Descubriendo a Pchan
Capítulo 10
Los personajes no me pertenecen, solo los tomo prestados de la famosa Rumiko para divertirnos, sin ningún tipo de lucro, así que no me demanden y todo eso.
Empezó a sentir bastante calor. El sol le daba de lleno en la cara y podía oír a la perfección el cantar de los pájaros en la rama más cercana. Todo sería muy hermoso en otras circunstancias, pero el pío pío de las aves le estaba taladrando el tímpano y lo escuchaba como si fuera un martillo golpeándole las sienes.
Los ojos le pesaban y sentía la garganta seca y áspera. Su pelo olía ligeramente a tabaco y el cuerpo lo tenía entumecido. Intentó abrir un ojo sin mucho éxito pues la luz del sol le golpeó el párpado ¿Desde cuándo era tan blanca y dolorosa? Contó hasta tres antes de volver a intentarlo, más despacio y pausadamente. Tardó unos segundos en acostumbrarse a la claridad, tuvo que parpadear varias veces.
'¿Cómo llegué a casa?' pensó tras darse cuenta de que estaba en su habitación. Intentó darse la vuelta para mirar hacia la pared, pero entonces notó que tenía un peso sobre la cintura que la impedía moverse. De repente, su teléfono móvil comenzó a sonar. Se tapó los oídos unos instantes, sintiendo en ellos el retumbar de la melodía. Decidió levantarse a detener ese terrible sonido que la estaba volviendo loca. Aún a tientas, salió de debajo de las sábanas, tardó unos segundos en localizar su bolso y sacó el aparato. Leyó en la pantalla el nombre de Kai y contestó rápidamente.
"¿Moshi, moshi?"
"Hola cariño, ¿cómo estás?"
"Yo… me duele un poco la cabeza, creo que bebí ayer demasiado, no grites tanto" pidió la joven llevándose la mano a la sien y cerrando los ojos adolorida. De repente, notó la fría brisa matutina acariciarle la piel. Bajó la vista a su cuerpo y se sorprendió de encontrarse desnuda. Oyó un sonido proveniente de su cama y, para su horror, Ranma estaba allí, limpiándose las legañas de los ojos a la vez que se sentaba sobre el colchón. La sábana dejó al descubierto su pecho desnudo. Akane gritó, horrorizada. Ojeó la habitación y vio las ropas tiradas y su mente se bloqueó en el instante.
"Carño, ¿te pasa algo?" preguntó el muchacho al otro lado de la línea.
"Akane, ¿por qué gritas?" dijo Ranma, aún medio dormido.
"¿Dijiste algo?" inquirió Kai nuevamente.
"¡No!" contestó la joven a su novio mientras buscaba algo con lo que tapar su desnudez. "Me… duele la cabeza y… tengo…tengo que ir a la ducha y… te llamo más tarde, ¿vale?"
"¿Estás segura de que estás bien? Puedo acercarme por tu casa si aún te encuentras con resaca."
"¡No!" respondió muy efusivamente. Ranma se sorprendió de su actitud. Cuando se dio cuenta de que hablaba por teléfono, que le miraba con los ojos muy grandes y abiertos y la repentina timidez por estar desnuda, supo que algo no estaba bien.
"Gra…gracias Kai. Pero…"
Ranma dejó de escuchar. Kai. Ese maldito novio suyo otra vez. Y por la actitud de Akane… aun a pesar de lo que había pasado entre ellos la noche anterior no parecía que las cosas fueran por buen rumbo. Suspiró esperando a que ella colgara. No venía nada bueno.
"Te…sí. Nos vemos luego".
"Está bien, como tú quieras. Te quiero".
"Yo… yo también… a ti". Lo último lo dijo enfocando su mirada con la de Ranma y pudo notar cómo el rostro del muchacho se contrajo cuando ella pronunció la última frase. Ya ataviada con la camiseta del joven, lo primero que encontró que le cubría gran parte de su desnudez, y tras colgar el teléfono, se quedó en silencio.
Fue Ranma quien lo rompió.
"Era tu novio" dijo sin ningún sentimiento en la voz.
"Sí" contestó ella, y bajó la mirada al suelo, como si pareciera arrepentida.
Ranma suspiró ante la respuesta. "Akane, ¿te… te acuerdas de lo que pasó anoche?" preguntó sin más, mirando a algún punto en la distancia. Cuando ella no contestó inmediatamente, giró su vista buscando los ojos chocolate.
"Yo…" Akane se sintió cohibida. Sintió la mirada escrutiñadora de Ranma sobre ella. "La verdad es que…"
"Ya veo"
"Esto no debería haber pasado" dijo ella de repente.
"¿Qué?" Ranma no podía dar crédito a lo que escuchaba. ¿Estaría hablando en serio?
"Yo… tú y yo ya no estamos juntos… yo… ¡estoy con Kai!" dijo, más para ella que para el muchacho.
"Ayer no pensaste mucho en él" contestó Ranma con sorna. Esto solo provocó que la joven se enfureciera. Fue a responder a su sarcasmo, pero aún tenía algo de jaqueca y sus palabras murieron en la garganta. Se llevó las manos a las sienes intentando relajarse.
"Estás muy guapa con mi camiseta"
Akane detuvo su movimiento, no muy segura de haber escuchado bien.
"¿Qué?"
Sin poder reaccionar a las palabras del muchacho, vio como éste se levantaba, dejando a la vista su completa desnudez. Akane quiso apartar la vista, de veras que lo intentó, pero Ranma se veía tan apuesto y varonil que no pudo evitar recorrerle minuciosamente con la mirada y sonrojarse en el proceso.
Ranma, que no perdió detalle, sonrió dándose cuenta de lo que había provocado en la joven, alegrándose de no serle indiferente después de todo.
"De… deberías taparte" dijo ella cuando pudo recuperar el habla, retrocediendo al darse cuenta de que él se movía en su dirección.
"Ayer no decías lo mismo" dijo Ranma con voz aterciopelada.
"Ayer… había bebido demasiado y…" pero detuvo su frase al notar que su espalda acababa de chocar contra la pared y ver que él estaba demasiado cerca para huir. No tenía escapatoria.
Ranma se tomó unos segundos para disfrutar de su posición. Se sentía como un cazador que acababa de acorralar a su presa. La tenía exactamente donde quería.
"¿Por qué huyes de mí?"
"¡Yo no huyo!" contestó alborotada la joven. Sus ojos viajaban por el cuerpo de Ranma sin poder evitarlo. Especialmente se centraron en una parte de la anatomía del joven que, aún dormía, se veía espectacular.
"¿Te gusta lo que ves?" preguntó el chico con una sonrisa de superioridad.
"Yo…" Akane no tuvo tiempo de responder. Ranma se acercó a su cuerpo, pudiendo notar el aliento masculino en su oreja. "No tengas miedo" dijo él en un susurro. Empezó a besar el lóbulo femenino con suavidad, acariciando con su lengua la porción de piel. Con los besos, dibujó un camino sensual desde donde estaba, recorriendo el lateral del cuello, maravillándose cuando la sintió temblar bajo sus manos que, sin saber cuándo, había posicionado sobre la pequeña figura de la muchacha. Aprovechando que la joven no se había abotonado la blusa, deslizó sus dedos por el cuerpo, dibujando el contorno del pecho. Akane seguía muy tensa, aunque no podía negar que eran muy placenteras las sensaciones que le hacía sentir el artista marcial de trenza. Intentó quejarse, incluso detenerlo en sus acciones tan osadas. Pero su cuerpo no le respondía.
"Ra…Ranma"
"No susurres de esa forma mi nombre Akane, a no ser que quieras sentir mi piel contra tu piel"
Ella no respondía, de hecho su parte racional estaba perdida en los labios que ahora jugaban con su hombro. Ranma se acercó más a ella, y pudo notar cómo ella tampoco le era indiferente a él. Su anatomía masculina la llamaba a gritos, la reconocía como suya. La deseaba.
"No huyas de mí Akane" siguió hablando Ranma. "No te voy a comer… si tú no quieres"
La camisa del joven cayó a los pies de la chica. Ahora ambos estaban desnudos nuevamente y las inhibiciones habían desaparecido. Los sentimientos por tanto tiempo encerrados dentro de sus corazones salieron a la luz, no permitiendo espacio para ese pensamiento racional que intentaba hacerse camino hasta los sentidos de la joven. Ella sabía que eso no estaba bien. Ella…
Ella solo quería abandonarse al placer. Hacía tanto tiempo que quería estar con el artista marcial… y pensando en lo de anoche… parecía una especie de maravilloso sueño que, en su más interno ser, deseaba repetir. Lo deseaba con todas sus fuerzas.
De repente notó el frío de las sábanas bajo su espalda y reaccionó. Eso… ¡eso no estaba bien! Ella estaba con Kai, ¡no podía hacerle eso al muchacho! Se había portado tan bien con ella que no merecía que le apuñalaran por la espalda de esa manera.
Tomando fuerzas de flaqueza, apartó al artista marcial de un empujón. Ranma cayó al suelo, no habiendo previsto el movimiento. Akane se tapó con las sábanas y, sin saber por qué, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
"¿Qué…qué pasa?"
Preguntó el joven asustado. Se quedó arrodillado al lado de las piernas de la muchacha, que se había sentado en la cama y tapado la cara con las manos para que él no la viera llorar.
"Akane" susurró intentando que ella le mirara. Podía sentir el debatir en su interior. Respiró profundamente varias veces, intentando calmar su deseo frustrado. Recogió los calzoncillos que encontró justo al lado de la puerta de la habitación, enrollados dentro de sus pantalones, y se los puso. Tomó en su mano la camiseta nuevamente del suelo y la colocó sobre los hombros de la muchacha. Ella, al notar el roce de la tela, se la puso nuevamente, teniendo cuidado de abrochar los botones esta vez.
Ranma se sentó a su lado mirando al frente, esperando que ella terminara de colocarse la camisa.
Cuando la notó un poco más tranquila y que las lágrimas ya no resbalaban con la misma fuerza de sus ojos, dijo
"¿Qué quieres que haga Akane?"
Ella no contestó inmediatamente.
"Mira" continuó Ranma al ver que no tenía respuesta. "Lo de ayer no fue planeado. No esperaba encontrarte en la fiesta, ni me estaba quedando en casa de Ukyo permanentemente."
"Ya claro, por eso te marchaste con ella" dijo repentinamente la muchacha, dejando que sus celos hablaran por ella.
"¡Oi! Si me fui fue por tu culpa"
"Ah no, no te voy a dejar que te salgas tan airoso con esas. Eres mayorcito y te fuiste porque querías" le enfrentó Akane sintiendo la ira y la rabia recorrerle el cuerpo.
"Ya claro, y pensabas que me iba a quedar aquí viendo como ese…" Ranma dejó la frase sin terminar. Lo cierto es que no quería comenzar una pelea. Estaba harto de los errores del pasado, esos que no le habían dejado ser sincero con ella. Además, ya no era un crío y sabía lo que quería.
Y quería a Akane.
Respiró hondo varias veces para tranquilizarse.
"Akane" comenzó a decir. Alzó la vista hasta que sus miradas se encontraron, temeroso de lo que pudiera pasar.
La chica notó la determinación en sus ojos y un repentino escalofrío le recorrió el cuerpo. Era una de esas sensaciones en las que sabía que estaba a punto de vivir un punto de inflexión en su vida, algo iba a pasar que iba a provocar un giro de 180 grados y que iba a cambiar las cosas para siempre. Y le entró miedo.
"Mira, yo no…"
"¡No!" no quería escucharle, se tapó los oídos evitándolo. Ranma frunció el ceño, la tomó de las muñecas intentando hacerse oir. Al ver que ella hacía fuerza evitando su cometido y cantaba algo para evitar que su voz llegara hasta sus tímpanos, la tumbó en la cama y la besó desesperadamente.
Con ello consiguió dos cosas: que Akane callara y que, de la sorpresa, dejara de hacer fuerza con sus manos, colocando los brazos por encima de su cabeza. De esta forma, ella no tenía escapatoria, estando a su completa merced.
El beso duró apenas unos instantes. Ranma se separó ligeramente de ella, apoyando su frente en la femenina y suspirando sobre su boca. Akane le observaba anonadada.
"No puedo quedarme aquí y verte con él" dijo finalmente. Los ojos de Akane volvieron a aguarse. "No puedo ver cómo la persona que más quiero se va con otro, ver que es otro a quién le das tus besos, a quien le dedicas tus sonrisas" Abrió los ojos, que hasta entonces tenía cerrados, y la miró directamente a las pupilas. "No puedo quererte y no tenerte Akane. Quiero que seas solo mía, de nadie más. No quiero que pienses en otro, que mires a otro o que abraces a otro. Quiero ser solo yo. Tú y yo y nadie más. Me temo pequeña que tendrás que decidir. Él o yo. Pero te advierto que si le eliges a él, yo saldré de tu vida, porque no seré capaz de ver cómo él se te lleva de mi lado."
La franqueza y el amor que sintió en sus palabras le llegaron directamente al corazón. Y fue entonces, cuando pensó en cómo sería una vida sin tenerle cerca, cuando se dio cuenta de que jamás… aun a pesar de todos los insultos, malentendidos y peleas… jamás sería capaz de vivir sin él. Le amaba demasiado como para imaginarse un mundo en el que Ranma no estuviera.
"No…" pidió el joven "no quiero que llores, estás más guapa cuando sonríes mi amor" y dicho esto la abrazó con todas sus fuerzas. Los hizo rodar en la cama, para así el estar bajo el cuerpo femenino y no correr el riesgo de aplastarla con su peso.
Akane lloró desconsoladamente por varios minutos, mientras escuchaba palabras de consuelo susurradas a su oído con una ternura que jamás pensó que él tendría a la vez que los fuertes brazos masculinos la arropaban protectoramente.
Cuando cesó el llanto, se secó las lágrimas con la mano derecha. "Ranma" susurró.
Alzó el cuerpo para alcanzar sus labios y los besó, poniendo en ese beso todo su amor y su alma. Acarició los labios masculinos con suavidad, sin prisas, deleitándose en el sabor y las sensaciones que le producían, alimentándose de su boca.
Ranma contestó al beso con la misma pasión que ella le estaba dando. Los brazos de la muchacha acariciaron su rostro, jugaron con su pelo y viajaron sin prisa por el cuerpo masculino. Se posicionó nuevamente sobre la masculinidad ya despierta del joven, que la miraba expectante.
Ella se veía hermosa. Sin embargo, lo que más le gustaba a Ranma era la sonrisa que había dibujado en su rostro. Esa sonrisa sincera y que provocaba que se derritiera en sus brazos. La vio encima suyo, con el cuerpo ardiente y preparada para volver a unirse. Sin embargo, llevó sus manos hasta sus caderas, deteniéndola antes de que prosiguiera en sus actos.
Akane le miró con expresión interrogante.
"¿Estás segura?"
"Segura" contestó ella sonriéndole nuevamente. Y, tras confirmar que no había nada que temer, volvieron a unirse, a ser un solo ser. A compartir con el otro lo más íntimo y profundo de su alma. A amarse y a sentirse como si el mundo fuera a acabar mañana. Y cuando, agotados, se tumbaron el uno al lado del otro, se fundieron en un último beso antes de volver a quedarse dormidos.
---
Dos días después, Akane y Kai caminaban en silencio hacia un parque al que solía ir muy a menudo Akane con sus amigas. La joven estaba dispuesta a ser sincera con él. No quería hacerle daño pues él había sido muy tierno con ella y la había tratado como una princesa. Él también se merecía lo mejor.
"Kai" dijo ella cuando se sentaron, finalmente, en un banco de madera que miraba al lago. "Tenemos que hablar".
---
"Buenos días Ukyo"
"Buenos días Ranchan. Hacía tiempo que no te veía."
"Sí, ¿me preparas un okonomiyaki?"
"Dame unos minutos"
La cocinera comenzó a preparar su especialidad mientras, por el rabillo del ojo, observaba la sonrisa tonta que se le dibujaba al joven en el rostro.
"¿Todo bien?" preguntó ella, colocando el planto frente al muchacho.
"Sí Ukyo, todo bien" dijo él simplemente. Y ambos siguieron conversando toda la tarde.
---
"Esto no poder fallar"
"¡Shampoo!" oyó que la llamaba el joven que se transformaba en pato. Ella guardó el pequeño frasco entre sus ropas, antes de ser descubierta, y bajó las escaleras hacia el restaurante, con una temible sonrisa en su rostro.
Continuará...
Bueno, por fin actualizando. Es increible cómo me cuesta escribir, simplemente no consigo salir de esta crisis de fic escritora, pero ahi intentamos seguir adelante, porque a mi tampoco me gustan los fics que se han dejado a la mitad.
Esto va lento, pero seguro. Terminare todos mis fics, aunque me temo que no puedo asegurar para cuando. Pero, igualmente, espero que este capitulo les haya gustado. Especialmente se lo dedico a mis niñas Akane/Kagome y Catumi, a las que les debo unos reviews (que no se me olvidan!) y que siempre están ahí. Wapas!!!
Y poco más, sigo pidiendo paciencia. Ahora que llegan las naviades y que tengo un poco más de tiempo para hacer cosas espero adelantar trabajo. Dejen sus reviews y un besote a todos!!!
