Descubriendo a Pchan
Capítulo 11
Autora: elechan
Los personajes no me pertenecen, solo los tomo prestados de la famosa Rumiko para divertirnos, sin ningún tipo de lucro, así que no me demanden y todo eso.
Akane regresó al dojo Tendo unas horas más tarde. Kasumi le encontró justo cuando subía la escalera y le ofreció una amable sonrisa, preguntándole si deseaba algo de comer.
"Gracias Kasumi pero ahora mismo no, estoy un poco cansada y sólo quiero acostarme. ¿Está Ranma?"
"No" respondió la hermana mayor "salió apenas unos minutos después de ti. Dijo que se iba a visitar a Ukyo y que trataría de volver pronto. No creo que tarde mucho más en regresar"
"Bien" y dicho esto subió los últimos peldaños que la separaban del piso de arriba y encaminó sus pasos hacia su habitación. Cuando entró en su cuarto, cerró la puerta con pestillo, no queriendo ser molestada lo que quedaba de día. Miró la cama en la que varios días antes había compartido la mayor de las intimidades con su exprometido, y sus mejillas se tiñeron de rojo carmín. Empezó a sentir cómo el calor bañaba su cuerpo ante los recuerdos que su mente se dedicaba a ofrecerle una y otra vez, cómo su piel, perlada de sudor, era acariciada por las manos grandes y masculinas de Ranma, mientras que su masculinidad la poseía incansablemente ofreciéndole un placer que nunca antes había sentido. Se vio a sí misma respondiendo fervientemente a sus besos mientras sus finos dedos femeninos acariciaban suavemente la ancha espalda del joven y terminaban enredándose en su pelo moreno, suelto y revuelto como el de ella.
No pudiendo soportar la subida de temperatura tan repentina que estaba experimentando su cuerpo, acudió presurosa hasta la ventana, abriéndola de par en par esperando que la suave brisa tardía acariciara su piel y la aliviara de ese intenso ardor que sentía en su bajo vientre.
Una vez más tranquila, se tumbó en la cama y se cubrió los ojos con el brazo derecho. Hablar con Kai había sido una de las cosas más terribles que había tenido que hacer. Se sentía como una mala persona y le dolía haber hecho daño a su amigo que tan bien se había comportado con ella. Pero, ¿no hubiera sido peor seguir dándole esperanzas con un sentimiento que ella no compartía?
Sin embargo, el dolor que vio en sus ojos fue mucho peor que si él la hubiera gritado, recriminado… Él simplemente la escuchó y, sin decir una palabra, se levantó y se fue de allí, sin volver la vista siquiera, dolido por su traición, porque estaba segura de que sabía que Ranma estaba involucrado en el asunto. No le había dado explicaciones muy claras de por qué su relación tenía que terminar aparte de porque ella no estaba enamorada de él. No quería hacerle más daño del que su revelación pudiera causarle y, además, él no tenía por qué saber que se había acostado con Ranma, sabiendo que eso sólo podría causarle más dolor. Y aunque intentó ser lo más suave y mimosa posible, supo que le había destrozado, que ya no había vuelta atrás en lo que estaba haciendo, y que había perdido la amistad más maravillosa que había tenido en toda su vida.
"¿Qué te ocurre?"
Ranma había entrado sigilosamente por la ventana pensando que estaría dormida. Sin embargo, al acercarse a la cama para contemplarla tal y como había hecho otras veces, observó que las lágrimas recorrían sus mejillas aun a pesar de que sus ojos estaban ocultos bajo su brazo.
Akane, que no le esperaba, se sorprendió ligeramente al oír su voz. Pero al verlo ahí, al lado de su cama, tan guapo, tan varonil, tan… Ranma, SU Ranma… no pudo evitar echarse a llorar con más fuerza mientras se dejaba caer en sus brazos intentando hallar algo de consuelo.
"Akane, ¿qué ocurre?"
"Kai…" intentó decir, pero el llanto interrumpió su discurso y tuvo que esperar unos instantes antes de poder continuar con lo que estaba diciendo. "Kai estaba triste y dolido. Yo…Yo no quería hacerle daño"
Su llanto se hizo más fuerte y se abrazó más al cuerpo masculino que la agarraba con tanta ternura y firmeza.
"Lo sé" fueron las simples palabras de Ranma, quien dejó desahogarse a la muchacha en su regazo, mientras le daba pequeños besos en su cabello, intentando que se tranquilizara y se calmara.
Así estuvieron durante largos minutos esperando que el llanto de la joven cesara. Cuando Ranma notó que necesitaba un cambio de postura puesto que sus brazos se estaban quedando entumecidos por la presión ejercida por el cuerpo de la chica, pudo apreciar que ésta se había quedado dormida. La tumbó nuevamente sobre la cama intentando que no se despertara y la arropó con mimo con la colcha.
"Duerme tranquila, lo has hecho muy bien" le susurró al oído. Plantó un tierno beso en la mejilla, deslizó los dedos suavemente por el rostro de la muchacha, limpiando así los restos de lágrimas y volvió a salir de la habitación por la ventana, para así evitar ser visto.
Unos ojos femeninos le observaban desde la distancia, oculta entre unos árboles.
Xxxxx
La hora de la cena transcurrió tranquilamente y poco antes de acostarse, Kasumi detuvo a su hermana menor en el primer peldaño de la escalera para preguntarle qué tal se encontraba. Había dormido toda la tarde y, al despertarla para tomar la última comida del día, había podido apreciar sus ojos rojizos.
"Estoy bien Kasumi, de verdad. Sólo cansada. Hoy ha sido un día muy largo y tengo ganas de volver a mi habitación." Y sin decir más, siguió subiendo las escaleras al piso de arriba.
Akane abrió la puerta de su habitación y dejó la ventana abierta, como llevaba haciendo los últimos días, desde la fiesta en casa de Ukyo. Cuando la casa Tendo se sumió en el más profundo silencio nocturno, una sombra se hizo pasó al interior del cuarto de la joven, quien le esperaba ya con el pijama puesto y sentada sobre la cama. Ella se encontraba con la espalda apoyada en la pared y las rodillas dobladas, pensativa.
"Akane" llamó Ranma en la oscuridad. Al ver que ella no respondía, se sentó a su lado pero con las piernas estiradas y esperó en silencio.
"Me he portado mal con él"
Ranma no dijo nada ante las súbitas palabras de Akane. Sentía que ella necesitaba descargar su corazón y se quedó en silencio.
"Él ha sido tan bueno conmigo… No es justo, pero no pude enamorarme de él. Aunque lo intenté. Lo intenté con todas mis fuerzas".
Ranma estiró un brazo y rodeó los hombros de la muchacha con él, atrayéndola hacia sí.
"Soy una mala persona". Akane apoyó la cabeza en el hombro masculino y volvió a quedarse callada nuevamente.
"A veces hacemos daño a las personas que nos rodean y no nos damos cuenta de ello. Pero lo importante es que no lo has hecho con mala intención. Y te sigues preocupando, eso demuestra que no eres una mala persona. Puede que ahora no lo parezca, pero le habrías hecho más daño si hubieras dejado pasar más tiempo. Ha sido lo mejor Akane·"
"Lo sé" la muchacha se enjugó una solitaria lágrima que empezaba a recorrer su mejilla y miró a su prometido "¿desde cuándo te has vuelto tan sabio?"
Ranma dirigió su vista a la muchacha y descubrió que sus labios se encontraban tan cerca que casi podía sentir sus alientos mezclándose. "Desde que creí que te iba a perder" dijo, bajando la vista a esos labios carnosos.
"¿Y por qué has tardado tanto en darte cuenta?" susurró ella, acercando su rostro al del joven muy despacio, su vista posada en la boca masculina.
"Porque he sido un completo imbécil" y dicho esto tomó en su posesión los labios de su prometida y los besó con ansia.
Akane alzó sus brazos, rodeando el cuello de su prometido mientras, a su vez, Ranma acariciaba mimosamente la espalda de la joven por encima del pijama. La intensidad de sus sentimientos por tanto tiempo ocultos, estaban haciendo despertar en ellos una pasión descontrolada a la que ambos parecían sucumbir sin mucha oposición. Cuando las simples caricias se hicieron insuficientes, Ranma dejó que una de sus manos viajara, traviesa, por el cuerpo de la joven y se metió, intrusa, bajo la ropa, ascendiendo lentamente, deleitándose con el suave tacto de la piel de la chica. Cuando alcanzó el busto femenino, se dedicó a masajear con ansia el pecho de Akane mientras notaba que su masculinidad era acariciada con deleite por la joven entre sus brazos.
Sin poder soportar más el dulce tormento, la tumbó sobre la cama y se posicionó sobre ella, deseando volver a sentirla como suya.
"Ra…Ranma" Akane intentó hacerse escuchar por el joven, pero los labios masculinos apenas la dejaban respirar.
Cuando vio que él no se detenía, le empujó con las pocas fuerzas que tenía hasta separarlo lo suficiente para que él la mirara. Akane tembló ante la pasión que descubrió en los ojos de su ex prometido, pero supo que tenía que ser firme y se dio valor.
"Ya…" intentó decir, llenando sus pulmones de aire "ya no estamos solos, ¿recuerdas? La familia llegó esta mañana y casi nos pilla" finalizó en un susurro.
Ranma suspiró derrotado y se tumbó al lado de la joven, recordando los eventos al comienzo del día.
Las dos últimas noches, desde el día que compartieron ese algo tan especial, Ranma había permanecido en el cuarto de Akane y se había quedado dormido a su lado. Ambos estaban desnudos después de una noche intensa en donde se habían vuelto a regalar esas palabras que por tanto tiempo habían ansiado escuchar y la mañana les encontró envueltos entre las sábanas.
"¡Tadaima!"
Akane se despertó como un resorte cuando escuchó pasos y ruidos de maletas en el piso de abajo. Miró al muchacho que descansaba a su lado y lo zarandeó presurosa.
"¡Ranma!" intentó llamar sin hacer mucho ruido. El joven comenzó a desperezarse. "Vamos, tienes que irte, la familia acaba de llegar"
"¿Y?" preguntó él, medio dormido todavía.
"¿Y?" cuestionó Akane comenzando a enfadarse " y si te pillan aquí y así tendremos a un cura frente a nosotros en menos de dos horas"
Esto despertó a Ranma al instante y buscó a toda prisa su ropa desperdigada. Salió corriendo por la ventana y justo cuando iba a regresar a dar un beso a su prometida, escuchó la puerta de la habitación abrirse. Así que decidió quedarse muy quieto donde estaba, haciendo un esfuerzo sobre humano para no resbalarse y caerse al jardín y, de esta forma, ser descubierto escapando por la ventana de Akane. Tal como estaba, no podía ver quien era pero, puesto que la ventana había quedado abierta por su presurosa partida, las voces de las dos personas le llegaban perfectamente.
"Akane, ¿aún sigues dormida?"
"Bueno, iba a levantarme ahora mismo Kasumi, ¿qué tal las mini vacaciones?" preguntó Akane intentando taparse lo más pudorosamente posible, para que su hermana no se diera cuenta de su situación tan precaria. De reojo divisó su pijama y dio gracias al cielo porque este se encontrara bajo el armario, fuera de la vista de Kasumi.
"Muy bien, voy a preparar el desayuno, ¿puedes avisar a Ranma? Creo que también sigue dormido."
"Sí, ahora mismo bajo".
Cuando escuchó la puerta cerrarse, Ranma esperó unos minutos más hasta que la voz de Akane le avisó de que ya podía bajar. Había aprovechado el tiempo en el tejado para vestirse, así que solo se asomó por la ventana dándole a la joven un beso de buenos días y, con una enorme sonrisa en sus labios, se dirigió a su habitación por el exterior de la vivienda para no ser visto, dispuesto a comenzar un nuevo día.
"Supongo que entonces mejor será que me vaya a mi habitación" dijo el muchacho, con su vista clavada en el techo.
"Sí, supongo" confirmó Akane, con el mismo tono triste. Sin embargo, ninguno de los dos se movió de su sitio, no queriendo separarse el uno del otro. Les había costado mucho dolor y muchas lágrimas conseguir estar tal como se encontraban ahora, y lo que menos les apetecía era separarse después de haber gozado y de haber sentido la maravillosa sensación de despertarse en los brazos del otro.
"Ne… Ranma"
"¿Mm?"
"¿Crees que deberíamos decírselo a nuestros padres?"
Ante la pregunta, Ranma se incorporó ligeramente, girando el cuerpo hacia la chica, y apoyó la cabeza en su mano izquierda, el codo sobre la almohada. Se tomó unos minutos antes de responder a la pregunta, intentando deducir cuál sería la mejor respuesta sin molestar a la joven.
"La verdad… creo que no".
"Yo tampoco" corroboró ella, mirándole entonces con una sonrisa pícara en el rostro. "Si se lo dijéramos ahora nos casarían inmediatamente. Quiero que disfrutemos de nosotros, del momento. Somos jóvenes, no quiero que nos apresuremos, bastante nos ha costado llegar hasta aquí".
"Bueno preciosa" dijo el muchacho tras unos minutos de silencio y dándole un beso en la nariz "me tengo que marchar. Te veo mañana".
"Sí" y entonces ella se levantó y le dio un fugaz beso en los labios "buenas noches".
XXX
Algunas semanas después, Akane se encontraba con sus amigas, discutiendo a dónde saldrían esa tarde. Ella no estaba prestando mucha atención a la conversación, ya que sus pensamientos estaban plagados de imágenes de Ranma. Llevaban varias semanas en esa extraña relación y no se lo habían dicho aún a sus padres, disfrutando de momentos a solas en el dojo o en su habitación, deleitándose por esas subidas de adrenalina que sufrían cada vez que casi les pillaba algún miembro de su familia. Intentaban mantenerlo en secreto, para que nadie más se inmiscuyera en sus vidas, siendo únicamente Ukyo y Kai los que conocían el secreto. Akane estaba un poco preocupada por Nabiki, pero lo cierto es que su hermana estaba últimamente tan ocupada en sus cosas que, si lo sabía, no les había dicho nada.
"¿Akane?"
"¿Sí?" preguntó, despertando de su ensoñación. Entonces se dio cuenta de que Yuka la miraba inquisidoramente. "¿En qué estabas pensando? Llevo un buen rato llamándote".
"Lo siento" contestó la muchacha, sonrojándose.
"En fin, que vamos a ir a la disco de siempre, van a ir todos, pero quedamos en casa de Sayuri para ir todas juntas a las 8, ¿todo el mundo de acuerdo?"
Las muchachas, que estaban sentadas en círculo, asintieron ante lo dicho.
Horas después, Ranma entraba a su habitación, cansado de haber pasado toda la tarde practicando en el dojo. Cerró la puerta y se sentó sobre su futon, estirándose completamente sobre el mismo. Entonces se dio cuenta de que había un trozo de papel doblado cuidadosamente sobre la almohada. Con cara de sorpresa, desdobló el objeto y vio, por la cuidada letra, que se trataba de una nota que le había dejado Akane.
Ranma:
Hemos quedado en casa de Sayuri para ir todas juntas a la fiesta. Te veo allí. No tardes, y recuerda que me debes un baile, aunque mucho me tendrás que emborrachar para que volvamos a bailar como aquel día en casa de Ukyo.
Te quiero
Akane
Ranma sonrió y guardó la nota entre sus pertenencias, lo más oculta que pudo, para que nadie pudiera encontrarla. Sus amigos le habían dicho de ir a bailar y lo cierto es que no le apetecía lo más mínimo, pero como Akane iba a ir, no pudo decir que no. Se dio una ducha rápida y se fundó una camisa china verde y unos pantalones. Después comió un tentempié que Kasumi le había dejado preparado sobre la encimera de la mesa de la cocina y emprendió el camino hacia el sitio en el que habían quedado.
Akane y sus amigas habían llegado allí hacía casi cuarenta y cinco minutos. Aunque se lo estaban pasando bien, pues el local estaba lleno y había muchas caras conocidas, la muchacha miraba de vez en cuando hacia la puerta, a la espera de la llegada del artista marcial de trenza. Tenía ganas de verle y abrazarle, algo que no había podido hacer en todo el día para que nadie se enterara de lo suyo. Lo cierto es que tampoco iba a ser capaz de tener mucho contacto físico con él en ese sitio abarrotado de gente conocida, pero solo verle ya mejoraba su estado emocional.
"Hola, princesa".
Akane se giró ante aquel apelativo y su sorpresa fue grande cuando descubrió a Kai con dos vasos de un líquido transparente.
"Ho… hola" dijo ella tímidamente. Él le ofreció el vaso que portaba en su mano derecha y ella, aunque no tenía mucha sed, lo tomó con una sonrisa forzada. Desde aquel fatídico día en el parque en el que habían cortado, no se habían vuelto a dirigir la palabra, principalmente porque él la evitaba, así que le sorprendió que se acercara a ella tan de repente.
"Siento haberme comportado como un idiota y haberte evitado estas semanas. Lo que haya pasado entre nosotros no quita que sigamos siendo buenos amigos así que brindemos por la amistad".
Akane alzó su copa, contenta ante esto. Kai había sido su mejor amigo y echaba de menos su cercanía, aunque podía entender que no quisiera saber nada de ella después de cómo se había comportado con él. Se bebió de un sorbo el contenido del vaso y le dirigió una sonrisa, agradecida.
Kai le quitó la copa de la mano y dejó ambos vasos ya vacíos en la barra. Después se acercó a ella para susurrarle en el oído, puesto que la música estaba tan alta que apenas podían escucharse los unos a los otros.
"Me gustaría hablar contigo, ¿te importa si salimos un momento?"
Ella accedió de buena gana y se dejó guiar por el chico. Ranma entraba en ese momento, pero con la cantidad de gente que había, no los vio, y se dirigió al grupo de amigos. Como las amigas de Akane no estaban a la vista, supuso que estarían bailando entre el gentío, así que sin preguntar por su prometida para no levantar sospechas, se sentó al lado de Daisuke y sus demás compañeros de clase. Ni él ni Akane fueron conscientes de un par de ojos que habían seguido los movimientos de ambos, con una sonrisa tenebrosa en su rostro femenino.
Fuera del recinto, ambos jóvenes caminaron hasta la parte de atrás del edificio, porque la música y la gente se seguían agolpando en la entrada.
"¿Qué tal te va todo Akane?"
"Pues bien" contestó ella y comenzaron a charlar de cosas sin importancia. Akane siempre tenía una sonrisa dulce en el rostro y Kai la miraba entusiasmado.
Ranma estaba empezando a impacientarse, ¿sería que aún no habían llegado? Se fue a la barra a pedir algo para calmar su sed y volvió a su sitio.
"Las chicas están muy guapas hoy, ¿verdad?" decía uno de sus compañeros, situado enfrente de Ranma y con la mirada perdida en la pista de baile. Ante aquello, Ranma intentó divisar al grupo femenino, aunque con los focos de colores, la gente y la poca luminosidad, tan solo pudo vislumbrar a Sayuri y a Sakano. Se levantó de su asiento, sin prestar atención a los chicos, y dirigió sus pasos hasta ellas. Tocó en el hombro a Sayuri, quien se giró al instante y le saludó con la mano, pues con la música era imposible oír nada. Ranma se acercó a ella, para que pudiera escuchar su pregunta, y le preguntó casi gritándole en el oído por el paradero de la peliazul. En ese momento, Shampoo saltó a sus brazos y rodeó su cuerpo masculino con un abrazo amazónico casi ahogándole.
"Ranma haber venido, Shampoo contenta".
"Me… me alegro" dijo el chico incómodo. Shampoo se había vestido para la ocasión con el vestido más provocativo que encontró en el armario, mostrando, aún más, las curvas que delineaban su cuerpo. Ranma no sabía cómo librarse de ella, pues cada vez que intentaba apartarla con la mano, tocaba más de lo que deseaba, y rezó a todos los dioses esperando que Akane no le encontrara en tan embarazosa situación, intentando por todos los medios que la chica se alejara de él.
"Esposo bailar con Shampoo, ¿sí?" preguntó ella sin esperar respuesta y contoneando sus caderas sobre el vientre del muchacho de forma erótica.
"No… no puedo… Shampoo, tengo un baile pendiente con Akane" respondió el muchacho casi de carrerilla, consiguiendo librarse del cuerpo de la china y situándose a una distancia prudencial.
"¿Akane? Shampoo saber bailar mejor, y saber hacer mejor otras cosas que encantarán a esposo".
Ranma obvió la situación, logrando mantenerla lejos de su cuerpo, a pesar de que Shampoo estaba siendo muy persistente en sus actos.
"Bueno, lo prometí" dijo él intentando buscar a Akane con la vista.
Shampoo detuvo su contoneo y frunció el ceño. ¿Ranma estaba intentando evitarla? Pues bien, se iba a enterar de quién era ella. Él era de su posesión según las leyes amazonas y nadie tenía derecho a restregarle contra él como había visto hacerlo a la chica japonesa en el dojo.
"Esposo perder tiempo. Yo ver chica violenta salir con novio, ellos seguro disfrutar la noche, esposo y Shampoo deberían seguir ejemplo" y volvió a lanzarse a los brazos del chico. Pero, esta vez, Ranma fue mucho más rápido y se escabulló de allí enseguida, sintiendo cómo los celos se apoderaban de su persona. 'No puede ser' se repetía una y otra vez. Fue nuevamente hasta el grupo de amigos, pues había dejado la cartera al cuidado de Daisuke, y vio que Yuka estaba sentada con ellos.
"Yuka, ¿has visto a Akane?" preguntó nada más llegar, sin importarle la mirada interrogativa de todos los demás. No quería confiar en la palabra de Shampoo, pero lo cierto era que no encontraba a su prometida y que tampoco había visto a Kai en todo el tiempo que llevaba allí.
"Salió hace un rato afuera con Kai" dijo ella tranquilamente, sin saber que sus palabras habían encendido aún más el fuego de los celos que ardía dentro del cuerpo del joven. Salió del recinto hecho una furia, sin poder creerse que Akane hubiera vuelto con su ex. Tenía que haber una explicación, y ahora mismo iba a pedirle cuentas a la joven. Como imaginaba que no se iba a ir a casa sin decirle nada además de que había visto su chaqueta en el regazo de Yuka, decidió buscar por la zona, esperando encontrarlos antes de dejarse consumir por la rabia que estaba sintiendo. De repente, tuvo un mal presentimiento y la necesidad de encontrarla se hizo extremadamente palpable en su rostro. Buscó entre el gentío que se amontonaba en la entrada del sitio y después de un rato estudiando cada una de las caras, se dio cuenta de que no estaban allí. Casi sin opciones, dirigió sus pasos al lateral del edificio. Era sorprendente la de gente que había y, sin embargo, esa zona estaba desértica. Entonces oyó unos ruidos provenientes de la parte de atrás y echó a correr mientras un sudor frío le recorrió el cuerpo.
Akane llevaba varios minutos callada, escuchando la conversación del muchacho. De repente sintió un mareo y cerró los ojos, abriéndolos nuevamente casi al instante. Empezó a sentirse muy mal y notó cómo le flaqueaban las piernas. Como no quería ser grosera, mantuvo la sonrisa hasta que Kai terminó lo que fuera que estaba contando, pues hacía un rato que no le escuchaba.
"¿Volvemos?" dijo ella, deseando regresar para sentarse en uno de los mullidos sofás del interior de la sala.
"Akane, ¿te encuentras bien?"
"Pues… no mucho" dijo ella avanzando una pierna para dirigirse nuevamente al interior del recinto. Pero su camino se vio interrumpido por un brazo masculino que, apoyando la mano sobre la pared que había justo detrás de la chica, le impedía el paso.
"¿Qué… qué haces?" preguntó la chica, notando cómo sus fuerzas se evaporaban. Entonces el miedo se apoderó de ella cuando vio la sonrisa cruel que había dibujado Kai en su rostro.
"Por fin, sí que ha tardado en hacer efecto" dijo posando su otra mano al lado de la cabeza de ella.
"¿Qué…?" intentó preguntar, pero no tenía fuerzas ni para formular una frase.
"¡Qué ingenua eres!" rio el de buena gana. Bajo sus brazos y tomó las muñecas de la joven, colocándolas detrás de la espalda de ella y atándolas por detrás de la espalda femenina con una cuerda que había sacado de uno de los bolsillos. Akane, sin fuerzas para defenderse ni evitar aquello, lo veía horrorizada.
"¿Qué haces?" consiguió formular.
"¿Te crees que me ibas a dejar y yo me iba a quedar como si nada? ¡Eres una maldita zorra! ¿A cuántos te has tirado mientras estabas conmigo, eh? Ya sé que estás con ese Ranma. Debí suponerlo." Y entonces, para horror de Akane, Kai metió la mano derecha bajo su vestido y le acarició el muslo desnudo mientras que con la otra le apretujaba el pecho sin ningún miramiento.
"¡No!" intentó gritar Akane al ver lo que él pretendía, pero no había nadie en la calle y ella no tenía fuerzas para detenerlo.
"Debo reconocer que esa droga de la china esa es fantástica, mírate, eres una muñeca en mis manos" y entonces la besó, metiendo su lengua en la de ella, adueñándose a la fuerza de la boca femenina.
'¡No, Ranma!' gritó Akane en su mente y, al verse tan indefensa, comenzó a llorar de frustración y de miedo.
"No llores princesa" dijo entonces Kai, apartándose levemente de ella "ya verás que te va a gustar" y ágilmente le bajó las bragas de encaje y metió los dedos en el interior de la chica, mientras seguía sobando el pecho de la joven.
"Por… por favor" pidió ella, a la vez que las lágrimas seguían bañando su rostro. Kai desabrochó los primeros botones de la parte de arriba del vestido y levantó el sujetador lo suficiente para poder lamer el pezón que ahora estaba libre.
"Tengo que agradecerle después, mira cómo te estás mojando, y todo gracias a unos simples polvitos" dijo Kai riendo ante su ocurrencia y mostrándole a la joven los dedos que instantes antes había tenido en su entrepierna.
Akane desvió la vista, deseando que alguien la salvara y desesperándose porque nadie venían en su ayuda.
"Ranma" consiguió pronunciar casi en un susurro, aunque eso no pasó desapercibido para el chico que tan bruscamente se estaba haciendo dueño de su cuerpo.
"Piensa en él si quieres mientras te hago mía" dijo con sorna. Se desabrochó los botones del pantalón y sacó su miembro listo para la faena. Se acercó a la chica, dispuesto a culminar el acto y entones un puñetazo golpeó con ferocidad su mejilla, lanzándolo a varios metros y dejándolo inconsciente en el suelo, liberando a Akane de su agarre. Esta, que sin ayuda apenas podía mantenerse en pie, cayó casi como un peso muerto, pero antes de estrellarse contra el suelo, unos fuertes brazos la abrazaron con mimo.
Ranma acercó el cuerpo de la chica contra su pecho y ella pudo apreciar los apresurados latidos del joven, feliz de que, al fin, hubiera llegado. Su calor, el amor que sintió en ese momento que él le estaba ofreciendo, tan solo sirvió para recordarle el temor que tan solo instantes antes había vivido, y rompió a llorar sobre la camiseta del muchacho.
Ranma, al darse cuenta de que Akane tenía las manos atadas, la desató enseguida y la acunó contra su cuerpo, dándole besos en el pelo, sin querer pensar en la imagen tan terrible que sus ojos habían visto antes de lanzarse contra el joven que mantenía agarrada a su prometida a la fuerza.
"Tranquila, ya estoy aquí. Tranquila, todo ha pasado".
Continuará…
Terminado 10 octubre 2011
Bueno, hasta aquí hemos llegado. A esta historia siento que ya le queda poco, y espero no haceros esperar tanto como lleva siendo mi costumbre. Os agradezco muchísimo a todos los que aún seguís leyendo a pesar de la tardanza, en especial a Percy, Ukyonice, Alicia, Zurita Saotome, belli, ryames, Mitsuo, Elizabeth, Paola Usagi, AkaneKagome (muchas gracias por tu apoyo incondicional), Catumy (un beso enorme, a ver si te escribo un día de estos que te tengo muy abandonada) y a Itnia (espero que todo te vaya estupendamente) que me dejásteis un review en el anterior capi, cosa que os agradezco con mucho cariño.
Nos leemos pronto (espero)
