Capítulo 16: Recuerdos.
Lo recuerdo como si hubiese sido ayer; pero desde aquel día ya han pasado varios meses. Fue en febrero, unos días después de San Valentín y un par de días antes de que Hermione y yo nos fuésemos a Francia.
Recuerdo haber llegado con Hermione al salón, para dar la noticia a mis padres sobre el viaje que pensábamos hacer Hermione y yo durante la semana de descanso que teníamos en el Colegio, ellos, mis padres, estaban en compañía de Remus, Tonks y el pequeño Teddy. Cuando abrí la boca para contar sobre el viaje, mamá dijo que ya lo sabía y que no había problema, papá opinó lo mismo; pero cuando ya habíamos pensado que el tema estaba concluido y que no harían más referencias a la responsabilidad y a la confianza que nos daban para dejarnos viajar solos, cuando ya estábamos Hermione y yo listos y dispuestos para hacer las maletas y las respectivas reservaciones, Remus habló, y lo hizo con un tono tan serio que me alarmé. Pude sentir a Hermione tensarse a mi lado y apretar más duramente mi mano. El tono en la voz de Remus era algo que muy pocas veces había oído y aquellas ocasiones prefería olvidarlas porque cuando era pequeño, siempre me asustaba.
- Chicos ¿podemos hablar con ustedes?- fue lo que nos dijo Remus y que ocasionó que los vellos de mis brazos se erizaran, así como también los de mi nuca.
- Claro, dígannos- habló Hermione visiblemente nerviosa pero manteniendo la compostura.
- Será mejor que se sienten y se relajen un poco, no hay nada por lo que ponerse tenso- nos calmó mi papá, aun así, fue difícil calmarse, pero nos sentamos dispuestos a escuchar lo que tenían para decir.
- Harry, Hermione- comenzó Remus- sabemos que ustedes son jóvenes, que tienen sus propias preocupaciones, que tienen muchas cosas que aprender aún y que el sentido de la responsabilidad es algo que han estado aprendiendo con el tiempo.-pausó, luego nos miró- Al ver el tipo de relación que ustedes tienen y el cómo la han estado llevando, nos han hecho pensar en que sería bueno ayudarlos en todo este proceso y cooperar enseñándoles algo más sobre ser responsables- para ese momento, yo ya estaba completamente pálido. Las palabras de Remus podrían significar cualquier cosa, pero lo único que yo pensaba era que ahora ellos nos darían la charla de sexualidad, la misma que nos habían estado repitiendo casi desde el comienzo de mi relación con Hermione, preferí dejarlo hablar y no interrumpir- Con Tonks, ponemos toda nuestra confianza en ustedes, los conocemos y sabemos que harán un buen trabajo, lo hemos hablado con Lily y James, también con tus padres Hermione y ellos también están de acuerdo con esto, ahora sólo falta que ustedes acepten, pero antes deben saber de qué estoy hablando. Hablo de Teddy, un hijo siempre es una bendición, es una de las alegrías más grandes que puede llegar a tener un ser humano y en estos momentos, Teddy es lo más importante que hay tanto en mi vida, como en la de mi esposa- aún no estaba seguro de a qué quería llegar Remus, pero aún no podía relajarme totalmente, mientras él hablaba Hermione apretaba mi mano nerviosa, mis padres se habían levantado hace algún rato dejándonos solos con los Lupin, Tonks sostenía la mano de su esposo y asentía en dirección a nosotros de vez en cuando.
- Lo que Remus quiere decir- habló ahora Tonks- es que queremos compartir con ustedes la responsabilidad de cuidar y velar por Teddy. Queremos que ustedes, sean sus padrinos de bautizo.
Mi cuerpo se relajó así como también el de Hermione, quien ahora tenía una mueca de sorpresa y era incapaz de decir tan sólo una palabra, sólo se dedicó a mirar alternadamente entre Remus, Tonks, Teddy y luego a mí.
Cuando traté de abrir mi boca para decir algo, me di cuenta que estaba tan sorprendido como mi novia, tenía la garganta seca y no era capaz de encontrar palabras para responder a esta oferta. Era algo que me llenaba de orgullo, pero tal y como había dicho Remus en su gran discurso, es una gran responsabilidad y Hermione y yo somos jóvenes aún, pero ellos han pensado en nosotros, han puesto su entera confianza en dos jóvenes para que queden a cargo de su retoño en caso de que algo les ocurriese a ellos o simplemente para ser otra constante en la vida de Ted.
- ¿Aceptan?- preguntó Remus mirando de Hermione a mí- Bueno, no tienen que respondernos ahora, piénsenlo. Tómense su tiempo para decidirlo y luego nos dan la respuesta.
- Lo pensaremos- dijo Hermione usando una voz bastante aguda producto del nerviosismo aún presente en ella- y muchas gracias por confiar en nosotros para esto, es una responsabilidad enorme, pero que estoy dispuesta a cargar conmigo.
- No esperaríamos otra cosa de ustedes, es por eso que cuando decidimos buscar padrinos para Ted, ustedes fueron los primeros en la lista y por ahora son los únicos, tienen tiempo para pensarlo chicos, queremos hacer el bautizo durante el verano, así que pueden pensarlo y tendremos tiempo de sobra para todo. Ahora vayan a ordenar sus cosas para el viaje.
Asentimos, nos despedimos y nos fuimos corriendo a casa de Hermione. Cuando digo que corriendo, lo digo literalmente. Llegamos exhaustos, la casa de Hermione queda relativamente cerca de mi casa, pero aún así, el trecho se nos hizo larguísimo. Cuando ya estuvimos descansados, con Hermione tomamos la decisión de pensar bien lo de apadrinar a Ted, ambos nos habíamos encariñado con el niño y la idea de ser sus padrinos nos agradaba a ambos, pero decidimos dejar la decisión final para vuelta del viaje, por lo que nos pusimos a confirmar las reservas en cuanto estuvimos preparados.
Hermione llamó al hotel en el que mi suegro había hecho ya la previa reserva, sólo faltaba confirmar la fecha y el número de personas que irían. Cuando Hermione dijo que sólo eran dos, le pidieron nuestros datos y ahí apareció el pero y el problema: ambos éramos menores de edad y no podíamos hacer las reservas solos ni tampoco permanecer en el hotel sin la supervisión de un adulto. Nuestros ánimos decayeron, tratamos por todos los medios de convencer a la recepcionista de que hiciese una excepción, pero ella se negó en todas las oportunidades. Hermione colgó el teléfono y se sentó a mi lado triste, mientras pensábamos qué hacer con relación al viaje, mi celular sonó, era Sirius que llamaba para preguntar cuándo iríamos a Francia, porque él también iría por algunos asuntos de negocios. La ampolleta se encendió inmediatamente, le conté a Sirius el problema que teníamos y él se ofreció a ser el adulto "responsable" que estaría supervisándonos, los tres sabíamos que no sería así, pero en el hotel no tenían por que saberlo.
Hermione volvió a llamar e hizo las reservas para tres personas, nos dieron un departamento con tres habitaciones y dos baños, aceptamos y luego hicimos la reserva de los boletos de avión. Estaríamos sólo tres días en París, pero Hermione ya tenía planeado todos los lugares que quería enseñarme, sus lugares favoritos.
Saldríamos al día siguiente, durante la noche, la intención era llegar al hotel, pasar la noche y comenzar el tour por la mañana. Hermione quería aprovechar el tiempo al máximo. Sirius por su parte, decía que tenía algo de tiempo antes de sus reuniones, por lo que él también recorrería algo con nosotros, pues él bien dijo, hace muchos años que no se tomaba un tiempo para recorrer París y ya se le estaba "olvidando".
Acompañé a Hermione mientras ella preparaba su maleta y luego regresamos a mi casa para hacer la mía, una vez estuvo todo listo, nos aseguramos de dejar nuestros documentos ordenados y a la vista para que nada saliera mal, todo fue previsión de Hermione, de mi madre y de mi hermana.
Hermione estaba por volver a su casa cuando me llamó Ron, para invitarnos a Hermione, Lily y a mí a una comida en su casa al día siguiente, lo que según calculamos nos daría el tiempo suficiente para ir y volver con tiempo para tomar el avión a nuestras vacaciones.
Consulté con mis papás si había algún problema frente a ello, no había ninguno y los papás de Hermione tampoco pusieron ninguno, por lo que Hermione se quedó en mi casa y así salir temprano al otro día y disfrutar el día con nuestros amigos.
A la mañana siguiente, fuimos a La Madriguera en mi auto. No estaba muy seguro de recordar el camino, pero finalmente con un poco de ayuda de Hermione pudimos llegar sin problemas y a la hora.
El motivo de la comida era por la visita de Bill, uno de los hermanos mayores de Ron, quien estaba acompañado de Fleur, su futura esposa, una hermosa francesa que trabajaba con él en el banco, fue así como se conocieron e iniciaron la relación.
Los Weasley nos invitaron a que volviésemos al día siguiente y nos quedáramos con ellos durante la semana, así podríamos hacer algo divertido y compartir más, pero tuvimos que rechazar la invitación, obviamente porque durante la noche Hermione y yo partíamos a Francia y porque Lily se iba con los Lupin a la playa durante la semana y así ayudarlos un poco con Ted.
Cuando les dijimos a los Weasley que íbamos a Francia por unos días, sólo Hermione y yo, no creí necesario comentarles que Sirius iría con nosotros, por lo que todos nos miraron bastante raro. La señora Weasley inmediatamente le echó una mirada a Hermione en la que se leía claramente que le estaba diciendo cualquier cosa menos "señorita". Eso me molestó bastante y la gota que rebalsó el vaso, fue el comentario de Ron diciendo que él quería ser el padrino del hijo que procreáramos allá.
Me paré colérico y la mano de Hermione fue la que me detuvo de quebrarle la nariz a Ron y armar una buena pelea frente a toda la familia pelirroja. Estaba yo tan furioso que no alcancé a escuchar el comentario que hizo Lily, pero en un momento estaban todos riendo. Miré a Hermione esperando a que ella me explicase lo que sucedía.
- Lily ha dicho que es imposible que volvamos con un hijo, porque nos han dado la charla de la responsabilidad tantas veces que ya tenemos miedo y que además, ya tenemos un niño del que preocuparnos en Francia, Sirius.- me contestó Hermione, luego ya entendí de qué se reían y me uní a las risas, pero aún así no pude evitar sentirme mal por la mirada que le dio la señora Weasley y en cómo miraba alternadamente de Ginny a mí y luego a Hermione. Ginny a veces le devolvía la mirada y asentía, pero nada más.
La velada continuó entre broma y broma, y claro, también continuaron las miradas de la Sra. Weasley que ya me tenían ligeramente incómodo y por lo que noté, a Hermione también.
- Hermione- susurré en su oído- ven conmigo afuera, quiero hablarte de algo.
- Está bien- me sonrió y tomó mi mano, ambos nos pusimos de pie y caminamos a la salida- Lily, iremos al auto a buscar mi chaqueta, ya volvemos.
Cuando Hermione se justificó con Lily antes de salir, me pareció algo extraño porque mi hermana apenas si había notado que íbamos saliendo, pero quien sí se había percatado de nuestra salida había sido la Sra. Weasley quien con su mirada siguió nuestros pasos hasta que cerramos la puerta tras nosotros y nos adentramos en el patio en dirección a mi auto.
- ¿También lo has notado?- me preguntó Hermione.
- Si te refieres a las miradas de la mamá de Ron, sí, lo noté. Por eso es que quería salir, pensé que quizás estabas incómoda.
- Lo estaba, pero prefiero no darle importancia.
- ¿Siempre es así contigo o crees que tiene algún motivo en especial?
- Tiene un motivo. Está algo celosa. Ayer hablé con Ginny, me dijo que su mamá no está contenta con su noviazgo con Neville, que debería estar con alguien como tú y que Ron debiese estar conmigo. Que tú y yo no tenemos casi nada en común y que nuestra relación no tiene ningún futuro una vez que yo deje el colegio para ir a la Universidad, que por eso Ginny debiese pasar más tiempo contigo y así quizás se hacen novios el año próximo y con Ron algo parecido, espera que estemos en la misma Universidad.
Me tensé al escuchar aquello, ese era uno de mis temores, "nuestro futuro juntos". Si bien yo la veía como mi esposa y madre de mis hijos, sabía que la separación era inaplazable, pero mantenía la esperanza de que siguiéramos juntos frente a todo. Pero corría el riesgo de que Hermione conociese a alguien más en la Universidad y optase por terminar conmigo.
- Harry, relájate, pase lo que pase con nosotros esperemos que sea por nuestras decisiones y no por las opiniones de alguien más. Te amo y no estoy dispuesta a terminar contigo sólo porque ya no estaremos en la misma institución. Tengo ofertas de muchas Universidades, pero me quedaré en Londres, acá está la mejor Universidad de leyes y eso es lo que quiero, seguiré viviendo con mis padres y podremos vernos siempre que queramos y podamos. Harry, la única razón por la que podría dejarte es que me digas que ya no me quieres y que no quieres seguir conmigo.
- Nunca digas algo como eso, ¿cómo podría querer algún día no estar contigo? Te amo Hermione y espero que siempre recuerdes eso y que nunca lo pongas en duda. Tienes razón en que todo depende de nosotros, pero no puedo evitar sentir temor ante todo esto,
- Confío en ti y sé que tu también en mí. Podremos con esto. Ahora dediquémonos al presente, además, ya se nos hace tarde y hay un avión que nos espera.
Como si esas fuesen unas palabras mágicas, mi celular vibró dentro de mi bolsillo, la musiquilla comenzó a sonar segundos después y reconocí inmediatamente la melodía, era Sirius.
- Padrino- saludé con el teléfono ya en mi oreja- ¿cómo estás?
- Muy bien Harry, ¿cómo están ustedes? ¿Ya tienen todo listo? En unos minutos llego a tu casa, James se ha ofrecido a llevarnos al Aeropuerto, aunque supongo que todos irán a despedirnos.
- También lo creo Sirius- respondí riendo frente a esa suposición, ya que era lo más seguro- Ahora estamos en casa de Ron, pero regresamos en unos minutos, sólo nos despedimos y estaremos de regreso en casa a tiempo.
- Bien, nos vemos.
- Sirius va de camino a la casa- le comenté a Hermione mientras tomaba su mano y comenzábamos a caminar hacia la casa- es hora de despedirse y regresar.
Entramos a la casa bajo la atenta mirada de todos, la Señora Weasley no estaba pero me alegré en parte de ello, no me apetecía verla luego de saber lo que ella opinaba de mi relación con Hermione. Sin embargo, al despedirnos, ella se asomó bajando desde las escaleras y apresuró el paso para despedirse de nosotros.
- Harry, cariño. Deberías venir más seguido, quizás tú y Ginny puedan estudiar juntos cuando regresen de sus vacaciones. Hermione y Ron solían hacer lo mismo antes, ellos también deberían retomar sus reuniones de estudio.
- Quizás sea una buena idea señora Weasley- respondí- deberíamos reunirnos todos y estudiar juntos, Neville también debería unirse, él sería un gran apoyo para Ginny.
Luego de aquello me separé y nos subimos al auto con rumbo a mi casa. Durante el camino, Lily comentó sobre las raras miradas de la mamá de Ron y el cómo desapareció de la mesa una vez Hermione y yo salimos a buscar la chaqueta. Bastó sólo una mirada a mi novia para saber que pensaba como yo, había salido a espiarnos.
Llegamos a casa en casi una hora, al llegar, toda la familia nos esperaba para compartir una última comida, y cuando digo toda la familia, me refiero a mis padres, los de Hermione, los Lupin y por supuesto, Sirius.
Nuestra cena estuvo sin contratiempos, lo único fueron las constantes bromas siempre de boca de papá o de Sirius.
La hora de partir llegó, una vez en el aeropuerto, mi madre se lanzó a abrazarme haciendo que me sintiese algo avergonzado al ver que todos nos miraban risueños.
- Cuídate cariño, llama en cuánto lleguen, no importa la hora. Está todo lo necesario en tu maleta, me tomé la molestia de revisar que nada faltara; habías olvidado un par de cosas, pero ya están ahí.
- No olvidé nada mamá- le dije haciendo algo de memoria.
- Quizás no recuerdes ahora, pero cuando lo veas sabrás que es necesario. Ahora ve, están llamando a los pasajeros.
Mamá dio un rápido abrazo a Sirius insistiendo en que no nos diera muchos problemas y en que nos cuidara comportándose como un adulto y no como otro adolescente. Luego mamá se despidió de Hermione en un abrazo tan o más apretado que el que me dio a mí, cuando se separaron, mi dulce novia estaba sonrojada, sea lo que sea que mamá le había dicho, yo no estaba muy seguro de querer saberlo.
Una vez nos despedimos de todos, tomamos el vuelo. Cada quien se acomodó en su respectivo asiento y pasados apenas unos cuantos minutos del despegue, Hermione se acomodó en mi pecho y se quedó profundamente dormida a lo que yo la seguí casi inmediatamente.
Sirius nos despertó cuando llegamos a Francia, aún no era media noche por lo que una vez llegamos al hotel llamamos a nuestras casas.
Mi padrino informó que iría a dar una vuelta al bar del hotel y luego se iría a dormir. Hermione y yo, decidimos quedarnos en las habitaciones y ver una película antes de dormir. Ya habíamos decido que tendríamos dormitorios separados, aun cuando sabíamos que sólo lo utilizaríamos para cambiarnos por separado, ya que era difícil poder dormir separado uno del otro.
Fui a mi habitación a ponerme el pijama, primero me di una leve ducha, me afeité y cepillé mis dientes; luego, abrí mi maleta para sacar mi pijama y lo primero que veo, es una caja de condones, caja que yo no había puesto ahí. Tomé la caja confundido, al levantarla cayó un papel, lo recogí y reconocí la letra de mamá "Los olvidaste, quizás sean necesarios. Te quiero. Mamá". ¿Podía sentirme más avergonzado? De todas formas agradecí a mi mamá por la preocupación, yo no había pensado en ello, de hecho, no se me había pasado por la cabeza, no estaba en mis planes aún llevar a ese extremo mi relación con Hermione, pero como dijo mi padre "A veces las cosas suceden y no sabes o no quieres que paren. Es siempre bueno estar preparado". Dejé la caja a un lado y decidí olvidarla de momento, cuando fuese necesaria acudiría a ella, hoy no sería el momento.
Una vez vestido, fui a la habitación de Hermione, que era la que ocuparíamos durante nuestra estancia en Francia. Toqué un par de veces a la puerta y tras escuchar un leve y algo nervioso "Pase" de boca de Hermione entré.
Ella estaba ya en la cama, tapada hasta el cuello y completamente sonrojada, más de lo que la había visto antes, lo que me sorprendió.
- ¿Qué pasa amor?- pregunté acercándome a la cama preocupado. Quizás no se sentía bien y tenía algo de fiebre y frío.- ¿te sientes bien?
- Sí, estoy bien, nada pasa Harry. ¿Qué película quieres ver?- me dijo entregándome algunos DVD's y el control remoto, en ningún momento me miró a los ojos, lo que me pareció aún más extraño.
- Esta está bien- dije señalando "The notebook", sabiendo ya que era una de sus favoritas.
Fui a poner la película y cuando regresé a la cama para acostarme, ella se tapó aún más al tiempo que se alejaba de mí.
-¿Qué pasa Hermione?¿Por qué te alejas?- le pregunté algo enojado por su extraña reacción.
- Nada Harry, no me alejo, sólo tengo frío- dijo mientras se tapaba otro poco.
Puse "play" a la película y estiré mis brazos para atraer a Hermione hacia mí, cuando toqué su cintura ella se tensó. Eso fue extraño, era algo a lo que no estaba acostumbrado, como tampoco estaba acostumbrado al suave roce de su pijama contra mi mano. Ella solía dormir con pijamas de algodón en esta época tan fría del año, pero ahora, ella usaba algo que parecía ser satín o seda. Algo ardió en mi interior de sólo imaginarla enfundada un pijama de Victoria's Secret.
Traté de alejar aquellas imágenes y concentrarme en la actual actitud de mi novia. La atraje hacia mi cuerpo sin importarme lo tensa que aún estaba, le di un suave beso en su frente y al separarme noté que ya nada la cubría, nada excepto el delicado pijama de seda, pijama que no le hacía justicia a mi imaginación.
- Fueron tu mamá y la mía- acusó Hermione atrayendo nuevamente mi atención a su rostro- se metieron en mi maleta y cambiaron mis pijamas, esto fue lo único que encontré medianamente decente para ponerme. No quieres ver los otros.
- Sí quiero- solté sin antes pensar que lo estaba diciendo en voz alta.
- ¡Harry!- soltó ella avergonzada y volvió a cubrirse.
- No te cubras amor, estás hermosa. Recuerda comprar un lindo regalo para mi mamá y para Jane, necesito agradecerles por esto.
La besé para acallar sus protestas que sabía vendrían, pero se veía tan maravillosamente bella con ese atuendo. El color azul cielo de la prenda resaltaba el brillo de sus ojos y hacía completo juego con la suave y cremosa piel de su cuerpo.
En un principio, ella continuó tensa en mis brazos, pero poco a poco respondió el beso entregándose como nunca antes.
Sus manos se movían en mi espalda, acariciando suavemente desde mis hombros hacia mi cadera, adentrándose lentamente bajo mi polera y acariciando mi pecho. Sus manos bajaron lentamente y se detuvieron al borde mi pantalón para luego acariciar de forma leve pero excitante mi cadera, lo que provocó que una fuerte corriente eléctrica me recorriera.
Mis manos viajaban sin rumbo fijo entre su cuerpo, ya habíamos compartido momentos como este, pero jamás habíamos estado tan libres, libres de ropa y libres de ser descubiertos. Eso lo hacía aún más excitante.
Con mis manos acaricié sus hombros y bajé la delgada tira de su camisa de dormir, desplacé mis labios por su cuello, subiendo y bajando, acariciándola con mis besos. Dejé un beso detrás de su oreja, ocasionando que un gemido saliera de su boca, seguí repartiendo besos entre su cuello y su boca mientras ella aún acariciaba mi torso y tiraba lentamente de mi polera hacia arriba, la ayudé en su labor quitándome yo mismo la sobrante prenda.
Deslicé mi mano derecha por su costado, mientras mi mano izquierda se mantenía firme en su hombro. Acaricié su cadera me permití llegar un poco más abajo, acaricié sus piernas y me deleité con la suavidad de ellas, subí hasta toparme con su ropa interior, acaricié su cadera, saltándome cierta parte de su cuerpo que aún no estaba seguro de tocar, ante todo respetaba a mi novia y no haría nada que la molestase.
Continué mi recorrido con mis manos, acariciando su vientre y llevando conmigo su tan atrayente pijama, ella se sonrojó al descubrir mi intención, pero no me detuvo por lo que continué y saqué la prenda de su cuerpo, dejando al descubierto esos dos bellos montículos que me llamaban a tocarlos, besarlos, succionarlos.
Llevé mis manos hacia ellos y los masajeé, era la primera vez que nos permitíamos hacer algo así, las otras veces siempre había habido al menos una prenda entre los dos, ahora, no había nada.
Hermione llevó sus manos a mi trasero, pegándome más a su cuerpo, ella gemía, arqueaba su espalda y soltaba fuertes jadeos entre beso y beso, ella estaba disfrutando tanto como yo, lo que me hacía enormemente feliz.
- Te amo- le dije mirando directamente en sus ojos.
- Y yo a ti- respondió volviendo a juntar sus labios con los míos.
Nos entregamos a un beso dulce, pero lleno de pasión, nuestras manos recorrieron nuestros cuerpos en una acción de reconocimiento. Sin darnos cuenta nuestras ropas habían desaparecido por completo, estábamos por primera vez desnudos frente al otro y la visión de ella frente a mí, era magnífica, ella era hermosa, bella, perfecta y se lo hice saber repartiendo besos por todo su cuerpo, comencé por su rostro, bajando por su cuello, sus pechos, me detuve especialmente en su vientre ansiando el día en que nuestros hijos estuviesen ahí. Recorrí sus piernas, sus pies, besé una vez su monte de Venus, ganando un ronco gemido de parte de mi novia, continué ahí, con la intención de continuar mi exploración, quise saber a qué sabía, quería saborearla y hacerla alcanzar el clímax, me acomodé entre sus piernas, me acerqué lentamente a su centre dejando pequeños besos en sus muslos. Cuando llegué a su centro, fue el momento en que toda la pasión se esfumó, bastó sólo una voz, para dejar de lado todo lo que habíamos alcanzado.
- ¡Chicos, llegué!¡Buenas noches!- la voz de Sirius se escuchó desde afuera y luego sus pasos dirigiéndose a su dormitorio. La suave risita de Hermione me hizo reír a mí también.
Sirius había llegado en el momento exacto, no sabía si darle las gracias o maldecirlo por ello, pero quizás, si no hubiese llegado, las cosas hubiesen ido aún más lejos y con Hermione habíamos decidido esperar, no sabíamos hasta cuando, pero lo haríamos.
- Espero no nos haya escuchado- dijo Hermione ruborizada mientras se volvía a poner su ropa.
- También lo espero- aseguré- porque si lo ha hecho, lo tendremos molestando por bastante tiempo.
- Ojalá que al menos sea discreto- ambos reímos ante esa imagen, un Sirius discreto era algo poco probable. Luego, nos acomodamos a ver la película y nos dormimos.
Al día siguiente comenzó nuestro tour, la mayor parte del recorrido fueron museos y obvio, la infaltable Torre Eiffel.
Los tres días pasaron volando y gracias a Dios, Sirius jamás dio muestras de habernos oído. Y las actividades de aquella noche volvieron a repetirse, pero jamás avanzamos tanto, siempre supimos donde detenernos.
Cuando llegamos a Londres, todos nos esperaban y tal y como yo lo tenía planeado, nos fuimos a la playa, donde ya estaban los Lupin y Lily. Disfrutamos del paisaje y la tranquilidad, aprovechando así el tiempo para dar una respuesta a Remus y a Tonks sobre apadrinar al pequeño Teddy, lo que nos lleva al día de hoy.
Hoy sería el gran día, el bautizo de Ted, tanto Hermione como yo aceptamos gustosos el apadrinar al pequeño niño que se había ganado el corazón de todos.
Esta era la última semana de vacaciones, la siguiente yo debía volver a Hogwarts y Hermione comenzaría también la Universidad. Ron se iría a estudiar a Rumania, donde viviría con uno de sus hermanos. Gracias a Dios la señora Weasley ya había desistido de la idea de emparejarnos con sus hijos, ya que cuando regresamos del viaje a Francia, nos enteramos que la matrona del clan Weasley estaba encantada con su yerno, porque él, había sido capaz de darle un muy eficientes consejos para combatir la plaga que ataca las hermosas flores de su jardín, sólo eso había bastado para que el tímido de Neville se ganara a su suegra. Ron en cambio, había comenzado una relación con Luna, de la que nos esteramos cuando finalizaron las clases y los vimos llegar juntos al baile de Graduación.
Luna estaba tranquila en cuanto a la separación, sabía que era temporal y que Ron vendría a verla algunas veces, con eso le bastaba, además, como ella decía, tenían el teléfono y también Internet y si no era suficiente con eso, le mandaría una lechuza con mensajes para que no se olvidara de ella.
Hermione y yo, éramos felices, hasta ahora no habíamos tenido grandes peleas y la amaba cada día más. Este sería mi último año en el Colegio y luego la seguiría a la Universidad y me le uniría en la carrera de leyes, era algo que ya sabía que quería, pero que con ella descubrí que era lo que en realidad quería.
- Amor, el sacerdote ya llegó- me habló Hermione desde el umbral de la puerta sacándome de mi ensimismamiento.
- Ahora voy cariño- me puse de pie y la seguí, dispuesto a seguirla donde fuese a ojos cerrados. Pero ahora, debía ir a dar la cara por mi ahijado, por nuestro ahijado, pensé al entrelazar mi mano a la de mi novia.
N/A:
Hola!! Creo que no tengo cara para pasar por acá, pero hace mucho, mucho tiempo que les debo esto.
Espero hayan disfrutado de este capítulo. Lo tuve guardado por no sé cuánto tiempo en mi computador y por uno u otro motivo nunca lo subí, pero ya está aquí.
No sé a ustedes, pero a mí me huele a final. Aún no lo sé, no quiero prometer nada porque me duele separarme de esta historia, pero creo que en el futuro de estos personajes, sólo vislumbro un epílogo, pero será grande, de eso estoy más que segura.
Un beso para todos ustedes, gracias por la paciencia que han tenido conmigo, estaré esperando sus comentarios y me encantaría saber de sus vidas, hace mucho que no tengo contacto con ustedes.
Besos y abrazos
Con cariño,
JaNnYtA
