Descubriendo a Pchan
Los personajes no me pertenecen, solo los tomo prestados de la famosa Rumiko para divertirnos, sin ningún tipo de lucro, así que no me demanden y todo eso.
"Buenos días, ¿qué tal dormiste?" preguntó una risueña Ukyo, mientras preparaba un okonomiyaki para su invitado.
"Buenos días Ukyo" respondió Ranma, bostezando sonoramente.
"¿Quieres desayunar?" preguntó la muchacha. Ranma no respondió, simplemente se sentó dejándose caer sobre el taburete de tela aterciopelada que había al lado de la barra, mientras su amiga le colocaba en frente un plato blanco con la comida recién preparada.
"Ahora vuelvo" dijo, con una gran sonrisa en el rostro. Subió las escaleras hacia las habitaciones dispuesta a arreglarse y hacer la cama. Le había sorprendido mucho cuando, bien entrada la noche del día anterior, había aparecido el artista marcial en su puerta, pidiéndole si podía pasar la noche con ella, en su casa. Ukyo, por supuesto, estuvo encantada, al fin Ranma mostraba algún tipo de intención con ella. Sin embargo toda su alegría se esfumó inmediatamente cuando lo vio tumbarse en uno de los bancos de madera del restaurante.
"¿Qué haces?" le preguntó. No quería dejar pasar esta oportunidad. Ranma no contestó inmediatamente y la tristeza y el pesar de su rostro la confundieron aún más. "Vamos arriba" sentenció ella y, para su sorpresa, el muchacho la siguió sin rechistar. Sin embargo, por mucho que lo había intentado, no consiguió que Ranma durmiera con ella. Él se obcecó en dormir en habitaciones distintas, y ella no pudo hacer nada más al respecto que dejarle un futón que tenía de sobra y colocarlo en un cuarto que apenas usaba al fondo del pasillo. Estuvo en vela toda la noche, tentada a ir a la habitación del artista marcial, pero se contuvo. Al menos estaba allí, con ella. No con Akane, menos con Shampoo o Kodachi. Solo con ella. Ya tendrían tiempo de hablar en la mañana.
Una vez recogidos todos los enseres de dormir y haberse aseado un poco, bajó nuevamente las escaleras dispuesta a empezar un nuevo día al lado de su prometido. Pero todas sus buenas expectativas se desvanecieron cuando le vio, en el mismo sitio en el que le había dejado, con cara triste y el okonomiyaki sin tocar y frío delante del muchacho.
Esto la preocupó mucho. Ranma no era de los que perdían el apetito. Dudosa, se sentó en otra banqueta a su lado, en silencio. Así estuvieron por varios minutos, ella con la vista en él, el con la mirada al frente, perdida.
"Ranma" le llamó. Al ver que no contestaba, alzó su mano derecha y posó sus dedos, suavemente, en el brazo del muchacho. Este, sorprendido por el repentino toque, dio un respingo de susto y tiró el plato que tenía delante al suelo, rompiéndose en mil añicos.
"Lo...lo siento" dijo el artista marcial avergonzado. Se llevó las manos a la cara y apoyó los brazos en la encimera, derrotado.
"No pasa nada" contestó Ukyo, triste. Se levantó de su asiento y fue a por la escoba y el recogedor, para limpiar el desastre causado. Con un paño fregó el suelo para evitar que las salsas se secaran y la madera se quedara pegajosa. Todo esto lo hizo en silencio, mientras miraba por el rabillo del ojo al muchacho, que no se había movido del sitio, pero su cuerpo tenía un cierto temblar. ¿Estaría llorando?
Lo estuvo pensando y meditando durante varios minutos. Ella quería saber. Pero, a su vez, le asustaba el asunto. Temía descubrir que lo que le afectaba tanto al chico la destrozara. Porque él no estaba así por ella. Lo que implicaría... que él no la quisiera, no a ella. Su cabeza estaba hecha un lío. ¿Debía preguntar?
Sopesó sus opciones. ¿Qué era más importante para ella? 'Ranma ha venido a mí porque necesita ayuda' pensó. Y fue ese pensamiento el que le dejó algo en claro. Antes que prometida, ella era su amiga. Su mejor amiga, y ella le ayudaría en lo que fuera. Además, ya muy en su interior había aceptado ese papel en la vida del muchacho, aunque nada se lo había confirmado aún directamente. Incluso sus esperanzas habían aumentado tras los sucesos de los últimos días. Se había fijado que Akane estaba saliendo con otro chico, y Ranma había pedido una cita a Shampoo, ¿no? Una pena que los hubiera perdido de vista aquel día. En fin. Sacando fuerzas de flaqueza, arrastró al artista marcial hasta una de las mesas y se sentaron frente a frente. Él seguía cabizbajo y mudo, pero ella estaba dispuesta a saber.
"¿Qué pasa Ranchan? Somos amigos, sabes que siempre puedes contar conmigo"
El artista marcial dio un largo suspiro. Alzó el rostro y posó sus hermosos ojos azulados en los de ella. Y entonces le contó lo que ella más temía.
"Verás, es Akane"
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"Buenas Ukyo" saludó una joven desde la puerta del restaurante, que aún permanecía cerrado.
"Lo siento pero hoy no abri..." la chica alzó su rostro y vio a Nabiki parada en la puerta. Sorprendida por su visita, la hizo una señal de que pasara.
Ella hizo lo pedido, cerró la puerta de entrada y se sentó en el mismo taburete que horas antes había ocupado Ranma.
"¿Dónde está?" preguntó directamente.
Ukyo suspiró. "¿Cómo te has enterado?
"Tengo mis fuentes. ¿Y bien?" respondió la mediana de las Tengo con aire confidente. Posó su vista en la cocinera, no perdiendo detalle de la misma.
"Ha ido a comprar hace apenas unos minutos, pero tardará. No quería tener la posibilidad de encontrarse con Akane o alguien conocido, así que ha ido al mercado que está al otro lado de la ciudad."
"Eso está bien, así podremos hablar tranquilamente"
"¿Sobre qué?" preguntó la cocinera.
"Ukyo" empezó a decir Nabiki, poniendo su tono de voz más serio. "Ranma y Akane tienen que estar juntos. Ellos se quieren, no puedes hacer nada para evitarlo" Nabiki había traído una retahíla de explicaciones sobre el por qué Ranma no se podía quedar con la cocinera. De hecho, si eso le fallaba, tenía bajo la manga un chantaje rastrero, muy rastrero, pero haría lo que fuera por volver a ver feliz a su hermana pequeña. La había visto con el chico aquel, Kai, y Akane siempre tenía una sonrisa en el rostro, pero nada de eso la engañaba. No a ella. Grande fue su sorpresa cuando Ukyo la detuvo, suspirando pesadamente.
"Lo se, he estado pensando como ayudar, pero no se que hacer"
"¿Eso quiere decir que renuncias a Ranma?"
Ukyo no pudo evitar que una lágrima escapara de sus ojos. "Verás, le he buscado y perseguido por más de diez años ya pero... sí, le he visto con Akane, siempre discutiendo, pero jamás había estado tan triste y deprimido por no poder siquiera discutir con ella. Ellos están hechos para estar juntos, aunque me duela admitirlo".
"Me alegro de que pienses así" contestó Nabiki, alividada "porque tengo un plan".
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"¡Ranchan! que bueno que ya llegaste" saludó la cocinera al muchacho cuando entraba por la puerta. "Deprisa, no tenemos mucho tiempo".
"Mucho tiempo ¿para qué?" preguntó el muchacho confundido, dejando las bolsas que traía sobre la mesa.
"¿Cómo que para qué? Organizo una fiesta esta noche" el anuncio sorprendió mucho al artista marcial. Él no estaba con ánimos para nada, menos para una fiesta. Intentó poner excusas para no tener que quedarse, pero Ukyo fue más perspicaz, y puso su mejor carita de súplica, explicándole al chico que era una forma de sacar dinero por tener el restaurante cerrado en el día de hoy. Ranma se sintió culpable y no pudo decir que no, muy a su pesar. Volvió a salir a comprar la bebida que la muchacha le había pedido.
Ukyo le vio partir bastante cabizbajo. 'Lo siento Ranma' pensó. 'Pero espero que algún día me lo agradezcas'.
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"No me apetece mucho ir Kai" explicó Akane con desgana.
"Vamos Akane, será divertido. Va a ir toda la universidad. Además, tu hermana nos ha comprado unas entradas."
'¿Desde cuando cobrará Ukyo entrada a su local?' se preguntó 'Y eso de que se lo haya dado Nabiki no me gusta nada. ¿Qué estará tramando esta vez?'
"Vamos Akane, por favor" pidió el muchacho.
Ella suspiró derrotada. "Está bien". Se despidió del chico, que más tarde pasaría a recogerla a su casa. Ya en su habitación tomó los enseres del baño y se dio una ducha rápida. Luego abrió el armario y miró su ropa, distraída. Un pensamiento la había acompañado durante todo el día, y no podía quitárselo de la cabeza. '¿Dónde estás, Ranma?' quería olvidarle, ¿por qué no podía?.
Tomó una minifalda negra con vuelo de tela fina, pues la época de calor ya se estaba acercando, se puso unas botas negras a juego y terminó su atuendo con un palabra de honor rojo, que se ajustaba a su cuerpo como un guante. Después de mucho pensarlo, decidió ponerse un juego de pendientes y colgante que Ranma le regalara uno de sus cumpleaños. Se miró al espejo. Estaba preciosa... pero triste. 'Ranma'.
"Estas muy guapa hermanita" la repentina voz de Nabiki en la puerta hizo que pegara un respingo del susto.
"¡Nabiki!"
"Espera, te falta algo". Se acercó a ella e hizo que se sentara en la silla. Tomó el neceser que había traído consigo y sacó unas sombras de ojos y un pintalabios. Unos minutos después Akane volvió a mirarse al espejo. Nunca se había pintado, siempre había pensado que estaba mejor al natural, pero tuvo que reconocerse que Nabiki había hecho un buen trabajo. "Gracias" le dijo. Entonces oyó que Kasumi la llamaba. Tomó el bolso, se despidió de su familia y emprendió la marcha hacia el restaurante de Ukyo.
"Buena suerte" dijo Nabiki desde la ventana de su habitación, viendo a la pareja marchar. "Espero que sepas aprovechar esta oportunidad, Ranma".
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'Si que tardan' pensó la cocinera de okonomiyakis, después de mirar el reloj de la sala por quinta vez.
"Ukyo" la llamó el artista marcial, gritando para que su voz se hiciera presente a través de la música tan alta que había en el local. "En serio no me apetece nada quedarme, me subo a la habitación."
"¡No!" gritó ella, desesperada.
"¿No? ¿Por qué no?" preguntó el artista marcial sorprendido.
A Ukyo le sudaban las manos y tampoco se le ocurrían más excusas que darle.
"Porque..." 'vamos, piensa rápido' pero nada. Su cerebro estaba completamente en blanco. Sin embargo dio un suspiro de alivio cuando vio que Kai y Akane entraban en ese momento en su restaurante y se dirigían a las mesas a tomar algo.
"Porque tengo un poco de sed, ¿podrías traerme algo por favor?" rogó ella. Ranma suspiró derrotado, dejó caer la cabeza y los brazos y, sin mucha gana, contestó un apenas audible "vale" mientras dirigía sus pasos hacia la mesa de la bebida. Ukyo sonrió orgullosa de sí misma, pero su alegría se desvaneció de pronto cuando vio como Shampoo entraba también por la puerta con un atuendo bastante revelador. Sin pensárselo dos veces, dirigió sus pasos hasta la joven china, antes de que el desastre se desatara.
Ranma iba sin prestar mucha atención a la gente que se encontraba bailando animadamente a su alrededor. Los saludos que le daban los contestaba casi con un gruñido. Pero todos sus sentidos se pusieron alerta cuando, ya al lado de su destino, un chico que le daba la espalda hablaba con la chica que tenía en frente.
"¿Qué vas a querer Akane?"
"Nada Kai, estoy bi..." las palabras se murieron en la garganta de la chica cuando, detrás de Kai y mirándola con grandes ojos de sorpresa estaba la razón de su tristeza.
"¿Akane?" preguntó Kai cuando vio que ella no contestaba. Alzó su vista de la mesa y la posó en ella, más tarde dejando a su mirada viajar hasta lo que ella contemplaba con tanta expectación.
"¡Hombre!, Ranma ¿verdad?" saludó Kai animadamente. La verdad es que había oído mucho hablar del artista marcial a los familiares de Akane, aunque ella no le había nombrado ni una sola vez. Por ello, era totalmente ajeno a la relación que ambos jóvenes habían mantenido ya que, al entrar en la universidad, se aseguraron de no desvelar el hecho de su "compromiso arreglado" intentando tener una vida universitaria algo más tranquila.
"S..Sí" contestó el artista marcial de trenza, sin dejar de mirar a Akane.
"Soy Kai, el novio de Akane. Tu familia y la de ella me han hablado mucho de ti, la verdad"
"Ah, ¿sí?" preguntó él, posando su vista en el muchacho que le saludaba y dibujando una mueca que simulaba una sonrisa en su cara.
"Sí, aunque siempre que he ido a recoger a Akane estabas entrenando, por lo visto, y en clase no coincidimos mucho, ¿verdad?"
"¡Kai" llamó a lo lejos un muchacho de cabello corto, compañero de clases del mencionado chico.
"Akane princesa" dijo, dándose la vuelta y mirando a la muchacha, que seguía con la vista fija en el artista marcial de trenza. "Voy a saludar un momento al fondo, ahora vuelvo" y la abrazó con el brazo libre evitando que la bebida se derramara. Plantó un tierno beso en los labios de la joven. "¿Estarás bien?"
Ante el contacto, Akane despertó de su ensoñación, finalizando con el beso "Sí" dijo ella, avergonzada.
"Vaya, ¿qué tal te va con el noviecito ese?" preguntó Ranma con veneno en las palabras cuando el chico se alejó de la pareja.
"Muy bien" contestó la joven seriamente, sirviéndose un buen vaso de sake y bebiéndoselo de un trago. "¿Y tú? Veo que ya te decidiste en tus compromisos. Por lo menos podrías haber avisado de que te ibas, la familia está preocupada por ti"
"¿Y tú?" preguntó él. Sin embargo no pudo escuchar la respuesta de la joven, porque una amazona de pechos pronunciados y larga cabellera se abalanzó sobre él.
"¡Airen!" gritó, restregando sus curvas por el cuerpo musculoso del muchacho. "Shampoo querer saber cuando tener otra cita como la del otro día."
Ranma, sorprendido por la repentina intervención de la amazona, no fue capaz de reaccionar ni de evitar el abrazo tan apretado que estaba recibiendo. Cuando percibió el aura azulada de la joven Tendo, algo dentro de él se confió. 'Así que estas celosa, eh, ¿Akane?' pensó.
"¡Shampoo!" gritó la cocinera de okonomiyakis, con la gran espátula en la mano. Akane observaba la escena molesta, enfadada, dolida, celosa y confusa. Tenía demasiados sentimientos arraigados en el cuerpo con respecto a su único dolor de cabeza. Ranma.
Las chicas empezaron a pelear, como de costumbre, pero ella no quiso saber más. Ranma, finalmente, había decidido vivir con Ukyo y ella estaba rehaciendo su vida. Eso es lo que más deseaba, ¿cierto?
Pero los problemas no acabaron allí. La pelea entre Ukyo y Shampoo acabó cuando decidieron terminar con sus diferencias fuera del restaurante para no molestar a los demás invitados ni destrozar el negocio de una de ellas. De todas formas Ukyo lo tenía claro. Quería que Ranma fuera feliz y, por más que le doliera, la felicidad del muchacho no estaba a su lado, sino al lado de Akane.
Dentro del restaurante las cosas no andaban mucho mejor. Kai, un chico bastante conocido y popular, hablaba con todo el mundo. Akane, cogida a su mano, solo tenía un pensamiento y no estaba muy atenta a lo que pasaba a su alrededor, por lo que cada vez que Kai se movía por el lugar casi tenía que arrastrar a la joven de cabellos azulados.
Ranma no estaba mucho mejor. Observaba de lejos a la pareja sintiéndose tremendamente dolido y celoso. ¿Por qué Akane tendría que estar con un tipejo como ese? Quería hablar con ella. De verdad lo deseaba, pero su orgullo podía más y decidió quedarse en una esquina, observando.
Akane ya iba por el quinto vaso de sake. Estaba intentando dejar atrás sus penas y centrarse en su nueva pareja pero, contra más lo pensaba más deprimida se sentía. Y, para aliviar su sufrimiento, decidió que el alcohol era su mejor amigo. Con las mejillas arreboladas y un poco mas sonriente y desinhibida, se puso a bailar a diestro y siniestro, moviendo las caderas todo lo que pudo, en una danza tan sensual, que provocó los aplausos del personal masculino.
Ranma se quedó embobado viéndola. Debía admitirse a sí mismo que estaba preciosa, aunque enseñando más piel de la que él deseaba. ¿Por qué estaban todos esos cerdos mirando a su chica? Una mezcla de ira y deseo se apoderó de él, sin saber cual de ambos predominaba en el muchacho.
Akane, a estas alturas, era bastante ajena a la realidad. Con varias copas de más, el contoneo del baile y el intentar poner su mente en blanco estaban sacando una parte de ella que nunca antes había sentido. Ser deseada.
Prácticamente todos los muchachos se acercaban a ella a bailar bien pegados a su cuerpo y alguna que otra mano intentó hacerse camino por zonas poco decorosas. Ranma observó este realmente furioso, si no hacía algo sabría que iba a explotar y habría varias caras rotas. Pero antes de que pudiera intervenir, una mano atrajo a la muchacha hacia el cuerpo masculino de Kai. Ella, borracha como estaba, le abrazó, mas bien como método de salvación para evitar caer.
"¡Kaaaai!" gritó ilusionada, plantando un ardiente beso en los labios del chico.
"Akane, ¿estás bien?" preguntó él, algo preocupado.
"Ssssiii" contestó la chica, empezando a reir sonoramente.
"Princesa, tengo que irme a casa que mañana tengo que levantarme temprano. Vamos y te acerco a la tuya"
"¡No hace falta!" Ukyo apareció repentinamente. Tenía trozos de su atuendo echo jirones, el pelo revuelto y un moratón en la mejilla, productos de su pelea con Shampoo.
"¿Cómo?" preguntó Kai.
"Akane se lo está pasando bien, ¿verdad cielo?" dijo tomándola de los brazos para evitar que cayera. Ella dejó caer su cabeza hacia atrás, como un peso muerto, con los ojos semicerrados y una enorme sonrisa en su rostro.
"No te preocupes, cuando acabe la fiesta Ranma y yo la acercamos a casa"
Kai le miró no muy convencido, pero Akane le dijo que se fuera tranquilamente. O por lo menos lo intentó, porque tal y como estaba las palabras le resultaban muy difícil de pronunciar.
El muchacho la dejó al cuidado de la cocinera, no sin antes darle un tierno beso de despedida en los labios. "Te llamo mañana"
'Bien' pensó Ukyo cuando vio al joven salir por la puerta. 'Aquí es donde empieza lo verdaderamente interesante'.
Continuará...
Y aquí va la siguiente entrega de esta serie, que se está haciendo más larga de lo que en principio había esperado, pero ya saben que las historias nunca tienen un patron unico y, a veces, es dificil controlarlas
Muchas gracias a todos los que me siguen aun a pesar de mis tardanzas, no puedo prometer que la cosa mejore, mi musa hace tiempo que la perdi, pero aqui lo intento. Nunca voy a dejar alguna de mis histoias sueltas, eso si que lo aseguro.
En fin, muchisimas gracias a todos los que me dejasteis un review. Os quiero! lo sabeis, que todo esto siempre es por u para vosotros. Espero que el capitulo os haya gustado, un poco mas largo que los demas, el siguiente promete muchos momentos tensos e importantes y sobre todo espero... un lemon!!
Bueno, no olviden dejar su mensajito, por favor
Nos vemos en el proximo!
Elena
