

A los pocos minutos, se quedó dormida sobre las colchas, con la mente llena de pensamientos y esperando que el nuevo día le traiga respuestas.

A la mañana siguiente Akane despertó con un severo dolor en el cuello y en la espalda, fruto de una mala postura al dormir. Se levantó pesadamente y cogió la toalla del baño, dispuesta a darse una ducha bien caliente para relajar sus adoloridos músculos. Corrió la puerta del baño y se quitó el pijama amarillo. Lo dejó sobre la pila de la ropa sucia y cubrió su cuerpo desnudo con la toalla. Abrió el grifo del agua caliente y se metió en la bañera. Echó un poco de gel para que creara espuma y dejó que su cuerpo se relajara. Cerró los ojos, apoyó la cabeza sobre el respaldo del baño y permitió que sus sentidos descansaran.

El sueño de Ranma no había sido mejor. Cuando llegó a la casa ya todos estaban acostados. Fue a la cocina a servirse un vaso de agua fría, pues notaba sus labios agrietados y la garganta reseca, y vio las sobras en una bandeja sobre la encimera con una nota de Kasumi. La verdad era que todo se veía delicioso, pero su estómago se encogió de pronto y no le permitió probar bocado. Con ganas de vomitar y medio mareado por la falta de alimento, subió las escaleras a trompicones, intentando hacer el menor ruido posible. Creyó escuchar un sollozo en la habitación de Akane, pero no quiso darle mayor importancia. Había tomado una decisión y la seguiría hasta el final. Llegó hasta su habitación y maldijo su memoria. Sus sábanas seguían abajo, secándose. '¡Mierda! ¿Es que hoy todo me sale mal?' Se tiró en el suelo, vestido como estaba, y se quedó dormido enseguida, pues el cansancio había hecho mella en él.

Cuando se despertó, se encontró bañado en sudor, producto de las pesadillas que le habían rondado toda la noche. Se levantó de donde estaba e hizo unos cuantos estiramientos. Dormir en el suelo le estaba pasando factura, pues no es el lugar más cómodo para relajarse. Decidió darse un baño de agua caliente, aprovechando que la casa estaba muy silenciosa. Parecía que todos seguían durmiendo. Tan ensimismado iba en sus pensamientos que no se fijó en el pijama de Akane ni en las zapatillas de andar por casa de ésta que descansaban a los pies de la puerta. Solo salió de su ensoñación cuando vio como el cuerpo de mujer se levantaba del agua, dejando a la vista todas sus curvas. Sus piernas bien torneadas, el ligero tono bronceado de su piel. Sus senos voluminosos, no excesivamente grandes, perfectos a los ojos del muchacho. El color de sus pezones ahora erectos por el cambio de temperaturas al salir del agua. El pelo azulado cayendo libremente por sobre sus hombros, que le daban a la joven un aire de inocencia y belleza salvaje, como una diosa. Y sus labios... sonrosados, húmedos... Tenía tantas ganas de besar sus labios...

La reacción de Akane fue de completa parálisis cuando se vio sorprendida saliendo de la bañera. En el fondo de su mente le recordó a la primera vez en que le conoció como chico. Una situación que, vista tiempo después, podría resultar incluso cómica. Sin embargo, ahora se habían invertido los papeles y, además, Ranma aún seguía vestido de cintura para abajo. Vio como él la miraba con bastante descaro, recorriendo su cuerpo de punta a punta. ¿Se daría cuenta de la mirada lujuriosa que la estaba dando? Akane tampoco se cortó un pelo y recorrió con la vista su musculoso cuerpo. Pero sus ojos se detuvieron en una parte importante de la anatomía del chico que estaba aumentando de volumen por momentos. Se sonrojó al máximo, tomó la toalla que seguía colgada a un lado de la tina y cubriéndose mínimamente el cuerpo, le arrojó el jabón a la cara.

"¡Hentai!" gritó. Fue, gracias al golpe en su frente, cuando Ranma despertó de su ensimismamiento y se dio cuenta de la situación tan vergonzosa en la que estaba. Intentando no mirarla a los ojos y con las mejillas arreboladas, gruñó algo por lo bajo, cerrando la puerta y salió huyendo de allí.

Ya en su habitación, trató de calmar su alborotado corazón y se dejó caer al suelo, con la espalda apoyada en la puerta. "En menudos líos me metes" dijo, mirando su entrepierna.

Akane estaba vestida, peinada y bastante decidida a hablar con Ranma, pasara lo que pasara. Sin embargo, al verle tan natural, sentado en la mesa y desayunando tranquilamente, toda su firmeza escapó por sus poros y notó como las piernas le flaquearon.

"Buenos días hermanita" saludó Nabiki, con una sonrisa malévola en la cara. "La próxima vez que vayáis a hacer esas cosas no grites tan alto Akane, nos has despertado a todos"

"¡Cállate Nabiki!" gruñó, y se sentó en su sitio, engullendo el arroz como si su vida dependiera de ello.

"¿Qué habéis hecho?"

"Oh, Ranma. Ya le has demostrado a mi hijita todo lo que la quieres"

"Pronto habrá boda Soun"

"Y seremos abuelos Genma"

Ambos hombres sacaron sus abanicos de celebración con la bandera nipona y estuvieron festejando durante todo el desayuno. Las quejas de Akane no sirvieron para mermar su felicidad, pues ya estaban acostumbrados a lo mismo y solo querían ser felices con su sueño, aunque solo fuera por un rato. Nodoka los miraba con una gota bajando por su frente y Kasumi se mantuvo al margen, mirando de reojo a los jóvenes prometidos.

Ranma, por su parte, no dijo palabra alguna. Terminó su arroz, dio las gracias a Kasumi y a su madre por la comida, y se fue al dojo a entrenar. Cuando el muchacho salió de la habitación, los dos cabezas de familia dejaron de bailar y se quedaron mirando a la puerta por donde había salido el artista marcial.

"Que raro" fue el comentario de Nabiki, poniendo en palabras lo que todos los allí presentes pensaban. 'Tendré que investigar este hecho más a fondo'.

"Ranma" susurró Akane. Se levantó de la mesa repentinamente sin importarle lo que los demás pudieran pensar, y salió hacia el dojo. Tenía que hablar con Ranma. Tenía que solucionar las cosas.

Finalizado 13 Enero 2008

Hola otra vez. Siento muchisimo todo lo que estoy tardando en continuar mis fics. Y lo pero, o mejor, es que tengo por lo menos otras dos historias en mente, seguramente de lo más largo que escriba, y tengo unas ganas imperiosas de ponerme a ellas, aunque me he propuesto firmemente terminar lo que ya esta publicado antes que dejar más historias a medias y con la intriga. Se que voy actualizando poco a poco. Pero prometo que no he dejado, ni pienso dejar, ninguna de mis historias tirada.

Agradezco muchisimo todos los reviews que me dejais, y que sepais que los leo uno a uno con mucha atencion. Son ellos lo que me animan a seguir escribiendo. Un saludo a todos los que se molestan en dejarme sus comentarios. Nos vemos en el proximo capitulo, que espero sea pronto.