(atisbando decepción por aquí O.0)

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Mentira18: Tu sonrisa me da la tranquilidad de saber que dentro de ti guardas la ternura que necesita un corazón para amar y sentirse amado.

Apenas amanecía y Ace se despertó sintiéndose estupendamente. No tenía ninguna gana de moverse, pero se sentía extrañamente activo. Entonces notó un peso sobre él y se llevó una mano a los ojos para aclararse la vista. Descubrió que Marco estaba acurrucado sobre su pecho, firmemente abrazado a él y manteniéndole en la cama con un posesivo abrazo. El pelo de su coronilla se le había revuelto de tal forma que parecía un cepillo viejo. El pensamiento le hizo sonreír. Las piernas de ambos estaban entrelazadas, y con el rubio medio tumbado sobre él no tenía forma de moverse sin despertarle, aunque al verle sus ganas de levantarse se habían esfumado. Se fijó en su rostro. Los labios entreabiertos suavemente, ojos cerrados… Marco era seductor hasta cuando dormía. Ace se quedó embelesado con la paz tranquila que transmitía, sonriendo suavemente. Qué extraño era ver al primer comandante en una estampa tan acogedora, tan dulce... Los recuerdos de lo sucedido inundaron gradualmente su mente, haciendo que su corazón se acelerara y que un sonrojo apareciera en sus mejillas. Marco se le había declarado. Se habían besado. Habían pasado la noche juntos y… Por un instante el pánico se apodero de él y se puso rígido, pero en seguida se recuperó. No, Marco no se había aprovechado de él. Ace había visto en sus ojos que le había deseado, pero se había conformado con besarle y abrazarle toda la noche. Y a él le había gustado, pero… ¿Y ahora? ¿Qué iban a hacer? ¿Qué tenía que hacer él?

-Marco – susurró, abrumado -, me siento perdido…

-Mhh…

El rubio se removió cuando la suave reverberación de la voz de Ace dentro de su pecho le hizo despertar. Parpadeó pesadamente dejando que el sueño se alejase de sus ojos y después apoyó la barbilla en su pecho para mirarle.

-Buenos días… – murmuró con la voz ronca, adormecido. Ace contuvo el aliento cuando se estiró ligeramente hacia él para darle un breve beso en los labios -. Te has despertado muy temprano… ¿Es que has dormido mal?

-No, he dormido muy bien contigo – notó que se sofocaba un poco sólo al recordar los abrazos y los cálidos besos de Marco. El rubio le sonrió suavemente, somnoliento, y Ace sintió que su inquietud acababa por ganarle el pulso , yo quiero estar contigo, pero no sé… Sé que suena muy tonto, pero… No sé cómo seguir, no sé lo que te gusta, y yo… Bueno, aún estoy con el tema de la herida, pero quiero corresponderte cuando… cuando… – se le trabaron las palabras y se puso nervioso. Dios, ¡¿pero por qué mierda se tenía que poner rojo en ese preciso momento? ¡¿Qué era, una colegiala virgen? Encima Marco sonreía visiblemente encantado con el espectáculo de colores de su cara. ¡Puta mierda! El muy bastardo soltó una risita y Ace no pudo más -. ¡Oye! ¡No te rías de mí, imbécil! ¡Que esto es muy serio, ¿sabes? – con aquello sólo consiguió que estallara en carcajadas -. ¡Marco, joder!

-Per-perdona… es que no he podido evitarlo – se disculpó cuando pudo volver a hablar, todavía con la risa en su voz y asomando en su mirada -. Pero escúchame. No tienes por qué preocuparte por eso ahora, Ace. Lo importante es que te recuperes y te pongas bien.

-¿Y luego?

-Luego ya veremos, no seas impaciente.

-¡Es que parece que no me tomas en serio cuando te hablo! ¡Y yo estoy… estoy confuso! – el chico a su lado se cubrió el rostro con las manos un instante, suspirando -. Me siento perdido, Marco… ¿Qué significa si ahora estamos juntos? ¿Qué…, qué vamos a hacer? Yo no sé… – la expresión de Marco se suavizó al comprobar que Ace estaba inquieto con todo aquello. Había muchas cosas que le preocupaban y le tenían intranquilo. No se sentía confiado, y su inseguridad le pasaba factura.

-Sólo haremos lo que tú quieras, Ace, hasta dónde y cuándo tú quieras – contestó amablemente, tranquilizador.

-Pero yo quiero saber qué quieres tú… No puedes pedirme a mí que decida por los dos.

-Ace – Marco le interrumpió con amabilidad tendiendo una mano hacia él y acariciándole suavemente el pelo y la mejilla querré todo lo que quieras darme. Nunca te pediré más de lo que te sientas dispuesto a hacer. Tienes mi palabra.

-Pero, ¿y si no es suficiente? ¿Y si yo no puedo…, no soy capaz de darte…? – Marco sonrió y le atrajo contra él en un tierno abrazo.

-Si tú eres feliz, yo también lo seré. Ya tengo más de lo que había querido atreverme a desear.

-Pero, Marco…

-¿Hmn?

-Tú me dijiste que… me querías.

-Y te quiero – repitió suavemente junto a su oído, haciéndole estremecer. Ace se giró hacia él con expresión compungida.

-Pero yo siempre he… yo siempre – cerró los ojos un momento para serenarse -… siempre he creído que sólo me gustabas…

-¿Y eso te hace sentir triste? – preguntó con una pequeña sonrisa al ver la expresión de su rostro.

-Bueno…, es menos de lo que… Es decir, no es tan…

Marco entendió, atrayéndole aún más hacia sí. Sus labios se acomodaron detrás de la oreja de Ace y suspiró en ella para luego morderla suavemente antes de separarse un poco, lo justo para poder mirarle.

-Entonces date prisa – susurró -. Y quiéreme por completo.

Ace se quedó sin saber qué decir. Sentía que la boca se le había quedado seca de golpe y le faltaba el aire. Se lamió los labios resecos nerviosamente. Por alguna razón, el aliento del rubio se entrecortó al verle hacer aquel simple gesto. Tragó saliva ruidosamente.

-Haz eso otra vez – le pidió mirando fijamente sus labios con expresión hipnotizada. Levantó la vista hacia él cuando Ace siguió inmóvil -, por favor…

Estaba a punto de preguntarle por qué, pero aun antes de su propio pensamiento su lengua se deslizó de nuevo sobre su labio superior dejando un leve rastro húmedo de saliva cubriéndolo. Marco le contempló embelesado, siguiendo el insinuante camino de su lengua con los ojos, hecho para que lo siguiera... Para que él lo siguiera con un beso. En un lento movimiento subió un poco la cabeza y la ladeó, posando suavemente sus labios sobre los de Ace. Notó cómo lo abrazaba atrayéndole hacia él e hizo lo mismo incrementando la presión con anhelo. Ace vaciló apenas un momento, pero correspondió al beso. Siguiendo un impulso, rodeó el cuello de Marco con los brazos atrayendo su rostro aún más estrechamente hacia él y entonces, cuando probó a intentar abrirse paso en su boca, Marco entreabrió los labios invitándole a hacerlo. Ace contuvo una sonrisa aliviada esforzándose por controlar los latidos de su desbocado corazón, moviendo lentamente los labios para introducirse en la boca del más mayor sin encontrar ninguna resistencia, probando su paladar y disfrutando de su suave tacto, acariciando su lengua y siendo acariciado a su vez por la de él… Y lo que en un principio era un beso sencillo y suave se transformó en algo más profundo e intenso que todo lo quema… Aquel fue el momento en el que Ace supo que habían dado el paso para sobrepasar completamente aquella línea tan fina que nunca habían cruzado durante todos aquellos meses de desearse en silencio, la de su amistad.

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Sep, este ha salido cortito… una semana más os dejo con las ganas XD Os ruego que seáis comprensivas, si los pusiera a los dos al tema a saco (aparte de ser una incoherencia) seguramente Ace moriría desangrado a chorros. Que está malito, no seamos bestias ¬¬

XD reviews?