25 de diciembre: NAVIDAD
Al despertar instintivamente lo buscó junto a ella, comprobando que como todas las noches desde que su abultado vientre la obligaba a dormir de lado, ella había dormido echada sobre su costado y él, próximo a ella, abrazándola desde atrás, una mano sobre su vientre cubriéndola con gesto protector, el otro brazo doblado sirviéndole de almohada a ella.
Evitando hacer un movimiento brusco que pudiera despertarlo bruscamente posó la mirada en el reloj sobre la mesa de noche eran las 7:24 tenían suficiente tiempo hasta que comenzaran a llegar los invitados para el desayuno de Navidad. De pronto recordó sus promesas nocturnas, una sonrisa ilusionada se dibujó en sus labios y con un movimiento casi instintivo empezó a juguetear con el aro que desde hacía unas horas permanecía en su anular izquierdo…
Nunca pensó que conocería a un hombre capaz de hacerla sentir tanto amor… un hombre por el que estaría dispuesta a terminar con toda la seguridad que representaba una vida planeada minuciosamente para mantenerse apartada de afectos que pudieran convertirse en decepciones… por él había decidido correr el riesgo, y empezar a construir una vida basada en la confianza y los sentimientos, por él nuevamente creía en el destino y deseaba crear recuerdos maravillosos juntos, memorias que les permitieran sobreponerse a los momentos difíciles que en el futuro pudieran presentarse.
Entonces sintió que él había despertado y sin decir palabra, la mano fuerte y protectora que hasta hace un momento descansaba amorosa sobre su vientre, comenzó a acomodarle tiernamente detrás de la oreja un mechón de cabello que le cubría el rostro, para luego buscar sus manos que seguían jugueteando con el aro, y posarse sobre ellas.
"Buenos días Booth" susurró ella entrelazando sus dedos con los de él y apretando su espalda al pecho de él un poco más.
"Buenos días mi amor" respondió él, incorporándose sobre la cama sin romper el lazo que sus manos habían formado, mirándola fijamente a los ojos con agradecimiento por despertar una vez más junto a él… sin proponérselo la mirada de ambos descendió a los labios del otro y en silencio empezaron a besarse con ternura, sin apuro, sin lujuria, un beso que confirmaba su compromiso de estar siempre allí, el uno para el otro.
No era posible calcular cuánto tiempo permanecieron besándose, cuando lo hacían se sentían transportados a un lugar maravilloso en que solamente ellos importaban, él mordisqueaba juguetonamente el labio inferior de ella procurando prolongar el contacto, y solo cuando fue inevitable separarse para tomar algo de aire, ella preguntó con un tono de voz perezoso, "¿quién se baña primero?", y sin esperar una respuesta volvió a besarlo.
"Mmm… ¿te parece si lo hacemos juntos?" respondió él sin malicia, a la vez que se incorporaba tirando suavemente de ella, ayudándola a levantarse de la cama para luego caminar sujetos por la cintura, apoyados el uno en el otro, hasta el baño.
En silencio, giró la llave de la ducha dejando que el agua corriera, abundante, tibia, deliciosa, perfecta… ella permanecía de pie junto a él con los ojos cerrados y actitud remolona… sin decir palabra, él se desnudó rápidamente, para luego colocarse frente a ella y desnudarla sin premura, disfrutando de cada roce de sus dedos sobre su cálida piel… no pudo evitar desear hacerse uno con ella apenas vio sus senos suaves y turgentes, sus caderas redondeadas bellamente por su avanzada gravidez, su hermoso rostro transmitiendo serenidad y confianza.
Entonces la ayudó a meterse en la ducha con él, y estando bajo el agua empezó a besarla, pero esta vez con extrema pasión, deseando perderse en sus ojos, deseando ser devorado por su calidez. Lo que había empezado como un juego de seducción involuntario, terminó convirtiéndose en una desenfrenada demostración del deseo que sentían el uno por el otro, bajo la tibieza del agua se demostraron una vez más que estaban hechos el uno para el otro, que sus cuerpos se amoldaban a la perfección, que solo podían llegar al más intenso clímax estando juntos.
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Faltaban un par de minutos para las nueve y treinta de la mañana cuando, el hombre que alguna vez estuvo a punto de ser condenado a muerte, llamó a la puerta del departamento que su hija compartía con Booth, sonrió al recordar que él podría haber jurado que ese par eran más que compañeros desde la primera vez que los vio juntos.
La puerta se abrió totalmente y escuchó el alegre saludo de Booth, "Hola Max, ¡Feliz Navidad!", el agente completó al saludo dándole un rápido abrazo al abuelo de su futura hija.
"Feliz Navidad para ti también Booth" respondió el hombre mayor levantando las cejas con picardía mientras caminaba al interior del departamento, "Tempe, cielo… Feliz Navidad" exclamó acercándose a su hija que estaba terminando de poner la mesa para el desayuno que compartirían esa mañana, al llegar junto a ella la abrazó suavemente y le dio un beso en la mejilla.
La mujer respondió sonriente "Feliz Navidad para ti también papá… Angela y Jack deben estar por llegar", se sentía feliz por tener a su padre con ellos ese día… formando parte de la sorpresa que tenía preparada para el hombre que amaba.
Fue recién entonces que Max se percató del aro que adornaba la mano de su hija, sacudió la cabeza pensando que estaba sacando conclusiones equivocadas, probablemente no era nada… pero luego cuando Booth se acercó para ayudar a Temperance con los últimos preparativos para el desayuno pudo comprobar que él también lucía un aro similar… sonrió agradecido con la vida por permitirle ser testigo de cuanto había cambiado su hija gracias a la perseverancia y entrega del hombre con quien compartía su vida.
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Cuando volvieron a llamar a la puerta eran las nueve y cuarenta, y solo podía tratarse de los Hodgings… al escuchar el golpeteo, Max se ofreció a abrir la puerta, pero antes que pudiera hacerlo, la famosa antropóloga le dijo en un susurro "espera papá… que vaya Booth, es una sorpresa para el", y entonces agregó dirigiendo su voz hacía el dormitorio a dónde había ido el padre de su hija momentos antes para buscar la cámara de fotos, "Booth podrías abrir la puerta deben ser Angela y Jack".
El mejor agente del FBI salió presuroso de la habitación y camino de la puerta pasó junto a ella que se hallaba sentada en el sofá más cómodo de la sala, conversando con su padre, se detuvo un instante y le dio un beso fugaz en los labios dejando la cámara de fotos en su regazo.
"¿Quién es?" preguntó Booth en voz alta, bromeando con los que tocaban la puerta del otro lado.
"¡El espíritu de la Navidad presente!" se escuchó una respuesta a coro, de un lado la ronca voz de Jack contestando risueñamente, del otro la voz divertida de Angela. Ambos no podían evitar reír ante la expectativa de que el padre del niño que había permanecido oculto en su casa desde la mañana del día anterior les abriera la puerta.
Parker se encontraba escondido detrás de ellos, el niño estaba totalmente emocionado por la sorpresa que darían a su padre, la noche anterior soñó con ese momento muchas veces, y ese día se había levantado casi al alba de lo ansioso que se hallaba.
"¡Bienvenidos espíritus de la Navidad!" exclamó el ex francotirador abriendo la puerta y haciéndose a un lado para que la pareja formada por dos de sus más queridos amigos ingresará a su hogar.
"¡Hola compadre!" exclamó el entomólogo, seguido de un "¿Cómo estás Booth?" pronunciado con entusiasmo por Angela mientras agitaba una manita de Michael a manera de saludo.
Al agente le llamó ligeramente la atención que permanecieran en el marco de la puerta y no ingresaran al departamento, les dedicó una mirada interrogadora agregando con una sonrisa en los labios "pasen muchachos no se queden allí, hay suficiente espacio aquí dentro".
La artista le devolvió el gesto dedicándole su más amplia sonrisa, la que hacía que se dibujaran un par de precioso hoyuelos en sus mejillas, mientras decía fingiendo una ligera incomodidad "lo que ocurre Booth, es que hemos tenido que traer a nuestro sobrino, esperamos no sea molestia…", antes de que el anfitrión pudiera contestar Jack añadió "es un muchachito muy listo, te caerá bien".
Booth se sorprendió, le pareció extraño no haber escuchado nunca antes que ninguno de esos dos tuviera un sobrino, además no era propio de ellos aparecerse con un invitado adicional sin avisar antes, fue recién entonces que en su mente recordó que cuando ayudaba a Huesos con los preparativos para el desayuno le pareció que había un lugar de más en la mesa… había algo muy raro en toda esta situación, pero antes que pudiera deducir algo más, los Hodgings se hicieron a un lado permitiendo que viera al pequeño que permanecía detrás de ellos.
Parker dio un salto a los brazos de su padre gritando "¡Feliz Navidad papá!", ambos tenían los ojos humedecidos por la emoción. Sin decir una palabra, el hombre que creía en el destino, colocó a su pequeño sobre el piso besándolo en la frente mientras sujetaba su rostro entre sus ásperas manos. "Huesos me ayudó a darte esta sorpresa" exclamó el niño con voz agradecida buscando con la mirada a la madre de su futura hermanita en el interior del departamento.
Entonces el padre del muchachito se encontró con la mirada azul de la mujer de su vida, y caminó directo hacia ella sin romper el contacto visual ni por un momento, y no se detuvo hasta que la tuvo envuelta en sus brazos, apoyando su frente con ternura sobre la de ella, y entonces en un susurro que solo ellos podían escuchar le dijo "te amo Huesos… me haces el hombre más feliz del mundo".
