Pido disculpas por la tardanza, espero que les agrade este capítulo remodelado =), gracias a todos por leer y comentar.

—Nuevo capítulo—

Ahora Reyko y Po estaban sentados uno frente al otro en la mesa de la derecha, de las que pertenecían a la clasificación "Lejos del mostrador", habían terminado de limpiar todas las sillas y mientras conversaban, Reyko jugaba con el trozo de tela que se le había otorgado haciéndolo desplazar de un lado de la mesa al otro.

—Tai Lung era mucho mas ahondado en el Kung Fu que yo, hubieron algunos problemas en la aldea cuando llegamos allí... —Decía Po inquieto, sin que Reyko se diera cuenta estaba reviviendo el momento.

—Pero resultaste ganador... —Dijo Reyko con los ojos entrecerrados en signo de sospecha y aun jugando con el trozo de tela.

—Si... su truco más bueno falló contra mi... —Dijo Po rascándose la barriga levemente.

—¿Cuál era exactamente ese truco? —Preguntó Reyko, no encontraba forma en que un solo individuo venciera a alguien que había vencido a cinco, pero no solo cinco... cinco maestros.

—Era un ataque a los nervios —Respondió Po, permanecía su espíritu entusiasta en la conversación, —Trajo a todos los furiosos en muy malas condiciones... y eso hizo que... tuviera miedo. —Añadió, se desanimaba conforme avanzaba en la conversación.

—Pero le venciste, se me hace un poco difícil comprender como 5 maestros no pudieron y uno solo si... —Confesó el jaguar, ya le había dado razones para su rostro sospechoso, no era suficiente.

—¡Lo mismo digo!, osea, ¡no podía ser tan rápido como para que fuera imposible ver sus ataques venir! —Dijo Po, ahora mismo también se sentía asombrado por lo que había logrado.

—Es decir... lo único que le hacía un verdadero monstruo a Tai Lung era su ataque a los nervios y ya...—Dijo Reyko, sujetaba el trozo de tela con las dos manos y lo estiraba.

—Eso parecía, lo que se me hace curioso es por que no lo usó al inicio y terminó todo de una vez...—Dijo Po, enfocaba la mirada en su propio trozo de tela ubicado en su mano derecha hecho bola.

—Quizás quería "divertirse" un rato, es interesante pensar como alguien pasa a cambiar de un instante al otro... de tal manera.— Dijo Reyko, ésta vez aplastaba el trozo de tela con sus dos manos.

—Eso mismo pienso a veces... —Dijo el panda, soltó el trozo de tela y cayó arrugado en la mesa, en ese preciso instante observó como una moderada cantidad de individuos empezaban a entrar al restaurante, cerdos, conejos, y los hijos de éstos, Po se levantó y obstruyó un poco el paso de la corriente de individuos, lo mismo hizo Reyko, pero éste se resguardó por unos instantes más detrás de la silla en la que estaba sentado.

—¿Hora de irnos? —Preguntó Reyko arqueando una ceja, los individuos ya empezaban a colmar el lugar, el panda solo respondió sonriendo, giró su cuerpo hacia el mostrador...

—Hora del almuerzo pa...—Dijo Po, utilizó su mano derecha de bocina para aumentar el volumen de su voz.

—De acuerdo Po, gracias por tu visita, ¡lo mismo a ti Reyko! —Gritó el ganso desde atrás del mostrador, o al menos de allí parecía provenir la voz.

—¡A-A usted! —Respondió Reyko, haciendo lo mismo que Po, quien ya estaba tratando de salir del restaurante, Reyko salió apretujándose un poco entre un par de cerdos, pero salió exitosamente, el guerrero Dragón se encontraba no muy lejos de el.

—Vaya clientela ¿no? —Dijo Po ya afuera, admirando a las personas que entraban, familias enteras...

—Si... o son muy exitosos o el único restaurante en el valle —Dijo Reyko con una sonrisa amigable.

—La primera, Reyko...— Respondió Po de la misma forma, empezaba a caminar de vuelta hacia las escaleras, que resultaban ya un poco tediosas, pero de igual manera el había decidido bajarlas, así que el debía subirlas.

—¿No crees que debemos apresurarnos, es hora del almuerzo después de todo ¿no? —Dijo Reyko frunciendo el ceño levemente, —Y... tenemos que preparar la comida ¿verdad? —Añadió mirando a Po con preocupación.

—Si... pero, adelántate, pon a hervir el agua mientras tanto... —Respondió Po mirando a las escaleras sin que Reyko lo notase, el territorio que le tocaba no era el que más comodidad le permitía, Reyko respondió asintiendo positivamente la cabeza y de inmediato empezó a correr en 4 patas hacia las escaleras. —De seguro antes de contar 30 segundos el ya está arriba... —Pensó Po un poco frustrado.

====Arriba de todas las escaleras====

Reyko ya estaba arriba del todo, al subir el último escalón abandonó su estilo de 4 patas y empezó a caminar en 2, sin embargo, seguía corriendo, debía cumplir con el mandato de Po, cruzó la puerta de entrada al palacio y ya recorría los muy bien realizados pisos, aunque había disminuido su velocidad, siguió corriendo a ese ritmo acelerado pero cuidadoso, había llegado al pasillo habitacional, donde podía observar al maestro Shifu con una expresión sonriente y satisfecha saliendo de la habitación de Tigresa, cuando éste observó a Reyko cruzando en dirección a la cocina pareció sorprenderse un poco, no había escuchado sus pasos previamente.

—¡Hola maestro Shifu! —Exclamó a gritos el jaguar, cuando ya estaba lo suficientemente lejos como para tener contacto visual directo con el maestro.

—Hola... —Susurró el maestro con los ojos abiertos de par en par hacia la dirección que había tomado Reyko, la confianza del jaguar fue de muy fácil adquisición.

Entre el apresurado recorrido el jaguar había finalmente llegado a la cocina, observó en un estante la típica parafernalia de la cocina, y recogió de entre todos esos objetos una gran olla, la llenó de agua y la puso a hervir.

—¿Vas a ayudar a Po con la comida? — Preguntó el maestro Shifu, que recogía una de las sillas del comedor y la ubicaba en frente de todo el complejo de la cocina.

—Si... sería lo correcto, después de todo me están dando lugar aquí así que debería hacer algo para... compensar sus favores —Respondió el jaguar volteando a ver al panda Rojo que lo observaba como juzgando cada movimiento que se atreva a realizar.

—Si... es lo correcto... —Dijo el maestro Shifu bajando la mirada.

—Entonces dígame, ¿qué pensó cuando Po fue elegido guerrero Dragón en vez que sus estudiantes? — Preguntó Reyko mientras que en otra olla ubicaba una gran cantidad de arroz.

—Emm... ¿A qué va la pregunta? —Preguntó Shifu arqueando una ceja, no entendía por que el jaguar había tomado el tema así sin más.

—A conversar un rato, conocernos más, maestro... —Respondió Reyko, aún ocupado en las cosas de la cocina, pero sonriente.

—Pues, empezaría con enojo —Dijo el maestro Shifu frunciendo el ceño aún con su mirada en el suelo, —Oh, bueno, creo que eso fue lo que hubo al inicio mientras lo conocía... —Añadió asombrado de lo que decía, mientras intentaba observar que ocurría en la cocina con Reyko.

—Y... ¿porqué? —Preguntó Reyko sin mirarlo, aunque parecía tener ojos en la espalda, pues se aseguraba de que el maestro no observara lo que estaba preparando.

—Lo subestimé, mi maestro me enseñó que no todos son iguales, ni aprenden de la misma forma... —Dijo Shifu, sus intentos de ver lo que Reyko estaba preparando habían cedido y se sentaba como debía en la silla, —Y tu dime, ¿Qué quieres aprender? —Preguntó, el jaguar no había especificado.

—No se preocupe por eso maestro, estoy aprendiendo... —Respondió el jaguar volteando a verlo con una gran sonrisa, Shifu solo sonrió de la misma forma, aunque no haya habido respuesta directa a su pregunta.

—¡Perdón la tardanza! — Exclamó Po entrando rápida y repentinamente en la cocina. —Eh, hola maestro —Añadió al observar a Shifu sentado allí, al verlo sonrió y se levantó de la silla, la ubicó en su respectivo lugar en la mesa.

—Entonces, ¿ en qué momento estará lista la comida? —Preguntó Shifu aún sonriente.

—Yo le avisaré maestro —Respondió Reyko, mientras que detrás suyo ya estaba Po tomando en cuenta el cuidado del caldo de fideos.

—De acuerdo, les veo luego en ese caso — Respondió Shifu, ya salía de la habitación, sin embargo no tomaba camino al pasillo habitacional...

—¿Y de qué estaban conversando? —Preguntó Po, junto a el estaba Reyko preparando lo que fuera que estaba preparando.

—De ti... una llegada imprevista ¿verdad? —Dijo Reyko, había agregado unos vegetales muy bien picados a su olla.

—Ah... si —Respondió Po, había recordado su caída del cielo en una bola de fuego...más o menos, —Ya de veras, ¿por qué estás aquí?, estás muy completo ¿no crees? — Añadió el panda, al instante Reyko abrió los ojos de par en par.

—Creo... que falta algo... —Respondió Reyko adoptando una mirada más seria y enfocada en su olla, Po notó rápidamente su cambio de humor.

—Perdón si te pregunté algo que no debía... —Susurró desanimado el panda.

—No, no es eso, solo me acordé de algo... —Respondió Reyko sacudiendo su cabeza en un instante y prestándole toda la atención necesaria a la olla.

—De acuerdo... —Respondió Po, no había recuperado el ánimo...

Desde ese instante un silencio incómodo se apoderó de la cocina, la comida preparándose era el único sonido que se producía además del movimiento de ollas y el golpe de cuchillos con una superficie de madera después de cortar una que otra verdura, fruta o algo y así se mantuvo hasta que minutos después los Furiosos empezaron a llegar a la mesa, después de que habían llegado Mono, Mantis, Víbora y Grulla finalmente había llegado el maestro Shifu, ambos cocineros empezaron a cargar sus respectivos platos sobre sus brazos y se dirigieron a la mesa, Po había colocado su típico y delicioso caldo mientras que Reyko había dejado un arroz con verduras que desprendía el aroma de cada una de los elementos que lo componían, incluso uno que otro trozo de tomate adornaba mas el plato, Po se había sentado, el maestro Shifu estaba indeciso, Mono, Mantis y Grulla habían empezado a comer, Víbora lucía indiferente, Reyko...

—Buen provecho, espero que les guste la comida que les he preparado —Dijo Reyko refiriéndose al arroz con verduras, mientras volvía a la cocina, Po observó como llenaba dos platos con caldo, y otros dos con el arroz y verduras, los ubicaba en sus hombros y se dirigía al pasillo habitacional.

—Reyko... ¿Por qué no te sientas? —Preguntó Víbora, que todavía no había dado sorbo alguno o cucharada a su caldo.

—Falta la maestra Tigresa, además está... sola. —Respondió Reyko, por un segundo parecía perder equilibrio de los platos que tenía en sus brazos, Víbora envolvió con su cola los platos que le pertenecían y se deslizó hasta estar junto a Reyko.

—Vamos... — Susurró Víbora mientras empezaba a deslizarse rápidamente en dirección a la habitación de la maestra, Reyko empezó a seguirle a un más lento ritmo, debido a la valiosa carga que llevaba, mientras el jaguar caminaba con su ritmo, Víbora ya estaba esperándole detenida en la puerta de la habitación de Tigresa, quien lucía impaciente por entrar en la habitación, cuando Reyko finalmente había llegado junto a Víbora...

—¡Entra la comida! —Exclamó animadamente Víbora mientras empujaba la puerta con su cabeza e ingresaba en la habitación, tras ella entraba cuidadosamente y sonriendo Reyko, quien observaba como Tigresa se sentaba en su lugar quedando arropada solo desde la cintura hacia abajo, Víbora se había ubicado a comer junto a la maestra mientras que el jaguar se acercaba con cuidado hacia ella, se inclina un poco y Tigresa recoge 1 plato de caldo con fideos y 1 de arroz con verduras con cada mano, los ubica en sus piernas.

—Creí que la especialidad de Po eran los fideos... — Dijo Tigresa al notar el contenido del segundo plato, al inicio le pareció que era un especie de extra para ella por estar "delicada" de salud.

—Lo son, y quizás lo sean por siempre, el arroz con verduras lo preparó Reyko —Dijo Víbora, cargando su cuchara del arroz con verduras, la ingirió, —¡Y está muy bueno! —Añadió, con un brillo en sus ojos que no se lo notaba desde que había probado el caldo con fideos de Po por primera vez, Tigresa le miró entrecerrando los ojos y a continuación cargo su propia cuchara de arroz y se lo llevó a la boca inmediatamente, después de un par de masticadas dudosas... empezó a consumir con velocidad, hasta que tragó todo el contenido.

—Sabe ge-bastante bien... —Dijo Tigresa mirando a Reyko quien consumía primero el caldo con fideos y parecía bien enfocado en ello.

—Me alegra que les guste —Dijo Reyko sonriendo, después de tragar unos sorbos de caldo.

—Pero si está bastante bueno, ¿no es así Tigresa? —Pregunto muy alegre Víbora, en verdad estaba deleitada con el alimento, sin embargo Tigresa no respondió, estaba demasiado enfocada comiendo el arroz con verduras, solo cuando notó que Víbora le había empezado a mirar con una ceja bien arqueada detuvo su comportamiento compulsivo y se concentró mas en el caldo... y de forma mas moderada.

—Si... lo está. —Dijo Tigresa antes de dar un sorbo al caldo sujetando el plato como si fuera un vaso.

—¿Se siente mejor maestra?, digo... ¿ya no duele? —Preguntó Reyko, pero parecía muy dudoso al preguntar lo que preguntaba.

—Si, no fue algo muy duro después de todo, gracias por interesarte —Respondió Tigresa sonriendo, estaba controlándose más.

—¿Dónde aprendiste a cocinar así Reyko? —Preguntó Víbora, ya había terminado su arroz y continuaba con el caldo.

—Con mi padre, verduras era lo que mas teníamos así que no solo aprendí esto, más tarde quizás pueda preparar algo diferente si desean. —Dijo Reyko, ya había terminado ambos platos, las furiosas no lo habían siquiera notado.

—Reyko disculpa, no te molestaría, es decir si hay... —Decía Tigresa, estaba ruborizada y movía un plato vacío en su mano derecha de forma muy sutil.

—¿Desea más? —Preguntó Reyko al ver todas las señales subliminales que enviaba Tigresa.

—Si, solo... si hay, por supuesto... —Respondió Tigresa, con la mirada baja, no podía soportar que el jaguar le observara ruborizada y erizada por una situación tan infantil.

—No hay problema, vengo en unos instantes... —Dijo Reyko, extendía su mano para tomar delicadamente el plato que sostenía Tigresa, con tanto que lo movía parecía que estaba por lanzarlo como había hecho previamente con los discos de madera, que por cierto, ya no estaban cerca...

—Muchas... gracias... —Exclamó Tigresa, desviando la mirada y entregando el plato finalmente, aunque Reyko no lo notase Víbora lo hacía... esa mirada de "Trágame Tierra".

—A mi también por favor, solo caldo, el arroz me ha llenado... —Dijo Víbora gentilmente cediendo ambos platos, que poseía.

—De acuerdo. —Dijo Reyko, ahora tenía un moderada pila de platos camino a la cocina, y dos tendrían que venir cargados nuevamente, cruzó la puerta...

—¿Bastante rico verdad? —Preguntó Víbora dirigiéndose a Tigresa, la única furiosa con la que se encontraba en estos instantes.

—Bastante... —Exclamó Tigresa mirando directamente a Víbora, creía que si seguía desviando el contacto sospecharían de ella...

—Comparando... ¿Cuál arte es el mejor? ¿Po o Reyko? —Preguntó Víbora mirando de forma pícara a Tigresa, que se sentía mas que perturbada con los ojos entrecerrados de Víbora.

—Ambos se complementan muy bien... —Exclamó Tigresa extrañada.. y dando otro sorbo a lo que quedaba de su caldo.

—Me parece la respuesta correcta —Respondió Víbora sonriendo de forma más amistosa y menos acosadora, Tigresa respondió a la sonrisa, con un intento de crear una lo mas natural posible, pero parecía resultar en un "jejejeje" mudo.

—¡Listo! —Sorprendió Reyko en el cuarto.

—De acuerdo, es muy rápido... — Pensó Víbora asustada, —Genial. —Exclamó sonriente.

—Aquí está la suya... — Dijo Reyko inclinándose y entregando un plato a Víbora, —Y la suya —Añadió inclinándose mas en dirección a Tigresa, como si fuera un camarero en algún restaurante de lujo, Tigresa sonrió antes de empezar a comer y Víbora solo se lanzó a la comida como si el plato se la fuera a comer antes, —Bueno, voy a empezar a lavar las cosas, adelantarme ya que me he desocupado mas rápido... —Añadió, recuperaba su postura normal y se retiraba definitivamente del cuarto.

Caminaba despacio por el pasillo, con mucha delicadeza, de manera que sus pasos sean inaudibles, quizás de allí el factor sorpresa, cuando llegó al comedor había observado como el maestro Shifu ya no estaba y solo permanecía el plato vacío, mientras que Mono había recargado, o al menos eso parecía pues los demás esperaban pacientemente para que termine, aprovechando el tiempo conversaban.

—Sabía bastante bien, le haces competencia a Po —Dijo Grulla aleteando un poco al dirigirse a Reyko, quien solo sonrió mientras se dirigía al puesto de Shifu y recogía el plato.

—Deberías trabajar en conjunto con Po en el restaurante de su padre mientras estés aquí —Dijo Mantis sonriendo, a su vez Reyko pasaba recogiendo los platos vacíos, —Harían un buen equipo, ¿no creen?, además el restaurante se vería beneficiado — Añadió con Reyko alejándose y dejando los platos en una superficie libre en la sección de la cocina.

—No creo que me necesiten para ser exitosos y trabajar bien, ¿verdad Po?— Preguntó Reyko regresando al comedor con las orejas bajas pero una sonrisa en el rostro.

—En verdad nos podrías ayudar en el restaurante, a mi padre le gusta la comida exótica, ya sabes, variar de vez en cuando... — Dijo Po sonriendo, pero su boca susurraba dudas al hablar.

—Si, quedaría para la próxima... —Respondió el jaguar.

—Bueno entonces, a terminar con esto... —Dijo Po levantándose de su lugar recogiendo sus platos y los de Mono que ya había terminado de comer.

—Perfecto. —Dijo Reyko sonriente, al mismo tiempo se dirigía a la sección de cocina de nuevo, pero...

—Hey, ¿dónde vas?, yo me encargo de eso, dime... ¿no quieres hablar con el maestro Shifu? —Preguntó Po sujetando a Reyko del hombro izquierdo, interrumpiendo a su vez el camino que el había decidido.

—Em... si. —Respondió simplemente Reyko, levantando las orejas que parecían montañas, aunque no sabía de donde había sacado eso Po.

—Entonces ve... —Dijo Po sonriendo y señalando con la cabeza la salida mas cercana al Durazno sagrado de la sabiduría.

—De acuerdo... gracias —Exclamó Reyko sonriente, inmediatamente se dirigió a la salida que le ofrecía Po y no resultó visible para los otros furiosos que permanecían en el comedor, en esos instantes ellos se dirigían a visitar a Tigresa, su amiga herida.

Mientras que Po se quedaba lavando los platos empezaba a pensar...

—Por que sentía eso cuando Reyko se acercaba, era una sensación fría, gélida, como tener a Tigresa emitiendo el mismo aura que hace un tiempo pero con una sonrisa en su rostro, que lo hacía más intimidante aun, era difícil comprenderle, como alguien podía emitir 2 diferentes "formas" al mismo tiempo... no lo sabía, ¿Acaso eran sus instintos de Guerrero Dragón jugaban con él?, a pesar de todo, su forma no era "mala", simplemente era como una extraña frecuencia en el sonido de su voz, pero no era malo...

=== En el Durazno sagrado de la sabiduría ===

—Eh... hola maestro... — Dijo Reyko curioso de lo que salía de su boca, el maestro SHifu estaba parado en el borde del "precipicio" justo unos pasos después del glorioso árbol de Durazno florecido.

—Hola, sabía muy bien la comida que preparaste— Dijo el maestro SHifu sonriendo.

—Muchas gracias, para que... —Decía Reyko, hasta que fue interrumpido.

—¿Tienes algo que decirme? — Preguntó bruscamente el maestro Shifu, su rostro había adquirido una gran seriedad.

—Pues... ¿usted? —Preguntó Reyko, ese ambiente misterioso que tenían estos maestros resultaba perturbador...

—Pues... ¿tu? —Replicó Shifu, Reyko comprendía que alguien debía hablar y el maestro Shifu no parecía muy dispuesto a hacerlo.

—Em... ¿Soy un buen estudiante? —Preguntó Reyko, esto debía pararlo.

—Tienes dedicación y buen ánimo, además de ser muy ágil, pero no te he visto pelear con alguno de los furiosos —Dijo Shifu, tenía los ojos bien abiertos y una sonrisa, ahora vería que tal era Reyko en combate.

—Si... entonces, creo que mejor esperamos unos minutos, acaban de comer... así que quizás... no... estén de tan buen humor para entrenar un rato... —Dijo Reyko, no tenía confianza en sus palabras o en lo que fuera a ocurrir.

—Muy bien, entonces pelea conmigo. —Dijo el maestro Shifu, avanzó unos pasos y Reyko retrocedió unos cuantos.

—Espere... ¿Ahora?, ¿Aquí? —Preguntó Reyko, con la boca abierta y el ceño fruncido.

—No Reyko, vamos al patio... —Dijo Shifu, que continuó su camino con Reyko desplazándose a un lado del Durazno en reversa.

—De acuerdo... —Respondió Reyko, el asombro todavía existía en sus ojos, una cosa era enfrentarse con un Furioso, pero enfrentarse con quien les enseñó a todos parecía más desafiante, con el maestro Shifu tomando camino por los territorios accidentados de la montaña, el camino que debía seguir Reyko cambiaba.

—Sígueme Reyko. —Dijo Shifu, ya había tomado cierta distancia del Jaguar y casi parecía perderse entre las nubes que llegaban hasta lo mas alto que pudieran estar, lo que habían hecho en estos instantes era rodear la construcción, que parecía ser sin duda el mejor camino de aquí al patio, que no era mas que el área exterior de entrenamiento.

—Allí voy maestro... —Decía Reyko, caminando torpemente por ese paso que se formaba, no era de confianza después de todo, es decir, es muy fácil caerse por allí y no ser recordado jamás.

===En el área exterior de entrenamiento===

Shifu había caminado hasta el centro del "ring", donde Reyko llegaba unos pasos atrás de el y se detenía con una moderada distancia, el sol parecía estar un poco mas encendido en este sector, quizás vengativo de no poder iluminar otras secciones y a la gente con mas libertad.

—Entonces... en guardia. —Dijo Shifu muy confiado, el jaguar no respondió y una vez mas accedió a su posición de batalla, la que había usado anteriormente en el juego con Tigresa, movió el pie izquierdo hacia delante y preparó sus manos, una vez mas semejaba un vaquero sin equipo y a Shifu le había hecho gracia la forma en la que el jaguar había empezado, generalmente sus estudiantes ya tenían posiciones definidas para empezar un combate, pero ésto... parecía improvisado.

Shifu se acercó corriendo a el en primera instancia y cuando estuvo lo suficientemente cerca como para asestar una patada el jaguar "empujó" hacia arriba ambas piernas del maestro Shifu con un leve golpe usando su mano derecha en puño, desviando perfectamente el golpe, a continuación con el maestro en el aire decidió golpear con el arco de la mano izquierda, de esta manera, tirando al maestro SHifu a una moderada distancia de él.

El maestro Shifu cayó curioso por el movimiento que había realizado... ¡no le había dolido en absoluto!, el estilo que el estuviera utilizando no era para dañar, era extremadamente sutil, quizás demasiado, —Está muy bien Reyko, ¿podrías ser un poco más... brusco? —Dijo Shifu, quería conseguir que utilice su estilo original, el que podría predecir se parecería al de Tigresa, pero no estaba seguro, es un guerrero que ha llegado de ningún lugar en específico, solo ha aprendido con lo que podía, no pudo evitar que el recuerdo fugaz de Oogway llegara a su mente.

—De acuerdo... —Dijo Reyko, pero ni bien terminanda la frase y el ya se había lanzado contra el maestro cargando con solo dos pies, el maestro pensó en hacer un contraataque, pero justo cuando estuvo en frente de el decide frenar de golpe y cambiar su acción por un golpe con la mano derecha a palma abierta, golpe que es desviado por un movimiento rápido de la mano izquierda del maestro, a continuación Reyko lanza un rodillazo rápido, del cual Shifu se defiende con la otra mano como bloqueo, pero el jaguar desliza su pierna bloqueada con gran agilidad y fuerza haciendo obvia la caída del maestro Shifu, que sujetado desde la mano derecha es desplazado hasta el lado derecho de Reyko con un arrastra por parte de su mano, para concluir asesta una fuerte patada de ese lado lanzándolo lejos.

—Es suficiente... —Dijo Shifu sonriente pero aun en guardia, ahora a una distancia prudente de Reyko.

—Perfecto —Dijo Reyko abandonando cualquier intento de pelea en ese momento.

—Has hecho un buen trabajo, cada vez me da mas intriga de que podamos aprender de ti... —Dijo Shifu mientras se dirigía al palacio nuevamente, dejando a Reyko solo bajo el poderoso sol de la tarde, por ahora ya no hay mas que hacer.

====De noche en la aldea====

El maestro Shifu descendía por fin las escaleras del palacio de Jade seguido por todos sus estudiantes incluido Reyko, Tigresa ya había abandonado sus vendajes y Víbora parecía estarle susurrando algo.

—¿Estás segura? —Preguntaba Víbora preocupada, observaba de pies a cabeza a Tigresa, quizás no debía estar allí ahora.

—No se cuantas veces te lo he dicho desde que empezamos a bajar las escaleras Víbora, pero no hay problema, todo está bien, ¿ves? —Respondía Tigresa seria, mientras que aplastaba el piso incesantemente bajo su pie derecho y apuntaba con su mano derecha para que su amiga cobrara atención allí.

—Si, pero has hecho eso como excusa para decirme que estás bien desde a mediados de la escalera, no estoy segura Tigresa... —Continuaba susurrando Víbora preocupada.

—Solo vamos a estar en la aldea con el maestro Shifu, no creo que haya de que preocuparnos en exceso... —Dijo Tigresa mirando a su amiga con los ojos entrecerrados, donde ya se mostraba cierta incomodidad de que ella se esté preocupando demasiado por su estado, quizás tuvo que haberse quedado para no causar tantas dudas, pero... ¿Qué hacía una maestra del Kung Fu sola en el palacio de Jade, en su habitación mirando el techo, esperando que todos los demás regresen de quien sabe que cosa en la aldea?, además si los individuos enfermos siguen en un ambiente enfermo, seguirán enfermos.

—De noche parece mas activa que de día... —Dijo Reyko refiriéndose a la gran cantidad de individuos que curioseaban en las calles en ese momento, las linternas chinas que estaban ubicadas en fila por sobre las cabezas de todos los individuos y se continuaban de construcción en construcción.

—No siempre es así Reyko, ahora mismo hay un festejo de... algo que no estoy muy seguro, ¿Mantis? —Preguntó Grulla, quizá el furioso supiera algo de por qué ocurría.

—¿Es qué no bajas a la aldea jamás?, están festejando eso de la comida... —Respondió Mantis, no estaba seguro de lo que decía, y la mirada curiosa que tenía Grulla cambió por una de semidesilusión.

—Arte culinaria, festival de Arte Culinaria, Mantis... —Interrumpió Po arqueando una ceja, con lo que parecía ser la respuesta correcta.

—Si, eso... — Dijo Mantis, afirmaba lo que decía el Guerrero Dragón.

—¡Miren eso! — Decía sorprendido Mono, por las calles circulaba un gran Dragón falso, era rojo y tenía unas velas encendidas en lo que sería la espina dorsal, quizás eso le daba la chispa de asombro a Mono, no era usual encontrar velas decorativas en un dragón, generalmente eso terminaba en feos accidentes, sin embargo había llamado la atención de todos los guerreros, que sonreían plácidamente al ver los movimientos que hacía para brindarle más alegría al festival.

—Emm... muy bien, parecen que van a estar felices por aquí, así que, disfruten del festival, coman algo... tengo asuntos que atender con el padre de Po... —Dijo Shifu, que había tomado la delantera y empezaba a caminar hacia la aldea, alejándose de su grupo protegido.

La noche sin duda había sido un muy buen momento para celebrar estos actos, todo parecía encajar correctamente en esos instantes, los guerreros habían ingresado ya en la aldea, Mono y Grulla estaban observando anonadados al Dragón y sus movimientos, mientras que Víbora y Tigresa observaban unos malabares que realizaban un par de cerdos, estaban rodeados de gente realizaban un muy excelente trabajo, Reyko parecía perdido mirando todo por donde caminaba con Mantis al hombro, mientras que Po...

—Hey, mira Reyko. —Dijo Mantis apuntando con su mano derecha a una fila de 7 sillas ubicadas detrás de una muy larga mesa, pero mas llamó la atención ver como entre los 3 conejos de un extremo y 3 cerdos del otro se sentaba Po, posteriormente varios platos se pusieron sobre las mesas, justo en frente de donde estaban sentados.

—¡Empieza el concurso de comida! —Dijo un cerdo con una voz aguda y entusiasta ubicado justo al lado derecho de la mesa, al terminar su frase golpeó un Wong.

—Los jueces probarán la comida... —Dijo otro cerdo con voz mas grave, inmediatamente quienes estaban sentados empezaron a comer, a excepción de Po, que tenía cara de no saber donde se había metido exactamente, no había llegado allí por voluntad propia...

—Por un momento pensé que era una competencia de quien come más... —Dijo Mantis medio decepcionado, quizás eso hubiera sido mas entretenido para verle, además sabía muy bien el gran comensal que era Po, hubiera ganado con facilidad.

—Si... yo también, no parece que Po vaya a estar incómodo de igual manera. —Dijo Reyko, aun mirando como se efectuaba el concurso, los jueces probaban dos o tres cucharadas de comida y escribían algo en un anotador que mientras el segundo cerdo había hablado fue otorgado a los jueces por parte de un conejo que recorrió ágilmente el espacio detrás de las sillas.

—¿Qué tal si buscamos al maestro? —Preguntó Mantis, volteando todo su cuerpo en dirección a Reyko.

—¿Porqué no? —Preguntó Reyko animado, no hay razones para no buscarlo, no les dijo que debían evitar contacto con el, —Tenía cosas que hacer con el padre de Po ¿no es así? —Preguntó, al mismo tiempo empezaba a caminar, posiblemente en dirección al restaurante, no había visto al padre de Po en otro lugar.

No estaba lo suficientemente lejos como para tener un largo recorrido hasta el lugar, la competencia de comida estaba tan solo a un cruce del restaurante, en el que a la distancia observaban como Tigresa y Víbora parecían ocultas detrás de un lado del portal, se dieron cuenta de que Reyko se acercaba con Mantis e inmediatamente Víbora movió la punta de su cola en ademán de negación como Tigresa los brazos, al mismo tiempo movían la boca, con la vaga de esperanza de que los guerreros tradujeran el mensaje, Reyko se detuvo, quedando junto al furioso en el otro extremo del portal.

El jaguar arqueo una ceja en señal de "¿qué ocurre?", y Víbora apuntó con su cola en dirección al interior del restaurante, Reyko empezó a asomarse lentamente, tratando de ver que era lo que ocurría, así Mantis que se había colocado en su cabeza con la misma intención, en el leve instante que pudieron observar, alcanzaron a ver en la mesa del fondo a la derecha a Shifu que estaba dando las espaldas a la entrada y ademas alcanzaron a observar al ganso encargado, pero tenía su mirada baja, de manera que no les notó, los guerreros se devolvieron a donde estaban "seguros", en el otro extremo las dos furiosas también lo hacían.

—¿Qué ocurre? —Susurró Reyko, lo suficientemente alto para que pueda ser escuchado.

—Nos gustaría saber lo mismo. —Respondió Víbora del otro extremo, pero levantó demasiado la voz, de manera que Tigresa le chitó fuertemente, Víbora solo la miró inocentemente en respuesta.

—Pasen estudiantes... —Exclamó el maestro Shifu, se sentía un muy buen humor en su voz, quizás demasiado para una persona que estaba siendo espiada, los estudiantes se miraron entre si curiosos por lo que se daba y empezaron a entrar caminando muy delicadamente.

—¡Oh!, no sabía a que se refería el maestro Shifu cuando habló jejeje —Dijo el señor Ping Sonriendo, pero aún con la mirada baja, los estudiantes se acercaron a los individuos y observaron entre ambos, ubicada sobre la mesa: El tablero de un juego muy tradicional en la aldea.

—¿Así que todo era un juego? —Preguntó Tigresa entrecerrando los ojos y mirando a su maestro de forma acusadora

—Jamás se termina de aprender... —Dijo el Maestro Shifu sonriendo, mientras que al mismo tiempo movía una pieza en el juego, la frase que había dicho quizás era argumento suficiente.

—Pero ¿por qué quería mantenerlo oculto de todos? —Preguntó Víbora un poco enojada, no le había hecho gracia tanto misterio por un juego.

—Yo no he querido mantenerlo oculto... —Respondió Shifu mientras observaba como el ganso parecía calcular y conocer cada movimiento posible por parte de el.

—Por cierto, ¿Dónde está Po? —Preguntó el señor Ping, finalmente realizando su movimiento, que pareció intrigarle al maestro Shifu.

—Estaba curioseando por allí y terminó de juez en el concurso de comida... —Respondió Mantis sobándose la barbilla y mirando al cielo.

—Papá has visto a... oh... —Balbuceó Po, quien entraba sujetando en alto 8 palos que atravesaban 8 duraznos respectivamente, 4 en cada mano e ingresaba ala invitación.

—No es por nada, pero, ¿qué haces aquí?, recién ahora me decían que eras juez de comida... —Dijo el señor Ping levantando la mirada con una placentera sonrisa en su rostro mientras observaba como Po se acercaba con las duraznos en sus manos, —¿Y para qué es eso? —

—Pues pasé el relevo... y estos duraznos... son para ustedes... —Dijo Po, mientras empezaba a repartir los duraznos, los cuales estaban rellenos cuidadosamente de una crema dulce, era un pequeño manjar de festival, usual para conseguir ganancias, pero después de darle a Víbora, Mantis, Shifu, Tigresa, Reyko y su papá, quedaban 2, todos habían recibido sonrientes las comida, era un momento de tranquilidad no tenían por que haber negaciones.

—¿Y esos dos? —Preguntó Tigresa, con la misma mirada sospechosa que había usado en su propio padre, Po ya había engullido uno justo cuando terminó de hablar Tigresa.

—Emm, Mono y Grulla no deberían comer, están muy voraces últimamente... —Respondió Po apenado y con la boca llena, pero ya no había marcha atrás, Tigresa sonrió por lo bajo, en verdad esos dos estaban muy comilones, al panda le había resultado gratificante robarle a la maestra Tigresa una sonrisa.

—¿Saben?, vamos a estar por aquí un rato, así que por favor diviértanse, aprovechen el festival, especialmente tu, Reyko. —Dijo Shifu, después de darle una mordida a su Durazno relleno.

—Si, lo haré, aunque se me hace un poco extraño ver tanta actividad por allí y... —Decía Reyko sin embargo fue interrumpido por un sonido de derrumbe muy cerca, levantó sus orejas y volteó, comenzó a caminar fuera del restaurante un poco rápido, los demás furiosos le seguían caminando mas lentamente pero movidos por la curiosidad, el maestro Shifu volteó y el señor Ping pareció asustarse.

—¡Hey Reyko!, ayúdame por favor... —Decía el señor Pong a 4 metros de la entrada del restaurante dirigiéndose hacia las escaleras, una carreta había colapsado en el suelo desprendiéndose de la rueda, por suerte el contenido se había mantenido en su lugar, consistía en un montón de piezas de madera que a simple vista carecían de orden Reyko se acercó muy rápido y se agachó en frente de la carreta, el cerdo forcejeaba un poco el cuerpo caído de la carreta, pero cuando Reyko estuvo junto a su lado solo levantó con la mano izquierda el pliegue de madera y lo volvió a juntar sobre el mecanismo de la rueda.

—Listo... —Dijo Reyko serio, cuando observó que ya no había problemas con la carreta.

—Muchas gracias, me sacaste de un apuro... —Dijo el cerdo sonriendo, mientras que apresurado reanudaba su marcha hacia las escaleras.

Todos los guerreros a excepción del maestro Shifu habían observado como Reyko había ayudado al cerdo, que curiosamente se dirigía al palacio de Jade, se acercaron a donde estaba el jaguar levantándose del suelo.

—¿Qué creen que vaya a hacer? — Preguntó Víbora sorprendida, el camino que el cerdo había tomado llamó demasiado la atención, detrás de todos ellos el maestro Shifu se asomaba en el portal del restaurante.

—No se preocupen, todo está en orden, vayan a divertirse por allí —Dijo el maestro Shifu, en ese instante se regresó a los interiores del restaurante a cuerpo completo, no siempre se le escuchaba diciendo eso al panda rojo, o al menos los furiosos sabían que eso no era usual.

—Entonces... ¿vamos? —Dijo el panda, en ese instante había llamado la sonriente atención de todos los amigos por los que se rodeaba.

=== Actividad de festival ===

Reyko observó un juego típico de festivales, derriba todas las botellas apiladas a una determinada con una pelota y gana un premio, habían 5 apilaciones, Reyko las derribó todas... 3 veces, ganó un oso que se parecía a Po, se lo regaló a Tigresa, un sombrero chino, se lo regaló a Po, y un suéter para Víbora, aunque en realidad era un calcetín muy elegante.

Po se metió en un concurso de quien comía mas rápido 20 Dublings, el ganó, dejando a 3 cerdos decepcionados de sus habilidades, ganó una minisuscripción a la tienda de Dumblings, podría conseguirlos gratis por una semana, Mantis había disfrutado de la primera dotación que se le dio en ese mismo instante.

A Grulla y Mono le prestaron el dragón y recorrieron el lugar por un buen tiempo con el, hasta que no lo quisieron devolver cuando se los pidieron y empezó una pequeña persecución, Víbora tuvo que detenerlos.

Tigresa estaba observando unos bailes folclóricos realizados por un par de gansos que se movían muy ágilmente, lo disfrutó hasta que la invitaron a participar del baila y salió casi huyendo del lugar.

La noche terminó con los guerreros regresando por las escaleras mientras eran observados por Shifu sonriente junto al padre de Pong del mismo modo.

—Es probable que mañana podamos volver a jugar, así que muchas gracias, que descanse... —Dijo el maestro Shifu, conforme daba unas palmadas en la espalda del Ganso que le respondía de la misma forma.

El recorrido hacia el Palacio de Jade era realmente tranquilizante con la luna justo encima de éste, el brillo natural que emitía era mas que suficiente para evitar dar tropezones, Po tenía puesto su sombrero, sobre el cual se ubicaba Mantis, Víbora serpenteaba en su calcetín mientras que Mono y Grulla miraban curiosamente la prenda, Tigresa sostenía al panda de felpa en su brazo derecha y lo hacía descansar contra su cuerpo, resultaba una almohada muy cómoda, en un instante ya estaban en el interior del Templo caminando por el pasillo habitacional.

—Buenas noches. —Exclamó Tigresa mientras se metía en su habitación y cerraba la puerta, los demás inmediatamente respondieron de la misma forma y se metían en sus cuartos, sin embargo allí afuera estaban Grulla, Shifu y Reyko.

—Bien Reyko, no puedo permitir que un nuevo estudiante duerma en el suelo. —Dijo Shifu con una muy leve sonrisa en su rostro, en ese instante Grulla abría la puerta de su habitación y observaba dentro como el colchón de descanso había sido reemplazado por una cama Litera, ubicada en la esquina superior izquierda, un nivel arriba, otro abajo, de esa forma se repartía la cama, además una pequeña escalera se extendía desde el nivel mas alto hacia abajo.

—Mi parte es la de abajo... —Dijo Grulla sonriendo y aleteando levemente.

—Muchas gracias, a ambos... —Dijo el jaguar sonriente, y muy humildemente realizó una reverencia.

—Que descansen. —Dijo Shifu con la última sonrisa del día, empezó a cruzar el pasillo habitacional y Reyko ingresaba en la habitación, subía las escaleras y se acostaba con la mirada en el techo, que estaba relativamente cerca de el, las cosas se movían muy bien para el jaguar, y estaba completamente agradecido por todo, cerró los ojos y por fin descansó.

====Al siguiente día ====

No hubo Wong de aviso, los estudiantes pudieron dormir plácidamente, pero en esos instantes que debían ser aprovechados con el descanso, ciertos individuos permanecían despiertos:

La maestra Tigresa no podía descansar así sin más, resultaba interesante pensar en Reyko, quien aunque recién lo había conocido había forjado un laso de amistad instantáneo y de tensión media, resultaba un muy agradable individuo, y quizás mucho más humilde de lo que debía ser originalmente, pero algo que llamaba la atención era el tacto con el, era suave, daban ganas de abrazarlo y sujetarlo como una almohada, cuando pensó eso Tigresa arqueó una ceja con su mirada en el techo, frunció el ceño nuevamente y continuó, ¿Por qué resultaba así para ella?

El panda pensaba en lo curioso que era el comportamiento de Tigresa, de repente se había hecho mas humilde, y menos orgullosa, creía más en los amigas, creencia que quizás había abandonado hace mucho tiempo, aunque el no sabía la historia completa, muy fácilmente se pasaban inadvertidas, cosas que resultaban extremadamente importantes a la hora de conocer con quienes se vive diariamente, jamás había compartido mucha intimidad con Tigresa, sin embargo la consideraba su amiga y podía confiar en ella, esperaba que eso mismo piense ella de el.

¿Pero y Po?, ¿no resultan iguales con diferencia de raza y ciertos talentos específicos?, en verdad era extraño y difícil pensar en eso, pero así era, ¿su caldo tenía algo que le hiciera pensar eso?

El jaguar decidió deslizarse sutilmente por la escalera sin hacer ruido alguno, el maestro Grulla descansaba plácidamente con su sombrero cubriéndole el rostro y una gran sábana todo el cuerpo, con pasos muy delicados Reyko salió de su habitación, ya listo para empezar un nuevo día.

Cuando salía y cerraba la puerta tras de si, se encontraba con que la maestra Tigresa estaba haciendo lo mismo.

—Buenos días, Reyko... ¿qué hacías en el cuarto de Grulla? —Preguntó Tigresa asombrada y un poco erizada, el jaguar le había sorprendido.

—Buenos días, maestra, el maestro Shifu preparó una cama doble, así que compartimos habitación... —Respondió Reyko, también un poco asombrado, caminaba para estar a nivel de la maestra Tigresa.

—Oh, comprendo... —Exclamó Tigresa, la expresión de su rostro cambió a una mas calmada, pero de manera muy lenta.

—Entonces, ¿tiene hambre? —Preguntó Reyko, así podía empezar todo el día con buen pie.

—No, no suelto tener mucho apetito en las mañanas hasta después de un rato...—Exclamó Tigresa observando el suelo con indecisión.

—Ya veo, ¿salimos?, dudo que se pueda seguir una conversación por aquí... —Replicó Reyko, mientras volteaba hacia lo que era la salida hacia el patio de entrenamiento.

—Si... vamos... —Respondió Tigresa a la invitación, después de todo solía entrenar allí por unos instantes hasta que se debía reunir con su grupo nuevamente.

—¿Y que uso le ha dado al oso de felpa? — Preguntó Reyko mientras caminaba junto a Tigresa por el resto de la construcción hasta que llegaron a la entrada.

—De adorno a mi habitación, aunque no se de que sirve, nadie mas que yo entra allí... —Dijo Tigresa entrecerrando los ojos levemente, finalmente estaban en el patio.

—Oh... será solamente para usted al menos... —Dijo Reyko sonriendo, con Tigresa a su lado empezaron a caminar por el borde del área donde se hacían los ejercicios.

—Si... —Respondió apaciblemente Tigresa sonriendo. —Disculpa... podrías dejar de tratarme de "usted", no es necesario... —Dijo Tigresa, desviaba su mirada al suelo, al mismo tiempo que movía sus hombros durante la expresión, una leve sonrisa se mostraba en su rostro.

—Ah... de acuerdo, entonces... veo que no has tenido problemas con los golpes que recibiste...—Respondió Reyko serio, ya habían llegado a una esquina del escenario de pelea y empezaban a girar juntos para continuar el camino.

—Eso está mejor...—Pensó Tigresa, sabía en su interior que había dado otro paso para conservar una amistad más plena, —Si, he tenido peores golpes... —Exclamó sonriendo y brindando una amplia sonrisa al jaguar, la cual fue bien recibida por el felino.

—Me alegro... —Exclamó sutilmente Reyko, miraba a Tigresa de forma muy tierna, y la poderosa maestra sonreía.

—Gracias, tu no tuviste problemas muy serios ¿verdad? —Preguntó Tigresa, aún sonreía, era extraño como su boca mandaba sobre su mente y su forma habitual de ser en ese preciso instante.

—No, solo un leve golpe... —Respondió concluyente el jaguar, también sonreía y miraba a Tigresa directamente cuando ella también lo hacía con el, es completamente difícil de comprender las reacciones autónomas, completamente. —Es un muy bonito amanecer el que viven diariamente, hace frío, pero no es insoportable... —Añadió, desviaba su mirada al cielo y después a sus alrededores, habían llegado a la otra esquina y giraban para continuar caminando juntos.

—Si, aunque todos aquí hemos llegado a ignorarlo ya... el hábito de lo que ocurre también entra en la rutina... —Dijo Tigresa, desviaba su mirada, pero aun con esa débil sonrisa en sus labios.

—Jejeje, tienes razón, es por eso que las cosas buenas no deben pasar muy seguido, rápidamente nos olvidamos de lo buenas que son... —Dijo Reyko, miraba al suelo mientras sujetaba la mano derecha con la izquierda a sus espaldas.

—¿Sabes?, éste sitio me trae muy buenos recuerdos... —Dijo Tigresa, como caminaba al lado derecho de Reyko, quien estaba junto al sitio, tuvo que llevar la mirada dirigida justo en frente del jaguar.

—¿Por qué? —Preguntó Reyko, atrapando la mirada de Tigresa, que le observó con el mismo aprecio que observaba al sitio, una mirada traviesa y amigable.

—Solía entrenar aquí con... el maestro Shifu, el me adoptó de niña, así que entré en la disciplina del Kung Fu muy rápidamente, le he dado toda mi vida...— Dijo Tigresa cerrando los ojos, reviviendo en un instante y con alegría cada ejercicio que realizaba, de repente sintió como la mano del jaguar sujetaba la suya, inmediatamente se "incomodó" un poco, abrió los ojos y volteó a ver al jaguar que estaba a una mayor distancia que hace un rato...

—¿A dónde vas? —Preguntó Reyko serio, ya había girado en la otra esquina y Tigresa caminaba de más, estaba inconscientemente alejándose del lugar y del jaguar, ante el gesto Tigresa sonrió y se acercó de nuevo a Reyko, cuando volvieron a estar juntos Reyko le soltó la mano y continuaron con su recorrido.

—Cada rincón del palacio debe ser un lugar especial para ti... —Dijo Reyko, se escuchaba seriedad y débil tristeza en su voz, además su mirada estaba fija en el suelo, sus párpados un poco caídos.

—Si... —Respondió Tigresa, debía regresar a la tierra...

—Entonces... ¿Cuál fue el peor momento del Kung Fu para ti? —Preguntó Reyko, su expresión cambiaba a una mas despierta en ese instante.

—Mi peor momento...—Susurró Tigresa enfocando su mirada en el suelo con los ojos entrecerrados.

====Flashback====

—Maestro, ¿está señalándome a mi? —Decía hace tiempo una confusa Tigresa, con un enorme panda a su lado izquierdo.

—No, a el...— Respondía el maestro Oogway sonriendo.

====Fin del Flashback===

—Emm... una vez fui víctima de la fatiga, me quedé inconsciente por unos momentos, el maestro estaba a mi lado cuando pasó, aún recuerdo la cara que puso cuando parecía que me caía, fue hace muchos años... —Respondió Tigresa nerviosa y avergonzada por la actitud que hace un tiempo había tomado, y ya que lo pensaba, fue ridículo, quizás una razón para reírse en el presente, pero no se atrevía a tocar el tema, —¿Y el tuyo? —Preguntó ruborizada de tal manera que el jaguar de seguro notaba.

—Un error al romper láminas de madera... —Dijo Reyko bajando la mirada, se podría decir que es uno de los errores más desastrosos que puedan ocurrir, especialmente en público...

De repente el maestro Shifu cruzó la puerta seguido de los demás furiosos y el guerrero Dragón, hizo unos ademanes con los que llamó a ambos felinos, que ha paso acelerado se dirigieron hasta el maestro, se sentía un poco extraño que se hayan "escapado" un rato, durante la mañana el entrenamiento continuó normalmente en el salón de entrenamiento, Reyko y Po tuvieron un leve y rápido enfrentamiento en el que todo resultó bien con ambos brindándose una reverencia, era el típico ejercicio en el que no puede haber un ganador o perdedor.

Para la hora del almuerzo descendieron a la aldea y comieron en el restaurante del padre de Po, Shifu había dado la invitación innegable, ésta vez solo Po colaboró en la cocina, después de todo es cosa de preparadores de fideos y no parecía ser el fuerte de Reyko, el panda llevaba puesto el sombrero que le había sido dado por parte del jaguar blanco, hacía sol y le encontró uso, no se podía decir lo mismo sobre Víbora y mucho menos sobre Tigresa, el oso de felpa permanecía en su habitación.

Muchos individuos se alegraron al ver al maestro Shifu reunido con todos sus estudiantes en el restaurante, no era usual verlos por allí, al regresar al palacio Reyko le dio curiosidad las trampas que habían en el salón de entrenamiento, especialmente la que lo había atrapado, lo volvió a atrapar, ésta vez Po lo ayudó a salir de allí con el peso que ejercía sobre una de las tiras, lamentablemente el jaguar tuvo que sufrir un mayor apretón antes de liberarse por completo.

===En el pasillo habitacional====

Víbora se metió en la habitación de Tigresa por curiosidad, alcanzó a ver el oso de felpa y le llamó la atención, se lo llevó a su habitación, Tigresa alcanzó a ver lo que hacía, pues llegaba al pasillo en ese instante, se dirigió a la habitación de su amiga, entró por la fuerza, la furiosa estaba jugando con el oso lanzándolo por los aires, le quita el peluche y se dirige a su habitación, solo abrió la puerta, lanzó el peluche dentro, y cerró, Víbora parecía un poco triste con eso, Tigresa la miraba como si fuera una detective a un presunto criminal.

===En el cuarto de Mantis===

Reyko tenía 4 agujas clavadas en su brazo derecho, aparentemente todo estaba en orden, pues Reyko no gritaba de dolor en el piso, estaba sentado frente a Mantis que le explicaba con un plano como se realizaba el ejercicio, en un segundo le pasa una aguja a Reyko, quien la recibe con dudas, le había dicho que realice un intento, y la inserta muy cerca del cuello, de repente Mantis cae al suelo paralizado, el jaguar llama a Grulla debido a... justamente lo que acaba de hacer, Grulla que estaba a tan solo unos metros escribiendo acude rápidamente abandonando lo que hacía, de repente Mantis se levanta riéndose a carcajadas, no era algo muy gracioso para el par de guerreros que habían caído en la broma.

===Durante el atardecer en el patio===

—¿No crees que deberías ser más... delicada... ¡Agh! —Gritó Po, fue golpeado por un disco de madera muy consistente, al cual después del impacto tuvo que recoger, —¡Ah! ¡está bien, para! —Continuó al ser golpeado por otro en el intento de recogerlo.

—Es un muy básico ejercicio, deberías soportarle, tienes camino que recorrer. —Exclamó Tigresa, era ella quien lanzaba los discos de madera.

—Se me hace difícil, ¿de acuerdo? —Dijo Po a 2 metros de distancia de la furiosa, si habló fue por que ella se había detenido.

—Yo lo hacía con el maestro Shifu cuando era niña, si puedes. —Dijo Tigresa, que recibía en el instante uno de los discos de madera por parte de Po, en ese instante se lo devolvió con bastante fuerza, mejor dicho, lo golpeo con él.

—¡Agh!, si... pero no soy un felino con reflejos naturales, ¡considérame! —Se quejó Po.

—Pero eres el guerrero Dragón, deberías poder... —Respondió Tigresa de forma sutil y lenta y cruzándose de brazos, quizás esa pequeña burla lo motivaría al Panda.

—Lo intento, ¿está bien? —Respondió Po lanzando otro disco de forma lenta a Tigresa.

—Está bien... descansa 5 minutos... —Dijo Tigresa, suspiraba al finalizar la frase, el panda al escucharla se sentó en el suelo rápidamente.

—Woo... gracias... —Exclamó Po resignado casi totalmente.

—Has mejorado bastante... —Dijo Tigresa acercándose, pero permaneciendo parada.

—¿Ah si? —Preguntó Po tratando de sonreír con la respiración muy agitada.

—Si... aunque todavía pareces una diana a blanco y negro... —Dijo sonriendo débilmente Tigresa.

—No se puede hacer algo para evitar eso ¿verdad?— Preguntó Po extendiendo sus brazos en signo de "¿Dónde venden pieles nuevas?"

—Pero estás bien así, sería extraño verte diferente... —Exclamó Tigresa entrecerrando los ojos y desviando la mirada por unos instantes, para después fijarla de nuevo en el panda.

—¿En serio? creo que debería perder peso... —Dijo Po bromeando, consiguió una débil sonrisa por parte de Tigresa, que se observaba mucho más hermosa con el color ladrillo del cielo, color que asentaba muy bien en Tigresa y hacía que su perfil se viera realmente atractivo, los mismo juegos de sombras colaboraban más a esa imagen de la maestra, Po bajó la mirada, Tigresa notó que el panda se había ruborizado cuando decidió no mirarla, ella se incomodó un poco, era extraño, no sabía muy bien el por qué de esa sensación, era demasiado difícil de ¿aceptar?, ¿comprender?, asimilarla quizás, la pieza no encajaba en aquel auténtico rompecabezas.

—Creo que fue suficiente, levántate y continuemos. —Dijo Tigresa tomando distancia de nuevo, el panda a sus espaldas se levantaba cansado, no descansó el tiempo que Tigresa le había asignado, pero era por su propio bien.

—De acuerdo... —Dijo Po, casi al mismo tiempo de terminar su frase un disco se dirigió en dirección a el, pero falló rotundamente por unos 30 centímetros, pasando justo al lado de su hombro izquierdo, —¿Será el hambre lo que hizo que fallase ese tiro? —Preguntó ingenuamente, su objetivo era claro.

—Si... quizás...— Respondió Tigresa desviando su mirada de la del panda, pero era una pequeña mentira, era mucho más de lo que el panda podía imaginar.

—Entonces vamos, de igual manera ya pensaba en hacer la cena mas temprano. —Dijo Po sonriendo, quizás se salvaba de continuar con los ejercicios.

—Está bien... —Dijo Tigresa con mueca de "no queda más...", al mismo tiempo se acercaba a Po.

—No no no, yo me encargo... —Dijo Po recogiendo los 4 discos de madera que tenía a su alrededor, el propósito de Tigresa era hacer eso, como ya estaba hecho solo continuó su camino en dirección al palacio, era hora de cenar.

===En la cocina después de unos minutos===

Los furiosos y el maestro Shifu estaban sentados en la mesa, y el guerrero Dragón hacía acto de aparición desde la cocina con los platos con caldo sobre sus brazos, servía todos los platos y se sentaba en su lugar.

—Hey Reyko, ¿vienes ya? —Preguntó Po haciendo bocina con su mano derecha, nadie comía todavía.

—Me voy a tardar unos segundos más, empiecen a comer, este plato va a tomar un poco mas de tiempo que el anterior... —Exclamó Reyko desde la cocina.

—De acuerdo... —Dijo Po, confirmándole de esta forma que le había escuchado, en ese preciso instante aparecía Reyko con los diversos platos listos y ubicados de la misma forma que Po sobre sus brazos, a pesar de tener proporciones mucho menores, no tenía problemas de equilibrio, los furiosos observaron con alegría el nuevo plato que les traía el jaguar, inmediatamente empezaron a comer con la presencia de Reyko junto a Po en la mesa, curiosamente no hubo conversaciones en esos minutos que parecieron segundos, demasiado enfoque en la comida quizás.

—Permiso. —Dijo Reyko levantándose de su asiento y cargando ambos platos vacíos, había terminado de comer rápidamente, —Buen provecho... —Añadió mientras recorría el camino de vuelta a la cocina, —Espero que hayan disfrutado de la comida —Concluyó mientras salía completamente del segmento en dirección del pasillo habitacional, había resultado extraño, no fue el comportamiento habitual de Reyko, parecía incluso apresurado, los furiosos se miraron mutuamente con muecas de curiosidad y asombro, pero después prosiguieron normalmente, no parecía haber problema.

Cuando terminaron de comer, los furiosos y el maestro Shifu dejaron los platos en las mesas, pero no notaron lo que Po si había notado: De entre todos los platos sucios estaban también los de Reyko, de las ocasiones en las que se había servido comida, el jaguar siempre lavaba los platos, no era algo muy extraño, pero quizás merecía ser tomado en cuenta, los furiosos ya se habían dispersado al igual que el maestro Shifu, Po decidió no prestar mucha atención.

===En el durazno sagrado de la Sabiduría===

La luna estaba llena y tomaba lugar en el cielo despejado y entre las estrella, sentado al borde del precipicio está Reyko, que tiene cara de no sentirse muy bien, su mirada está perdida en el vacío.

—¿Estás bien Reyko? —Escuchó el jaguar, una voz que resultaba muy tranquilizadora por la suavidad y sutileza natural de la misma, como si fuera la canción favorita interpretada por el piano y el violín.

—Si... más o menos... —Respondió Reyko volteando a ver a Tigresa, quien se acercaba caminando con una mirada preocupada en el rostro.

—¿Qué te ocurre? —Preguntó nuevamente la maestra, en esta ocasión tomaba asiento junto al jaguar.

—Me duele un poco la cabeza, no es algo tan grave como ves... —Respondió Reyko, trataba de minimizar lo más posible la situación, pero su rostro decía algo diferente, sus párpados parecían cansados cuando Tigresa le pudo observar.

—Creo que sería mejor que te acuestes, ¿por qué decidiste venir aquí? —Preguntó Tigresa, por un momento no parecía muy correcta la decisión de Reyko.

—El fresco aire nocturno que se mueve con la luna como está no debería ser tan dañino... —Respondió Reyko, si, aire fresco... el jaguar tenía razón en parte.

—¿No crees que ya fue suficiente?, vamos... —Exclamó Tigresa levantándose y esperando el mismo movimiento por parte de Reyko.

—Si... quizás... —Respondió Reyko, al levantarse pareció titubear los movimientos de sus pies, pero abrió sus ojos lo suficiente como para compararlos con la luna en lo alto, Tigresa desvió ruborizada su mirada hacia el suelo, esa comparación resultaba muy... extraña para ella, sin embargo volvió a mirarle con solo mover sus ojos hacia Reyko, quien empezaba a caminar de vuelta al palacio, ella caminó de nuevo junto a el.

Y así la pareja felina siguió caminando cruzando la cocina, lugar en el que ni siquiera Po se encontraba y los trastes quedaban sin tener alguien que se encargue de ellos, Reyko enfocó su mirada en ellos, pero Tigresa le tocó el hombre dos veces rápidamente llamando su atención y posteriormente negó con la cabeza, su silencioso consejo era el mas correcto, siguieron caminando hasta llegar a los pasillos habitacionales, donde se detuvieron al estar en frente a la habitación de Grulla, ahora también la de Reyko.

—Jejeje, aquí me quedo, muchas gracias por la compañía. —Dijo Reyko sonriendo, estaba consciente de que ella le estaba cuidando.

—Ten cuidado, ¿de acuerdo? —Dijo Tigresa en tono de advertencia, como si fuera una mamá cuidando de que su hijo no suba al tobogán más alto, o que no se dirija a la parte más profunda del lago.

—Lo tendré, que descanses... gracias de nuevo. —Exclamó Reyko con una mirada de timidez y casi vergüenza, sin embargo, Tigresa respondió con una mirada de satisfacción, ante ese gesto ambos sonrieron, el jaguar entraba en la habitación y cerraba la puerta, la maestra Tigresa tomó rumbo a su propia habitación mientras lo hacía.

Abrió las puertas e ingresó, se acostó y arropada observaba el techo con los ojos bien abiertos hasta que su enfoque se desvió a los alrededores de la habitación, resaltando de entre los demás objetos estaba el Panda no muy lejos de ella, lo miró sonriendo, era curioso tener un regalo así sin más, cerró los ojos aun sonriendo inconscientemente y se dispuso a dormir, aunque hace más que fuerza de voluntad para dormir.

Al siguiente día

El sol no salía muy resplandeciente esta vez, ni si quiera se encontraba en el cielo, las nubes se habían impuesto ante el gran astro convirtiendo el cálido clima en uno auténticamente hostil, al menos para los individuos que no les guste el frío en exceso, el viento que se arrastraba por la ciudad desierta llevaba consigo unas muy pocas gotas de agua a manera de acompañamiento.

—El clima no tiene por que ser así —Dijo Tigresa, estaba al borde de las escaleras hacia la aldea y se frotaba uno de los brazos con el otro ocasionalmente, como para evitar que lo notasen.

—Las épocas cambian, tarde o temprano debe haber un cambio... —Respondió Reyko a su lado, trataba de observar la aldea, pero una leve neblina cubría todo, incluso el mismo palacio de Jade se había envuelto en ésta.

—A más de uno debería inquietarles, no es un cambio muy usual. —Replicó Tigresa, refiriéndose a los aldeanos que deberían estar preparando suéteres y diferentes clase de abrigos.

—Reyko, ¿no tienes frío?, eres quien menos parece tenerlo... —Dijo Po, su voz contenía cierta inquietud, ¿otra destreza quizás?, ni si quiera el mismo podía oponerle demasiada resistencia al clima.

—He estado en muchos lugares fríos, así que no me resulta muy incómodo, claro, hasta cierto punto en que el frío parece agujas entrando en tu cuerpo y se requiere del abrigo de inmediato... —Dijo Reyko sonriendo, les había contado un fragmento de su vida.

—Woo... ya me gustaría estar adaptado a diferentes temperaturas... —Dijo Po emocionado, después de todo, ¿a quien no le gustaría que el mas caluroso día sea completamente apacible?

—Bueno, no es necesariamente "adaptación", es más como que resistirías un poco mas de tiempo la temperatura, en cierto punto le dices adiós a todo y el clima empieza a reclamarte, así que es un poco difícil jejeje —Dijo Reyko sonriente, a pesar de ser una debilidad.

—Ohh... —Exclamó Po desanimado, quizás se ilusionó con algún momento llegar a ignorar por completo una temperatura.

El día continuó frío, incluso a mediodía, el Valle de la Paz estaba cubierto por nubes, ni siquiera Shifu se animó lo suficiente como para hacer entrenar a los estudiantes, incluso había escogido una bata más gruesa que las solía usar para recorrer el palacio tranquilo, sin embargo los furiosos no son individuos que se detengan por frío solamente, además el seguir las recomendaciones del maestro Shifu era opcional, Po entrenó con grulla y Reyko en un equipo de 2 contra el y se defendió lo suficientemente bien de los dos guerreros, resultaba difícil de creer pero su nivel era mejor de lo esperado, Tigresa y Víbora tuvieron también un encuentro, la gran versatilidad de Víbora resulta una gran combatiente para la felina, Mantis le había hecho sudar la gota gorda a Mono a pesar de su minúsculo tamaño, después del medio día Shifu se decidió a bajar a la aldea, Po le hizo compañía pues quería saludar a su padre, Reyko bajó con Mono y Grulla, quienes le terminaron de enseñar todo lo que no conocía de la aldea, Tigresa se quedó en el palacio asegurándose de que Víbora con su manía no se meta en su cuarto.

Antes del atardecer todos los guerreros que se encontraban hasta hace un rato en la aldea regresaron al Palacio de Jade, encontraron a Tigresa y Víbora muy agotadas en el patio, parecía que la manía de Víbora había hecho que todo llegara mucho más lejos, aunque ya esta lo suficientemente cansada como para seguir, ambas furiosas fueron a dormir sin comer, realmente estaban bastante cansadas, aunque a Tigresa se la notaba especialmente tranquila.

===Al siguiente día.===

Reyko despertó a todos con un extremadamente ruidoso escándalo en el salón de los guerreros, había llegado el pato del Palacio y el jaguar pensaba que se trataba de un ladrón, afortunadamente Shifu explicó todo salvándole la vida al mensajero que estuvo a punto de morir haciendo su trabajo... esa situación por la que pasan constantemente los suyos, lo invitaron a desayunar, esperaban que eso le regresase por completo el alma al cuerpo, este día había empezado mucho mas cálido que el anterior y SHifu estaba consciente de que los guerreros no habían entrenado mucho... Reyko la tuvo muy difícil con Mantis, quizás jamás haya enfrentado a un guerrero de su tamaño, aunque se defendió suficientemente bien, terminó cediendo y fallando en la pelea, no estuvo mal, Mantis sería con quien mas dificultades habría a la hora de pelear para cualquiera que se le enfrentara, Po tuvo un enfrentamiento con Mono en el cual resultó ganador, el panda solo encontraba vía hacia arriba en su camino de Kung Fu, Víbora y Grulla realizaron una carrera para ver quien completaba primero la prueba de obstáculos, ganó el guerrero con alas, Víbora parecía desgastada, el maestro Shifu decidió aplicar un nuevo entrenamiento con Tigresa, mucho más calmado, pero quizás resultase ser el auténtico reto para ella.

Todos resultaron muy cansados para el mediodía, pero disfrutaron más de la comida en las que sus dos profesionales habían trabajado, en esta ocasión Mono y Grulla se encargaron del lavado de platos, un nuevo plan de rotación le quitaba trabajo a Po, pero era la primera vez que lo hacían y el resultado no fue muy bueno, de todos modos Po y Reyko trabajaron en el lavado de platos, los primeros furiosos estaban un poco avergonzados por eso, no les era usual realizar ese tipo de actividades.

La tarde continuó en la aldea con una pequeña pelea entre jabalíes de la cual los guerreros se encargaron, Reyko ganó mas reconocimiento en ese lugar, era su primera vez envuelto en estos asuntos, sin embargo todo era un pequeña pelea callejera entre grupos, había tomado su tiempo por supuesto.

De regreso al palacio se hizo de noche, Víbora en carrera imparable se metió al cuarto de Tigresa y tomó el peluche, pero la maestra furiosa no tuvo tiempo para escapar pues a quien le estaban robando el juguete había aparecido en el umbral de la puerta extendiendo la mano derecha, Víbora solamente cedió el muñeco y se esfumó del lugar en dirección a su habitación.

Po y Reyko prepararon la cena, la sirvieron y se unieron a comer rápidamente, quizás tendrían que hacer algo con esto, turnarse o algo así, terminaban mas llenos de lo que debían y Mono especialmente caía en el pecado de la gula, solía ir a la cocina y "recargar", había que hacer algo con eso...

Fueron a sus habitaciones y durmieron, no pasó mucho tiempo de que las luces se habían apagado y se escucha un muy fuerte golpe venir del cuarto de Grulla.

—Lo siento Reyko...— Exclamó Grulla arrepentido, sus disculpas fueron fácilmente escuchadas por todos los individuos, no se habían dormido instantáneamente, curiosamente no hubo respuesta, se supone que debía ser escuchada... no se le dio mucha importancia y todos durmieron

===Al día siguiente===

Po desapareció del Palacio, no debía estar muy lejos, no PODÍA estar muy lejos, Reyko se encargó del desayuno, Mono sospechó de que habían notado que estaba comiendo demasiado y esto se empezaría a frecuentar, el jaguar el desayuno, el panda el almuerzo, el jaguar en la cena, el panda en el desayuno, y que ya no habría comida extra... solo pensarlo... era terrible, pero todo estaba bien por ahora...

El maestro Shifu se preocupó del comportamiento de Po, no era usual para quien le gusta aprovechar el tiempo extra de sueño desaparecer con despertarse más temprano, no era normal, mandó a todos los guerreros a buscarlo apenas terminó el desayuno, lo encontraron en el restaurante de su papá, las mesas tenían pequeños contenedores con Dublings, la dotación que había ganado le estaba siendo útil para colaborar con el restaurante, invitó a todos los guerreros a comer unos cuantos y lo hicieron, cuando finalmente Po notó que era momento de irse, guardó unos cuantos en una pequeña canasta para llevárselos al maestro Shifu, todos los guerreros volvían a casa.

El Maestro Shifu se tranquilizó al ver que Po regresaba, además el regalo que traía con el no le parecía malo en absoluto, lo agradeció, sin embargo, puso a Po a trabajar mucho mas intensamente que los demás, la preocupación tiene su precio, tendría que subir y bajar las escaleras 10 veces... Reyko corrió a su lado y conversaban mientras lo hacían, eso hizo que el deber fuera mucho mas llevadero y lo concluyó... al anochecer, el jaguar tenía trabajo extra esta vez...

===Al día siguiente===

Era la mañana entrada, y el sol resplandecía poderosa y al mismo tiempo piadosamente sobre el valle de la paz, las figuras que mas destacaban en la aldea eran las de dos felinos sentados el uno al otro en un banco de madera pegado a una pared exterior en una casa, ambos sonreían muy plácidamente.

—Es curioso, te has adaptado rápido a la aldea... —Decía Tigresa sonriendo, de muy buen ánimo, quizás jamás se la haya visto así.

—Si, no es muy difícil, es decir, es como sentirse en casa... —Respondió Reyko un poco ruborizado.

—Tu... estás en casa... — Dijo Tigresa sonriendo de forma más sutil

—Muchas gracias —Respondió el jaguar bajando la mirada y desviándola levemente de la felina.

—Me pregunto que habrás aprendido... —Dijo Tigresa mirando al frente perdidamente.

—Bastante... —Respondió Reyko, mirando el perfil de Tigresa, no parecía tener anhelos de brindar más datos.

—Y... no lo tomes a mal...—Se interrumpió Tigresa, bajaba la mirada avergonzada.

—¿Qué cosa? —Preguntó Reyko muy impulsivamente, esto hizo que Tigresa tuviera mas incomodidad al hablar, pues movió sus manos un poco inquieta.

—¡Hey —Se escuchó a lo lejos, esa voz le resultaba conocida a Reyko.

—Ten más cuidado...— Exclamó Grulla preocupado, permanecía pegado a una pared de una casa vecina justo a la derecha de la que estaba en frente del par de felinos.

—Lo siento, el cerdo me sorprendió...—Dijo Víbora susurrando demasiado alto, estaba justo detrás de el.

—¿Quién es?—Preguntó Grulla, casi para si mismo, le llamaba la atención que se acercase a donde estaban los dos felinos y Reyko se levantara para hablar con el.

—No tendríamos que saberlo si hubiéramos decidido no espiarlos... —Dijo Mantis, ubicado entre Víbora y Grulla, un poco de pesimismo se escuchaba en su voz.

—Pero no decidimos eso... —Dijo Mono, quien estaba encima de Víbora, colgaba del techo de la casa.

—He estado bastante bien señor Pong, los maestros me recibieron bien... —Dijo el jaguar sonriendo, el cerdo que tenía en frente también lucía de muy buen ánimo.

—Escuché que un tigre blanco había ayudado a resolver un problema hace un momento, ¡inmediatamente pensé en ti! —Exclamó el señor Pong muy feliz.

–Muy buena inducción. —Dijo Reyko en tono de felicitaciones.

—Eh, disculpe, ¿interrumpo algo? —Dijo el señor Pong al observar como Tigresa sentada miraba la conversación sonriente.

—¿Qué?, oh, no, no se preocupe... —Dijo Reyko negando con la cabeza y frunciendo el ceño.

—¿Están saliendo?, por que no quiero interrumpir, emm... ¡hasta luego! —Exclamó el señor Pong, estrechó la mano con Reyko, aunque parecía que estaba por arrancarla de su lugar, Tigresa movió su oreja izquierda levemente al escuchar la pregunto del cerdo, se tornó seria...

—De acuerdo... —Dijo Reyko sonriendo, aunque era improbable que el cerdo le haya escuchado, pues ya había caminado a marcha rápida lejos del lugar y se sumergía en la aldea.

—¿Quien era? —Preguntó Tigresa, con una mirada de sospecha en su rostro observaba al Jaguar que regresaba a tomar asiento junto a ella.

—El señor Pong, lo conocí cuando llegué aquí... — Dijo Reyko tratando de observar que ruta el cerdo había tomado exactamente.

—Oh... ¿Y qué decía? —Preguntó Tigresa, conservaba su mirada y ese tono de voz un tanto... aterrador, pero sutil...

—Ah... —Balbuceó Reyko con una mirada perdida en el rostro de Tigresa y los ojos bien abiertos, —¿Qué decías tu?, me quería preguntar algo, ¿verdad? —Dijo Reyko, no evadía el tema, al menos no tan directamente, bueno, no era su objetivo principal desviarlo.

—Está bien... ¿Piensas... volver a viajar? —Preguntó Tigresa, mirando directamente a los ojos del jaguar, estaba levemente ruborizada y notó lo mismo en el jaguar por unos instantes...

—Ehh... si..., si, si pienso viajar, oh... —Dijo Reyko su rostro curioso había cambiado por uno preocupado casi aterrado, —Tengo algo que hacer, ¿podríamos continuar después? —Preguntó levantándose.

—Si, no hay problema... —Dijo Tigresa bajando la mirada aun ruborizada, pero con preocupación en su rostro, la típica que se ve en alguien a quien se le acaba el tiempo para algo.

—De acuerdo, hasta luego... —Dijo Reyko empezando a caminar en dirección a las escaleras que se observaban de largo a la derecha, aceleró su marcha hasta que empezó a correr a 4 patas, dejando a Tigresa sola en el banco, parecía incómoda...

—Fin del capítulo—

Bueno, ese es el siguiente capítulo, espero que lo hayan disfrutado, Dios les Bendiga, agradezco a todos los que leen mi historia, acepto cualquier comentario o crítica, que pasen bien.