El amor es algo con lo que hay que ser cuidadoso, es un arma de doble filo, no por que puedas salir dañado, más bien por que te cortas en el proceso de control.
Capítulo.
Se separaban lentamente, mientras Tigresa acomodaba sus brazos sobre los hombros del jaguar y exhalaba profundamente, su respiración se había perdido entre el beso y la falta de oxígeno debido a la altura, Reyko le miraba con preocupación e intriga.
–¿Qué... ocurre? – Preguntó la maestra Tigresa, su oración se había cortado debido a que su cuerpo exigió un poco más de aire que procesar, las lágrimas recorrían sus ojos y eso inquietaba al jaguar.
–¿Porqué has hecho eso? – Preguntó Reyko parpadeando repetidas veces, la información estaba, pero no era traducida, aun sostenía entre sus brazos el cuerpo de Tigresa, que estaba "encima" de él.
–Por que creo que eresungranindividuoy... – Se cortó Tigresa, al mismo tiempo que ruborizaba y bajaba la mirada avergonzada, pero no se desprendía del jaguar.
–¿Disculpa? – Preguntó Reyko, acercaba su rostro a Tigresa y deslizaba sus orejas hacia atrás como si fuera una mirada compasiva, Tigresa recuperaba su lucidez mientras respondía a la mirada de jaguar con otra que reflejaba la "verguenza" de lo que había hecho, notaba como el jaguar tampoco sabía como avanzar.
–Porquetussabesaloquetrat... – Decía Tigresa, continuaba con su nudo de palabras y recuperaba la timidez que había perdido, había notado la expresión del rostro del jaguar y eso hacía que se sintiera insegura de como tenía que continuar.
–Lo siento... no puedo entenderte... – Decía Reyko, la actitud de Tigresa empezaba a repercutir, en el y se estaba avergonzando de la situación, incluso pensó en que su pregunta... no estaba bien formulada.
–Me gustas, Reyko... – Exclamó Tigresa, esta vez se había tomado un respiro, miró al jaguar al mismo tiempo que lo decía, se fijaba en él como no lo había hecho antes por nadie, sus ojos reflejaban tranquilidad, tranquilidad de saber que no hay más que esconder... y esperaba una respuesta...
De repente se adhiere a Reyko nuevamente en un abrazo provocado por él, la vergüenza quedaba atrás, no hay por que sentirse así, los sentimientos corren libres, no hay por que retenerlos como si fuera crimen el manifestar lo que se siente, sentía el calor de su cuerpo, tan cómodo, a tal punto que la hacía sonreír levemente, era como estar acostada en un campo lleno de flores.
–Tigresa... – Dijo Reyko mientras apretaba el abrazo, jamás llegaría a lastimar... rodeaba su espalda y posaba una mano sobre su cabeza, la maestra furiosa sujetaba la espalda del jaguar con sus dos brazos muy fuertemente, no lo quería lejos, esa sensación no debía ser tan pasajera...
–Tenemos que regresar... puede que la familia esté un poco preocupada por que no te encuentre tan rápido... – Dijo Tigresa mientras era desprendida parcialmente de Reyko muy sutilmente, pero una mirada entre ellos perduraba, no era la misma que se mantenía hace unos instantes cuando eran "amigos" era un remolino de emociones...
–Si... – Dijo Reyko mientras se levantaba, aun sujetaba a Tigresa, pero ella no se sentía incómoda, era como bailar muy minuciosamente, cada movimiento importaba, era una forma de expresión, entonces ambos empezaron a caminar, Tigresa se había sujetado al brazo de Reyko y permanecía muy junto a él, no comprendía exactamente por que había adoptado ese comportamiento, quizás por que solía observar como las parejas caminaban así, como una forma de identificación, y Reyko no le rechazaba de forma alguna, era único...
–¿Cómo crees que se lo tomen los demás?... – Preguntó Reyko mientras observaba a Tigresa, y el rostro de ella había cambiado de ese extraño periodo de adormecimiento a una terrible y desoladora preocupación...
–¿Tenemos que decirles? – Preguntó Tigresa mirando preocupada a Reyko.
=== Después de unos minutos... ===
Reyko y Tigresa estaban sentados juntos en uno de los lados de la mesa en la casa de los Tigres que le habían ofrecido alojamiento, el joven Les estaba sentado en uno de los extremos, mientras que el otro Tigre y la otra Tigresa estaban situados al frente de Reyko y la maestra furiosa, todos comían sin siquiera detenerse a hablar, disfrutaban de la comida y se los observaba felices, aunque Tigresa temblaba con cierta frecuencia la mano que sostenía la cuchara, Reyko notaba eso, eso que conseguía que el se sintiera inseguro en parte...
–¿Y qué ha pasado con los íncubos? – Preguntó Reyko dejando descansar la mandíbula y la cuchara por unos instantes, –Están... extraños... – Añadió, mientras tomaba una cucharada de comida, a Tigresa le pareció extraño que no le perturbara mencionarlos en ese momento, además lo preguntaba como si fuera algo usual, el misterio que encerraban estos seres, hacía que ella empezara a dudar de la procedencia auténtica de ellos, NO PODÍAN ser demonios o almas...
–Ah... Reyko... es difícil de explicarlo, de repente aparecen con más constancia, pero con el maestro Mingzhi era más extraño aún, fue en ese momento cuando notamos que sus ataques se hacían más que constantes, devastadores... – Dijo el Tigre rascándose la cabeza.
– Papá, creo que las luces que aparecen de noche haciendo ruido tienen relación con eso, es como si hubiera una fiesta en medio del bosque... – Interrumpió Les, pero no por mucho, pues su mamá empezó a mirarlo de forma acusadora, como que si tuviera que callarse en ese preciso instante.
–¿Luces? – Cuestionó Reyko arqueando una ceja, lo que decía Les tenía importancia para ellos.
–Debe ser su imaginación... los niños suelen hacer eso, inventar cosas y llamar la atención... – Dijo el Tigre con basta piedad en su rostro mientras miraba al pequeño, Tigresa paró de comer y bajó la mirada, resultaba interesante lo que decía Les, quizás estaba siendo demasiado ignorado.
–Papá, no es mi imaginación... – Dijo Les deprimiéndose, ingería una cucharada de alimento de forma desganada.
–Ah... – Suspiró papá tigre, una vez más consumía de su plato de comida, la depresión del hijo se reflejaba en el rostro del padre, mientras que Reyko y Tigresa se miraban sospechando algo, algo que Les tenía en mente, pero que los aldeanos nos querían aceptar, o al menos no la mamá del jovencito, terminaron de comer, y el día avanzó rápido en la aldea, así se convirtió en noche casi sin que se den cuenta la pareja de felinos que estaban de visita, la niebla era bastante prominente.
Los dos felinos habían saltado la cerca de madera del patio trasero, y una vez más se perdían en la opacidad... literalmente.
–Ya llevamos tiempo caminando... – Decía Tigresa junto a Reyko y mirando a su alrededor, lleno de niebla.
–Si, pero tu escuchaste al tigre pequeño, suele ver cosas extrañas por aquí, debemos investigar... – Dijo Reyko, su rostro ocultaba duda, preocupación y en parte enojo, de pésima forma obviamente.
–Reyko, creo que tu podrías darme una respuesta verdadera del origen de estas monstruosidades... – Dijo Tigresa incómoda con la niebla, sus orejas estaban hacia atrás y permanecían muy calculadoras ante el más mínimo ruido que escuchara.
–Dicen que son demonios de personas malas y cosas así, pero la verdad, o al menos esta como un rumor dicen que es... bien, es que hace mucho tiempo, antes de que el maestro Mingzhi fuera local del pueblo, su predecesor había atacado a unos asaltantes de camino que atacaban mujeres y niñas especialmente, el decidió castigarles de tal forma, que los convirtió en los íncubos con sus propias manos, es difícil pensar como alguien puede llegar a hacer eso, pero lo logró... aparentemente. – Dijo Reyko mientras trataba de encontrar las luces en medio de la oscuridad, lo que en verdad resultaba difícil es como el par de felinos se atrevieron a salir de noche con esa situación climática.
Tigresa miraba asombrada a Reyko al escuchar eso, ese maestro... resultaba demasiado cruel, a ellos jamás se les cruzaría hacer eso a los bandidos que suelen atacar al valle de la paz. –Ahora mismo no me sorprendería que fuera el espíritu del maestro... – Dijo Tigresa desanimada de repente...
–¡¿Escuchaste eso? – Gritó Reyko volteando muy bruscamente, observaba todos los alrededores asustado y el miedo es contagioso...
–¿Estás seguro de que no pudimos traer una lámpara o algo? – Preguntó Tigresa enojada y perturbada, se agazapaba un poco en deseo de ser menos visible para quien aceche, pero de manera muy sutil para que Reyko no lo notara...
–En ese caso... nosotros seríamos la Luz que Les observara esta noche... – Dijo Reyko volteándose hacia Tigresa casi completamente calmado, de repente el notó como Tigresa ya no caminaba... se regresó hasta estar detrás y sujetándola de los hombros trataba de darle un leve empujón, serviría tanto de apoyo moral como sentimental... –¿Tigresa? – Preguntó con miedo en su voz, el instinto es algo a lo que se le debe prestar atención, la maestra furiosa no se movía...
–No pasa nada... solo estaba... ah... – Respondió la furiosa mientras se desmayaba y golpeaba el suelo, aunque no lo suficientemente fuerte como para estar realmente afectada.
–¿Ti- gresa? – Preguntó nuevamente Reyko, esta vez realmente asombrado... se agachaba, recogía a su acompañante y se dirigía a pie de un árbol cercano, que fue fácilmente reconocido entre la niebla... quizás demasiado...
–Estás dormida... – Habló para sí mismo, había recostado a Tigresa contra el árbol, aunque su cuerpo se inclinaba un poco hacia adelante, algo se desplazó hacia la izquierda por detrás del árbol... Reyko lo nota y trata de seguir eso con la mirada, a lo lejos puede distinguir como una pequeña iluminación resalta entre el complicado clima... empieza a dirigirse hacia allí caminando, llegando después a alcanzar una gran velocidad a cuatro patas, la misma que había sorprendido tanto a los furiosos, uno de los cuales quedaba atrás...
De repente tropieza y cae rodando por una pendiente, difícil de distinguir del resto del terreno, casi imposible, pero no podía detenerse y salir, así finalmente se queda quieto y boca abajo por unos instantes, mientras se levanta abre los ojos con dificultad, mueca que reflejaba dolor, de repente observa a su alrededor y nota como varias luces están repartidas formando un círculo a su alrededor, tenían diversos colores, celeste, rojo, naranja, amarillo, verde, y Reyko los miraba hipnotizado, hasta que los enemigos del lugar aparecían uno tras otro formando un círculo del que resultaba imposible salir sin tener que enfrentárseles.
Reyko se acercó y sujetó a uno de los íncubos, resultaba ser el más grande de los que le atacaban, entonces lo lanzó contra la multitud que se les acercaba por la espalda, con patadas laterales se había encargado de los que se acercaban por su lado derecho, dejándolos lo suficientemente confundidos como para que pensasen (si es que lo hacían) en que había ocurrido, haciendo uso de golpes con las manos se encargó del resto de los íncubos, entonces salió de ese círculo que aún se mantenía de un salto y mantenía la guardia mientras se alejaba de las luces.
Volteo, y detrás de el aparecía una figura vestida con una túnica negra que le cubría todo, incluido el rostro.
–Así que eres su líder... – Respondió Reyko mientras observaba acercarse a la figura, su rostro lucía decidido y seguro a enfrentarle.
–Ohh... – Escuchó Reyko mientras notaba observaba como el ser se acercaba recogiendo su brazo: ¡Se preparaba para atacar al jaguar!, sin embargo Reyko interrumpió su acción haciendo una llave justo antes de que siquiera ejecutara el movimiento, cuando llegó a su espalda sujetando su brazo, notó como los íncubos se acercaban de nuevo, entonces recibió un golpe muy fuerte en el estómago, saliendo de la túnica encapuchada negra se mostraba un brazo, sin embargo su imagen fue más un destello, así tan rápido como apareció se desvaneció, Reyko se recupera con rapidez y lanza una patada derecha contra el las rodillas del ser, entonces éste cae, lo sujeta y lo lanza golpeando los íncubos en el proceso, mientras el ser se recuperaba golpeó los monstruos sobre los que había caído.
–Ni siquiera aprecia a sus aliados... – Susurró Reyko con los ojos bien abiertos, le sirvieron para observar como el ser se acercaba caminando con respeto hacia él, en el proceso otro íncubo estuvo cerca, lo suficiente como para que el ser cortara su cuello en un segundo, pues el íncubo emitía sangre mientras caía en el suelo, Reyko tomó la delantera y golpeó con la garra en palma hacia el rostro del ser, donde había demasiada resistencia como para pensar siquiera en un desarrollo del daño... el ser asesta un golpe más fuerte en el pecho de Reyko y éste cae en el suelo inconsciente... mientras todo se tornaba oscuro escucha los alaridos de los íncubos festejar... terminó todo...
===Después de unos minutos===
Abre sus ojos y observa a lo lejos a Tigresa sentada y ¿conversando?... al frente de ella hay un personaje que viste una túnica negra... exactamente igual a la que tenía... ese ser...
Reyko se levanta repentinamente y se abalanza contra el ser, sujetándole la cabeza contra el suelo, haciendo un gran uso de su fuerza, habían terminado junto a la lámpara china.
–¡Me mata! ¡Auxilio! – Empezó a gritar el poseedor de tal túnica negra.
–¡Reyko! – Gritó Tigresa, mirando de muy mala forma al jaguar, quien inmediatamente comprendió que algo andaba mal, observó al individuo que se moría, y notó como era un zorro de gran tamaño...
–Lo siento... – Dijo Reyko mientras se alejaba del pobre individuo y quedaba parado junto a Tigresa.
–¿Así me agradeces haberte rescatado?... que brusco... – Exclamó el Zorro, las vestimentas negras cubrían todo su cuerpo, excepto el rostro, que mostraba a un adulto con ojos color café claro y pelaje del color de Musashi, pero mucho más elevado.
–¿Rescatarme? – Preguntó Reyko... –¡Trataste de matarme! – Gritó mientras se inclinaba de nuevo hacia el zorro levantando la garra izquierda, pero Tigresa sujetó su mano derecha y eso lo interrumpió, pues volteó a ver como Tigresa meneaba negativamente la cabeza.
–Hay... una pequeña confusión aquí... no soy el maestro "DEVASTATION", te encontré tirado cerca del círculo de invocación deshecho, has tenido lo que llamo "un encuentro cercano"... – Exclamó el zorro con gran sabiduría en su grave voz.
–Se llama Shao, es un estudioso de ¿qué decías? – Preguntó Tigresa, estaba perfectamente consciente.
–Misterios... es más mi entretenimiento... – Exclamó Shao amablemente mientras se levantaba sacudiendo sus ropajes.
–¿Ah?... ¿Q-qué ha ocurrido aquí? – Preguntó Reyko confundido.
–Se podría decir... que te cruzaste en el camino del maestro, tu acompañante corría más peligro... así que le ayudó con eso que pasó... estaba desmayada lejos del lugar de los eventos... – Añadió el zorro, tomaba asiento al igual que los maestros. –Los rumores dicen que de vez en cuando las almas castigadas se hacen más fuertes y es cuando el maestro regresa a devolver la paz en el lugar afectado... puede que la próxima vez sea otro lugar... – Concluyó sonriendo...
–Muchas gracias y perdón, no sabía lo que ocurría... – Dijo Reyko bajando la mirada, Tigresa miraba sonriente el gesto del jaguar.
–No te preocupes, sospechaste y eso es todo... es demasiado tarde como para divagar hacia cualquier lado, así que mejor descansen allí... – Dijo el zorro señalando el tronco de un árbol, que gracias a la cálida luz que emitía la lámpara podían observar... Tigresa se acercó al lugar y se recostó contra el tronco del árbol dejándose caer en el suelo, Reyko miró hacia el zorro que sonreía cariñosamente a la maestra furiosa mientras acercaba la lámpara hacia donde ella estaba, y también sonreía...
–En verdad gracias... – Dijo Reyko acercándose al tronco y recostándose junto a Tigresa, aunque de forma más cuidadosa.
–Todo está en orden... que duerman bien... – Respondió el zorro, que estaba a una considerable distancia de la pareja, Reyko besó la frente de Tigresa y lentamente empezó a cerrar los ojos... hasta que finalmente se quedó dormido.
===Mientras que en la aldea... ===
En el salón de entrenamiento, con gran iluminación en las esquinas de las paredes están la maestra Pantera y los guerreros del viento reunidos, todos ellos lucen agotados, están sentado en fila al fondo de la habitación mientras que la pantera camina frente a ellos de un extremo al otro de la habitación, Freiheit juega con sus dedos mientras todos los demás están con las miradas bajas y somnolientos, el orden era: Kakku, Sheena, Lira, Freiheit.
–Le mataré... sin duda, lo mataré... ¡me desobedeció! – Decía la maestra pantera enojada, miraba al suelo como si allí estuviera su víctima.
–Pero maestra... ¿no cree que obró bie–.
–¡NO! – Exclamó la pantera interrumpiendo a Lira, que levantaba la mirada para dirigirse a ella, pero con su interrupción solamente la dejó caer...
–Maestra... ¿y nosotros tenemos que pagar con horas de sueño perdidas? – Preguntó Sheena la leona frunciendo el ceño mientras se dirigía a la maestra.
–No me mires así, Sheena. – Dijo la maestra en tono de advertencia, deteniéndose a mirar fulminantemente a la leona, que se reducía a una temerosa gatita. –Todo es parte del plan, después de todo... – Añadió llevando la mano a la barbilla y acariciándola...
–Afortunadamente no me gusta dormir... – Exclamó Freiheit, todavía jugueteaba con sus dedos..
–Al menos alguien lo disfruta... – Exclamó Kaku, parecía ser el más perturbado por la imposición de su maestra, –Por cierto... ¿Que hago yo aquí?, se supone que soy un niño y debería descansar y desarrollarme... – Se quejó.
–Eres un guerrero y serás tratado como tal... – Exclamó Sheena con los ojos cerrados y en tono de consejo, Kakku solo la miraba sorprendido, tenía el orgullo herido...
–No te preocupes, quizás puedas dormir más tiempo, recuerda que la maestra te quiere bastante... – Exclamó Lira inclinándose hacia al frente para dirigirse hacia el joven tigrillo, en ese instante Freiheit la miraba extraño, como si fuera un nuevo juego de dedos, la maestra Pantera lucía como que si estuviera a punto de lanzarse encima de la tigresa, Sheena parecía rezar por que todo estuviera en orden y Kakku estaba sonrojado y deseando que la madera lo trague.
–Si... le daré tu tiempo de sueño, Lira... – Exclamó con orgullo la pantera mientras seguía caminando, Lira agachaba su cabeza... no quería comprender las palabras de su maestra.
===En el departamento de los furiosos===
Los guerreros estaban reunidos en un cuarto similar al de los locales, a diferencia de que el segmento era más pequeño, el único ausente era el maestro Shifu.
–Po, ¿qué hacías con esa tigresa?, estaban mojados cuando volvieron del bosque... – Preguntaba Grulla inquieto, junto a el, Víbora bostezaba.
–¿No se supone que estabamos pensando el porque Tigresa y Reyko se fueron? – Preguntó Po incómodo.
–Juntos, Po, se fueron juntos... – Dijo Mantis, el tema de la fuga incomodaba a Po, por un lado sentía que lo merecía, pero ¿por qué?, acaso había "traicionado" a Tigresa con Lira, pero si ella es solo una amiga, ¡ambas son amigas!, la confusión de esa extraña sensación de malestar, como un apretón en el estómago era lo que molestaba a Po, lo que le impedía dormir.
–¿Se debe especificar? – Preguntó Po, no hacía falta que el haya hecho eso, lo hacía a propósito para hacerlo sentir culpable... pero... ¿De qué?, no había hecho cosa mala...
–Pues si... recuerda... se han juntado bastante desde que se conocieron... – Replicó Mantis, las dudas de Po eran despejadas...
–De acuerdo... de acuerdo... – Exclamó Po, los argumentos de Mantis resultaban molestos...
–¿Qué ocurre Po?... – Preguntó Víbora, la más sabia (o madura) del grupo...
–¡Nada!, se que está bien con Reyko, y eso me mantiene más tranquilo... – Exclamó Po sin captar, asimilar y aceptar la situación.
–Si, Po, ¡uff! – Exclamó Mono muy despierto... llamaba la atención...
–¿Qué dices Mono? – Preguntó Po confundido por esa forma de actuar.
–Solo pensaba como estarán esos 2 ahora... – Exclamó Mono mientras miraba al techo de manera soñadora, Po pareció enojarse y ruborizarse en el instante.
–¿Y cómo la pasaste con Lira? – Preguntó Víbora distraída, recibió una mirada asesina de Po en el instante...
–Po, ¡no te enojes!, ella solo preguntó... – Acudió Grulla en el rescate.
–Lo que hace obvio que sientes algo por ella, ¡ha! – Exclamó Mono animoso, ahora si estaba muerto...
Espero que hayan disfrutado del capítulo, Dios les Bendiga.
