Recuerden que he remodelado así que pido disculpas por si alguna información en el 1er capítulo contradice al que haya estado en segundo "normal", quiero agradecer a todos los que dejaron sus reviews en mis primeros capítulos originales, pues lo que me decían, los defectos, los errores, los vacíos (Los tirones de oreja hehe), ayudó a fortalecer poco a poco la idea de remodelar esos capítulos precisamente, en honor a todos lo que han comentado, muchas gracias desde lo mas profundo de mi alma, además quiero decirles que les tengo bastante aprecio y cariño.

Segundo capítulo:

Y allí estaba el maestro Shifu, volviendo a su lecho y levantando las sábanas, su habitación era igual a la de los furiosos: Humilde y simple, así mismo, cómoda y acogedora, la única diferencia sería que estaba en el extremo opuesto a la ubicación de sus estudiantes.

Todo el ambiente a su alrededor: A oscuras, incluido el Templo de Jade, ojalá "el nuevo" no tuviera miedo a la oscuridad... aunque pensándolo bien... siendo éste felino... no debería tener inconvenientes a oscuras, cuando hablaron solo una muy débil iluminación permitían distinguirse el uno del otro, y quizás el conocer su hogar fue lo que le permitió llegar a su lecho de descanso sin romper o tirar algo en el camino... aunque el sueño había sido arrebatado debería ser muy fácil conciliarlo, es decir, el conocía la "Paz interior", pero en un segundo y sin notarlo varios pensamientos empezaron a llegar a su mente...

-¿Había dejado entrar a alguien peligroso?

-¿Estaba siendo... de alguna forma irresponsable por haber dejado entrar al templo de Jade a un desconocido?

-¿Y si este sujeto era un ladrón?

-¡¿Y si estaba precisamente ahora robando las sagradas reliquias que se encontraban en el Templo de Jade?

Shifu se levantó apresuradamente de su cama y se dirigió hacia la parte principal del Templo de Jade(El Salón de los guerreros) donde había dejado descansando al Jaguar, encendió una vela que se ubicaba pegada a la pared del fondo chasqueando con fuerza sus dedos sobre la mecha, y conforme la luz colmaba el lugar podía observar al Jaguar parado en frente de la Espada de los héroes, no tenía intenciones de tocarla, o al menos eso parecía, solo la observaba manteniéndose quieto, tanto... que parecía otro muñeco de entrenamiento, Reyko notó la presencia del maestro, pues movió sus orejas como reacción retardada al sonido de la leve llama encendiéndose en la mecha de la vela, lentamente giró su cabeza, solo su cabeza, en dirección a Shifu.

-¿Ocurre algo maestro?- Preguntó muy calmado Reyko, con los ojos bien abiertos, casi parecían dos faroles.

-Nada, solo me pareció... escuchar algo- Dijo Shifu sacudiendo la cabeza negativamente y con los ojos entrecerrados -Que descanses- Añadió... antes de caminar en dirección a su habitación y justo antes de entrar apagó la vela apretándola rápidamente, dejando al Jaguar en la oscuridad.

Se acostó de nuevo sin embargo, la confusión parecía tenerlo un poco limitado de miras, estaba encima de la sábana que debía cubrirlo, movió rápidamente los pies y desplazó la sábana hasta ellos, entonces se sentó en la "cama" para coger la sábana y arroparse bruscamente, se acostó sobre su lado derecho, y podía observar la puerta, sus ojos se empezaban a cerrar, y su mente le volvía a fallar...

-¿No estaba demasiado atento a las reliquias de los héroes?

-¿Estaría planeando su movimiento justo cuando el le interrumpió?

Solo ese par de factores habían hecho que se levantara de nuevo de la cama y se acercara a la puerta cerrada de su habitación a esperar, solo unos segundos, quería escuchar un mínimo sonido como para tener un motivo inmediato para salir y descubrir que era lo que ocurría, permanecía parado, con la cabeza caída y los ojos cerrados, algo había allí, era constante, lento, emitía un sonido casi inaudible, sin embargo se parecía ser mas fuerte conforme escuchaba, y apenas se detuvo... Shifu salió nuevamente.

Se acercó a la vela, la encendió con el chasquido de sus dedos y observó, esta vez Reyko estaba mas cerca de su habitación, observando otra de las reliquias que había en el Templo de Jade, los Abanicos, ésta vez Reyko reaccionó mas rápido y apenas la luz se encendió dirigió su mirada rápidamente hacia la vela, donde una vez mas se encontraba con el maestro Shifu junto a ella.

-Disculpe... ¿le estoy molestando?- Preguntó Reyko con clara tristeza/verguenza en su rostro, pues ya parecía saber a que se debían estas visitas espontáneas del maestro.

-Oh... no- Dijo Shifu, moviendo negativamente la cabeza y llevándose la mano derecha a la frente, parecía decepcionado de si mismo, respiró hondo y... -Perdón- añadió, mirando a Reyko arqueando una ceja y regresando a su habitación sin apagar la vela, Reyko empezó a acercarse hacia la vela con claras intenciones, pero el maestro Shifu sale de ese pequeño pasillo que debía seguir antes de alcanzar su habitación y apaga la vela antes que Reyko, se dirige a su habitación rápidamente y se escucha la puerta cerrarse, siendo en casi total oscuridad lo único que parecía existir.

Una vez mas se acostó, esta vez no estaba lo suficientemente confundido como para no tener cuidado con la sábana, se acostó mirando al techo, y poco a poco sus ojos se fueron cerrando, así, quedándose dormido finalmente...

Empezó a soñar... era el, estaba parado justo parado en el salón de los héroes, miró todo a su alrededor y lo que encontró fue nada, ninguno de los objetos que habían sido resguardados allí estaban presentes, la puerta al fondo estaba abierta, se acercó corriendo hacia allí y bajando las escaleras se encontraba a una muy poco distinguible figura corriendo a lo lejos con una mochila rebosante de objetos, los ojos de Shifu yacían abiertos inmensamente mientras poco a poco la figura se alejaba mas y mas, de repente da un brinco y...

Despierta, no hubo sobresalto, simplemente abrió los ojos sorprendido, entonces se levantó una vez mas, dejando la sábana a un lado y experimentando otra vez el cambio de temperatura, de tibio a frío, y de cansado a simplemente fatigado, entonces decidió solo asomarse, deslizó hacia un lado la puerta, solo un poco...

-¿Maestro Shifu?- Escuchó la voz del Jaguar proviniendo desde la oscuridad, no estaba muy lejos, empezó a escuchar chasquidos de dedos, 1, 2, 3, entonces la vela se enciende, dejando ver al Jaguar sacudiendo la mano en el aire inquietamente, aunque había encendido la vela le había costado, además se había quemado, -Creo maestro que me considera un muy mal individuo- Dijo Reyko recomponiéndose y mirando a Shifu de manera sospechosa.

-Lo siento, quizás no tuve demasiado confianza- Dijo Shifu mirando al Jaguar de forma reprochante.

-Era lo mas obvio maestro, no le culpo- Dijo Reyko sonriendo amigablemente, -Pero recuerde, alguien que desea servir al Kung Fu, no puede ser malo, si lo es, no es en verdad alguien quien viva al máximo el Kung Fu- Añadió en tono de advertencia.

-Si, tienes razón- Dijo Shifu sonriendo, observó como el jaguar parecía aceptar la disculpa y se sentaba a pie de uno de los pilares que soportaba la estructura del techo y se encontraba casi al frente de el, Shifu apagó la vela y volvió a su habitación, esta vez podría descansar.

-30 minutos después-

El maestro Shifu se levantaba una vez mas de su sueño, esta vez si había dormido, pero algo en el Jaguar había despertado curiosidad, salió de la habitación una vez mas, pero tenía que esperar a que sus ojos se acostumbrasen a la oscuridad, no podía encender la vela, tenía que enterarse de algo del jaguar, al verlo, en cada instante se cruzaba por su mente el mismísimo Tai Lung, quizás era algo mas que solo color, había algo mas.

-¡AAAAGHHHHHH!- Gritó el Jaguar, con tal fuerza que quizás se haya escuchado en todo el templo de Jade, quizás en todo el Valle de la Paz.

-Lo siento Reyko- Dijo Shifu muy calmado, quizás semidormido.

-¿¡Qué ocurre... aquí?- Preguntó Víbora asustada, asombrada y extrañada, observaba al maestro Shifu muy calmado junto a un jaguar blanco desesperado acariciándose la cola.

-No ocurre nada, vete a descansar...- Dijo Shifu, llevándose la mano a la frente con los ojos cerrados.

-Emm... no, ¿quién es el?- Preguntó Víbora a Shifu, apuntando con su cola al aún dolorido Reyko.

-Mi nombre es Reyko, creo que seré su nuevo compañero- Dijo el Jaguar, trataba de calmarse, pero de todos modos inclinó todo su torso ante Víbora realizando una reverencia, aunque todavía había cierta desesperación en su cuerpo, parecía temblar, el Jaguar era muy delicado... o Shifu había subido de peso con la comida de Po.

-Un placer conocerte Reyko, no tienes por que ser tan formal...- Dijo Víbora deslizándose frente a el y mirándolo a los ojos, aún estando éste inclinado, poco a poco fue acomodándose mas tranquilamente.

-Lo mismo digo, maestra Víbora- Dijo Reyko, asintiendo con la cabeza y sonriendo.

-Solo Víbora- replicó Víbora con una sonrisa.

-¿Disculpen?- Dijo Tigresa, quien aparecía en el salón de los héroes, estaba calmada, aparentemente había escuchado la conversación.

-Otra más...- Susurró Shifu bajando la mirada, el solamente esperaba que todos se despertaran y se podría decir que era una noche de locos.

-Buenas noches, maestra Tigresa- Dijo el Reyko, realizando esta vez una reverencia mas sutil, solo con la cabeza.

-Buenas noches- Respondió Tigresa, realizando una reverencia del mismo tipo, a Víbora le pareció extraño verla hacer eso, "Debería gruñir o algo" pensó la maestra.

-De acuerdo, ya que están aquí se los presento, se llama Reyko, y quiere aprender Kung Fu, no hay habitaciones disponibles así que va a dormir aquí- Dijo Shifu serio, y casi amargado, en su mente solo rogaba por todas las reliquias que estaban en ese salón que por favor no se despertaran los demás.

-Conozcámonos mas, ya estamos despiertas después de todo- Dijo Víbora alegre, en verdad no le importaba, Tigresa solo movió las orejas rápidamente un par de veces y parpadeó al mismo tiempo, ambas se habían sentado juntas y casi en el centro del templo de Jade, al frente tenían a Reyko, quien había tomado asiento también.

-Yo me voy a dormir- Dijo Shifu volteándose y caminando en dirección a su cuarto, sonreía, esta vez ya tenía 4 ojos encima del Jaguar.

-Entonces quieres aprender...- Dijo Víbora, acercándose mucho a Reyko, llegando al punto de intimidarse un poco, es una víbora.

-Más, siento que hay algo pequeño que se ha escapado de lo que pude haber aprendido- Dijo Reyko serio y bajando la mirada.

-¿Qué te pasó?- Preguntó Tigresa, había notado el aspecto del jaguar, muy, muy deplorable.

-Un viaje sin descanso de un día entero, ah, y me caí por culpa de un charco de agua- Dijo Reyko, levantó y dejó caer los brazos en ademan de "Lo se, luzco horrible" - Lo bueno es que llovió, estaba peor- Añadió, -Perdón por despertarles por cierto- Concluyó, agachando las orejas y llevándolas hacia atrás. (Como gato con botas )

-No importa, estaba despierta, la tormenta molestaba mucho- Dijo Víbora manteniendo el buen ánimo.

-Si... igual yo- Dijo Tigresa mirando a Víbora.

-Los demás maestros están dormidos... ¿verdad?- Preguntó Reyko, en su rostro había clara incomodidad, ya casi se veía rodeado de todos los demás maestros y el desconocido Guerrero Dragón.

-Si duermen con los ronquidos de Po, fácilmente podrían dormir con esta tormenta- Dijo Víbora, ese comentario había hecho reír a Tigresa.

-¿Quién es Po?- Preguntó Reyko curioso, el nombre no lo había escuchado jamás.

-Un panda, blanco y negro, grande, pachoncito...- Dijo Víbora, quizás eran suficientes características, quizás eran demasiadas.

-Emm... el Guerrero Dragón- Dijo Tigresa respetuosamente.

-Oh- Dijo Reyko, esa respuesta parecía ser suficiente, observaba los alrededores con cautela, en verdad el lugar le admiraba demasiado.

-¿Te gusta el lugar?- Preguntó Tigresa con los ojos entrecerrados.

-Si... es bastante bonito- Dijo Reyko sonriendo, -¿Y qué suelen hacer por aquí?- Preguntó, Víbora había dicho claramente "conocernos".

-Entrenar y...- Dijo Tigresa, pero no continuó, parecía que algo reprimió lo que quería decir, vergüenza quizás.

-Apuestas con Po- Completó Víbora sonriendo, al instante recibió una sutil mirada de Tigresa, como si ella no hubiera deseado decir eso -Defender la aldea en caso de bandidos y cosas así, a Tigresa también le gusta jugar con dominós- Añadió, ante esto último Tigresa se sobresaltó, un poco mas de lo que ya estaba al haber mencionado las apuestas con Po.

-Vaya, en verdad se conocen mutuamente, yo solía buscar plantas exóticas y guardarlas junto a un amigo, vaya colección que teníamos, hasta que tuvo una especie de accidente alérgico con una de las plantas, desde ese día ama tanto la naturaleza que suele alejarse de ella, jejeje- Dijo Reyko.

-Entonces, creo que ya te conocí suficiente, mañana te conoceremos mas durante el entrenamiento, así que, hasta mañana- Dijo Tigresa levantándose seriamente, haciendo la misma leve reverencia con la que lo saludó, Reyko le respondió desde donde estaba y Tigresa empezó a caminar de vuelta hacia sus habitaciones.

-Espero que no pases muy incómodo, que descanses- Dijo Víbora sonriendo, se arrastró hasta estar junto a Tigresa.

-¡Muchas gracias!, que descansen- Dijo Reyko sonriendo, sin embargo Tigresa y Víbora ya no respondieron, ya estaban en el pasillo de sus habitaciones...

-No parece mal sujeto- Susurró Víbora a su amiga a lado, al mismo tiempo se detuvo, ya estaba frente a su habitación.

-No, esperemos ver como se lleva con el resto- Dijo Tigresa alejándose en dirección a su habitación.

-Se parece a ti jeje- Dijo Víbora "parada" al frente de su puerta, tratando de hacer un chiste, no era malo, es decir era obvio, bueno, cada quien con su mecánica de chiste.

Tigresa solo volteó a verla con una ceja arqueada mientras ingresaba en su habitación y cerraba la puerta tras de si, siendo Víbora la que entró de última en su habitación, con una muy curiosa y traviesa sonrisa dibujada y bien plasmada en su rostro.

-Fin del capítulo-