Descubriendo a Pchan

Capítulo 9

Los personajes no me pertenecen, solo los tomo prestados de la famosa Rumiko para divertirnos, sin ningún tipo de lucro, así que no me demanden y todo eso.

Akane siguió bailando con el mismo contoneo y la misma sensualidad una vez Kai se hubo marchado, sin preocuparle los ojos agua marina que la observaban sin perder detalle alguno. A Ukyo la había perdido de vista hacía unos minutos, pero apenas se inmutó. Un chico apuesto vistiendo vaqueros y con los primeros botones de su camisa blanca desabrochada se había acercado a ella a acompañarla en su baile. En ese momento ella estaba de espaldas a él, pero con su trasero bien pegado al cuerpo del chico. Éste había colocado una mano en su muslo y ambos tenían un movimiento de caderas que a Ranma le estaba poniendo enfermo.

No dispuesto a tolerar más esta situación, dejó el vaso ya vacío en una mesa cercana y se acercó a paso apurado hacia la pareja.

"¡Oi!" llamó en voz alta para que el joven escuchara. Sin embargo ambos o no se inmutaron o directamente le ignoraron, porque no hicieron ningún gesto que denotara que le habían escuchado.

"¡Oi!" gritó Ranma más fuerte, posando una mano con rudeza en el hombro del muchacho. Él detuvo su danza con cara de pocos amigos. Sin embargo, se retiró con pesar cuando vio la persona que tenía en frente. La reputación de Ranma como artista marcial era muy bien conocida en la universidad. Algunos, atrevidos, quisieron retarle y sufrieron las consecuencias en carne propia.

Akane apenas se había dado cuenta de que ahora había cambiado de pareja y seguía contoneando sus caderas. Ranma la abrazó por detrás rudamente y se acercó a su oído queriendo hacerse escuchar.

"Akane" ella inmediatamente se dio la vuelta dentro del abrazo del muchacho, con una gran sonrisa en su rostro y los ojos brillantes.

"Vamos, te llevo a casa"

"Nooooooo" dijo Akane poniendo carita de niña buena. Ranma solo pudo apreciar cómo la joven le hacía morritos en un gesto bastante sexy y sensual. Además, el hecho de tenerla apresada contra su cuerpo, el atuendo que ella llevara y que, aún dentro de su abrazo, no había dejado de moverse al compás de la música no ayudaba a que Ranma se mantuviera firme en su decisión.

La gente poco a poco se había ido marchando y, los que aún seguían ahí, se vieron empujados hacia la puerta por la cocinera de okonomiyakis. "Vamos, la fiesta ha terminado" decía, haciéndose oír entre protestas por los restantes invitados y la música que aún sonaba al fondo.

De repente empezó a sonar una música más lenta y hermosa, una balada que hablaba sobre un corazón roto que volvía a encontrar el amor. Akane posó el rostro en el pecho de Ranma, cerrando los ojos y dejándose guiar por la suave melodía. Ranma se tensó ligeramente al sentirla tan cerca de su cuerpo y un cosquilleo placentero le recorrió la espina dorsal cuando notó el aliento de la chica golpearle el pecho.

Ukyo miraba la escena desde la distancia. Había conseguido deshacerse de todas las demás personas restantes y ahora ella se encontraba sola con la pareja. Tenía un pie plantado en el primer escalón que lleva a las habitaciones del piso de arriba, pero no era capaz de moverse. Aun habiendo aceptado el hecho de que Ranma no la amaba a ella, que él nunca sería suyo, aún así dolía verle abrazado a otra mujer de esa forma tan cariñosa. Por unos instantes se vio a ella misma dentro de ese abrazo y apoyando su propio rostro en el musculoso pecho del chico, dejando que la música guiara sus pasos.

Al despertar de su ensoñación, dejó escapar un suspiro de derrota, sintiéndose bastante desdichada. No queriendo que su corazón sufriera más por el artista marcial de trenza, se apuró al piso de arriba, dispuesta a tumbarse en su cama, quizá llorar un poco sus penas, y olvidarse de Ranma para siempre. A partir de ese día el muchacho solo podía ser su amigo y ella estaba dispuesta a rehacer su vida con alguien que en verdad la considerase como lo que era, una mujer hermosa con ganas de amar y que la quieran de igual manera.

Akane y Ranma seguían abrazados bastante tiempo después de que Ukyo les hubiera dejado solos. En realidad, Ranma era el que se movía al compás de la música, arrastrando a Akane entre sus brazos. La muchacha, a la que se le estaba pasando un poco la borrachera, apenas era capaz de moverse, el dolor de cabeza se estaba intensificando y sentía los músculos pesados.

"Akane" volvió a llamar Ranma cuando notó que la muchacha se detuvo totalmente.

La joven alzó su rostro de la camiseta del joven y lo miró fijamente a los ojos. Entonces, como si acabara de despertar de un sueño, se apartó de él y miró a todos lados sin comprender muy bien la situación en la que estaba. Sin embargo, no previó que el movimiento tan rápido de cabeza de un lado a otro tan solo agravaría más su malestar, y se llevó las manos a las sienes intentando conseguir que todo dejara de darle vueltas.

Ranma la observaba, un poco dolido por la rapidez con que ella se había apartado de él.

"¿Te encuentras bien?" preguntó cuando vio la mueca de dolor en su rostro.

"La verdad es que no mucho" dijo ella, aún con los ojos cerrados y acariciándose las sienes.

"Ven, el aire fresco te hará bien"

Ambos jóvenes salieron del local y emprendieron camino a la casa de la chica. Ranma iba muy atento a los movimientos de Akane, pero sin tocarla. La joven andaba unos pasos por delante aún con los dedos en las sienes y dibujando pequeños círculos.

Sin embargo, el aire fresco consiguió que el dolor se aliviara un poco y los últimos minutos de la caminata fueron bastante más tranquilos.

Cuando llegaron a la puerta del dojo ambos chicos se detuvieron.

"Bueno" dijo Akane finalmente sin querer mirar a Ranma directamente a los ojos, "buenas noches".

"¡Espera!" Ranma la sujetó del brazo evitando que se marchara, ella siguió evitando su mirada.

"¿Qué…qué pasa?" preguntó ella un poco azorada. A su mente venían recuerdos de su comportamiento durante la noche, los bailes sensuales y el contacto tan cercano que tuvo en el último momento con el artista marcial. Avergonzada como se sentía, retiró el brazo bruscamente evitando cualquier tipo de contacto. Sin dejarle que él dijera nada, se fue corriendo a su habitación, cerrando la puerta tras de sí y dejando atrás al joven.

Ya en la cocina, se detuvo unos instantes, esperando que su alborotado corazón se tranquilizara. Vio que sobre la encimera había una bandeja con un buen número de raciones y una nota de Kasumi en donde le avisaba de que todos habían marchado a unas minivacaciones y que volverían en unos días.

'Genial' pensó la joven.

Se agarró a la barandilla de las escaleras para no tropezar pues entre el alcohol que aún llevaba consigo en el cuerpo y la luz apagada el ascenso se le estaba dificultando un poco. Ya en el segundo piso, se dirigió hasta su cuarto y el pato que colgaba de la puerta bailó con el movimiento de la misma cuando Akane entró dentro de la habitación.

Se llevó una mano al pecho asustada cuando observó la figura del joven de la trenza parado a unos pasos delante de ella, la ventana abierta de par en par.

"Tenemos que hablar" dijo Ranma con la voz ronca y acercándose a la chica.

"No…no tenemos nada de qué hablar" contestó ella, aún se le hacía dificultoso hablar.

De repente y sin que Akane lo previera, se vio totalmente acorralada. Su espalda pegaba contra la madera de la puerta y los brazos del joven, a cada lado de su rostro, la aprisionaban en su encierro, evitando que ella escapara.

"Akane" susurró Ranma dejando que las letras resbalaran por sus labios. El joven había subido hasta su habitación para hablar con ella, pero verla con la luz de la luna, con ese conjunto tan provocador, el pelo revuelto, los labios entreabiertos y los recuerdos de los movimientos sensuales que la joven había usado con otros muchachos durante toda la noche estaban provocando en él una reacción que no era capaz de controlar.

Akane, al oír su nombre de esa forma tan rasposa y erótica, sintió como los latidos de su corazón se aceleraban y la respiración se le dificultaba enormemente.

"Quiero que le dejes" dijo de repente el muchacho.

"¿Qué?" ella, tan ensimismada como estaba en los ojos tan azules del chico que la miraban de una forma muy intensa, no comprendió lo que él le había dicho.

"Ya lo oíste, tú eres solo mía" Ranma estaba actuando de una forma que ni él mismo podía comprender, pero ese sentimiento de posesión, de pertenencia, se agravaba cada minuto que pasaba y verla ahí, tan indefensa y acorralada pero a la vez tan hermosa y sexy entre sus brazos tan solo provocaba que su instinto despertara.

"Yo no soy de nadie Ranma" eso intentó sonar serio y desafiante. Realmente lo intentó. Pero la mirada aguamarina, los labios entreabiertos, el flequillo oscuro golpeando su frente desnuda… todo él le provocaba sensaciones que era incapaz de evitar sentir.

De pronto los labios masculinos acortaron la distancia que había entre él y la joven, posesionándose de esa boquita, lamiéndola, acariciándola de una y mil formas, borrando cualquier rastro que pudiera quedar de otro hombre, marcándola como suya definitivamente.

Akane se sorprendió ante el arrebato. Sin embargo, no pudo evitar corresponderle con la misma pasión y el mismo ansía. Había sido mucho tiempo el que había aguantado las ganas de sentir sus labios, de pensar cómo sabrían, si serían suaves al contacto o tal vez algo ásperos pero igualmente deseables. Quiso pensar que la culpa era el alcohol, el sake que había ingerido en la fiesta, y permitió que su lengua se adentrara en la boca del muchacho, profundizando el beso.

Ranma sintió una ola de calor recorrerle el cuerpo y sus brazos actuaron por sí solos, abrazando posesivamente el pequeño cuerpo de ella, aprisionándola contra su propio cuerpo, sintiendo todas sus curvas de mujer.

Akane estaba perdida en los sentimientos que afloraban ante el contacto y no pudo evitar que un suspiro se escapara dentro del beso cuando la abrazó de esa manera tan masculina. El jadeo se metió en el cerebro de Ranma, borrando cualquier pensamiento racional que pudiera existir en su cabeza, ahondando aún más el beso, apresándola más entre sus brazos, sintiéndola y deseándola de igual forma.

De repente, Ranma se vio empujado fuera del calor de la joven, respirando agitadamente. Akane seguía apoyada en la puerta, con una mano sosteniéndose, evitando no perder el equilibrio, los labios enrojecidos y apetecibles y la respiración entrecortada.

"No" dijo ella, consiguiendo que su voz saliera a flote. "Ranma, deberías irte."

"¿Qué?" Ranma estaba sorprendido, no comprendía lo que acaba de pasar y sintió como la furia se apoderaba de su ser.

"¡No…!" Akane se detuvo porque un mareo repentino la hizo cerrar los ojos. Anduvo dos pasos hasta la cama donde se sentó, intentando así que la habitación le diera vueltas.

"¡No puedes venir aquí y exigirme! Has perdido tu derecho sobre mí"

"Vamos Akane, no digas estupideces. ¿Pchan otra vez? Lo siento, ¿vale? L O S I E N T O" dijo recalcando cada una de las letras de la palabra para hacer entender su punto. "Mira, he cometido un error al no decírtelo, lo admito. Pero eso no es suficiente para que me castigues de esa forma ¿no crees?"

"¿Qué no?" respondió ella con el mismo tono de voz. "¿Y todas las veces…?"

"Eso Akane" interrumpió Ranma sin dejarla continuar. "¿Y todas las veces que me has pegado sin razón? ¿Todas las veces que me has acusado de algo que yo no había cometido? Porque son muchas veces Akane. ¡Muchas! Y estoy harto de tu manera de juzgarme, estoy harto de recibir tus golpes, pero me aguanto porque es la única manera que se para estar a tú lado. Joder Akane. Mira como te has contoneado hoy con todos esos babosos y no te he dicho absolutamente nada. Ya me gustaría a mí ver qué pasaría si yo te tocara así. ¿Sabes qué pasaría? ¿No? ¡Qué me mandarías a volar gracias a tu maravillosa fuerza de gorila y tu mazo sacado de no se donde! Eso es lo que pasaría"

"Eso no lo sabremos si no lo intentas, ¿ne Ranma?"

En el mismo momento en el que esas palabras salieron de sus labios, una pequeñita parte de ella se arrepintió. Sin embargo, no pudo pensarlo detenidamente, porque en seguida notó cómo los labios del chico se apoderaban de los suyos en un beso tremendamente pasional, las manos masculinas estaban en sus mejillas, y él, ligeramente agachado, respiraba fuertemente por la nariz. La lengua de Ranma se hizo paso a través de los labios femeninos, y se enredó con la de Akane. Las manos, inquietas, acariciaron con suavidad el rostro juvenil, los dedos pasando suavemente por el contorno de su cara, delineándola.

Akane alzó sus propios brazos, sujetando con fiereza el cuello de Ranma, correspondiendo a sus peticiones y a sus besos como si la vida le fuera en ello. Pero la posición no era la más cómoda, y él perdió el equilibrio, cayendo suavemente sobre el cuerpo de ella, ambos sobre la superficie blanda de la cama.

A ninguno de los dos le importó.

Ranma detuvo sus besos para continuar con sus caricias por el resto del cuerpo de la muchacha. Recorrió con sus labios el cuello níveo de la joven, deteniéndose en el hombro derecho desnudo mientras su mano se deslizaba con suavidad por el costado. Akane echó la cabeza hacia atrás, complacida, y jadeó audiblemente. La mano derecha de Ranma se acercó a la prenda roja que cubría a su prometida, mientras sus labios volvían a seguir jugando con el cuello. La otra bajó hasta el muslo, alzándolo ligeramente y acomodándose mejor entre las piernas femeninas.

"Ranma" dijo Akane en un leve susurro, con los ojos cerrados y disfrutando de las caricias. Sus manos juguetearon sobre la espalda de Ranma, acariciándola en demasía, como si se tratara de su mayor tesoro.

Ranma tomó la cremallera de la bota y la deslizó sensualmente por la pierna, alzándose ligeramente durante la acción. Tomó la media que cubría la mitad de la pierna y la removió con suavidad, besando cada centímetro de piel que iba siendo descubierto, observando y deleitándose con la vista que esta acción le otorgaba. Después repitió la misma operación con la otra pierna, para entonces la falda negra se había alzado de su posición y se encontraba enrollada en la cintura de la joven.

El muchacho sintió reaccionar a su masculinidad, haciéndose notar más si cabe, cuando pudo apreciar el tanga negro de encaje que llevaba puesto Akane. Subió hasta sus muslos y recogió la tela negra de la falda, bajándola también y tirándola, finalmente, a una esquina del salón. Akane estaba apoyada en sus codos, con la cabeza alzada, viendo a su prometido con ojos sensuales y con picardía. Los ojos chocolate hicieron contacto directo con los aguamarina justo en el momento en el que él se deshacía de la prenda con vuelo, y las sonrisas de ambos se ensancharon.

Ranma pensó que no podría ser mas dichoso si tuviera a la mismísima diosa de la sensualidad frente a sí, porque la visión de la joven era simplemente divina, sensual y, sobre todo, sexy.

Cuando ella se sintió desnuda salvo por su ropa interior y el palabra de honor, se puso de rodillas en la cama. Ranma imitó el movimiento, y se quedó parado frente a ella, de rodillas también. Las manos femeninas se alzaron a por los botones de su prometido, besando su pecho desnudo cuando los fue desabrochando uno a uno. Pegó sus pechos aún cubiertos a los pectorales de él, le miró directamente a los ojos y, sin apartar la vista, le abrió el pantalón, que intentó bajar a la misma vez que los calzoncillos.

Una vez el muchacho se sintió completamente desnudo, dejó caer los brazos por sus costados, cerró los ojos y sintió los dedos de su prometida recorrer su torso, bajar por su abdomen, plano y musculoso, acariciar sus muslos y entonces…

"Uf" carraspeó cuando notó los finos dedos de ella posándose sobre su muy erecta masculinidad. Akane sonrió ante el contacto y pudo apreciar la cara de felicidad, deseo y expectación de Ranma, aun cuando este tenía los ojos cerrados. Se sentó más cómodamente en la cama sin soltar su agarre y posó un pequeño beso en la punta de la misma. Después comenzó un baile arriba y abajo, moviendo la piel carnosa en su mano. Ranma respiraba agitado y tuvo que apoyarse en la pared si no quería caer, abrumado de tanto placer.

Cuando sintió que no podría con tanto sentimiento, quitó delicadamente la mano de la joven, muy a su pesar y los lanzó a ambos sobre la cama nuevamente. Su sexo rozó el de la joven, provocando un suspiro en ambos. Sus manos quitaron, con muchos aspavientos, las prendas que la muchacha aún conservaba. La razón hacía tiempo que la había perdido, junto con sus ropas, y su lengua se lanzó a por ese pezón rosado que estaba levantado, invitándole a lamerlo y succionarlo, mientras su otra mano jugueteaba con el otro seno. Akane cada vez gemía más audiblemente, tanto que Ranma tuvo que detener su labor y tapar la boca de la muchacha.

"Schhh, Akane, te van a oír"

"No hay nadie" ese fue el detonante para Ranma. Los juegos ya se le hacían insuficientes y el instinto y el placer pudieron más que cualquier otra cosa, así que se deslizó entre las piernas de la muchacha y se introdujo en ella de un solo empujón.

Un sonoro alarido escapó de los labios de la chica, pero pronto otros de placer se unieron al primero, al notar como el cuerpo masculino se acoplaba tan deliciosamente al suyo, y ambos comenzaron y vaivén de caderas, una danza erótica en armonía con sus desbocados corazones, sintiéndose, amándose…

Akane empezó a sentir un hormigueo que le recorría el cuerpo y entonces escuchó como los jadeos de Ranma se volvían casi gritos que terminaron en la pronunciación de su propio nombre, cuando notó cómo el chico se derramaba en su interior.

Los dos estaban tumbados en la cama, sudados, jadeantes y, sobre todo, sintiéndose en el séptimo cielo. Akane cerró los ojos, descansando del ejercicio, se acercó al cuerpo del muchacho y apoyó su rostro en su pecho. El ambiente olía a cópula y a sexo, pero a ninguno de los dos le importó.

Ranma abrazó a la muchacha, besó su cabeza, deleitándose con la fragancia de su pelo, y susurró "mía, sólo mía" antes de quedarse completamente dormido.

Continuará...

Terminado 12 Octubre 2008

No os imaginais lo que me cuesta escribir. Pero weno, aqui va, ya nos estamos acercando al final, creo.

Este capitulo lo dedico a Akane/Kagome que siempre estas ahi apoyandome. Muchas gracias wapa! Me pediste lemon y esto es lo unico que salio de mi pobre cabecita.

Perdonarme por no haber subido el capi antes, la verdad es que tenia bastante escrito, pero me puse enfermita y me he visto en cama unos cuantos dias apenas leyendo alguna que otra cosilla.

Tenerme paciencia, que todo prosigue, pero muy lentamente. Un beso a todos!! no os olvideis de dejarme algun review, que ya sabes que me encantan!