Los furiosos y el Guerrero Dragón se encontraban rodeando al maestro Shifu, quien les hablaba de cuestiones, que por la distancia... ni Tigresa ni Reyko pudieron escuchar, sin embargo reaccionaron rápidamente al ver al jaguar sentado, y en sus brazos a la fiera Tigresa convertida en una calmada pero herida gatita, la cual hablaba, pero por razones de distancia, ni los furiosos, ni Shifu, ni Po, pudieron escuchar, pero cuando estuvieron lo suficientemente cerca...
-No fue un muy buen comienzo...- Dijo Tigresa desanimada, y mirando el suelo al lado opuesto del que estaba Reyko, quien le miraba al rostro, o al menos eso intentaba, lo que terminaba observando era el cuello de la Maestra Furiosa.
-Mmm, no- Añadió Reyko inexpresivamente, aunque durante el "mmm" su verdadero intento había sido ver si Tigresa no tenía algún otro daño notable, pero ella no lo permitía, no de mala manera por supuesto, también parecía jugar con su lengua, la sangre era mejor dentro que fuera.
-¿Qué ocurrió?- Preguntó Víbora sorprendida junto a Reyko, los ojos bien abiertos y la boca casi a punto de abrirse, la maestra Tigresa no era alguien que cometía errores, o que se dejaba cargar al estar herida, quizás en el pasado le había ocurrido unas pocas veces... pero no últimamente.
-Un muy feo accidente- Exclamó Reyko volteando a ver a Víbora, en ese preciso instante también había observado al fondo como el Maestro Shifu murmuraba algo, solo para sí mismo, el jaguar entrecerró sus ojos en reacción de sospecha.
-Mono, Po, ayuden por favor... quizás sea peor de lo que pienso...- Dijo Víbora mirando hacia atrás, Po y Mono se acercaban corriendo.
-¿Estás bien Tigresa?- Preguntó el panda asustado, curioso, asombrado, confundido.
-Todo en orden...- Dijo Tigresa, mientras Reyko se levantaba, dejando que la maestra resbale por sus brazos de manera que terminaba de pie, pero cuando apenas tocó el suelo, se apoyó de forma agresiva del hombro derecho de Reyko, lo agresivo venía por que la reacción felina había hecho que utilice sus garras para evitar el deslizamiento de su mano y su posterior caída, pero no hubo reacción de dolor en el rostro de Reyko, solo una especie de inocencia e incomprensión, posterior de una mirada rápida hacia los pies de la maestra, Reyko había tomado en su hombro la garra de Tigresa con su mano derecha muy delicadamente y la maestra había cedido, además había posado su mano izquierda en la espalda de la felina, hasta que se acercó Mono, que poniéndose en lugar de Reyko, servía de bastón para Tigresa, juntos se empezaron a marchar en dirección al palacio... las habitaciones, le seguían el mismo camino los demás furiosos y el maestro Shifu, Po observó con una expresión de falta de entendimiento... el gran accidente no parecía mucha cosa.
-¿Y tu Reyko?- Preguntó el panda casi totalmente inmóvil, volteó a ver al jaguar, quien atendió a su mirada rápidamente.
-Bien- Respondió el jaguar muy calmado, pero justo cuando abrió la boca y movió los labios para hablar, Po había notado la sangre entre sus dientes y colmillos, había adoptado una mirada de asombro para posteriormente...
-Emm, tienes... a...- Balbuceaba Po, mientras con sus manos señalaba a sus propias mandíbulas, su expresión hablada no era suficiente y esperaba compensarla con gestos y caras, el jaguar comprendió inmediatamente, y con la misma mirada inocente sujetó el borde del cuello de su camisa y lo introdujo en su boca, haciendo fuerza contra la hilera de piezas óseas por 2 segundos, lo sacó y observó la presencia de la sangre, nuevo tinte para su vestimenta.
-Estoy bien, pero debería asearme...- Dijo Reyko, a la vez, señalaba con el dedo índice de la mano izquierda su rostro, específicamente la mandíbula, el color blanco del pelaje era manchado por el rojo de la sangre.
-Ehh... si, tienes razón, te muestro el baño, vamos- Dijo Po asintiendo positivamente con la cabeza y empezando a caminar en la misma dirección que habían tomado el resto de los maestros, era hora de volver al Palacio y volver a pensar en las cosas que habría que hacer, Reyko caminó rápidamente hasta estar junto a Po y tener un ritmo mas lento "¿Por qué ocurrió eso?", "Tigresa había mostrado un comportamiento muy dócil con Reyko, ¡la cargaba en sus brazos!", "Quizás el había cambiado las cosas" Pensaba, eso era lo que podía hacer el panda por ahora, pero...
-¿Po?- Dijo Reyko curioso, inclinado hacia adelante tratando de observar a Po, quien perdido en sus pensamientos había hecho que su mirada tenga como objetivo al vacío.
-Ahh, perdón- Exclamó Po en defensa, había juntado sus dos manos y empezaba a chocar sus índices discretamente, Reyko retiró su mirada hacia Po y la enfocó al frente suyo, parecía casi enojado.
-¿La aprecias bastante?- Preguntó Reyko sin mirar a Po, solo enfocado en esa entrada al palacio, esa pregunta había hecho que Po tocase la tierra en ese preciso instante, de manera brusca y casi desprendiéndolo de todo pensamiento.
-Si... siempre he tenido... gran admiración por ella- Respondió el panda de forma inocente y dándole una mirada rápida a Reyko, solo moviendo los ojos.
-Oh... pido disculpas si es que le hice demasiado daño con ese "pequeño" incidente- Exclamó Reyko, muy, muy bajo, en su rostro se reflejaba preocupación, pues miraba el suelo moviendo los ojos de un lado al otro, como si miles de panes estuvieran rodando a su alrededor.
-¿Po-porqué lo dices?- Preguntó Po nervioso, no sabía a que se refería, es decir, las cosas no debían ser así, no era el a quien debían pedirle perdón...
-Es tu amiga, por lo que veo, tuve que ser mas... cuidadoso- Añadió Reyko con los ojos entrecerrados, con su mano izquierda impulsaba el labio inferior hacia dentro de su boca y le mordía constantemente.
-No te preocupes, estará bien, es bastante fuerte...- Exclamó el panda mas tranquilo, miraba tiernamente hacia la entrada, había seguridad en el, ya no sabía a que se debía la intriga de hace unos instantes,
-Si, así veo...- Dijo Reyko con sus ojos mas abiertos y dejando de morderse el labio, además se limpió la mano izquierda en su pantalón de forma muy discreta.
-Por cierto, eres muy veloz, ¿cómo le haces?- Preguntó Po, en su voz se sentía el asombro por el hecho de que le ganase a Tigresa.
-Entrenamiento arduo, pero... satisfactorio- Dijo Reyko levantando las orejas y abriendo los ojos de par en par, sonriendole muy amigablemente en Po, el panda respondió de la misma forma que lo había hecho Reyko, era curioso, había algo en el, una chispa que hacía que todo estuviera bien de repente, era un... muy buen amigo.
De repente Po se dio cuenta de algo, quizás resultaba extraño pero era así, era... como el, solo con una diferencia de su comienzo con los furiosos y el de el: Sabía Kung Fu, tenía buena habilidad, y una destreza muy buena que era la velocidad, ¿Las cosas habrían sido similares con el si tan solo hubiera conocido mas Kung Fu cuando llegó al Palacio?, lo que ocurrió con los Furiosos y especialmente Tigresa era que, un panda grande y gordo, que no sabe Kung Fu fue elegido Guerrero Dragón, y esto resultaba como insulto hacia todo el esfuerzo que habían realizado, si tan solo el hubiera conocido más Kung Fu, no hubiera sido un estorbo en esos momentos, al menos un poco, solo bastaba que pasara las trampas de las tiras de Madera para que Shifu hubiera sentido mas aceptación por el, al menos más de la que había sentido en realidad, quizás se quedaría con esa duda por siempre: ¿Cómo hubieran sido las cosas si Po, en esos instantes, haya realmente conocido el Kung Fu?.
-¿Po?- Preguntaba nuevamente el jaguar, inclinándose hacia delante, tratando de "cachar" el alma de Po con la mirada, estuviese donde estuviese...
-¿Si?- Reaccionó Po rápidamente, esta vez había sorprendido al jaguar con su gran rapidez.
-¿Entramos?- Respondió el Jaguar parado junto en la entrada y señalándola con su mano izquierda, al instante abrió la puerta. -Tu primero Po- Añadió educadamente, una sonrisa bien plantada.
-Mejor tu- Replicó Po, se había parado al otro lado de la entrada.
-No, tu- Exclamó Reyko, frunciendo el ceño por un segundo y señalando la entrada con el índice tambaleantemente.
-Eres el invitado... ¿Cómo podría?- Pregunto Po, esperando que fuera suficiente fundamento para que el jaguar entrara primero.
-Eres... el de aquí, sugiero que tu primero- Exclamó Reyko educadamente, moviendo su brazo derecho para presentar a la entrada muy elegantemente.
-De acuerdo, de acuerdo...- Dijo Po entrando en el Palacio, mientras Reyko sonreía por su victoria, -Pero la próxima tu primero- Exclamó ya dentro.
===Unos instantes después===
Desde una habitación que parecía ser el baño, salía un aseado Reyko, ya no tenía manchado su pelaje de rojo, no había individuo cerca en los alrededores, caminó rápidamente hacia donde escuchaba las voces de algunos de los maestros, sin ser su objetivo principal... había llegado al pasillo de las habitaciones, parecía confundido.
-Maestra Tigresa...- Susurró, como si fuera ella capaz de escucharle tan bajo tono de voz, y quizás mas como pensamiento en voz alta.
-Por aquí...- Escuchó Reyko, la voz de la maestra se escuchaba suave, sutil, y provenía de la habitación que se encontraba a su izquierda, se acercó a la puerta y antes de atreverse a tocarla miró a sus lados, no había individuo alguno cerca, pero parecía que lo estuvieran..., Reyko trató de ignorar esa incómoda sensación de estar siendo vigilado y tocó la puerta dos veces muy levemente.
-Pasa...- Dijo Tigresa del otro lado de la habitación.
Reyko desplazó la puerta y paso dentro del cuarto, observó como la maestra yacía acostada en el colchón del suelo, además de que tenía vendajes en su rodilla y tobillo derecho, cada lámina superpuesta sobre otra mantenía quieta a Tigresa, evitando que realice esfuerzos innecesarios o cosas arriesgadas en su mal estado, a su izquierda habían una especie de discos de madera muy gruesos aunque cabían perfectamente en la mano de Tigresa, el jaguar se acercó hasta donde estaba ella y se sentó a su lado derecho, con las piernas recogidas y en frente de la puerta de acceso, se mantuvo callado por unos segundos mirando a ese lugar específicamente, Tigresa lo miraba, esperando que el empiece a hablar, pero quizás algún principio ético le decía que no era correcto.
-¿Todo en orden?- Preguntó Reyko con preocupación en su rostro, al mirarla para tener contacto visual con ella notó que ya tenía los ojos de la Tigresa encima de el desde hace unos segundos.
-Si, he de estar bien pronto...- Dijo Tigresa un tanto ruborizada y desviando la mirada de los ojos celeste/alvino del jaguar, -Gracias p-por ayudarme...- Exclamó aun ruborizada y mirando al jaguar por unos instantes, para después desviar su mirada nuevamente, quizás ella no lo supiera, pero su inestable e incomprensible estado de ánimo se notaba muy claramente en su pelaje erizado,
-No hay problema- Respondió Reyko, dirigiendo una tierna mirada de entendimiento a la maestra Tigresa cuando más la necesitaba. -Se podría decir que yo tuve toda la culpa...- Añadió mirando al suelo con tristeza y dolor.
-Emm... yo me distraje, pude haberte esquivado...- Dijo Tigresa aún "nerviosa", y evitando contacto visual directo con el jaguar, esta vez enfocándose en el techo de la habitación.
-Igual yo, ¿no es así?- Dijo Reyko llevando sus manos a las orejas y tirando de ellas hacia abajo mientras cerraba los ojos, a Tigresa, en un instante fugaz que alcanzó a apreciar a Reyko, le había hecho gracia el gesto extraño que había adoptado su rostro al realizar tal cosa, sonrió por lo bajo y Reyko lo notó, llegando a abandonar el gesto y solamente a mirarle con una sonrisa de piedad/compañerismo.
-¡Eres muy rápido!... ¿quién te entrenó?- Preguntó Tigresa un poco asombrada, incluso a ella le había sorprendido tal destreza.
-Mi padre adoptivo- Respondió con claro orgullo el jaguar, sonreía y en su voz se notaba ese "aire" de aprecio por esas palabras, -Era agricultor, pero uno muy especial...- Añadió, su mirada se había enfocado en el suelo, una mirada de cariño, como si el estuviera escuchándole.
-¿El te sacó del orfanato?- Preguntó Tigresa inclinando su cabeza en dirección a Reyko y abriendo bien los ojos.
-No... yo me fugué del orfanato...- Dijo Reyko mirando a Tigresa, quien tenía sus ojos ámbar clavados en el y eso llegaba a resultar un poco inquietante incluso quizás para ella misma -El me encontró a punto de morir cerca de su granja- Añadió, ésta vez era el quien desviaba su mirada de la de su acompañante.
-¿Dónde está ahora?- Preguntó Tigresa, manteniendo la misma expresión.
-El... falleció... ya.. hace mucho tiempo...- Respondió Reyko triste, marcado por el pasado, ahora era Tigresa quien mantenía un tono de voz comprensivo, este momento pudo haber sido de descubrimiento para ambos: Los individuos siempre necesitan de alguien más que les brinde apoyo.
-Lamento eso...- Dijo Tigresa, asintiendo la cabeza en dirección al jaguar, Reyko solo le miró sonriendo.
-No importa, todo está en orden...- Exclamó el jaguar con ánimos renovados y positivismo en su voz.
-El día está un poco frío aquí en el Palacio, ¿no crees?- Dijo Tigresa frotando sus brazos y arqueando la ceja derecha levemente, Reyko la miró sin decir palabra alguno y después pasó su atención a la sabana que estaba a pies de Tigresa, la recogió con delicadeza, y la desplazó cubriendo el cuerpo de la Maestra de manera sutil, Tigresa se incomodó por la situación, cogió con su mano derecha el borde superior de la sábana y colocó la izquierda sobre su estómago, eso se podía decir debido al bulto que se formó justamente en esa zona de su cuerpo debajo de la sábana, ahora la figura de su muy bien formado cuerpo se reflejaba en como la sábana se disponía sobre el mismo.
-¿Estás mejor?- Preguntó Reyko con una sonrisa bien plantada en su rostro, a lo que Tigresa solo respondió de la misma forma: sonriendo, sin embargo pensó que de seguro Po habría hecho lo mismo si estuviera con ella, el panda se había convertido en un gran amigo y compañero de batalla, a pesar de uno u otro defecto en su estilo, constaba de diversas virtudes, por un segundo la imagen del jaguar sonriendo, había sido reemplazada por la de Po, "los nuevos" han hecho que Tigresa sea mas apegada a la amistad, y de eso no hay duda alguna.
-Muchas gracias P- Reyko...- Corrigió Tigresa apresurada, el jaguar, enfocado en ella, entrecerró los ojos mostrando sospecha, Tigresa parpadeó a la velocidad de una AK-47 disparando en esos instantes.
-Y así que... los accidentes no existen ¿verdad?- Dijo Reyko, ahora estaba sonriendo abiertamente, pero a Tigresa, esa frase le había hecho estremecer por dentro, gracias a Dios solo fue por dentro...
-Si... eso decía el maestro... Oogway...- Dijo Tigresa, quien no parecía darle mas ramas a la conversación, Reyko se levantó y se dirigió a la puerta, la abrió y salió, pero antes de cerrarla y dejar a Tigresa sola...
-Hasta luego- Dijo el jaguar con una muy humilde sonrisa, finalmente la puerta se había cerrado, quedando Tigresa sola, y aun mirando la puerta por la que se había marchado Reyko.
El jaguar se había asegurado de cerrar la puerta con tal delicadeza, de manera que el acto fuera inaudible para otros oídos que no fueran de felino, los mismos que le aventajaron de tener que golpear las puertas de cada habitación, sin embargo, observó las paredes de las habitaciones, no había individuo alguno en las habitaciones, además había que tomar en cuenta que no era hora de comer, y menos de descansar, sin embargo empezó a caminar con cautela y mirando a su alrededor, como si un intento de sorprenderlo fuera a desatarse en cualquier momento y justo antes de estar parado donde el maestro Shifu solía tocar el Wong...
-¡Hey Reyko!- Exclamó una voz ya conocida para Reyko en tono de susurro, pero donde le había hablado y la forma en que lo había hecho, consiguió que a Reyko se le bajara la presión, sus ojos bien abiertos y quieto, petrificado mirando justo al frente, donde no había objeto alguno, esa voz en verdad lo dejó en muy mal estado, y quizás haya sido el momento...
Giró su cabeza a la izquierda muy lentamente, en sus ojos se observaba toda la perturbación...
-Ho-hola Po...- Dijo Reyko, su voz también fue víctima del susto, que quizás no fue preparado con anterioridad.
-¿Dónde te habías metido?- Preguntó Po inocentemente, no era consciente de lo que había logrado con Reyko al hablarle de esa forma.
-Ah, estaba hablando con Tigresa, vaya herida...- Dijo Reyko mirando al suelo serio y enojado, se consideraba culpable del estado de Tigresa.
-Si, estuvimos con ella, afortunadamente no es algo muy serio...- Dijo Víbora surgiendo de repente desde atrás del hombro derecho de Po, a pesar de eso Reyko no se sorprendió, no tanto...
-Ahora mismo volvíamos con ella para...- Decía Po, aunque fue interrumpido por Víbora rápidamente.
-Ver si necesita algo, quizás una almohada o algo...- Dijo la reptil rápidamente, algo estaban escondiendo, -Quizás algo mas de abrigo...- Añadió, recordando la ola de frío que recorría el Palacio.
-Si, eso- Clamó Po asegurando las posibilidades de lo que decía Víbora.
-De aaaacuerdo... voy a ver a los demás, hasta luego- Dijo Reyko, continuó su camino dejando a Po sonriendo y a Víbora moviendo la cola despidiéndose del jaguar, cuando se perdió entre los muros visibles del palacio Víbora asintió positivamente dirigiéndose a Po y éste comenzó a caminar en dirección al cuarto de Tigresa, se quedaron parados al borde de la puerta, Po recostó la oreja derecha contra la estructura mientras que Víbora todo el lado de la cabeza.
-Se que están allí...- Se escuchó desde el otro lado de la puerta... ante lo cual Po miró a Víbora con mueca de "¿creías que funcionaría?", a continuación Víbora abrió la puerta y Po entró con ella envuelta en su cuerpo, Tigresa no estaba muy feliz con la forma de actuar de la pareja.
-Lo sentimos... ¡pero queríamos saber como estaban tus heridas!- Dijo Víbora con preocupación y euforia en su rostro, aparentemente esa hubiera sido razón suficiente para el acto de espionaje.
-¿Escuchando?- Preguntó Tigresa, parecía... enojada, o al menos no muy feliz, Víbora sonrió de repente, era curioso lo chistoso que se veía a Tigresa acostada, enojada, arropada hasta el cuello. -¿De qué te ríes?- Preguntó, ahora lucía mas enojada, pero como estaba hacía que fuera mas chistoso aun, Víbora se acerca estirando su cuerpo, sus cabezas estarían a punto de chocar...
-¿No tienes frío?- Preguntó susurrado burlescamente Víbora, con una sonrisa de ¿oreja a oreja?.
Eso bastó para desatar una especie de tormenta extraña causada por insinuaciones, o algo así, Tigresa sujetó un disco de madera y lo lanzó contra Víbora, quien lo esquivó con gran facilidad desplazando su cabeza junto a la de Po, quien empezó a correr fuera de la habitación, en ese preciso instante otro disco fue lanzado, pero falló completamente, pues el panda se agachó con velocidad, además había atravesado con facilidad la estructura del cuarto de grulla...
-¡Hey!- Se escuchó el grito de Grulla aunque no provenía de la habitación.
Otro disco de madera fue lanzado y golpeó certeramente la cabeza de Po, seguido de un alarido, pero ya no hubo oportunidad para seguir atacando pues ya había corrido lejos y en la misma dirección que había tomado Reyko.
-¿Está sensible?- Preguntó Po ingenuamente mientras corría en el pasillo, Víbora solo rió por lo bajo.
En el cuarto de Tigresa, la maestra ya estaba sujetando otro disco de madera, pero cuando Grulla se asomó en el cuarto con la puerta abierta Tigresa bajó la guardia, y el arma, una vez mas estaba calmada, y guardando su brazo debajo de las sábanas se acurrucaba lentamente, toda esa furia disminuía.
-Siento lo de tu cuarto Grulla...- Exclamó Tigresa, aunque todavía persistía el ímpetu que tuvo hace un rato.
-No hay problema, ya ha pasado otras veces...- Respondió Grulla pasivo, -Voy a estar escribiendo algo en mi cuarto, si necesitas algo avísame, ahora va a ser mucho mas fácil escuchar...- Añadió mientras cerraba la puerta del cuarto de Tigresa, quien miraba neutral como lo hacía, cuando finalmente la cerró, movió su oreja derecha fugazmente, como respuesta al estímulo auditivo quizás... suspiró y su mirada pensativa se enfocó en el techo.
==== En el bloque exterior de entrenamiento ===
Reyko había encontrado a Mono, Mantis y Shifu conversando al borde de las escaleras por las que se había sufrido el accidente, Maestro Shifu parecía un poco afectado por el suceso, bajaba la mirada y no parecía haber algo concluyente para la conversación en ese instante, hasta que se escapó una mirada en dirección a donde estaba Reyko, éste sintió que lo habían atrapado, pues los dos furiosos también se enfocaron en el... empezó a caminar en dirección a ellos, a diferencia de los furiosos que tenían una mirada de incertidumbre, el maestro Shifu sonrió al ver al jaguar acercarse, los dos furiosos que le acompañaban se encaminaron en dirección al valle, dispuestos a darle otra caminata a las malvadas escaleras...
-Maestro...- Dijo Reyko, quien finalmente había llegado a donde estaba el maestra, miró hacia las escaleras, y observó como el par de maestros se tomaban su tiempo para bajarlas, parecía que conversaban.
-¿Estás bien Reyko?- Preguntó Shifu arqueando una ceja, en su voz se sentía la duda...
-Si... Pero parece que Tigresa se llevó la peor parte de este suceso- Respondió Reyko bajando la mirada y frotando su brazo izquierdo con la mano derecha en puño.
-Tampoco fue tan serio, solo un muy leve problema muscular, se repondrá en poco días...- Dijo Shifu sonriendo, parecía estar seguro de que todo estaría bien -Lo que si ha logrado es salvarse del entrenamiento...- Añadió preocupado y bajando la mirada, el maestro parecía mas perturbado por que no pudiera entrenar que por el estado directo de Tigresa.
-¿Maestro?...- Exclamó Reyko extrañado por la situación.
-¡No es que no me interese!, es que a ella le interesa, se pone un poco inquieta cuando le falta al entrenamiento, que aunque haya sido en muy pocas ocasiones, se nota su... inconveniente...- Dijo Shifu, llevando la situación de Tigresa no como estudiante, mas bien como individuo, como una hija.
-Oh, pido disculpas por todo, creo que...- Fue interrumpido Reyko.
-No te preocupes, todo está bien, eres muy rápido...- Dijo Shifu, casi fue susurro.
-Si, lo se...- Dijo Reyko sin ánimos, sus ojos celeste cielo se habían enfocado de lleno en el suelo.
-No debes creer que eres culpable, ahora dime como le hiciste, desarrollar la agilidad a tales puntos requiere algo más que unas vueltas a una pista- Dijo Shifu, quien había empezado a caminar de vuelta hacia el palacio muy lentamente.
-Solo trabajo de campo...- Dijo el jaguar frunciendo el ceño mirando al suelo, no era muy contento hablando de eso, el maestro Shifu le miró sin darse cuenta y lo notó.
-¿Solo trabajo de campo?, y ¿qué hacías?, ¿todo solo usando los pies?- Preguntó humorísticamente el maestro Shifu con una sonrisa en el rostro, Reyko levantó la mirada al sentir el giro de ánimo en la conversación.
-Mas o menos...- Dijo Reyko parpadeando constantemente, como si la película de todo lo que había hecho empezara a correr por cada parpadeo, Shifu se detuvo a un paso de entrar al palacio y le miró en son de sospecha, recibió una mueca de incertidumbre por parte de Reyko...
====En LA escalera ===
El maestro Mono y Mantis estaban bajando la escalera, que hasta hace un rato había sido testigo del fuerte impacto entre
-¡Qué incidente!- Exclamó Mono con asombro.
-Si... Tigresa no suele estar metida en situaciones como ésta...- Dijo Mantis rascándose la barbilla, estaba ubicado en el hombro izquierdo de Mono, siempre solía utilizar a uno que otro amigo furioso como "montura"
-¿Y qué piensas del nuevo?- Preguntó Mono con incomodidad en su voz.
-Me parece un buen sujeto...- Dijo Mantis, mantenía la expresión, -¡Ah! además es muy habilidoso, o al menos lo suficiente como para jugar con Tigresa, ¿no crees?- Dijo Mantis, mostraba alegría en su rostro y en su voz, pero había algo más...
-¡Cierto! espera...- Dijo Mono, primero estaba sonriendo y ahora estaba atónito.
-Lo sé, es difícil creerlo...- Dijo Mantis extrañado, miraba inquietamente todo a su alrededor, debía haber un lugar para que esa sensación se perdiera.
-¿Será cosa de felinos?- Preguntó Mono, aun estaba asombrado.
-Entonces Tigresa sería racista...- Respondió Mantis, su voz tenía un tono de "Eso lo explica todo", -Pero creo que Po tiene algo que ver por aquí- Añadió, mantenía el mismo tono de seguridad.
-¿Po?- Exclamó Mono confuso, -¿Qué tiene que ver el con ella?- Preguntó.
-No solo con ella, con todos nosotros, podríamos decir que Po nos ha suavizado... a todos, incluso al Maestro Shifu- Dijo Mantis, distanciando sus brazos de si, con ese ademan transmitía el mensaje de "míranos".
-Si, quizás tengas razón...- Dijo Mono sonriendo, -Ahh, no puede ser...- Suspiró repentinamente, su mirada por los suelos.
-¿Que pasó?- Preguntó Mantis, trataba de obtener contacto visual con Mono.
-Mis galletas...-Susurró Mono, la decepción se había apropiado de su rostro, Mantis solo sonrió casi burlescamente.
===En el comedor del Palacio de Jade ===
-¿Qué tendrán que las hace tan ricas?- Preguntaba Víbora sentada en frente de Po, quien estaba al otro lado de la mesa en el asiento de Tigresa, entre ellos dos estaba un jarrón verde opaco y Po sacaba una galleta de el, inmediatamente se la llevaba a la boca le daba un bocado, justo después Víbora deslizaba su cola y sacaba una galleta.
-No lo se, pero son muy ricas, ahora se las debo- Dijo Po, al tragar el bocado de galleta que se había comido.
-Por cierto, ¿Qué piensas del nuevo?- Preguntó Víbora, en su voz había incomodidad, como si fuera algo de lo que no debería hablar.
-Me cae bien..- Respondió Po, su mirada se depositó sobre la galleta que tenía frente a el.
-¿Po?, no se te ve muy bien...- Dijo Víbora, ya se había comido una galleta entera de un bocado.
-Ah- Suspiró Po, recostaba su barbilla en su mano, que a su vez se apoyaba en la mesa, -¿No te parece extraño que llegara muy de repente?- Preguntó mirando a los ojos de Víbora, momento en el que ella notó cierta tristeza en las palabras de Po.
-No creo que sea extraño, es decir, pudo haber llegado en cualquier momento...- Respondió Víbora razonablemente, sonreía levemente.
-Si, tienes razón Víbora, parece llevarse bastante bien con Tigresa... ¿no?- Dijo Po bajando la mirada y con timidez al límite en su voz.
-¡Ahhh! es por eso...- Dijo Víbora, con una muy tierna voz y mas aun mirada, aunque pareciera casi lástima...
-¿Q-Qué?- Vocalizó descuidadamente Po.
-Quizás le haya agradado bastante encontrarse a otro felino como ella, además tu...- Dijo Víbora, algo de rubor se empezaba a mostrar en su escamoso rostro.
-¿Yo que?- Preguntó Po atónito ante lo que observaba, sus ojos estaban bien abiertos, y la esmeralda en ellos era muy notoria.
-Nos has cambiado a todos- Exclamó Víbora, una sonrisa sincera hacía acto de aparición en su rostro, Po respondió de la misma manera, ambos guerreros tomaron una galleta.
=== En el bloque exterior de entrenamiento ===
Reyko caminaba de un lado a otro en los límites de la entrada al Palacio de Jade, parecía que esperara algo, sin embargo... Tigresa estaba acostada, quizás dormida, Mono y Mantis bajaron a la aldea, Po y Víbora estaban en algún lado... Shifu estaba... en otro lado...
El jaguar simplemente no tenía cosa alguna que hacer, al menos no en ese mismo instante, de repente, antes de llegar al otro extremo del límite que se había plantado en su caminata sin sentido, se detuvo, se sentó en el suelo con ambas piernas recogidas, miraba hacia el bloque de entrenamiento, empezó a analizar a cada uno de los individuos con los que convivía en esta ocasión...
El maestro Shifu era alguien que tenía todo planeado, era como si se hubiera preparado para enfrentar cada posible situación que se le pudiera presentar, era un juego de ajedrez con todas las jugadas ya preparadas.
Po es alguien amigable, quizás el tipo de individuo con el que más se identificaría, le había resultado bastante cómodo tratar con el, sin embargo había una pequeña cosa que hacía que "el resto" solo fuera una piedra escondida en un bosque lleno de niebla... y otras piedras.
Tigresa resultaba alguien amigable, parecía tímida y avezada al mismo tiempo pero... las cosas no están muy claras con ella no continuó más...
Víbora resultaba simplemente adorable, dispuesta a dar el primer paso para llegar a cualquier cosa, algo en ella había hecho que su confianza fuera mas fácil de acceder.
Mantis era un muy buen individuo, incluso se había ofrecido a enseñarle algo de acupuntura, cuando alguien se ofrece a favorecer a alguien más, solo se expresan buenas intenciones, a menos que todo sea un plan fríamente calculado para hacer algo malo, pero el no le había dado razones a Mantis para hacer algo como eso... esperaba que no.
Mono, pasivo, amigable, bastante curioso, siquiera lo suficiente como para empezar a conversar de forma estable.
Grulla era un individuo educado, moderado, estaba bien puesto en sus cabales y no tenía problemas al controlar sus emociones, parecía estar consciente de que las reacciones lo definían todo.
Este mosaico de personalidades se presentaba a el de muy positiva forma, todos, aunque no supiera que recorría las mentes de los individuos había mantenido la humildad, las cosas no tenían razón para estar mal, estas relaciones que había construido con los individuos se mostraba en muy buen estado, no necesariamente "transparente", pero los suficientemente claro como para estar consciente de que actitudes tomar ante cada uno de los individuos.
-¿Interrumpo algo?- Preguntó Po que aparecía desde atrás y se paraba junto a Reyko, quien se había quedado en una especie de trance al mirar el bloque de entrenamiento.
-No, nada- Dijo Reyko levantándose.
-¿En serio?, por que parecía que meditabas o algo...- Dijo Po, el ánimo positivo con el que habló al inicio fue poco a poco mermándose.
-No, no hacía cosa importante... ¿pasa algo?- Preguntó Reyko frunciendo el ceño levemente.
-No... nada, ¿cómo fue que pasó todo?- Preguntó el panda, había entrecerrado los ojos en búsqueda de los hechos.
-¿Qué?, ¿Con Tigresa?- Preguntó Reyko, no parecía estar muy seguro de como había ocurrido todo, Po sacudió positivamente la cabeza con una gran intriga en sus ojos. -Simplemente volteé y ella cayó encima mío, creo que rodamos y después la gravedad hizo su trabajo, eso pasó...- Concluyó Reyko rascándose la cabeza con la mirada a sus pies.
Sin embargo, a Po se le habían cruzado multitud de cosas con lo que el jaguar le decía, versiones alternas, pero todas posibles sobre "Cayó encima mío"... primero se imaginó a Tigresa en una especie de intento de asesinato, no le había gustado que Reyko tuviera el primer lugar en la competencia, entonces ella salta encima del jaguar extendiendo las garras, pero no logró sujetarse de quien sería su "presa" y ocurre el accidente.
Otro sería uno de sus juegos, Tigresa trata de sujetarlo para tirarlo al suelo, esperando que se desate otro movimiento coreográfico o lo que sea, sin embargo cuando sujeta el hombro del jaguar con una de sus manos, no calcula bien, y no solo tropieza, sino que arrastra al jaguar directo contra el suelo, el intento de juego termina en heridas...
Otro caso sería un intento de abrazo que salió mal, ¿abrazo?... bueno, es una hipótesis... se imagina a una sonriente Tigresa corriendo, y cuando salta hacia Reyko, el jaguar voltea rápidamente, el abrazo se convierte en embestida.
Otro caso sería que Reyko se haya asustado con Tigresa tras el, la presión puede llegar a torturar a muchos individuos, especialmente cuando se tiene a una de las mejores guerreras de China en persecución, quizás Reyko se haya sorprendido con Tigresa y actuó hostilmente, pero si hubiera sido así Tigresa en vez de dejarse cargar lo hubiera...
-Se pudo prevenir, lo sé, estoy seguro de ello- Dijo Reyko frotándose el brazo izquierdo, no estaba muy feliz...
-Emm, si, tienes razón...- Dijo Po espontáneamente, estaba completamente de acuerdo con lo que decía Reyko.
-Bueno, no hay cosas que hacer por ahora ¿verdad?- Dijo Reyko, brindaba una rápida mirada a todo a su alrededor. -Enséñame la aldea, no me quiero sentir como un perdido por aquí- Añadió sonriendo.
-Claro, te enseñaré el restaurante de mi padre- Dijo Po sonriendo.
Y en un parpadeo de ojos ya estaban allí: El restaurante del señor Ping, no tenía mucho trabajo en esos instantes, es como la tranquilidad antes de la tormenta, aquí serían las horas antes del almuerzo, muchos individuos preferían el restaurante, es un lugar en el que solo comes y no hay labores que hacer para comer, además, después no tienes que lavar cosa alguna, en estos momentos no tenía mucho trabajo, mejor dicho nada, el restaurante estaba vacío, al fondo y detrás del mostrador solo se podía observar el lomo del señor Ping.
-¿Estás seguro?, parece ocupado...- Dijo Reyko, que no salía del punto ciego en el portal de entrada, Po estaba en cambio, a punto de mostrarse.
-¿Con quién?- Preguntó Po, Reyko solo se quedó con la boca abierta esperando la salida de algún argumento, -¡Vamos!, es mi pa- Agregó el panda, mientras sujetando a Reyko del hombro izquierdo con la mano del mismo lado empezó a tirar de el en dirección al mostrador, el señor Ping desde el otro lado se había dado cuenta de la visita con gran sutileza, de repente se levanta, y se deja mostrar, su mirada al inicio esperaba sonriente a un cliente, pero tal moderada actitud cambió a una mas eufórica, describía claramente saltar por el mostrado y alcanzar a su hijo, pero se controló, aun cuando casi corrió hacia fuera.
-Po, ¿Cómo has estado hijo?- Preguntó sonriente el noble ganso.
-Bien pa, ¿cómo va el restaurante?- Preguntó sonriendo y observando todo el lugar.
-Listo para servir caldo, ¿quién es tu amigo?- Preguntó al notar al callado jaguar.
-El es Reyko, ha llegado al palacio, también cocina- Respondió Po con ánimos.
-Es un placer conocerlo.- Dijo Reyko con una sonrisa, extendía la mano derecha.
-El placer es mío- Dijo el ganso, respondía al mismo tiempo el gesto que amigablemente había realizado, -Así que cocinas, si eso sigue así el maestro Shifu podría llegar abrir un restaurante con ustedes...- Añadió, no se quitaba de su mirada una mueca de sospecha, ojos casi cerrados con una sonrisa de travesura en su cara, -¡O mejor trabajar en equipo!, así hay mas producción...-Concluyó, su gesto de "curiosidad" se reemplazó por uno mas pacífico, en un segundo preocupado.
-Pa, ¿no necesitas algo de ayuda?, creo que Reyko y yo podemos serte útiles- Dijo sonriendo Po, Reyko lo estaba mirando con una mueca de indiferencia.
-Por supuesto...- Dijo el ganso, extendió ambas alas hacia al frente, ambos guerreros pusieron la mano izquierda para recibir lo que les quería brindar, en un instante había dejado caer 1 trozo de tela en cada mano, era grisácea y un poco gruesa, sin embargo muy suave. -¿Podrían limpiar las mesas?- Preguntó, aunque habló más en forma retórica, pues cuando terminó de pronunciar palabra se regresó a todo su material de cocina, parece que no todo estaba completo, el panda y el jaguar se miraron mutuamente por un segundo, para posteriormente dirigirse a las mesas, el pensamiento cooperativa ya se había encargado de todo, Reyko limpiaba las de la derecha y Po las de la izquierda.
-Así que el es tu papá- Dijo Reyko serio, mientras recorría con su mano y a su vez con el trapo una de las mesas, en círculos.
-Si... aquí también está mi habitación antigua, ahora vivo en el Palacio- Dijo Po sonriendo, manteniendo la misma acción que Reyko en la mesa opuesta.
-Tuvo que haber sido un gran cambio ¿no?- Dijo Reyko, empezaba a avanzar a la siguiente mesa.
-¡Lo fue!, jamás pensé que llegaría a convivir con los mas grandes héroes de China...- Dijo Po, una pequeña mirada nostálgica se había enfocado en la mesa que se limpiaba, recuerda perfectamente su vida en el restaurante, hasta el anuncio de la selección del guerrero Dragón.
-¿Y pensaste en convertirte en un héroe?- Preguntó Reyko arqueando una ceja con una sonrisa en su rostro.
-¡Mucho menos!- Respondió Po.
-Interesante...- Dijo Reyko aún con la sonrisa en su rostro.
-Jeje- Rió Po, era divertido mirar al pasado, las cosas por las que lloramos allí, son por las que reímos aquí...
===En el palacio de Jade, en el cuarto de Tigresa...===
-Tigresa...- Dijo Shifu muy calmado, estaba sentado al lado derecho de la maestra acostada, pero todo su cuerpo estaba girado en dirección a ella... -¡¿Qué ocurrió allí?- Preguntó eufórico y sorprendido, Tigresa dio un largo y profundo suspiro, con su mirada dirigida a sus pies, a pesar de que no les podía ver debido a la sábana.
-Estábamos... compitiendo... ¿verdad?- Dijo Tigresa, dándole una mirada llena de inseguridad, dudas y casi preocupación al maestro Shifu, quien era un padre para ella y quizás comprendía lo que le ocurría.
-Si... - Dijo Shifu bajando la mirada, -Pero debes ser mas cuidadosa...las competencias son útiles, pero su capacidad de destruir es inmensa...- Añadió mirando preocupado a Tigresa, pero había nobleza en su expresión, era la preocupación de un padre por el estado de su hija.
-Maestro...- Dijo Tigresa dirigiendo su mirada a Shifu.
-Siempre rinde tu mayor esfuerzo posible, ¿de acuerdo?- Dijo Shifu, estaba triste.
-Lo haré maestro...- Respondió educadamente Tigresa, de repente abre sus ojos de par en par...
El maestro Shifu había abrazado a Tigresa, acariciaba con delicadeza la cabeza de la maestra con sus manos pequeñas, había tomado en parte el papel de la almohada, pues la maestra Tigresa tenía su cabeza descansando en el regazo del maestro Shifu... cerró los ojos y se permitió un momento de tranquilidad con su maestro, con su padre.
Fin del capítulo.
Espero que les haya gustado, como ven, sigo editando y espero mejorando, Dios les Bendiga.
