Pido perdón ( DE NUEVO) por la tardanza y agradezco su paciencia, no creo tener algo mas que decir, por lo tanto allí va el capítulo.
-Maestra, ¿ Le puedo pedir un favor?- Preguntó Reyko nervioso , la forma de actuar de ella a veces se alteraba drásticamente , sin embargo sus decisiones siempre terminaban siendo las correctas.
-Claro que puedes , pero hacerlo dependerá de la situación que planteas- Respondió la Maestra seriamente .
-Bueno ... ¿podría ir a la aldea de Musashi?, tiene problemas y no lo puedo dejar solo- Dijo Reyko con una mezcla de nerviosismo y tristeza , así mismo , ansias por la respuesta de su maestra .
-No , lo siento- Respondió la maestra de manera fría , quizás era eso lo que menos se esperaba .
-¿Por qué?- Preguntó Reyko asombrado , sus ojos bien abiertos y sus orejas levantadas .
-Reyko , yo se que quieres asegurarte que todo esté en orden , pero si ta vas , Sheena se dará cuenta de la situación , se irá también , y quien sabe lo que esto pueda encarrilar , se que está mal ocultarlo , pero el mismo Musashi ha optado por eso , lo siento- Dijo la maestra un poco triste por la situación .
-De acuerdo...- Respondió Reyko alejándose un poco decepcionado se dirigía al Dojo , y Tigresa le siguió el paso .
-Lo siento- Fue lo único que Tigresa pudo decir , o al menos se le ocurrió , no encontraba las palabras adecuadas para expresarse en ese momento , un poco de tristeza se notaba en su rostro.
-De todos modos iré- Respondió Reyko , se escuchaba una gran decisión en su voz .
-Desobedecerás a tu maestra... -Dijo Tigresa con un tono de acusación .
-Si , pero tengo que ver que ocurre , no es necesario que me acompañes, no te metas en problemas - Dijo Reyko con el mismo tono de voz, esta vez ya entraban en el Dojo, donde los demás parecían conversar.
En este preciso momento Tigresa se encontraba entre la espada y la pared , es decir , si uno quiere cambiar , no cambiará , se le dará la oportunidad para que pueda cambiar , así es como la Divina Providencia funciona , no le puede fallar a sus amigos , ella misma quería cambiar y era hora de empezar a hacerlo .
-Voy contigo- Dijo Tigresa susurrando y sujetando a Reyko del brazo.
-¿Segura?- Preguntó Reyko arqueando la ceja derecha .
-Si- Dijo Tigresa a secas .
-Gracias- Respondió Reyko , por un momento no lo podía creer , -Esta noche , cuando todos estén dormidos, te veo en el mercado, si no estoy allí cuando tu llegues espérame solo un poco- Añadió de manera concluyente, observó como a lo lejos se aproximaban el Maestro Shifu y su maestra, así que se reunieron con los demás, tratando de no levantar ninguna sospecha.
-Entonces, creo que esto les enseñará a ponerse en la situación de los demás, deben recordar que el trabajo en equipo es muy importante- Dijo Shifu con una leve sonrisa en su rostro, -Quizás eso es lo que hace falta para que en un momento se pueda "trabajar solo"- Añadió pensativo.
-Está anocheciendo así que es hora de descansar, suele hacer mucho frío por lo que es preferible no salir para evitar enfermedades- Dijo la maestra Pantera, quien observaba a todos de manera calculadora, -Maestros, los llevaré a donde descansarán- Añadió, inmediatamente empezó a caminar hacia las afueras del dojo, los estudiantes del maestro Shifu y el mismo maestro le empezaron a seguir, fueron cruzando hacia el mercado y giraron a la izquierda, circulaban menos individuos que cuando entraron por primera vez a la aldea, algunos leones estaban guardando mercancías en carretas hechas de madera, el aire se había enfriado bastante, la diferencia era muy clara, y pensar que la misma cálida mano que acariciaba el rostro de todos podía llegar a ser tan fría, ahora las caricias casi que dolían.
Todos se abrazaban a si mismos, sin embargo la Maestra Pantera no lo hacía, se había adaptado a un clima impío, la resistencia también es parte del Kung Fu, y en ese preciso instante los maestros observaron como carecían en parte de ella, unos cuantos faroles(Como los de la película) encima de las puertas de las casas estaban encendidos, ese pequeño farol hacía que una leve sensación de calor permaneciera en el aire, la maestra Pantera gira repentinamente a la izquierda, y da a ver una especie de casa, la parte de enfrente consistía en una puerta deslizable, junto a ésta una ventana de cada lado a una moderada distancia, el techo era plano, el maestro Shifu tomó la iniciativa y entró a la casa, el piso completamente de madera especialmente pulida, parecía brillar, al mirar al frente observó en el fondo una pequeña mesa, al mismo tiempo notó que estaba en un pasillo y a distancias moderadas se encontraban siete puertas, que correspondían a las distintas habitaciones.
-Como en su hogar, que descansen- Dijo la maestra Pantera, quien se volteó para caminar al dojo.
-Bueno, ya escucharon- Dijo Shifu sonriendo, se hizo a un lado y con una leve reverencia dio permiso a que sus estudiantes entren, primero entró Po quien buscó la habitación del fondo a la derecha, entró y observó que era casi igual que el Palacio de Jade, pero había otra puerta al fondo de esa habitación, era el sanitario.
-Que descansen- Dijo Po quien se despedía con la mano desde su habitación.
Los demás sonrieron y empezaron a seleccionar su habitación, Grulla escogió la que estaba al frente de la de Po, Mono la que estaba junto a Grulla, Mantis la que estaba en frente de la de Mono, Víbora la que estaba junto a la de Mantis y Tigresa en Frente de Víbora, mas próxima a la puerta de entrada , estaba una solitaria puerta que era la del Maestro Shifu, quién había entrado último cerrando la puerta tras de si.
-Unas cuantas horas después en el mismo lugar-
De manera sigilosa una puerta se abría, y desde ella salía Tigresa escabulléndose muy silenciosamente, caminaba despacio y calmada, ya casi estaba en la puerta.
-¿Vas a algún lado?- Pregunta Víbora detrás de ella, con una mirada de "Se lo que pretendes".
-Emmm- "Dijo" Tigresa, quien no sabía que contestarle a Víbora, es decir, ¡se estaba fugando!.
-No te preocupes, se que vas a hacer, Freiheit lo dijo todo, es... demasiado conversador, fue fácil deducir que ocurriría después.- Dijo Víbora con una mirada mas tranquilizante, -Simplemente ten cuidado allí afuera, ¿De acuerdo?- Añadió con una sonrisa en su rostro.
-Gracias- Dijo Tigresa quien finalmente había encontrado la palabras correctas, Víbora solo respondió con una sonrisa y observó como su amiga abría y cerraba la puerta, desapareciendo de su vista.
Mientras caminaba el frío hizo que su cuerpo se estremezca, no podía volver atrás, lo único que causaría sería ruido que despierte a su Maestro y que ambos "jefes" tomen cuenta de sus estudiantes, decidió seguir su camino, a lo lejos observó a cierta figura esperando con una mochila en su espalda y el mismo abrigo que tenía hace un rato, lentamente esa imagen se fue acercando mas y mas.
-Gracias por venir, no te preocupes por el frío, traje un abrigo extra-Dijo Reyko seriamente, cualquiera podía observar como la Maestra Tigresa se moría del frío, una leve sacudida se podía observar en sus manos y piernas claramente, incluso con la noche, cosa que no era estorbo para estos felinos, las lámparas ahora permanecían apagadas, por lo que no había nada que conforte el alma, -¿Nos movemos?- Preguntó de forma que brindaba mas una respuesta que una interrogante.
-Unos cuantos minutos y una medio larga caminata después-
Estaban subiendo una especie de cordillera, a su alrededor solo habían grandes formaciones rocosas como las de antes de llegar a la aldea utilizando el canal de túneles, Tigresa ahora poseía un abrigo blanco, similar al de Reyko con la excepción de que tenía una capucha, ella lo seguía, mirando el cielo preocupada, no se podía ver la luna, no habían estrellas y parecía tener un color rojo muy extraño.
-Esto no está bien ¿Verdad?- Preguntó Tigresa, el miedo parecía escucharse en su voz, muy leve, pero presente.
Un sonido, un golpe, un estruendo invadió el cielo, empezó a llover, pero no eran aguas calmas, casi parecía golpear sin piedad la tierra.
-Sujétate de mi Tigresa- Dijo Reyko, quien trató de mirar el cielo, las gotas de agua empezaron a humedecer su rostro, Tigresa se agarró con fuerza del abrigo que utilizaba Reyko, un poco mas de fuerza y empezaría a desgarrarlo, solo quería dejar de escuchar el cielo inclemente, los estruendos y golpes, cerró sus ojos con fuerza, como si la estuvieran destruyendo, esperando lo peor.
