Disclaimer: Creo que realmente no es necesario hacer esto, pero de todas formas lo hago. Ustedes ya saben que los personajes no son de mi invención, si así fuera, no estaría acá escribiendo nuevas historias para dejar a mi pareja favorita unida.

Summary: "Harry es el chico nuevo en el Colegio Hogwarts, no es un alumno brillante, pero le gusta mantener un buen promedio. Pero, ¿qué ocurre si tiene un profesor que no perdona sus faltas ortográficas? Fácil, tu mamá te consigue un tutor, o en este caso, tutora. ¿Qué tan malo puede ser?"

Capítulo 13: ¡Feliz Cumpleaños!

Despertar con Hermione dormida a mi lado era sin duda algo a lo que ya me estaba acostumbrando. Ella y yo somos novios desde hace tres semanas y se ha hecho común que nuestras familias se reúnan los fines de semana por eso se ha hecho también casi inevitable que nos quedemos dormidos uno al lado del otro.

Recuerdo el primer día que dormí con ella; habíamos tenido una tarde para nosotros solos, habíamos ido al cine y luego a un picnic en la playa, cuando veníamos de regreso ella se quedó dormida. Al llegar a su casa, Jane, la madre de Hermione, me abrió la puerta y me autorizó para subirla hasta su cama. Una vez allí, no pude evitar tumbarme junto a ella y observarla dormir. No fui conciente del momento en que me quedé dormido, pero cuando desperté vi la hora en mi reloj y ya era cerca de la medianoche. Salí de la cama y del cuarto tratando de no hacer ruido y así no despertar a mi bello ángel. Cuando iba bajando las escaleras me encontré con Richard, mi suegro, en un principio creí que me regañaría por estar a estas horas en la habitación de su hija, fue por eso que me sorprendí cuando me dijo que habían llamado a mi casa avisando que dormiría en casa de mi novia, yo sorprendido como estaba no fui capaz de articular palabra y Richard me empujó amablemente de vuelta al dormitorio de Hermione. "Confió en ustedes Harry" fue todo lo que me dijo cuando cerró la puerta tras de mí.

Pese a estar aún algo asombrado, regresé a la cama y me recosté junto a Hermione. Me dormí inmediatamente y creo que nunca antes había tenido sueños tan maravillosos como los que tuve ese día.

Al día siguiente desperté con una melodiosa risita. Hermione me observaba dormir y al parecer algo en mi cara le resultaba gracioso. Le sonreí de vuelta, ¿cómo no hacerlo?, ella iluminaba mi día.

- ¿Qué es tan gracioso?- le pregunté.

- Nada- me respondió ella aún riendo.

- ¿Segura que nada?- insistí.

- Segura- insistió aún riendo.

Sin poder evitarlo, empecé a hacerle cosquillas e insistiéndole para que hablase. Estuvimos en una guerra de cosquillas por casi cinco minutos hasta que caímos de la cama, ambos rompimos en risas.

Antes de levantarme abracé a Hermione y la apreté en mi pecho, ella respondió el abrazó y se inclinó levemente para darme un suave beso y luego levantarse e irse al baño. Cuando estuvo ya dentro del baño, me llamó diciendo que había algo que quería mostrarme, me acerqué y ella puso frente a mí un espejo; al verme, entendí porqué reía Hermione, durante la noche una de las almohadas había quedado estampada en mi cara, dejando una marca que se veía muy graciosa haciendo curiosamente juego con mi cicatriz de la frente.

Desde aquel día, ella y yo hemos llevado una increíble relación, siento que cada día la quiero más, si es que aquello es posible.

Pero lamentablemente en el colegio es poco el tiempo que pasamos juntos, yo con los entrenamientos de fútbol, ella con sus entrenamientos de natación y sus actividades como prefecta, también hay que sumar que Hermione hace clases tutoriales a otros alumnos de Hogwarts, por lo que tenemos un reducido tiempo para nosotros.

A veces nos arrancamos para almorzar juntos en el patio, pero debido a lo cambiante del clima no siempre podemos hacerlo. El tiempo del que disponemos entre clase y clase apenas nos alcanza para desearnos suerte.

El colegio se pone cada vez más exigente, sobre todo para ella que está en su último año y se está preparando para entrar a la Universidad.

En la última semana ni siquiera hemos ido juntos al Colegio, cada uno ha debido viajar en su propio auto porque no tenemos horarios compatibles como para ir y volver juntos, es esa otra de las razones del por qué estoy durmiendo en casa de mi novia.

Necesitábamos pasar tiempo juntos y muy amablemente mis queridos suegros me invitaron a cenar y permitieron que me quedase a dormir.

Son alrededor de las siete de la mañana de un soleado día sábado, hoy es el cumpleaños de Hermione, y junto a mis padres, mis suegros, Ron y otros amigos, estamos organizando una fiesta sorpresa.

La fiesta será en casa de Hermione, sus padres han ofrecido la casa y me han encargado distraer a Hermione mientras arreglan todo. Aún no tengo definido lo que haremos durante la tarde, tenía planeada una cita especial para ella pero aún no recibo confirmación para saber si será posible o no.

Hermione continúa dormida a unos centímetros de mí, su brazo derecho descansa ligeramente alrededor de mi cintura. Su rostro está levemente girado hacia mí, sus labios entreabiertos son una tentación constante, pero contengo las ganas de besarla porque sé que la despertaría y hoy se merece dormir un poco más. Tengo ganas de levantarme e ir a la cocina y prepararle el desayuno, pero ayer quedamos en desayunar con sus padres en el restaurante favorito de Hermione, luego iremos a mi casa a almorzar y luego tengo toda la tarde para distraer a Hermione mientras los demás preparan la casa para la fiesta.

En la mesita de noche, siento algo vibrar, muevo mi mano para tomar el celular de Hermione antes de que comience a sonar y la despierte, sea quien sea quien llama tendrá que llamar después. Cuando veo la pantalla del teléfono no puedo evitar que mi cuerpo se tense, el sólo recordar a John hace que me encolerice, ¿Cómo no hacerlo después de lo que hizo? Después de haberlo encontrado en el parque creí que no me lo volvería a encontrar, pero no tuve tanta suerte, aquel mismo día que dormí por primera vez con Hermione, justo a la hora del almuerzo sonó el timbre. Hermione se levantó a abrir y cuando regresó se le veía bastante confundida y enojada, iba a preguntar qué ocurría, pero la respuesta venía sólo un par de pasos detrás de mi novia. Él al verme se acercó más a Hermione y la tomó por la cintura y la atrajo hacia sí. Hermione se separó de él inmediatamente mientra que mis suegros saludaban a John. Pude notar para alegría mía, que a Richard no le gustaba John, porque lo saludó de mala gana y si aún no me quedaba completamente claro que John no era del favor de mi suegro, me quedó completamente claro cuando le dijo de forma para nada amigable que era descortés llegar a una casa a la hora de almuerzo sin avisar antes, por lo que no podía invitarlo a comer con nosotros. John estaba sorprendido al igual que los demás, pero no pude evitar sonreír ante el hecho de que mi suegro me quiere más que a John y eso que me conoce desde hace muy poco. John dijo que sólo había pasado a despedirse puesto que había adelantado su regreso, por lo que tampoco iba con intenciones de quedarse a comer, se marchó sin despedirse de nadie en particular, sólo un "chao" general.

Estuve tentado a borrar la llamada, pero preferí no hacerlo de todas formas él iba a llamar después, me sonreí pensando que sería buena idea que yo contestase así quizás ya no vuelve a llamar, pero el teléfono no volvió a sonar.

Miré nuevamente la hora, pronto serían las ocho de la mañana, lo mejor será despertar a este ángel antes de que se haga demasiado tarde para el desayuno.

Capturé delicadamente sus labios con los míos, me moví lentamente en su boca y poco a poco la sentí responder al beso. Fue un beso cálido y tierno, pero pronto se volvió fogoso y desesperado, mi respiración poco a poco se fue haciendo más difícil y la de Hermione eran casi sólo jadeos.

Moví mi cuerpo hasta quedar encima de ella, sus ojos abiertos me miraban desde abajo, su sonrisa me indicaba que ella era tan feliz como yo.

- ¡Feliz Cumpleaños amor!- le dije antes de capturar nuevamente sus labios.

- Gracias Harry, esta ha sido la mejor forma en que me han despertado en mis 17 años y me encantaría despertar así más seguido- la confesión de Hermione me hizo desear lo mismo, despertar día a día con ella a mi lado.

-Yo también quisiera despertar así cariño, haces de mis horas de sueño un paraíso y de mi despertar el cielo.

- ¡Oh Harry, que dulce!- no sé de dónde salió eso, pero fui sincero y a Hermione le gustó, porque me atrajo hacia ella en un muy apasionado beso.

Cuando nos besábamos así, era difícil poder contener mi deseo de llegar más allá, apenas estábamos comenzando una relación, nos amamos, pero en mutuo acuerdo acordamos que esperaríamos hasta estar 100% seguros, para ambos era un gran paso, ambos vírgenes, sin ninguna experiencia de tipo sexual más allá de una que otra caricia pero siempre con la ropa puesta.

Ambos queremos, que el día en que hagamos el amor, sea memorable, perfecto, no queremos que sea sólo algo pasional sino que queremos entregarnos en amor.

Aunque suene increíble por el poco tiempo que nos conocemos y que llevamos juntos, ambos nos sentimos cómodos con el otro, los temas de conversación fluyen sin pudor alguno, es por eso que hemos hablado tan abiertamente de nuestra sexualidad.

Incluso un día, mi madre entró a mi habitación e intentó aconsejarme sobre sexualidad, entendiendo que Hermione y yo somos jóvenes, nos amamos y que pasamos tiempo a solas en una habitación. Me dio la charla de los anticonceptivos, los preservativos, del ciclo menstrual, de cómo debía tratar a una mujer en aquél momento, de los cuidados que debía tener, etc.

En un principio me dio vergüenza tener a mi madre hablándome de estos temas, incluso le pedí que no me dijese nada, que ya sabía eso por lo que nos enseñan en el Colegio además de las historias que he escuchado de algunos compañeros o de películas o libros, información sobre sexualidad hay en todas partes, pero cuando mi madre comenzó a aconsejarme sobre cómo debía comportarme en mi primera vez con una mujer que también tendría su primera vez, se lo agradecí; al menos de esta forma ya sé a que atenerme.

Luego de esa charla, me reuní con Hermione, quien estaba visiblemente avergonzada, cuando le pregunté que ocurría desvió su mirada y sin mirarme me contó que su madre le había dado una charla de sexualidad, la misma que me habían dado a mí.

Así fue como nos enteramos que ambas se habían puesto de acuerdo para hablar con nosotros, pero que para no avergonzarnos más, decidieron hablar con nosotros por separado.

- ¿En qué piensas?- la voz de Hermione me sacó de mis recuerdos.

- En la "charla"- le dije con especial énfasis en "charla".

- Mmm...- dijo solamente ella para luego largarse a reír y yo la acompañé.

Nos quedamos unos minutos más recostados, abrazados el uno al otro, hasta que la alarma de mi celular anunció formalmente que ya eran las ocho de la mañana. A regañadientes me separé de Hermione y salí de la habitación para ir al baño de invitados, mientras dejaba a Hermione sola en su habitación para que se preparara.

Cerca de veinte minutos después salí del baño y me reuní con mis suegros en la cocina. Ellos estaban tomando café y mientras esperábamos a Hermione yo aproveché de tomar un té. Cuando estaba por comenzar mi segunda taza, apareció Hermione con una enorme sonrisa y en nanosegundos ya estaba en los brazos de sus padres quienes la estaban felicitando.

Luego le entregamos nuestros regalos, una visita a un spa por parte de Jane, un fin de semana para ella y un acompañante en París (la ciudad favorita de Hermione) de parte de Richard y la colección completa de las obras de W. Shakespeare de mi parte, pues hace un par de días habíamos pasado por una librería y ella se detuvo exclusivamente a mirar la colección y sabiendo cómo disfruta de los libros, sobre todo los clásicos.

Cuando Hermione terminó de agradecer cada uno de sus regalos, nos dispusimos a salir al restaurante, fuimos en el auto del papá de Hermione, el trayecto al restaurante fue entre bromas y recuerdos de los anteriores cumpleaños de mi novia, quien se reía avergonzada por los recuerdos.

Llegamos al restaurante, un local de tipo rústico en el que se podía notar el toque hogareño, "Las tres escobas" recitaba en la entrada del local, me pareció un nombre cómico y original.

Apenas llegamos fuimos recibidos por Rosmerta, una robusta mujer de alrededor de 50 años, dueña del local, ella se vio muy feliz de recibir a los Granger. Según lo que Hermione me había dicho, ella y sus padres iban constantemente a este restaurante desde hace ya varios años, por eso es que los reconocían.

Nos dieron una mesa para cuatro y pronto estuvimos rodeados de cuatro músicos que guitarra y flauta en mano entonaron el Cumpleaños Feliz para una emocionada Hermione. Rosmerta a los segundos estaba junto a nosotros con un pastel de cumpleaños.

- Cortesía de la casa Hermione, ¡Feliz cumpleaños!

- ¡Gracias Rosmerta! No tenías que molestarte- le dijo Hermione mientras la abrazaba y yo silenciosamente tomaba fotografías.

- No es molestia alguna, no te preocupes. ¿Quién es este jovencito?- preguntó mirando hacia mí.

- Harry Potter- me presenté tomando su mano- el novio de Hermione.

- No sabía que tenías novio- le dijo a Hermione mientras arqueaba una ceja.

- Estamos saliendo desde hace tres semanas- respondió mi novia sonrojada.

- Vengan cuando quieran, son bienvenidos- luego me miró solamente a mí- ¿Dijiste Potter? ¿Eres hijo de James?

- Sí- le respondí sorprendido ¿De dónde conocerá a mi padre?- soy hijo de James Potter.

- Eres igual a él- exclamó sonriendo- pero tienes los ojos de…

- De mi madre- terminé por ella, siempre me decían lo mismo. Ella sonrió.

- Dale mis saludos a Lily y a James, también a los ingratos de Sirius y Remus, comprendo que tus padres hayan dejado de venir, tienen una familia de que preocuparse, pero de seguro ese otro par aún hace de las suyas y no ha sentado cabeza ¿Me equivoco?- preguntó mientras reía alegremente.

- Casi te equivocas, Remus está casado y pronto nacerá su primer hijo, con Sirius has acertado, él es un caso perdido­- respondió Jane causando la risa de todos.

- Cuánto me alegro por Remus, de todas formas háganles saber que son bienvenidos cuando gusten.

- Claro- le respondí a lo que ella asintió y se marchó con una sonrisa.

Entre los cuatro devoramos el delicioso desayuno, el pastel estaba realmente exquisito y lo disfrutamos con enormes tazas de chocolate caliente. Rosmerta luego de un rato volvió y se sentó a hablar con nosotros y me enteré de otras tantas bromas de Los Merodeadores, al parecer ellos solían frecuentar "Las Tres Escobas" en sus tiempos en Hogwarts, porque el colegio queda poco menos de 15 minutos caminando.

Era cerca del mediodía cuando salimos de "Las Tres Escobas", yo llevaba mis manos cargadas con regalos de Rosmerta para mis padres, Sirius y Remus, para cada uno un trozo de su pastel favorito y una botella de cerveza de mantequilla: la especialidad de la casa. Según Rosmerta, el probar un trocito de pasado haría que ellos volviesen a frecuentar su restaurante. De algo estaba seguro al salir, si mis padres no volvían, yo sí lo haría, Rosmerta era una persona realmente alegre y simpática.

Cuando llegamos a mi casa, ya estaban Sirius, Remus y Tonks, o sea Ninphadora, pero odia que le digan así, por lo que prefiere Tonks, su apellido de soltera.

Todos estaban en el salón esperando por nosotros, cada uno conservaba un regalo en sus manos para Hermione, ella recibió las felicitaciones y sus regalos dando consecutivamente las gracias. Se veía muy emocionada, casi al borde de las lágrimas, lo que me preocupó un poco, me acerqué a ella para reconfortarla.

- ¿Qué tienes Hermione?- le pregunté mientras la abrazaba.

- Estoy tan feliz Harry- sollozó- es el mejor cumpleaños que he tenido, antes mis cumpleaños eran siempre con mis padres, sólo nosotros tres y luego una pequeña fiesta con familiares y amigos cercanos, pero ahora estás tú y está tu familia y ellos me hacen sentir parte de ellos, siempre quise una familia numerosa y ahora gracias a ti la tengo.

Sus palabras me emocionaron, el que ella considere a mi familia como propia hace que la quiera aún más, Cho jamás hizo el intento de acercarse a ellos, es por esto que Hermione es tan especial para mí, porque se complementa conmigo, ambos amamos casi las mismas cosas y respetamos los gustos del otro, no podría querer a nadie más en mi familia que a ella, me encantaría tener mi propia familia con ella.

- Te quiero Hermione. Gracias por formar parte de mi familia, gracias por abrirme tu corazón te quiero, te quiero mucho- estuve tentado a decirle que quisiese formar una familia con ella, pero preferí callar, ya habría ocasión para ello.

- También te quiero Harry. Gracias por entrar a mi vida- me regaló un apasionado beso que fue interrumpido por los carraspeos de Remus y las risas de los demás.

- Ya basta tórtolos- dijo Sirius- la comida está lista.

- Antes que me olvide- dije recordando los regalos de Rosmerta- les han enviado esto. Este de fresas es para mamá, el de papaya es de Remus, la de Selva Negra es para papá y el Pie de limón es para Sirius- le entregué a cada uno su trozo. Los cuatro se miraron entre ellos con melancolía y culpa.

- Rosmerta- murmuraron los cuatro a coro.

- ¿Dónde la has conocido?- preguntó mamá.

- Fuimos a "Las Tres Escobas", a Hermione le gusta desayunar ahí para su cumpleaños- contestó Jane por mí.

- Rosmerta les envía saludos, también envía esta botella de cerveza de Mantequilla y dice que vallan a visitarla, sobre todo tu Remus, para que presentes a tu esposa y también Sirius, para ver si logra convencerlo de una vez por todas de que se busque una esposa- todos rieron de mis palabras, pero ese era el mensaje de Rosmerta, yo sólo cumplí con darlo.

Nos sentamos a la mesa y disfrutamos de la comida, nadie hizo comentario alguno sobre la fiesta de la noche, pese a que todos esperaban ansiosos a que yo me fuese a hacer cualquier cosa por ahí con Hermione para distraerla, el problema era que aún no me confirmaban si podía llevar a cabo mi sorpresa o no y si no recibía la llamada dentro de la próxima media hora, me vería obligado a improvisar, por ahora la única idea extra era ir a ver una película, pero ¿qué hacia después? Sólo me quedaba cruzar los dedos y esperar.

El sonido de mi celular me sacó de mis cavilaciones, me disculpé para salir a contestar, vi en la pantalla el nombre de quien llamaba, justo la persona que esperaba.

- ¿Alo?- contesté.

- ¿Harry?

La voz del otro lado de la línea se escuchaba lejana y algo triste, sólo esperaba que no fuese una mala noticia, en esta llamada residía toda mi esperanza para distraer a Hermione y darle la mejor de las sorpresas y así hacer aún más especial este cumpleaños.

Pero debía esperar, sea lo que sea que se me informe debo encontrar algo más para hacer con Hermione.

- Sí Hagrid, soy yo.

N/A: ¡Hola! ¿Me tardé? Espero que no sea así. Bueno, acá les dejo otro cap en el que no están las "clases", pero no encontré donde meterlas, además el capítulo pasado debió ser "romántico" y no fue más que un asco, pero espero entiendan que mi inspiración estaba perdida, creo que poco a poco está de vuelta y mi vena romántica está despertando parece.

Como se habrán dado cuenta ya han pasado algunas semanas desde que todo comenzó, quise saltarme un espacio de tiempo porque el fic iba muy lento, y bueno, ya llegamos al cumpleaños de Hermione, 19 de septiembre si no me equivoco.

En el próximo cap tampoco habrá "clase", pero sí tendremos la fiesta sorpresa para Hermione y sobre todo, la sorpresa de Harry, ¿Qué será lo que habrá planeado? ¿Para qué necesitaría la ayuda de Hagrid?

Dejen review's con sus teorías sobre la sorpresa, aunque creo que ninguno acertará, mínimo espero estén cerca.

Y por favor, dejen sus comentarios, en el cap pasado apenas recibí 2, sé que el capítulo fue malo, pero bueno… mínimo me hubiesen dicho eso.

Cariños a todos los lectores, espero verlos en los review.

Trataré de actualizar pronto mis otras historias.

Besos

JaNnYtA