Capítulo 3: "La Madriguera".

Llegamos a la casa en tiempo récord y gracias a Dios durante el camino no se tocó el tema de las ayudantías, sino sólo hablamos de nuestras primeras experiencias en el Colegio, como la imagen que nos dio la infraestructura, los profesores, nuestros nuevos compañeros y el director. Prácticamente toda la charla fue entre mamá y Lily, yo me limité a asentir o a negar de vez en cuando, pues mi cabeza no estaba precisamente procesando mi día por completo. Gran parte de mi concentración estaba centrada justamente en el libro que aún sostenía entre mis manos, extrañamente aún podía sentir aquel aroma y me sentía simplemente en la gloria.

Bajé presuroso del auto, quería llegar pronto a mi habitación y hojear el libro en busca de alguna pista que me hiciese saber más sobre aquel ángel. Llegué por fin a mi dormitorio y tiré mi mochila sobre la cama, estaba dispuesto ya a comenzar a revisar, pero en aquel instante mamá nos comenzó a llamar para comer junto a papá y a Sirius que acababan de llegar. Preferí bajar y dejar lo del libro para más tarde, una vez que hubiese vuelto del partido con los chicos, pensé en preguntarles a ellos sobre Hermione, pero algo me decía que lo mejor era averiguarlo por mi mismo y la oferta era tentadora, era como un reto, algo así como la búsqueda del tesoro y ¿qué mejor tesoro que conocer a mi ángel? Sí, debía continuar solo.

Cuando llegué al comedor, ya estaban todos sentados. Me acomodé en la silla junto a la de mi hermana, justo frente a Sirius que me saludó con una enorme sonrisa.

- ¿Qué tal el primer día ahijado?- preguntó aún sonriendo.

- Bien- le respondí.

- ¿Sólo bien?- insistió- ¿Nada que rescatar? ¿Algún nuevo amigo, alguna chica que llamara tu atención?- creo que en aquel instante debí sonrojarme de distintas tonalidades de rojo, porque Sirius soltó una enorme carcajada.

- ¿Conocen a Severus Snape?- cambié el tema antes que Sirius o cualquier otro quisiera averiguar más sobre mi nueva coloración cutánea.

- Sí, ¿por qué?- preguntó papá interesado, no dejé pasar por alto la sonrisa en sus labios, seguramente estaba recordando algo.

- Es el profesor encargado de mi nivel, además es mi nuevo profesor de lenguaje.

- ¿Snivelus da clases en Hogwarts?- exclamó Sirius incrédulo.

- ¿Él es Snivelus?- pregunté sorprendido, mis sospechas de la mañana ya se estaban aclarando.

- Claro, él es- respondió mi papá.

- Eso lo explica todo entonces- dije más para mí mismo, pero todos me escucharon.

- ¿Por qué lo dices cariño?- preguntó mi querida madre.

- Pues cuando llegué a la clase y di mi nombre contrajo el rostro en una mueca de fastidio.

- No te preocupes Harry, él siempre es así- dijo Sirius- es su marca de nacimiento.

- Además, cuando le he entregado el trabajo que hicimos en la clase, creo que lo oí murmurar algo en contra de mi padre- dije mirando a mí progenitor en busca de alguna respuesta, sin embargo él sólo rió y mi madre tomó la palabra.

- ¿Ven lo que han logrado con sus bromas? ¡Ahora Severus la tomará contra Harry!, esperemos que haya dejado de ser el rencoroso hombre de antaño- mi madre reprendió tanto a mi padre como a Sirius.

- ¿De dónde lo conocen?- preguntó mi hermana, ya me había cadi olvidado de su presencia.

- Fuimos compañeros en Hogwarts, él era uno de los alumnos becados- comenzó a decir mi madre- siempre estaba solo porque los demás alumnos lo rechazaban, la mayoría lo evitaba y pero habían unos cuántos, como este par acá presente- dijo mirando a papá y a mi padrino- que en compañía de otros tantos, se divertían gastándole bromas al pobre Severus. Creo que fui su única amiga durante el tiempo que estuvimos en el colegio.- culminó mi madre con la voz algo cortada, en su mirada podía leerse algo de dolor; me giré a ver a papá que acercó su mano para tomar la de mamá y acariciarla, los ojos tanto de papá como de Sirius mostraban algo de rabia, no entendía por qué, analicé las palabras de mamá tratando de buscar una respuesta, pero nada. Me prometí a mí mismo averiguarlo de alguna forma, pero este no era el momento, pues al parecer los recuerdos habían afectado a los adultos presentes.

- Papá- intenté llamar la atención de mi padre, cuando me aseguré que me escuchaba, proseguí- ¿sabes cómo llegar a la plaza Mayor?

- Sí, ¿por qué hijo?

- Quedé de reunirme con algunos compañeros para jugar fútbol.

- ¿De verdad?- preguntó Lily emocionada- ¿Puedo ir?

- Por mi no hay problema- le dije- pero quizás te aburras sola.

- No lo creo- me negó moviendo la cabeza de izquierda a derecha- siempre me ha gustado verte jugar y no tengo nada que hacer hoy en la tarde y no me gustaría quedarme sola.

- Te quedarías con mamá, ella aún no empieza a trabajar- le respondí.

- Mamá no estará en casa hoy, va a ir a visitar a una amiga.¿No escuchaste cuando nos lo dijo en el auto?

- No- afirmé, tratando de hacer memoria sobre aquel hecho- y puedes venir conmigo si deseas, no tengo problemas con ello. Papá, ¿crees que podrías llevarnos hasta la plaza?

- Claro, me queda de camino a la oficina. ¿Cómo lo harán para regresar?

- No sé, podríamos tomar el autobús- dije mirando a mi hermana, ella asintió- o quizás alguno de los muchachos valla en auto, podría pedir a alguno que nos venga a dejar.

- Sí, está bien; pero si por algún motivo no tienen como llegar llamen a cualquiera de nosotros y los vamos a buscar.- asentí tras las palabras de papá.

- ¿Cuándo llegará tu auto Harry?- preguntó mi padrino.

- No tengo idea- respondí, ya comenzaba a echar en falta mi Mini Cooper azul, regalo de mis padres por mi último cumpleaños- Remus dijo que un par de días debería de estar llegando.

- Cuando llegue tu auto mamá no tendrá que ir a dejarnos más al colegio- dijo mi hermana.

- Sí- le sonreí, para mi también aquello era bueno- pero por ahora creo que es mejor que aprendamos a ubicarnos sin auto, para así no perdernos luego.

La comida se llevó con tranquilidad, Lily y yo comimos poco, pues ya habíamos almorzado en el Colegio, pero el compartir momentos como estos con nuestra familia era algo que no me perdía, amaba estar junto a ellos. A veces, un extraño sueño invadía mi mente, en él, mis padres habían muerto cuando yo era pequeño y todo había sido gracias a un ladrón que había entrado a la casa. En el sueño, como mis padres habían muerto cuando yo era de más o menos un año, Lily aún no existía y Sirius no sé por qué motivo no existía, en esta pesadilla mis únicos familiares cercanos eran los Dursley, la familia de mi tía Petunia, hermana mayor de mi mamá, nunca nos hemos llevado bien con ellos, porque se nota a kilómetros la envidia que tiene tía Petunia a mi mamá; pero ya me desvié del tema… lo que decía era que como los Dursley eran mis únicos familiares cercanos, me enviaban a vivir con ellos, con ellos pasaba mi infancia, la que era una completa pesadilla, ellos se aprovechaban de mí y me trataban más como un empleado haciéndome vivir en la habitación que había bajo la escalera y mi primo… uff, él me utilizaba como saco de bóxeo. Era una pesadilla muy vívida, de pequeño mamá se despertaba con mis gritos y corría a consolarme, ahora ya más grande despertaba sudado y con una sensación de tristeza oprimiendo mi pecho. Lo más extraño de estos sueños, es que nunca se dieron de forma continúa, sino que eran como capítulos de una serie de televisión, no había un patrón de recurrencia para estos sueños, pero cada vez que los tenía, veía algo nuevo, pero extrañamente se seguía inmediatamente de mi última pesadilla, todos estaban unidos, como una gran y larga pesadilla. Aunque la última vez, no fue la misma sensación de tristeza, fue más que nada de esperanza, por llamarlo de alguna forma. Recuerdo que en aquel último sueño, en el momento en que yo más sufría, una luz comenzaba a acercarse a mí y en medio de esa luz podía distinguirse una silueta, ¿de quién? No sé, pero me inspiraba paz, una sensación de protección, de pertenencia, como si aquella persona fuese todo lo que estaba esperando en mi vida, era algo que me reconfortaba y que había hecho que comenzase a ansiar aquellos sueños para ver si podía por fin descubrir a quien pertenecía la silueta.

Salí de mis pensamientos para dirigirme a mi habitación y cambiarme el uniforme, pues si iba a ir a jugar fútbol necesitaba ropa deportiva, antes de pararme de la mesa avisé a mi hermana que se diese prisa si quería ir, pues quedaban solo 40 minutos para la hora que me había dicho Ron. Tanto ella como yo nos dirigimos cada quien a su dormitorio. Ya en el mío, busqué en mi armario algo para usar durante el partido, encontré mi antiguo uniforme del equipo de Drumstarg, pero lo descargué, supuse que no sería muy bien visto si llegaba con él, seguramente a Ron le traería recuerdos de Krum y preferí evitarlos, así que cogí un short azul con franjas blancas en los costados y una polera blanca con franjas azules que seguían la misma línea que las del short. Saqué también unas calcetas del gabinete y tomé mis zapatillas para terminar de vestirme. Cuando estaba poniéndome la primera zapatilla, caí en la cuenta que no sabía en qué tipo de cancha jugaríamos, por lo que no estaba seguro sobre qué zapatilla llevar, por lo que opté por llevar ambas, me puse las zapatillas deportivas "normales" y eché las de futbol en una mochila, junto a un pantalón, una toalla y un polerón, me miré al espejo para acomodar un poco mi pelo, aunque desistí antes de empezar, pues era un caso perdido, cuando me estaba viendo en el espejo recordé que debía echar también los lentes de contacto, hace poco más de un año que Lily me había convencido de usarlos por lo incómodo que se me hacía jugar con lentes, tomé la cajita de mi velador y los puse en el bolsillo del short; bajé con mis cosas a la cocina para tomar del refrigerador una botella con agua, luego me dirigí al salón donde sabía encontraría a mis papás y a Sirius conversando, ahí podría esperar a mi hermana que sabía yo muy bien, tardaría aún algunos minutos más.

Al acercarme al salón pude escuchar algo de la conversación, al parecer mamá ya les había contado que McGonagall me quería en el equipo de futbol de Gryffindor, pero que para ello debía mantener un buen promedio en todas las materias y que como mi debilidad era la ortografía debía tener cuidado con Snape, por lo que habían convenido en buscarme una tutora, todo eso lo escuché mientras caminaba a paso realmente lento, me daba algo de vergüenza entrar, pero en algún momento tenía que hacerlo, aún así no apuré el paso y seguí al mismo ritmo.

- ¿Crees que sea buena idea cariño?- preguntó papá.

- Claro que lo es- dijo mi mamá- ella es excelente, hoy he hablado con ella, la conocí cuando fui a saludar a Dumbledore, ella justo iba saliendo, luego me la presentó McGonagall, es una chica encantadora, no dudó ni un instante en aceptar lo de las tutorías, además comentó que ayuda a otros chicos del equipo a mantener sus promedios, todos con diferentes materias. ¡Me recordó tanto a mí James!- respondió mamá con voz soñadora, provocando las risas tanto de mi padre como de Sirius. Yo entré justo en aquel momento.

- Así que tendrás clases particulares ahijado- me dijo Sirius al verme entrar. Asentí, ya no podía negarlo- Tu madre ha dicho que la chica se parece a ella cuando iba al colegio, tendrás que tener cuidado, de seguro es una mandona- se carcajeó hasta que recibió el impacto de un cojín en la cabeza- Lily querida, no lo puedes negar- le dijo a mi madre aún sonriendo.

- Eres un tonto Sirius- le retó mi madre- si yo era una mandona en el Colegio, era porque debía andar tras ustedes todo el día para que hiciesen los deberes, si no fuese por mí, ustedes aún estarían en el Colegio intentando graduarse, ¡no sé cómo han podido llegar a la Universidad y titularse!

- Eso es porque también estuviste ahí- dijo mi padre y le dio un beso en la mejilla- gracias por ello.

- Ya se pusieron empalagosos- dijo Sirius fingiendo voz de asco.

- Estoy lista- se escuchó la voz de mi hermana en la entrada del salón.

- Entonces nos vamos- dijo mi padre parándose de lugar junto a mi madre y dándole un suave beso en los labios, me encantaba eso de ellos, pues a pesar de los años de casados que llevaban, al parecer el amor no había disminuido, al verlos así de felices, deseaba para mi algo así también.

- Chao mamá- me acerqué hasta ella y besé su mejilla- nos vemos a la hora de la cena.

- Chao hijo, que la pasen bien- dijo besando mi frente- Adiós pequeña.

- Adiós mami- dijo mi hermana que ya estaba en los brazos de mi mamá.

- Chao Lily, lleva saludos a Jane y averigua si sigue soltera- dijo Sirius a mi mamá.

- Adiós Sirius, daré tus saludos a Jane, pero dudo que siga soltera y si lo está, te lo negaré y la mantendré alejada de ti, tu no eres un hombre serio con las mujeres- le reprochó, y razón tenía, pues Sirius Black era reconocido por su soltería y por tener una novia distinta casi cada semana.

- Si vas a empezar con tu sermón de que ya estoy viejo y debo casarme, mejor me voy.

Los cuatro salimos y nos dirigimos al auto de mi papá, un Mercedez negro del año, lo había comprado en cuánto llegamos a Londres pues el anterior lo había vendido antes de venirnos. Nos acomodamos en los asientos, Lily y yo en la parte trasera, Sirius de copiloto y papá al volante, pude ver a mi mamá desde la puerta despidiéndonos con la mano. Lily respondió efusiva la despedida.

El camino hasta la plaza fue corto, creo que nunca había estado en aquel lugar, pero era un lugar agradable. Con Lily nos bajamos y fuimos recorrer el parque una vez que nuestro padre había nuevamente emprendido la marcha. Había varias personas en el lugar, algunas andaban con sus hijos disfrutando de los juegos, también podías ver algunas parejas disfrutando del soleado día sentados en el pasto. Había mucha gente, ya lo dije, también había juegos, eso también lo dije, pero por ninguna parte podía distinguir una cancha o algún atisbo de que hubiese alguna cerca. Estaba por preguntar a alguien si sabía si habría alguna cancha por las cercanías, cuando reconocí que corriendo hacia nosotros corría una mancha roja, que distinguí como Ron.

- Hola Harry, hola Lily, lamento haber tardado ¿Han esperado mucho?- dijo jadeando, Lily lo saludó sacudiendo su mano.

- Hola Ron, no hemos esperado demasiado, así que no te preocupes. ¿No te molesta que Lily viniese?- esperaba que dijese que no, porque si no era así, yo tendría que volver a casa y tenía muchas ganas de ir a jugar, pero no tenía ninguna intención de dejar que Lily volviese sola a casa.

- No para nada, de hecho es bueno que haya venido, así acompaña a Ginny- respondió con una sonrisa.

- ¿Ella también ha venido?- preguntó emocionada mi hermanita.

- No, ella no ha venido, nosotros iremos- contestó.

- ¿Cómo?- preguntamos ambos Potter al mismo tiempo.

- Iremos a mi casa- nos dijo tranquilo- los chicos deben ir en camino. Allá hemos improvisado una cancha, lo que nos permite crear nuevas tácticas de juego impidiendo que los equipos de las otras casas puedan verlos, evitamos al máximo entrenar en el Colegio, los de Slytherin siempre andan rondando por ahí, pero este año, durante el verano se nos ocurrió hacer la cancha, por ahora son sólo unas piedras como arco, pero de igual forma sirve. Tenemos pensado poco a poco ir arreglándola, pero antes debemos tener al equipo completo y aún nos faltan dos jugadores, bueno, tal vez sólo uno, porque si hoy demuestras ser bueno entras inmediatamente al equipo- me palmoteó la espalda, yo le sonreí, demostraría hoy lo bueno que soy jugando y cuando llegase a casa podría dar la noticia de que ya era miembro del equipo. Mis padres estarían orgullos.

- ¡Harry es el mejor!- dijo Lily emocionada, mientras saltaba y daba aplausos en su lugar. Ron y yo reímos frente a su efusividad.

- Será mejor que nos apuremos, no quisiera llegar después que los chicos.

Caminamos hasta un estacionamiento que estaba a unos cuantos metros de donde estábamos anteriormente, al llegar ahí, Ron se acercó a un Ford Anglia de color celeste, era un auto antiguo, pero tenía algo especial, no sabría decir que era, pero me gustaba.

- ¿Te gusta?- preguntó Ron, mientras acariciaba lentamente el capó de su vehículo.

- Es muy bonito- respondí- tiene algo, no sé, algo como especial en él- me sinceré tratando de obtener alguna respuesta que explicase aquello.

- Que perceptivo eres Harry- Ron me miró sorprendido y feliz- hasta ahora sólo una persona había logrado notar algo "especial" en este auto- noté como su mirada se ensombrecía un poco- cuando se lo enseñé a mi novia ella también notó algo y tampoco supo como explicarlo, pero yo sé cómo- dijo cambiando la mirada sombría a una pícara- Este auto pertenecía a mi padre cuando él era joven, fue un regalo de mi abuelo, fue el último regalo que hizo antes de morir. Tiene varios años y se ha descompuesto miles de veces, pero con mis hermanos y con mi papá lo hemos reparado cada vez, hemos tenido que reemplazar prácticamente todas sus pieza, mamá nos dice que sería mejor y más barato comprar un coche nuevo, pero ella no entiende el cariño que tenemos a este auto, es el último recuerdo que tenemos del abuelo, es lo único que une a todos los hombres Weasley, por eso es especial.

No sabía que decir, me había quedado sin palabras, por un lado había descubierto que la relación de Ron y su novia seguía igual que en la mañana, seguían disgustados; por otra parte, había descubierto que los "hombres Weasley", como los llamó Ron, tenían un especial interés en conservar este coche, porque los mantenía unidos con un mismo propósito, mantener el auto en funcionamiento y lo hacían con motivo de recordar a su abuelo que por lo que entendí había fallecido luego de dar el auto como regalo, debió ser un abuelo especial, yo apenas recordaba a los míos, ellos habían muerto cuando yo era muy pequeño y Lily no había alcanzado a conocerlos.

- ¡Ya casi son las tres!- dijo Lily rompiendo el silencio.

- Oh, suban, será mejor que nos demos prisa- invitó Ron.

Subimos al auto y emprendimos la marcha, llegamos hasta lo que supuse debía ser la carretera y pronto nos metimos en un desvío, había un letrero en que se leía Ottery St. Catchpole 2 km, nunca había escuchado hablar de aquel lugar, pero quedaba cerca, no tardaríamos en llegar, sin embargo, Ron volvió a tomar un desvío, nos encontramos con un nuevo letrero con letras pintadas a mano, en el que podías leer "La Madriguera" 1 km. Miré a Ron quien me devolvió mirada y me sonrió.

-Ya casi llegamos, cuando lleguemos lo sabrán inmediatamente.- asentí algo emocionado, Lily disfrutaba del paisaje, todo se veía tranquilo, nosotros pocas veces habíamos podido disfrutar de la naturaleza y en este lugar lo único que podías hacer era maravillarte con los distintos tonos de verde que tenían los árboles, observar las flores que crecían tímidas a las orillas del camino y de vez en cuando podías ver a algunos conejos revoloteando alrededor.

Un leve jadeo de Lily me hizo desviar mi mirada del paisaje y seguir la dirección que mi hermana observaba. Ya habíamos llegado, frente a mis ojos se encontraba una gran casa de campo, podías notar que era una casa antigua que ha sido sujeto de innumerables reparaciones y cambios. Tenía según lo que pude apreciar 4 o 5 pisos, daba la impresión de que cada uno había sido puesto a medida que crecía la familia, también daba la impresión de que en cualquier momento caería, pues estaba algo inclinada hacia delante. El auto se detuvo e imité la acción de Ron, me bajé del auto casi al mismo tiempo que lo hacía Lily, ambos mirábamos maravillados la construcción. Era sin duda un milagro la forma en que se mantenía en pie y ahora que la veía más de cerca, puedo dar fe de lo firme que era esta construcción, por lo que deseché cualquier idea sobre la casa cayendo por falta de equilibrio.

- Bienvenidos a "La Madriguera"- nos dijo Ron elevando las manos hacia la casa.

- Es impresionante- dijo Lily- ¡Me encanta!

Fijé mi vista en los alrededores, detrás de la casa se podía distinguir un granero y a un costado un cerco en el que se encontraban algunas ovejas. Deambulando a nuestro alrededor se encontraban algunas gallinas y pollos, también distinguí cerca de la casa un invernadero y más allá de este, una extensión lisa con algunas protuberancias a cierta distancia cada uno, supuse debía ser la cancha de fútbol y las protuberancias debían ser las piedras que simulaban los arcos. Sonreí.

- ¡Ron! Qué bueno que ya llegaron- una voz desconocida se escuchó desde la casa, vi que una mujer, también pelirroja, se acercaba hacia nosotros- ¡Me alegro que hayan llegado bien, ese auto un día de estos los dejará tirados quién sabe donde!

-Tranquila mamá, estamos bien, nada ocurrió durante el camino, el auto está perfecto, mejor que nunca- la calmó Ron- Mamá, te presento a Harry y a Lilian Potter, chicos, ella es mi mamá Molly Weasley.

- Un gusto muchachos- nos saludó Molly envolviéndonos a Lily y a mí en un apretado abrazo- pasen a la casa, estoy haciendo galletas- invitó una vez nos soltó y tanto Lily como yo tratábamos de recobrar la respiración.

Caminamos hasta la casa y entramos a la cocina, el olor de las galletas me llegó inmediatamente, se me hizo agua la boca. Ginny estaba en la cocina cuando entramos, llevaba puesto un delantal cocinero y algo de harina en el pelo y el rostro, se veía divertida, ni Lily, Ron ni yo, pudimos evitar las carcajadas, ella nos miró sin entender por algunos segundos, luego pareció comprender que nos reíamos de su atuendo. Se sacudió las manos en el delantal y luego se limpió la cara y el pelo, no fue un excelente trabajo pero ya no parecía una anciana.

Una vez menguó nuestra risa, Ginny se acercó a saludarnos y se llevó hacia las escaleras y subieron rápidamente, supuse que habrían ido a la habitación de Ginny, pues se escuchó una puerta cerrarse. Ron y yo también subimos, él me había dicho que podía dejar mis cosas en su dormitorio mientras jugábamos. Subimos hasta el quinto tramo de las escaleras e ingresamos a una pequeña habitación, la que daba la impresión de entrar a un horno ardiente por el color anaranjado de las paredes, el techo era algo bajo en algunas partes por lo que debía tener cuidado para no golpearme. Me senté en una de las dos camas que había en la habitación y contemplé más detenidamente la decoración, con esto pude comprobar que el color naranja de las paredes se debía a innumerables afiches del que supuse debía ser el equipo favorito de Ron, los Chudley Cannons, un equipo que estaba casi último en la clasificación y que tenía pocas posibilidades de remontar en la tabla, me gustó que Ron fuera fanático de este equipo, porque así me demostraba que él no iba a ganador siempre, que él sabía perder y ganar y que bien sabía luchar desde abajo.

- Algún día- me dijo Ron- jugaré en el equipo de los Cannons y saldremos campeones de la liga.

- Soñar es gratis- le respondía riendo, él me acompañó con las risas.

- Hablo en serio- me rebatió- sería el arco menos goleado en siglos, ya verás lobuelo que seré- me dijo orgulloso de sí mismo- ¿De qué equipo eres tu Harry?

-Del Villarreal- respondí casi sin pensar, no era que en realidad me gustase, pero no tenía ningún equipo favorito, pero siempre había tenido cierta tendencia a apoyar a este equipo.

Seguimos hablando de fútbol por algunos minutos, hasta que Ginny y Lily se asomaron por la puerta luego de dar un par de golpecitos, ellas nos avisaron que los chicos del equipo ya habían llegado y que nos esperaban en el patio para jugar.

Cuando llegamos al patio, pude reconocer a algunos de mis compañeros de casa, los mismos que me habían saludado por la mañana, recordaba a Neville, Dean, Seamus y a Colin, a los otros no los recordaba, pero eso no importó pues apenas llegamos Ron nos presentó, así conocí a Neville Longbottom, Dean Thomas, Seamus Finnigan, Colin y Denis Creevey, Corman McLaggen, Kenneth Towler, Jimmy Peakes y Oliver Wood, este último ya había salido del Colegio, al parecer era a él a quien buscaban reemplazar como delantero. Los demás chicos tenían edades entre los 14 y 17 años, Neville y Cormac compartían clases conmigo, aunque yo no recordaba haberlos visto en lenguaje, Colin y su hermano Denis eran los menores del equipo, jugaban en la defensa, Denis tiene 14 y su hermano 15, pero ninguno lo representa, se ven algo mayores; Dean, Seamus, Kenneth y Jimmy eran compañeros de Ron en el último año.

Luego de las presentaciones, hicimos los equipos, como éramos 11, nos dividimos en dos equipos de 5 jugadores, y Oliver dijo que se encargaría de arbitrar. En mi equipo estábamos Ron, Neville, Seamus, Dean y yo, en el equipo contrario estaban Denis, Kennet, Jimmy, Corman y Colin.

Jugamos por cerca de una hora, había sido un partido bastante reñido, pero finalmente logramos ganar, Ron era un excelente arquero y yo me había lucido haciendo 5 goles al equipo contrario, contra los dos que nos hicieron a nosotros. Apenas terminamos de jugar, las chicas se nos acercaron, cada una traía una bandeja en las manos, Ginny traía una botella con jugo y algunos vasos y mi hermana traía las galletas. Nos sentamos todos en el pasto a descansar y disfrutar, estábamos conversando tranquilamente hasta que Ginny se me quedó mirando fijo, no supe que miraba tanto y me sentí algo que incómodo, noté que Lily también se dio cuenta de ello y me hizo una seña para que me bajara la chasquilla, supuse que lo que Ginny estaba viendo era mi extraña cicatriz con forma de rayo, ya estaba acostumbrado a que la gente se me la quedara viendo, la tenía desde pequeño casi no recuerdo el cómo me la hice, pero según mamá fue cuando estaba en el jardín, dice que estaba jugando con los demás niños y que yo salí corriendo detrás de algunos compañeros, llegamos corriendo hasta el salón y me tropecé con una mesa, lo que me hizo caer y golpearme la frente con una silla, fue una gran herida, me gané algunos puntos y una semana entera de descanso en mi cama viendo películas animadas y comiendo helado, a mí me gustaba mi cicatriz, pues ya estaba acostumbrado a ella.

- Harry- me habló Ginny, ya sabía lo que preguntaría-¿Cómo te hiciste esa cicatriz?- ven, ya lo sabía.

- Me caí cuando tenía 3 años, me tropecé con una mesa y cuando caí, choqué contra una silla, el golpe que me di fue tan fuerte que me quedó una gran herida y tuvieron que ponerme puntos. Pero casi no recuerdo nada de eso, sólo la semana de descanso que tuve en mi casa- le conté con una sonrisa a lo que todos también me siguieron.

Continuamos hablando un rato más, pero el sonido del celular de Lily nos hizo detenernos, ella se levantó y fue a hablar un poco más alejada de nosotros, quienes continuamos hablando. Lily llegó a los cinco minutos después.

- Harry- me dijo- me ha llamado papá, dice que viene por nosotros, al parecer mamá ha invitado a su amiga y a la familia de esta a cenar hoy a la casa y quiere que estemos temprano para estar presentables- dijo casi riendo.

- Entonces tendremos que darnos prisa, tienes mucho trabajo que hacer- le dije para molestarla, todos reímos y ella también.- Adiós chicos, nos vemos mañana en el Colegio- me paré y me despedí, los chicos respondieron mi despedida.

- Harry- habló Ron, quien antes de continuar hablando miró a los demás chicos- Bienvenido al equipo- me dijo- con los chicos creemos que eres el jugador perfecto para tomar el lugar de Oliver, aunque tendrás que hacer las pruebas igual que el resto de los estudiantes, pero ya tienes el puesto asegurado, de eso no te preocupes.

- Gracias chicos- les dije feliz- nos veremos mañana, adiós- y salí corriendo detrás de Lily y Ginny que ya estaban cerca de la casa.

Subí por mis cosas y me cambié de ropa, al bajar me encontré a Lily, Ginny y a la Sra. Molly hablando animadamente, me pregunté si papá sabría cómo llegar hasta acá, pues yo mismo me había perdido algo durante el trayecto. Pero me sorprendió escuchar desde afuera la bocina del auto de mi padre, nos despedimos de Ginny y Molly dando las gracias por la comida y por la hospitalidad.

Cuando estuvimos ya en el auto, le pregunté a mi papá que cómo lo había hecho para llegar a la casa y me respondió que Lily le había indicado como llegar, al parecer mi hermanita tenía mejor sentido de la orientación que yo.

Llegamos a la casa y mamá nos mandó a bañar, nos dijo que su amiga estaría en la casa en más o menos una hora y que iría acompañada de su esposo y de su hija, quien curiosamente resultó ser mi tutora para las clases de ortografía, mamá nos pidió que nos diésemos prisa y que nos arregláramos lo suficiente.

Subí a mi habitación y en mi escritorio estaba el libro que se le había caído a Hermione durante la mañana, me resistí a hojearlo, lo haría más tarde, porque si no me bañaba y vestía para la cena mamá me regañaría, por lo que decidí dejar el libro ahí mismo y meterme a bañar, cuando salí, me encontré con que ya en mi cama se encontraba una camisa blanca y un pantalón de tela color beige, a mamá le encantaba cuando me vestía de "caballero", por lo que supuse que ella había dejado la ropa ahí para que me la pusiera, me vestí rápidamente y traté de acomodar mi cabello, tuve que desistir, no había caso de arreglarlo, me puse mis lentes y me dispuse a bajar, pero antes de abrir la puerta, tomé el libro y bajé con él. No sé qué me llevó a hacer aquello, fue más que nada un impulso, mientras bajaba las escalera, abrí el libro nuevamente en la página donde estaba escrito el nombre de Hermione, ya amaba su letra y sobre todo su nombre, me reí al comparar nuestros nombres, ambos empezaban con H y también nuestro segundo nombre coincidía, aún no sabía cual era el suyo, pero sabía que comenzaba con J, tal como el mío, James. Algún día entrelazaríamos nuestros nombres y serían siglas en común H.J.P, ya sea por Harry James Potter o por Hermione J Potter, sonreí tontamente al imaginarme ya casado con alguien a quien solo había visto una sola vez y que había visto tan sólo unos segundos, amor a primera vista fue mi explicación.

Cuando llegué al salón escuché que sonó el timbre, mamá desde la cocina me gritó que fuese a abrir. Caminé hasta la puerta, aún con el libro en las manos, y abrí, en la entrada se encontraba una mujer, más o menos de la edad de mi madre, de cabello castaño y corto, sus ojos de color negro y expresivos, tenía una sonrisa encantadora, la recordé de algunas fotografías, ella era Jane, la mejor amiga que mi mamá tuvo en el colegio, nos saludamos y la dejé pasar, tras ella venía su esposo, un hombre alto y de contextura media, su cabello rubio hacía contraste con sus ojos color chocolate, él también sonreía y entró siguiendo a su esposa. Cuando el esposo de Jane entró, miré hacia fuera esperando encontrarme con la fea niña que suponía debía ser mi tutora, sin embargo mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme con dos ojos color miel que me miraban fijo, nuevamente la sensación de estar pegado en el suelo me invadió, no era conciente de absolutamente nada más que no fuese el ángel frente a mí, su olor a frutilla invadió mis sentidos provocando en mí sensaciones que jamás llegué a imaginar, sentía que volaba y que ella me sostenía, sentía que estaba en el lugar correcto y que no debería salir de ahí nunca más.

- Hola- dijo con una dulce voz- soy Hermione.

Y en ese instante en que se presentó, supe que mi búsqueda del tesoro había concluido sin siquiera haberla comenzado, el destino había puesto a este ángel en mi camino y yo por ningún motivo dejaría que se desviase.


N/A: Hola a todos!! ¿Qué tal les ha parecido el capítulo? La verdad es que a mí no me convence mucho, pero es lo mejor que puedo ofrecerles en estos momentos. Espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado.

Agradezco enormemente sus reviews y alertas, de verdad que me hacen feliz, ya respondí algunos reviews, pero hay otros que no he podido responder porque no están registrados en la página y no recuerdo bien que era lo que preguntaban.

Creo que alguien consultó sobre las parejas de Ginny y Luna… aún no sé con quien quedarán, no creo que deje a Ginny con Draco, pues pretendo seguir las mismas personalidades de Rowling o al menos lo más cercano que pueda, y siguiendo esa línea, creo que Draco no dejará de ser el niño rico mimado de los libros, en cuánto a Luna y Ron, esa pareja me gusta bastante, pero si quieren verlos juntos habrá que esperar un tiempo.

También alguien me comentó… que por qué siempre tienden a encasillar a las inteligentes como feas, si lo hice en el capítulo anterior, no es porque lo piense, sino porque Harry de alguna forma deseaba que fuese una casualidad lo del libro que había recogido, en su interior la idea de tener a semejante "ángel" como tutora le parecía irreal, pero ya han visto en este capítulo lo que pretende hacer.

Ahora, en este capítulo han conocido La Madriguera, la descripción la he sacado de los recuerdos que tenía de los libros y del "diccionario" de Harry Latino, también he sacado de esta página los nombres de los miembros del equipo de futbol. También en este capítulo ha sucedido lo que tanto ansiaban, el encuentro entre Harry y Hermione, espero que no me odien por dejarlo hasta ahí, pero valdrá la pena.

Espero que no se mal acostumbren a que actualice tan rápido, ahora han tenido suerte de que la señora inspiración me visitara. En uno o dos capítulos más comenzaré con las "clases", así que estén atentos a tomar nota.

Por ahora es todo, debo ponerme a estudiar porque tengo miles de pruebas y mañana debo ir a examinar a un niño con fisura palatina y tengo que repasar algo de anatomía oral.

Un beso para cada uno y muchas gracias por leer. Dejen sus comentarios.

Bye

JaNnYtA