Disclaimer: Creo que realmente no es necesario hacer esto, pero de todas formas lo hago. Ustedes ya saben que los personajes no son de mi invención, si así fuera, no estaría acá escribiendo nuevas historias para dejar a mi pareja favorita unida.

Summary: "Harry es el chico nuevo en el Colegio Hogwarts, no es un alumno brillante, pero le gusta mantener un buen promedio. Pero, ¿qué ocurre si tiene un profesor que no perdona sus faltas ortográficas? Fácil, tu mamá te consigue un tutor, o en este caso, tutora. ¿Qué tan malo puede ser?"

Capítulo 18: Dejando todo por amor.

Saber que Hermione se iba a otro país fue un duro golpe, saber que la tendría a miles de kilómetros me deprimió, pero eran sus sueños los que estaban en juego y ella ya había renunciado una vez a ellos al no postular desde un principio a aquella Universidad. Sabía que lo había hecho por mí y por eso ahora no podía hacer nada más que apoyarla.

Aún recuerdo lo difícil que fue para mí despedirme de ella la primera vez que la dejé en Estados Unidos, ella ahora conocería gente nueva, tendría un mundo completamente distinto y distante del mío y el pensar que ella conociese a alguien más, me asustaba como el demonio.

Los primeros tres meses lejos fueron una tortura, hablábamos todos los días por el Chat o Skype y tres veces a la semana hablábamos por teléfono. Oír su voz era tanto un alivio como una tortura. Alivio porque era la única oportunidad de sentirla cerca y tortura, pues es obvio, porque no la tenía cerca en realidad. Sólo era una pequeña e insatisfactoria ilusión auditiva.

Cada vez que la visitaba notaba, sólo al verla, lo agobiada que estaba debido a sus estudios y el hecho de estar lejos de su familia y de mí, su novio.

- ¿Mucho para estudiar?- Preguntaba cada vez que entraba a su habitación y veía el montón de libros apilados sobre y bajo su escritorio.

- No te preocupes por eso. Me alegra que estés aquí.

Siempre era lo mismo, pasábamos todo el tiempo juntos y yo sentía que le quitaba tiempo a sus estudios, ella siempre comentaba lo difícil que se le hacía seguir las clases, acostumbrarse a los métodos de enseñanza y a cosas tan triviales como los cambios en el vocabulario.

Cuando llegaba la hora de mi partida, era siempre el peor momento. Verla llorar nunca me ha gustado y tenía unas ganas enormes de quedarme sólo para que ella no llorara jamás. Pero debía volver a Inglaterra, mi vida, mis padres y mis estudios estaban en Londres, mientras que mi corazón se quedaba aquí, con ella.

Cuando terminé el Colegio, ella estuvo aquí, conmigo. Viajó a Londres exclusivamente para estar conmigo y me sentí tan egoísta por la alegría que me embargó cuando la vi sentada junto a mis padres durante la ceremonia, ella había dejado todo botado en Harvard para venir y yo no me merecía eso, ella no podía dejar de lado su futuro por mí. Lo dejé pasar.

Durante la fiesta de celebración en mi casa, la oí hablando con mi mamá y mi suegra. A simple vista era una conversación de mujeres, moda y esas cosas que hablan entre ellas. Estaba a punto de volver con los hombres cuando oí a Hermione sollozar. En un principio quise acercarme y hacer notar mi presencia y así consolar a mi novia, pero algo me dijo que siguiera oculto, escuchando que ocurría.

- ¿Qué ocurre, cariño?- preguntó Jane.

- No es nada mamá, tranquila- contestó Hermione entre hipidos.

- Ponerse a llorar sin motivo, no me parece nada- apuntó mi mamá- Cuéntanos, cariño. ¿Qué ocurre? ¿Harry te ha hecho algo? Si es así hablaré con él.

- Él no ha hecho nada Lily, es sólo que me siento estresada. Estoy viviendo dos vidas. Una en la Universidad y otra aquí, con ustedes, con Harry. Sólo desearía que todo esto acabe pronto, que vuelva a ser yo misma, la Hermione con sólo una vida. Teniéndolo todo cerca. No teniendo que extrañar a nadie y pudiendo concentrarme en mis otras cosas. Que no me pase que cuando estoy leyendo, estudiando en medio de alguna clase me ponga a pensar "¿Qué estará haciendo, Harry? ¿Estará pensando en mí?". Y no sólo pienso en él, también pienso en ustedes, en papá, en James, en los amigos que dejé atrás. Y además, está el hecho de una clase que me complica, al parecer al profesor no le caigo bien sólo porque soy inglesa y debo esforzarme el triple que mis compañeros para aprobar y ni así, he logrado obtener buenas calificaciones.

- Hija- habló Jane con calma- es muy duro todo lo que estás pasando. Has dejado toda tu vida atrás para comenzar una nueva y te ha sido más difícil aún, porque no puedes desprenderte de tu pasado porque sigue siendo tu presente y será también tu futuro. Te acostumbrarás a todo esto, las vacaciones comenzarán pronto para ti. Harry estará contigo dentro de un par de semanas y verás que las cosas se arreglan poco a poco. Será sólo un año más, querida. Verás como de rápido pasa.

- Eso espero, mamá.

No me quedé a escuchar más. Hermione no me había dicho nada de eso. Cuando hablábamos nunca me contó de sus dificultades para acostumbrarse a la distancia, sólo me aseguraba que estaba bien, que en la Universidad estaba todo bien y que las cantidades excesivas de trabajo era sólo un complemento que ella misma se permitía, para no quedarse tan atrás.

Hermione volvía a Harvard al día siguiente, ella sólo había venido para la ceremonia y la fiesta, ese había sido su regalo para mí por graduarme. Sus vacaciones de verano comenzarían pronto, en dos semanas más, yo viajaría a los Estados a acompañarla durante un tiempo, hasta que acabasen sus clases y luego ambos regresaríamos a Inglaterra y disfrutar de mi último verano antes de ser un Universitario.

Ya había sido aceptado en la Universidad de Londres para estudiar finanzas; pese a que había postulado incluso a Harvard, pero no recibí respuesta. No conté a nadie sobre eso. Sabía que mis posibilidades de salir aceptado eran mínimas, puesto que no tenía ningún interés real en seguir una carrera en esa Universidad, mi único incentivo para unirme a ellos era Hermione. Si se lo hubiese comentado a ella, me habría motivado a buscar algo que de verdad quisiese y no algo que no me hiciese feliz, además, tenía esta beca deportiva que la Universidad me había otorgado, para que me uniese a su equipo de fútbol, sólo por eso acepté o hubiese seguido insistiendo en Harvard o alguna otra Universidad en América, no importaba donde, sólo que estuviese cerca de Hermione.

Cuando esas dos semanas que estuve lejos de mi novia pasaron, yo ya había tomado una decisión respecto a nuestra relación. Tendría este tiempo de vacaciones para ver como se desenvolvía Hermione con sus actividades en la Universidad y luego durante las vacaciones.

El resultado de todo ello, me llevó a darle fin a la relación. Cuando estuve con ella en Estados Unidos, la veía esforzándose para tener tiempo de estar conmigo y luego retomar su tiempo de estudio. Recuerdo las veces que me quedaba a dormir en su habitación, cada vez que me despertaba durante la noche la veía estudiando, otras veces dormida con un libro en la mano y otras veces murmurando la materia entre sueños. Verla en ese estado me dolía y me hacía sentir culpable de robar su tiempo libre. Porque en lugar de pasarlo conmigo, podría estar estudiando y así dormiría por las noches.

Cada vez que yo le decía que saldría a pasear solo y así ella estudiaba tranquila, ella insistía en que no era necesario y me acompañaba. Peleamos varias veces por ello.

Cuando las vacaciones llegaron, las cosas sólo cambiaron un poco. Ella tuvo su tiempo de relajación, pero cuando el día finalizaba corría al computador para consultar la página de su Universidad y enterarse de las actividades y de los trabajos de verano que sus profesores designaban. Y así, mi tiempo con ella se vio reducido.

Cuando terminamos, sólo le dije que debíamos darnos un tiempo. Que la relación a distancia no estaba dando frutos para ninguno de los dos, que ella estaba cada día más estresada, que necesitaba tratar de vivir sólo en un lugar por el momento y así no tendría su cuerpo en Harvard y su mente en Londres.

Decir que ella se tomó bien mis palabras sería una mentira, no lo hizo. Trató de disuadirme, diciendo que yo estaba exagerando, pero mi decisión estaba ya tomada y era irrevocable. Me dolía tanto como a ella esta separación. La amaba más que a nada en el mundo y dejarla libre era mi sacrificio de amor. Quizás, si el destino así lo quería, tendríamos una nueva oportunidad para estar juntos, de poder sentir su olor, sus manos entrelazadas a las mías, la oportunidad de sentir nuevamente la calidez de sus besos, la ternura de su abrazo y disfrutar nuevamente del amor que profesaban sus ojos.

Al día siguiente de haber terminado, ella dejó Londres. Mi madre y Jane me miraban con reproche, ellas no entendían el por qué del fin de nuestra relación, me vi obligado a darles mis razones, ellas entendieron, pero no estuvieron de acuerdo. Ellas aseguraban que dentro de poco tiempo las cosas se normalizarían. Yo bien sabía que no sería así, mis clases en la Universidad comenzaban dentro de poco y mi propio tiempo se vería reducido. No me equivoqué en mis suposiciones.

Entre las clases y mis entrenamientos de fútbol, apenas me quedaba tiempo libre para compartir con amigos y/o con la familia.

En algunas ocasiones hablaba con Hermione, seguíamos contándonos todo, poco a poco recuperamos la complicidad que perdimos luego de nuestra ruptura, pero nada era igual; una barrera, aparentemente impenetrable, se había formado entre nosotros y al parecer, ninguno sabía como derribar.

Cuando acabó mi primer semestre universitario, tuve una muy tentativa oferta. La acepté. Así fue como llegué a Australia. La academia de finanzas australiana me ofrecía un puesto en su equipo de fútbol junto a una muy buena oportunidad académica y un prometedor futuro laboral en menor tiempo del que me tomaba en la Universidad de Londres, no tuve mucho tiempo para pensarlo y sólo hice mis maletas y partí.

El tiempo pasó, Hermione nunca dejó mis pensamientos, pero nuestras conversaciones se hacían cada vez más distantes. Nunca logramos coincidir en Londres, no sé si de forma inconciente nos evitábamos o sólo era casualidad.

Un día, Lily me envió un mail. Aquel mail convirtió mi día en uno de los más horribles de mi vida. Lily me contaba que Hermione había estado de visita y que no paró de hablar de Jhon. Al parecer se había reencontrado con su ex y estaban pasando mucho tiempo juntos.

Recuerdo perfectamente el día en que supe de su existencia, fue aquel en que nuestras madres nos regalaron aquellos álbumes -álbum que dicho sea de paso, aún actualizo periódicamente-. Recuerdo haber visto la fotografía de un joven moreno abrazando a Hermione, pregunté por él. Ella sólo rió, asegurando que era un antiguo amigo, quien luego se convirtió en su primer novio, pero que por el trabajo de sus padres, se había mudado a América, y al parecer, se había mudado también a Estados Unidos.

El día que conocí al famoso Jhon, fue en un parque de atracciones, no fue una bonita experiencia. Él trató por todos los medios de obtener la atención de Hermione y ningún momento fue cortés, ni conmigo ni con ella. El sólo recordar que intentó "secuestrarla" cuando Hermione se desmayó en la montaña rusa, me dan ganas de tenerlo nuevamente cerca y estampar, otra vez, mi puño en su nariz.

Recuerdo también la ocasión en que Jhon se presentó en casa de los Granger y mu suegro, no muy amablemente le dio a entender que no era bienvenido y que por no avisar de su visita no estaba convidado a almorzar. Jhon tampoco fue cortés al decir que no tenía interés de quedarse y se fue casi sin despedirse.

Desde ese día, creí que no sabría más de él, a excepción de las contadas ocasiones en que llamaba a Hermione por su cumpleaños o por sólo saludar, pero aquellas llamadas eran entre prolongados periodos de tiempo.

Hasta ahora, han pasado casi tres años desde que nos separamos. Nunca he podido olvidarla y tampoco lo he intentado.

Me dediqué todo este tiempo a sacar mi carrera y a jugar al fútbol. Tenía un trabajo estable en Sydney, pero sentía la necesidad de regresar a mi país. Envié currículum a varias empresas y recibí respuesta de varias. Cuando ya tuve claro qué hacer en Londres, renuncié a mi trabajo en Australia, empaqué mis cosas y sin dar aviso a nadie de mi regreso. Tomé el primer vuelo que encontré con destino a Londres.

Eran cerca de las ocho de la noche cuando llegué frente a la casa de mis padres, desde fuera podían distinguirse varias siluetas; distinguí a mis padres, a Lily y a Sirius, también creí reconocer a Remus corriendo en alguna dirección que supuse era tras el pequeño Teddy, quien desde que aprendió a caminar corre de un lugar a otro sin cansarse en lo absoluto.

Utilicé mis llaves para entrar. Cuando la puerta se cerró detrás de mí, un silencio ensordecedor reinaba en el salón. Todos me miraban asombrados y sin articular palabra, sólo unos pequeños pasos rompieron la tensión.

¡Panino!- gritaba la vocecita de Teddy, quien corría en mi dirección con sus brazos abiertos. Cuando lo tuve frente a mí, lo alcé en brazos y lo abracé.

Poco a poco el resto de mi familia salió de su estupor y se unió en el abrazo. Se vieron sorprendidos al enterarse de mi decisión de dejar atrás Australia y reinstalarme en Londres, mamá fue la más contenta con todo.

Cenamos en familia, extrañaba demasiado esto. En Sydney por lo general comía solo. Las únicas veces que tenía compañía era la de algún amigo, algún cliente o de vez en cuando alguna cita con alguna chica que me presentaban mis colegas. Esas citas jamás pasaron de una y nunca pasaron de ser sólo una comida, pues si salía con ellas era para evitar que insistieran en que debía salir y conocer a alguien que me hiciese olvidar a Hermione; pero yo no estaba dispuesto a hacer eso, pues una de las razones de regresar a Londres, era tratar de recuperar a Hermione.

Cuando la cena concluyó, hablé un poco con mis padres y Sirius; luego mi padrino muy amablemente me invitó a tomarme unos tragos. Acepté gustoso, esta rutina se había repetido ya desde alguno de mis primeros viajes, a veces se nos unían mi papá y Remus y otras veces también Richard, el papá de Hermione. Pero ahora sólo seríamos mi padrino y yo.

Salimos de casa, yo sin saber a donde nos dirigíamos. Sirius al volante manejaba como si tuviese perfectamente claro nuestro destino.

- ¿Dónde vamos?- pregunté.

- A un nuevo club, lo acabo de inaugurar hace una semana- me respondió.

- ¿Tuyo?- pregunté sorprendido. El asintió risueño.

- Te encantará, Harry. Tiene tres ambientes: bar, discoteque y un área de juegos.

- ¿Por qué yo no sabía de este proyecto?

- No sé, quizás me olvidé de comentártelo. Fue algo que se me ocurrió hace unos tres meses atrás. Compré un Club que estaba casi en quiebra e hice algunos arreglos, en poco tiempo estuvo listo, conseguí los permisos y ya estamos funcionando. Nos ha ido súper bien, no puedo quejarme.- contestó orgulloso.

Llegamos al dichoso club, "Los Merodeadores" brillaba sobre la puerta de entrada. Un corpulento guardia custodiaba la entrada, restringiendo el ingreso a menores de edad, personas en estado alcohólico o a quienes tenían mala pinta.

Sirius y yo entramos sin problemas y sin ser revisados siquiera por el guardia quien saludó a Sirius con un escueto "Bienvenido Jefe". El interior del local era amplio, la primera parte que se lograba apreciar era la sección del bar. Una amplia barra era atendida tanto por hombres como por mujeres quienes con gran maestría hacían girar botellas y luego servían coloridos tragos en diferentes vasos. En una de las esquinas se distinguía un pequeño escenario con una maquina de karaoke y una pantalla gigante a un costado. También había mesas alrededor y se distinguían algunos jóvenes que las atendían custodiando que nada faltase a los comensales.

Sirius me llevó a hacer el recorrido de las demás áreas, la siguiente en visitar fue el área de la discoteque. También era amplia y contaba con su propia barra de tragos, un escenario y una tarima para el DJ; también podía verse a mujeres y hombres bailando en pequeñas terrazas que estaban distribuidas a lo largo y ancho de la habitación.

La sala de juegos, nuestra última parada, estaba en el segundo piso del edificio. Contaba con una gran cantidad de sillones, por lo que supuse no sólo era usada para jugar sino también como un área para conversar de forma más tranquila. También había mesas de póker y de ajedrez, televisores conectados a PSP y a Wii, unas cuantas mesas de futbolito y una caseta donde un empleado controlaba y coordinaba los turnos de juego.

- ¿Qué te parece todo?- preguntó Sirius cuando íbamos de regreso al bar.

- ¡Está todo muy bien! ¡Me gusta!- afirmé.

- Me alegra que lo haga, porque estoy en busca de un socio y ya hay un documento que te acredita como tal y te hace acreedor del 50% de este local, sólo está esperando a que lo firmes ¿Qué me dices?

- ¡Qué vayamos a celebrar, socio!- respondí alegre frente a la oferta. Sirius siempre fue generoso con sus regalos para mí y desde que yo era pequeño siempre le oí decir que algún día seríamos socios en algún negocio que nos gustara a ambos. Si bien yo no soy una persona fiestera, un local como este siempre es algo que alegra el día.

Estábamos comentando cosas sobre el negocio cuando entramos al área del bar, de un momento a otro, Sirius se detuvo. Lo miré con sorpresa y noté que sonreía. Supuse que había localizado alguna nueva presa y que aquella sería su conquista del día. Seguí su mirada y me paralicé.

- Ve y recupérala- me animó mi padrino, mientras me entregaba las llaves de su auto y me empujaba en dirección a la castaña que, aún, me quita el aliento.


Hola a todos!

Siento actualizar hoy, pero ayer la página al parecer tenía problemas y no logré abrir más que un mensaje diciendo que la página había sido modificada o que no existía. Intenté entrar a través del celular y tampoco pude, así que renuncié y lo intento hoy (si estás leyendo estoy es porque mi trabajo tuvo frutos).

Bueno, ahora sobre el capítulo… sé que les dije "el próximo capítulo es el final", pues cambié de opinión.

El capítulo estaba ya muy largo y decidí cortarlo, además leyéndolo me di cuenta que no me gustaba e hice modificaciones, tendrán un nuevo capítulo y será desde el POV de Hermione y como ven… será el reencuentro.

En este capítulo conocieron las razones de Harry para terminar. Ven como él se ha portado bien. Mejor que Hermione de hecho; pero tranquilas, que Hermione tampoco se ha portado tan mal. En el siguiente capítulo conocerán más de su relación con Jhon y el cómo llegaron a los planes de matrimonio. También verán el desenlace de esta historia que espero por fin poder terminar.

¿Leyeron ya mi nueva propuesta? Aún es sólo una idea que estoy desarrollando, pero dejé el sumary en mi facebook, quienes me tengan seguro lo habrán visto y si no, pues acá se los dejo:

"¿Qué estarías dispuesto a hacer para limpiar el nombre de tu familia? ¿Utilizarías a tus hijos como herramienta para cumplir tus fines? ¿No lo sabes? Esta es la historia de Molly Weasley, entra y descubre sus respuestas a estas y otras interrogantes..."

Estaré esperando sus comentarios con respecto a esta idea y sobre el capítulo. También espero que ya no sigan molestos conmigo y me merezco una galletitas, estoy segura… ya no me demoré tanto como las veces anteriores y estoy también segura que sí vale la pena leer, pero si no lo creen así, simplemente no lean. Que una persona no esté de acuerdo con los finales que dejo a mi no me complica, es mi historia y la escribo como quiero y por tanto, le doy los finales que yo quiero. Sé que ha quedado claro ¿verdad?

Otra cosa que debo aclarar en base a los reviews que recibí… sé que quienes han leído todas mis historias y que han tenido la oportunidad de intercambiar una que otra frase en una conversación o en varias quizás, saben que mi lealtad a la pareja Harry- Hermione, es casi tan alta como mi lealtad a leer mínimo un libro semanal. Quienes me conocen saben que no puedo dormir sin leer antes de dormir y mi lealtad Harmony es sólo superada por los libros, así que… espero nunca más vuelvan a juzgar mis decisiones. Las historias para ser buenas necesitan un poco de emoción, drama y sobre todo tensión. Sé que con el cap pasado lo conseguí y yo estuve conforme con ellos y varios de ustedes también.

Comenzaré a despedirme antes de hacer esta nota más grande que el capítulo. Agradezco enormemente sus comentarios, hace mucho que no recibía tantos para un mismo capítulo y me sorprendí, positivamente, de ver que la página de Harry- Hermione en fanfiction, no está tan muerta como yo creía.

Muchas gracias a quienes se unieron de forma silenciosa a la lectura del fic, a quienes no han dejado comentario pero sí han agregado mi historia a sus alertas y a sus favoritos y también a quienes me han agregado a mí como autora favorita. Hacen que mi ego se eleve y eso es peligroso, porque como me dijo alguien una vez (estás por ahí, peque?) "Tu ego es capaz de derribar un avión de tan alto que está", bueno, esas no fueron las palabras exactas, pero se acercan. :D

Bien… ahora sí me despido de verdad.

Muchos besos para todos, cariños!

Ale