Hola a todos, buenos días/tardes/noches o el momento en que estés pasando, pues todo momento es bueno, espero que disfruten del capítulo y mil disculpas.
Reyko y Tigresa continuaban el camino lado a lado,(Reyko del derecho, por lo tanto, Tigresa del izquierdo) no parecía haber problema alguno, además Tigresa lucía interesada en todo lo que le rodeaba, caminar en medio del canal montañoso era algo, curioso, novedoso, pero por alguna razón en su mirada había cierta... ¿Extrañez?, es decir, era una especie de incomodidad, además se podría decir que era el ambiente mismo algo que favorecía a esto, estaba un poco nublado, y el fuerte viento llevaba todavía rastros de lluvia en el, muy leves gotitas todavía querían continuar su camino, era curioso, pero no del todo malo.
-El ambiente llega a sentirse muy bien en estas circunstancias- Dijo Tigresa, tratando de romper el leve silencio que se había desempeñado después de invitar a Reyko a acelerar el paso, de una forma muy "amigable"
-Sí, tienes razón, se presta bastante para un paseo, aunque como ya viste... las tormentas suelen dar muy malas jugadas ocasionalmente- Dijo Reyko, quien tenía una sonrisa a medias en su rostro, pero solo realizó un muy leve acto de aparición al mirar a Tigresa para dirigirle la palabra.
-¿Por qué las tormentas se presentan más en esta área?, digo, específicamente aquí...- Dijo Tigresa, continuaba el ritmo de la conversación y tenía claras ganas de hacerlo, estaba consciente de que socializar y "abrirse" un poco a los demás era algo más conveniente y quizás un método más fácil de conseguir amistades.
-Bueno, había una especie de historia por aquí, Freiheit fue bastante detallista al relatarla a todos nosotros, si deseas puedo contártela- Dijo Reyko sonriendo muy amistosamente, había tiempo, así que esta historia no sería un desperdicio.
-Por favor- Respondió Tigresa sonriendo también.
-Él contaba que hace mucho tiempo existían una especie de guerreros que protegían a cualquier individuo en situaciones de necesidad, utilizaban capas, y portaban una poderosa armadura que les protegía el torso y muslos, además de pantalones largos, su ropa estaba constituida por tejidos de una tela... que se le decía impenetrable por arma alguna, se los relacionaba como ancestros del Gran Maestro Viento, pero, una vez fueron atacados por bandidos muy organizados y perecieron en la batalla, los bandidos destruyeron varias aldeas, sin embargo, tiempo después en otro saqueo, se vieron sorprendidos por una poderosa tormenta, la cual hizo que diversos objetos les golpearan con gran fuerza, el mismo viento les asfixió, y así murieron todos los bandidos, al finalizar la tormenta se encontró una de las capas que era utilizada por los guerreros entre los cadáveres, decían que de seguro la tenía algún bandido como en señal de mofa, el rumor dice que lo que mató a los bandidos no fue la tormenta en sí, más bien las lágrimas y la ira de los guerreros por no haber completado su deber, se dice que el Gran Maestro Viento en su niñez, observó como el viento golpeaba a los bandidos, como detenía sus movimientos, y allí nació su estilo de pelea, fluido, poderoso, indetenible e impredecible- Dijo Reyko, todo lo dijo en un tono de voz que parecía sumergido en la historia, casi como si hubiera sido testigo de ella -Ah...- Suspiró, cambiando su humor radicalmente.
-¿Qué ocurre?- Preguntó Tigresa, había escuchado atenta la historia, por lo que no se podía sentir mal por algún factor relacionado con ella.
-Solo me preguntaba que estarán haciendo la maestros y... bueno, TODOS los demás- Dijo Reyko, haciendo especialmente énfasis en "todos", por un momento Tigresa abrió sus ojos casi por completo, acordándose sobre todo lo que había hecho y dicho con Víbora, ¿Acaso su fiel amiga diría algo?, trató de disimular su expresión, pero le era casi imposible, por lo que desvió su mirada al suelo, que lo único que le ofrecía ese punto de vista, eran sus pies y los de su acompañante moverse casi al mismo tiempo.
-Tenemos buenos motivos, pero quizás no debimos haber hecho esto- Dijo Tigresa, en su voz se escuchaba un poco de arrepentimiento, era en parte natural, es decir, ella siempre había sido fiel seguidora de las reglas, romperlas de repente le había sentado muy mal.
-Tu no debes estar muy preocupada- Replicó Reyko, mirando el perfil de Tigresa, quien al verse respondida dirigió una mirada de curiosidad hacia él, -Recuerda que quien no podía salir era yo- Añadió Reyko sorprendido, era curioso que Tigresa no haya notado ese pequeño aspecto que la salvaba de todo problema, -Además, creo que el Maestro Shifu es alguien flexible, no debes tener muchos problemas con el- Concluyó Reyko, sin embargo, en este punto Tigresa sonrió muy levemente, se notaba a leguas de distancia que Reyko no conocía muy bien a maestro Shifu.
El camino rocoso y cuesta arriba continuó solo unos segundos más, pues habían llegado a una especie de valle entre montañas, algo semejante al valle de la Paz, con la diferencia de que el aura que mantenía este lugar, era más fría y gélida, se detuvieron por unos segundos, habían alcanzado su objetivo.
Justo en frente, ellos contemplaban un bosque más que una aldea, árboles hasta donde alcanzaba la vista, con gran diferencia, éstos, tenían hojas grandes, pero entrecortadas en su alargada estructura, troncos gruesos y café oscuro, la tierra a sus pies había cambiado de dura, a sutil y un poco húmeda, pero quizás no era lo que Tigresa se esperaba, había demasiado verde a sus alrededores, las plantas parecían ser una fiebre aquí.
-Cuidado con... mira bien donde pisas- Dijo Reyko, prestándola especial atención al suelo, a sus alrededores, Tigresa se sintió un poco perturbada por la repentina interrupción de frase de Reyko, quizás no eran demasiadas razones para ponerse mal en una situación así, pero más vale prevenir que curar. -Plantas muy coloridas... Son tentadoras, pero evita tener contacto con ellas, suelen estar escondidas entre otras plantas , así que ten cuidado- añadió, Tigresa solo miró al suelo y notó como casi cada centímetro de tierra tenía el vivo y húmedo color verde, esto le abrumaba demasiado y Reyko notó como ella se había quedado casi congelada al estar frente a todas las plantas, y especialmente, no saber donde están las plantas de colores.
-Si quieres te cargo como mochila- Dijo Reyko, con una mueca de intriga y la cabeza muy levemente girada hacia Tigresa
-¿Qué es lo peor que puede pasar?- Preguntó Tigresa entrecerrando los ojos con preocupación, por una pequeña comezón no le daría un trabajo extra a Reyko.
-Depende, puede ser desde picazón, hasta ardor, hasta parálisis, así como una especie de alergia, estornudos, tos, debilidad articular, muscular y... psicológica.- Dijo Reyko, mirando al suelo, como avergonzado de algo en especial...
-Flashback-
Vemos en el salón de reunión a Kakku, siendo "escondido" por Sheena y Reyko, en una esquina mientras que Freiheit está corriendo en el centro del salón, en círculos balanceando muy ágilmente 3 espadas, una en cada mano, excepto por la última que está sujetada por sus boca, y pareciera como si en cualquier momento estuviera por desmembrarse así mismo...
-Fin del Flashback-
Tigresa mantenía curiosidad, preocupación, errr, curiosidad...
-Mejor no corramos riesgos- Dijo Reyko, se puso en frente de Tigresa y se agachó un poco, casi necesitaba las manos para apoyarse en el piso, pero solo fue algún pequeño problema de equilibrio, Tigresa no sabía que hacer exactamente, así que se subió a Reyko de un salto, con el cual casi lo tira abajo, pero no hubo mucha inconveniencia por parte de Reyko, ahora Tigresa tenía cada una de sus manos en los hombros de Reyko, sus piernas eran sostenidas por los brazos de su montura, quien no se vio afectado de sobremanera, o al menos, no en su caminar.
Y empezó, paso a paso, no eran muy rápidos, pero si muy firmes, además de que parecían estar calculados levemente, algunos eran cortos, otros largos, y por cada avance que conseguía, se sumergía más entre las plantas, ahora Tigresa observaba a sus lados un par de árboles muy robustos, y el suelo que permanecía inundado de plantas.
-No tienes problema alguno ¿verdad?- Preguntó Tigresa, quien resultaba incómoda, por, irónicamente... lo cómoda que estaba.
-No, solo que no recuerdo bien entre que plantas se han desarrollado tu razón de estar encima mío- Respondió Reyko, volteando la cabeza en un intento de mirar hacia ella -Pero todo va estar bien- Añadió, y aunque Tigresa no pudiera ver, si podía "sentir" una sonrisa.
-Si por accidente pisaras una de esas plantas... ¿qué tendría que hacer?- Preguntó Tigresa "tirando" sus orejas hacia atrás.
-Quedarte allí hasta que yo crea que estás segura, lo sabrás por que de seguro soltaré tus piernas, así empieza la parálisis, con un exceso de fatiga...- Respondió Reyko, en su voz se sentía la seriedad de la situación, no era algo leve y ya, en verdad estaba hablando de mas que un problema, casi algo letal.
-¿Y porqué no hacen algo para evitar este camino tan... difícil?- Preguntó Tigresa, esta vez observando una planta con hojas en forma de flor "pasando" a su lado izquierdo.
-Por que sirve de protección, además los aldeanos también conocen como identificar plantas con estos pequeños "parásitos" entre ellas- Dijo Reyko, aunque se detuvo, señaló a su derecha una planta que a diferencia del verde lleno de vida, tenía un color mas pálido, -Esa, allí tienes un ejemplo de lo que les pasa a las plantas después de estar amarradas a estas cosas por un tiempo, sin embargo es segura, pues estás plantitas mueren con su "huésped"- Añadió informativamente.
Reyko siguió caminando así por un rato, en algunas ocasiones llegaba a realizar pequeños saltos, y aunque Tigresa observase al suelo que su compañero había evitado, no podía distinguir diferencia alguna de esa planta con las "infectadas", no le daba mucha importancia, y seguía observando a su alrededor, el calor del cuerpo de Reyko era... interesante, simplemente el hecho de sentir el calor corporal de alguien mas, su respiración relajada, es muy interesante, y en este clima, resultaba muy cómodo para ella, el era una especie de refugio en esa instancia, finalmente la zona verde se despeja poco a poco, las plantas empiezan a repelerse y la tierra húmeda y marrón oscuro se hace visible.
-Ya puedes bajar, aunque si deseas te puedo seguir cargando-Dijo Reyko, no se escuchaba broma en el tono de su voz.
-Creo que ya debería bajar- Dijo Tigresa, dándole unas palmadas en el hombro a Reyko, -Muchas gracias- Añadió con la mirada baja, parecía estar algo ruborizada.
-Es lo mínimo que puedo hacer para ayudar a mi acompañante- Dijo Reyko, quien dejó deslizar las piernas de Tigresa sutilmente, y ella por fin pisaba tierra nuevamente, la frialdad de ésta, hizo que su cuerpo entero se estremeciera por un segundo, aunque lo suficiente discreto como para que Reyko no lo notara.
Una vez mas Tigresa y Reyko caminaban uno al lado de otro, en frente de ellos un grupo de casa se abría paso entre árboles, era mucho mas pequeña que la aldea en la que se localizaban los guerreros del Viento, sin embargo el diseño parecía ser muy similar, solo habían 7, quizás demasiado poco para ser considerado aldea, pero allí estaba todo, estaban justo encima de la tierra húmeda, era como si no necesitaran de "avances" para sobrevivir tranquilos, las casas estaban orientadas en un semicírculo, y en el centro permanecía una casa mas grande, como si fuera un determinado grado de importancia.
No había un alma en las afueras de la aldea, era demasiado intrigante, entre el frío, la humedad, la nada, una aldea, donde no hay habitantes visibles, Tigresa estaba muy calculadora con la situación, miraba a sus alrededores y estaba nerviosa, -No crees, que esto está demasiado... ¿mal?- Dijo Tigresa, en su voz se escuchaba decisión, como si estuviera lista para empezar una pelea.
-No te preocupes, quizás estén todos en sus hogares, vamos- Dijo Reyko, no parecía muy asustado, pero mientras le hablaba movía sus ojos inquietamente a sus alrededores, quizás algo andaba mal de verdad.
Reyko caminó con mas seguridad hacia la construcción mas resaltante, y ese acto brindaba confianza a Tigresa, quien empezó a seguirle, la inquietud parecía desaparecer en esos instantes de atrevimiento, quizás eso era lo mejor para evitar los miedos, lanzarse a enfrentarlos, y es mas, está comprobado, cuando finalmente estuvieron al frente de la puerta se podía escuchar unos pasos y murmullos de gente, Reyko tocó 5 veces consistentemente, y los murmullos se hicieron mas fuertes, pero solo por unos segundos, puesto que el mas mínimo murmullo había sido silenciado en un instante, los pasos también dejaron de emitir su sonido característico, pero solo había un individuo que se movía, casi se podía sentir las vibraciones en el aire, sus pasos eran lentos y se aproximaban a la puerta, esta se abre muy levemente y en el pequeño filo abirto que queda se puede ver el rostro de Musashi asombrado, -¡Reyko!, emmm ¡Maestra!- Dijo muy apresurado y emocionado a la vez, pero solo volvió a cerrar la puerta, dejando a Reyko y Tigresa mirándose con incertidumbre, pero una variedad de sonidos se escucharon detrás de la puerta, hasta que finalmente se volvió a abrir, -Entren rápido...- Añadió el zorro, esta vez en susurro, como si fuera al oído, Reyko le abrió paso a Tigresa, quien inmediatamente entró, y tras ella Reyko, que brindando cierto apoyo a Musashi cerró la puerta.
Habían entrado en una gran habitación a los lados de las paredes habían bancos de madera, en el lado derecho habían 2 Tigres y 2 Tigresas jóvenes conversando y murmurando, uno varón estaba sentada en el suelo, unos que otros dirigían la mirada hacia la Maestra Tigresa o Reyko, del lado izquierdo estaban 2 Tigres y 3 Tigresas adultos, una de las Tigresas estaba parada y caminando en los límites del banco, de un extremo al otro, moviendo las brazos de forma sutil, y entre éstos, había un bebé tigre envuelto en una tela amarilla, fina, la típica que se utilizaba para el buen cuidado de la piel de los bebes, el fondo de todo estaba separado por una cortina.
Ahora, justo a los lados de la puerta, a cada uno, habían dos postes, cada uno tenía 3 "katanas", de mango negro, y de punta redondeada, el diseño se había destruido, Musashi caminó hacia el poste del lado izquierdo de la puerta y empezó a hacer algo extraño por allí, - De acuerdo, alejémonos un poco- Dijo Reyko, sabio consejo que Tigresa siguió al pie de la letra, ahora observaban de frente toda la parafernalia, cualquiera que entrase sin ser bienvenido se vería rebanado, además el diseño redondeado de las "puntas" evitaba cualquier herido a causa de accidente, Musashi finalizó toda maniobra y se alejó de la estructura.
-Vaya, has venido, y... has traído a la maestra- Dijo Musashi, con una bufanda puesta alrededor de su cuello muy torpemente, parecía mas un nudo, que el delicado giro que rodeaba el cuello, protegiéndolo.
-Si, y... ¿qué ocurre aquí?, ¿dónde está tu hermana?- Preguntó Reyko susurrando, y levantando la ceja izquierda, se podría decir que todos los individuos o casi todos estaban reunidos aquí.
-Emmm... Hasta hace un rato estaba con ella, reunámonos- Dijo Musashi, aún susurrando con Reyko, había realizado un espontáneo giro de cabeza en dirección a la cortina, pero no parecía cosa de la cual Tigresa no se debería enterar, quizás todos los habitantes... -Maestra Tigresa, por favor disculpe todo este "secretismo"- Dijo Musashi, juntando sus manos e inclinándose de forma leve ante Tigresa, quien no parecía saber como responder ante la situación, y miró a sus lados muy ansiosa, como si pensara en encontrar la respuesta por ahí, allí, en algún lado, pero antes que pudiera hacer algo, Musashi ya se había volteado, y caminaba en dirección a la cortina, Reyko y Tigresa le empezaron a seguir, ambos recibían miradas de todos los individuos, parecía que recién habían empezado a hacer algo que les llamase la atención, Tigresa también observaba, aunque procuraba hacerlo de manera discreta, es decir, habían entrado sin pedir permiso o similares, algo que destacaba bastante eran las "linternas solares" muy prominentes que colgaban a las esquinas inferiores de a habitación y en el centro de ésta, siendo la última la mas grande, era sencillas, simplemente el tapizado blanco/amarillo y la luz que emitían.
Musashi se encontraba ubicado en medio de la cortina, y es cuando extiende sus brazos y se abre paso conforme pasa, además, ya dentro mantenía los pliegues sujetados para que Reyko y Tigresa pudieran pasar y se encontrasen con un segmento curioso, habían tres camas ubicadas a cada lado, y en el centro, permanecía sentado frente a una zorrita, un viejo mapache, con una túnica similar a la del Maestro Shifu, pero gris, y con las cintas negras, la Zorrita tenía la típica ropa de aldeana, pero era de color verde brillante, semejaba a la armadura que llevaba Musashi, y cada uno de los guerreros del Viento.
-Voltea, tenemos visitantes- Susurró el mapache en el oído de la zorrita, su voz era ronca y cálida, la zorrita giró hacia atrás y apenas pudo ver a su hermano acompañado de Reyko y la maestra Tigresa sonrió, pero, era tan débil esa sonrisa que se podría decir que aparecía en un momento de tristeza, volteó de nuevo al mapache, quien le miró frunciendo el seño e inclinando la cabeza.
-Buen día visitante extraña- Dijo el mapache, dirigiéndose a Tigresa, que junto a Reyko ya estaban en frente de el, - Mi nombre es Mingzhi- Añadió.
-¿Qué ocurre aquí maestro?- Preguntó Reyko, ya habían observado la medida de seguridad en la entrada.
-Íncubos... la atacaron, y parece que ahora mismo están cerca, que bueno que entraron rápido, las cosas pudieron ser muy malas- Respondió Mingzhi, su ronco acento hacía que la situación no pareciera de preocupación, Reyko había entrecerrado los ojos, y su rostro curioso había cambiado a uno mas serio, casi enojado.
-¿Íncubos?- Preguntó Tigresa arqueando una ceja, jamás había escuchado tal nombre, y quizás el mapache ignoraba el hecho de que sean guerreros, puesto que así, no tendrían problema alguno al enfrentarse a... lo que sea que se les pusiera al frente.
-Son... demonios diría yo, atacan exclusivamente a mujeres sin importar su edad, las agreden de una forma exclusivamente cruel, se pueden poner mas agresivos aún cuando alguien se interpone en su objetivo- Dijo Musashi, parecía triste observando a su hermana, quien sentada, miraba al suelo sin un punto claro al que mirar.
-Hemos lidiado ya con ellos antes sin problemas algunos, pero en esta ocasión parece que algo ha cambiado- Dijo Mingzhi rascándose la barbilla, y mirando hacia fuera de la cortina, desde donde se escuchó como todos los individuos allí se asustaron, el típico semigrito de asombro/miedo, a continuación se escucharon fuertes golpes en la puerta de entrada, tan consistentes eran, que la puerta parecía ceder trozos de madera por cada golpe, Musashi salió de ese segmento de la casa corriendo en 4 patas, Reyko y Tigresa le siguieron rápidamente, mientras que el viejo mapache los miraba serio desde donde estaba.
Ya detrás de la cortina se observaron a todos los individuos reunidos en la esquina izquierda (desde el punto de vista de Musashi en ese momento) -Quisieras verle atravesar la puerta- Dijo Musashi sonriendo, esas palabras llegaron a inmutar a Tigresa, es decir, en el momento en que cualquier ser vivo atraviese la puerta, las espadas le harían pedazos, Reyko solo mantuvo su mirada seria dirigida hacia la puerta, otro golpe mas fuerte que los anteriores provocó un daño mas serio, o al menos eso se escuchó, para después sentir un incómodo silencio en el aire, de un segundo al otro las cosas cambiaron radicalmente... cuando mas que el margen de la puerta, incluyendo los mismos postes y espadas salieron despedidos por los aires, -Emmm... no tenía que ser así- Dijo Musashi mirando a Tigresa muy asustado, y tenía razones para estarlo, pues detrás de ese montón de madera y acero, aparecieron 3 extrañas figuras:
Parecían cerdos, sin embargo, eran mucho más grandes, su piel estaba grisácea y casi negra, sus cabezas estaban deformadas(Apenas se podían distinguir orejas u hocico), sus piernas y brazos estaban llenos de cicatrices muy prominentes, y caminaban despacio y casi torpemente.
-Prepárense- Susurró Musashi, los guerreros a su espalda se prepararon, de repente Musashi corre en 4 patas hacia el Íncubo que estaba justo en frente de el, unos metros antes de realizar contacto con el da una voltereta, pero antes de terminarla se impulsa con las brazos, golpeando con ambos pies el pecho del Íncubo, éste se vio despedido contra uno de los bordes que quedaban de lo que era la puerta de entrada, fue un golpe seco, el Íncubo se golpeó muy fuertemente la espalda y cayó lentamente, Musashi quedó parado a unos pasos del Íncubo, tembló, esa sensación extraña que se siente al estar en un lugar poco cómodo recorrió el cuerpo de Musashi.
De repente, otro de los Íncubos se dirigió con gran velocidad hacia la esquina en la que se encontraban los aldeanos, pero fue interceptado por una patada de Tigresa que le hizo golpear la pared muy fuertemente, todos los individuos le observaron admirados, pero el Íncubo tuvo cierta "recuperación" quedando parado y fuera de balance, momento que fue aprovechado por Tigresa para asestar su golpe típico ( El que realiza con las dos manos), el Íncubo rodó varias veces por el suelo antes de detenerse, Reyko interceptó rápidamente al Íncubo, sujetó ambos brazos y lo desplomó contra el suelo, para después hacerlo girar 2 veces y lanzarlo fuera de los límites de la casa.
-Eso fue fácil- Dijo Tigresa, mirando a Reyko, pero éste parecía concentrado en los Íncubos, en su mirada había algo mas que enfoque, ¿miedo? quizás...
Entonces el Íncubo que había sido golpeado por Tigresa se levanto y salió huyendo, desprendiendo en el aire una especie de Alarido mientras corría y se perdía entre el bosque, los otros dos Íncubos se levantaron, empezaron a emitir un extraño sonido, cuyo objetivo principal era infundir miedo, "respeto", se abalanzaron directamente contra Tigresa, quien al ver la dirección que tomaban los seres se puso nuevamente en guardia, pero ambos monstruos fueron interceptados por Musashi, quien había hecho equipo con Reyko, utilizándolo de palanca para obtener mayor impulso y realizar una patada "Dropkick", pero con mucha mayor fuerza que una individual, los Íncubos se golpearon entre ellos con este movimiento, emitiendo en el acto un horrible sonido mientras caían al suelo como si sus piernas ya no fueran funcionales, todos los aldeanos se empezaron a mover hacia la otra esquina, observaron demasiados problemas en su ubicación actual, Reyko agarró uno de los Íncubos desde el brazo derecho y levantándolo en el aire lo azotó contra el piso como si fuera un trapo, a continuación lo lanzó realizando un giro para darle mas fuerza al movimiento, pero no cayó muy lejos, todavía estaba en los límites de la construcción, el monstruo se levanta, parecía mareado o confundido, y de la misma forma "observó" a los guerreros y a su "amigo" aún tirado en el suelo, volteó y se fue en la misma dirección que había tomado el anterior ser, solo que parecía cojear.
Sin siquiera dar señal alguna, el Íncubo que estaba tirado en el suelo saltó hacia Tigresa, "abrazándola" y tirándola al suelo, pero Tigresa reaccionó rápido y utilizó sus piernas para empujarlo y quitárselo de encima, fue un golpe consistente y fuerte pero el Íncubo pareció desafiar las leyes de la gravedad al no verse muy afectado por eso, deteniéndose en seco justo antes de golpear la pared, miró hacia Tigresa, aún en el suelo, y empezó a correr fuera de la construcción, hasta que finalmente se perdió de la vista de todos quienes estaban allí, Tigresa se levantó y observó como Reyko y Musashi se reunían con ella, -¿Todo en orden?- Preguntó Musashi con un claro tono de preocupación en su voz, sin embargo Tigresa no pudo responder por que de repente todos se vieron rodeados por los demás individuos que hasta hace un rato estaban reunido en una esquina, varias ovaciones se escuchaban y Tigresa parecía perderse entre tanto naranja y rayas negras, el pequeño caos se mantuvo hasta que el Mapache cruzó las cortinas, y junto a el también apareció su hermana y el poderoso silencio.
-Muchas gracias a todos- Dijo el Mapache sonriendo y caminando lentamente hacia los guerreros, los aldeanos "retomaban el control" y se alejaban un poco, pero solo un poco, -Creo que le debemos un gran favor- Añadió dirigiéndose esta vez a Tigresa específicamente, Reyko y Musashi, tomaron cierta distancia.
-No tiene por que agradecer, después de todo estábamos de paso- Dijo Tigresa muy modestamente, inclinando sus orejas hacia atrás y levantando la mano en signo de "no se preocupe".
-¿Se puede saber la razón?- Preguntó Mingzhi inclinando la cabeza hacia el lado derecho, sin embargo la única respuesta que obtuvo fue una mirada hacia Reyko.
-Le pedí que viniera y me acompañara hasta aquí, tenía que ver que era lo que había ocurrido- Dijo Reyko, en su rostro había una mezcla de tristeza-docilidad-preocupación.
-Por favor, quédese a almorzar en nuestra casa- Dijo un Tigre con ropajes café claro, acompañado de quien parecía ser su esposa, una Tigresa de ropaje blanco con una cinta alrededor de su cuello, además, al lado de ésta estaba un Tigre joven, de seguro era su hijo.
-No, no tiene por que...- Decía una tanto inquieta Tigresa mientras meneaba negativamente la cabeza.
-Sería una muy buena forma de agradecerles, ¿no es así maestro?- Dijo la Tigresa que acompañaba al Tigre, su voz era mas grave que la de Tigresa, y entre ella se escuchaban los susurros de la hospitalidad y del agradecimiento.
-Quizás si pudiéramos...- Dijo Tigresa, no podía negar el agradecimiento de los pueblerinos, quizás pueda ser considerado muy descortés, y de un instante al otro de encontraba en lo que sería el patio trasero del hogar de esa familia, desde donde ingresaron a la aldea no se podía notar, pero había una cerca de madera que delimitaba el terreno que le pertenecía a esta familia, estaba sentada en una silla "perezosa" de madera y tela color blanca, justo atrás de ella estaba la pared trasera de la casa, en donde se ubicaba su respectiva puerta de acceso, desde allí podía observar al Tigre que estaba cortando leña con una hacha muy prominente, el suelo del lugar tenía algunos montes, a los lados y pegado a la cerca habían cultivos, de rábanos aparentemente, el sonido de la puerta abriéndose hace que Tigresa volteé a ver, era el tigre joven que se acercaba a Tigresa con una pequeña silla sujetada entre sus brazos, la coloca junto a Tigresa y toma asiento de forma muy discreta, mantiene unos segundos de silencio, aún con la mirada de Tigresa encima, hasta que...
-Hola, mi nombre es Tes, quería agradecerle por lo que hizo allí- Dijo el joven Tigre, parecía muy inquieto, tenía baja la mirada y no habló con mucha consistencia.
-Gracias a ustedes- Dijo Tigresa amigablemente, y sonriendo de forma cariñosa.
-¿Cómo hizo todo eso?- Preguntó el Tigre de nuevo, aún con la mirada baja y conservando la misma timidez que cuando llegó.
-Mucho tiempo de entrenamiento, ¿Qué?, ¿te interesa bastante el Kung Fu?- Preguntó Tigresa, seguía la conversación de forma humilde.
-Si, fue muy impresionante lo que hizo allí- Dijo Tes, pareció sonreír por unos instantes, hasta que recuperó nuevamente la actitud tímida.
-Gracias,- Respondió Tigresa sonriendo, no es que escuche halagos constantemente, bueno, con Po cerca casi eran rutinarios, pero no solían presentarse así sin mas, y cuando lo hacía, quizás no les brindaba mucha importancia, -Esas cosas, ¿qué son exactamente?- Preguntó, la duda corroía su cuerpo por dentro.
-Son monstruos, desde que tengo memoria se ha escuchado sus nombres siempre, pero ésta última vez eran diferentes, eran mas malos que usualmente, una vez uno de ellos entró justo aquí y mi papá lo ahuyentó, así ha colaborado junto con el maestro Mingzhi a mantenerlos lejos de la aldea- Dijo Tes, poco a poco parecía tener mas confianza con Tigresa, así levantó la mirada unos centímetros, Tigresa notó eso, y le agradaba, es decir no quería sentirse como se sintió hace a mucho tiempo atrás, sin embargo la respuesta no le abastecía, es decir, "¿monstruos y ya?" quizás había algo mas alrededor de todo esto...
-Fin del capítulo-
Perdón por la tardanza(Podríamos decir que fui "secuestrado"), agradecimientos cordiales y amistosos a mis lectores y a quienes me dejan reviews, unas aclaraciones que quiero hacer es la existencia del "Íncubo", para la cual me he inspirado en los "demonios" del mismo nombre, si quieren mas información la pueden encontrar por allí en internet.
Gracias por leer, espero que hayas disfrutado.
