Epílogo.

― ¿Y qué pasó con Jhon, abuelita?― la curiosidad de la pequeña de cinco años, Lara, sólo me hacía imaginar a Hermione a aquella edad, seguro tenía la misma curiosidad excesiva de su nieta.

― Pues, Jhon se casó también ― respondió Hermione con una sonrisa.

― Abuela, sabes bien que no es eso lo que Lara quiere saber ― acotó Diego, quien con sus 14 años ostentaba el título de ser nuestro primer nieto ― Ella quiere saber cómo se tomó Jhon la noticia y también yo quiero saberlo. Nunca me habías contado esta historia.

― Lo sé, cariño ― contestó Hermione ― pero antes no podía contarla, porque antes no estaban interesados en saberla. Sólo se interesaron cuando han llegado estas señoritas ― señaló a Lara y a su prima Jane, de 9 años ― a preguntar por la historia de amor de sus abuelos. Si no fuese por ellas, ustedes no estarían aquí escuchando, ni tampoco se habrían interesado.

― Tienes razón abuela, pero por favor sigue con la historia. Quiero saber qué dijo el abuelo cuando se enteró que estabas comprometida con otro hombre.

― Se enojó y se fue él mismo a Estados Unidos a romper el compromiso ― respondí desde la puerta, haciéndome notar después de haber estado bastante tiempo escuchando a Hermione contar nuestra historia.

― ¡Abuelo!― gritó la pequeña Lara corriendo a mis brazos.

― ¿De verdad hiciste eso abuelo?― preguntó el gemelo de Jane, James ― ¿Qué le dijiste? ¿Le pegaste?

― ¡Por supuesto! ― contesté riendo ― ¡A golpes tuve que ganar la libertad de la abuela! De lo contrario no podría casarme con ella.

― El abuelo les está mintiendo ― me interrumpió Hermione ― Es cierto que se enojó, pero yo misma le dije que fuésemos a Estados Unidos y así terminar el compromiso.

― Y Jhon aceptó ¿verdad?

― No tuvo otra opción, cariño ― respondí acariciando la mejilla de Jane.

― ¿Por qué?― preguntó Lara.

― Porque los abuelos se quieren mucho y Jhon tuvo que entender eso y dejar libre a la abuela.

― Entonces él no estaba enamorado de la abuela ― dijo Jane ― Si lo hubiese estado de verdad, habría luchado por ella y no se hubiese dado por vencido tan pronto.

― Tienes razón Jane ― asintió Hermione ― él tenía otros motivos para estar conmigo. Es por eso que me lo pidió a mí y de forma tan apresurada. Pero yo me enteré de eso cuando fui a decirle que no podía casarme con él.

― ¿Qué quería él, abuela?― preguntó Diego.

― Él quería poner celosa a una de sus compañeras de trabajo.― respondí.

― Y tú, abuela, ¿por qué habías aceptado casarte con él si amabas al abuelo?

― Sí, Hermione. Responde a tus nietos y de paso también yo me entero ― Hermione me miró perpleja y luego sonrió con sarcasmo.

― Acepté casarme con Jhon, porque el abuelo Harry, aquí presente, era un tonto. Por eso acepté casarme con Jhon ― la risa de nuestros cuatro nietos inundó la habitación contagiándonos también.

― Sí, era un tonto. Lo reconozco. Pero arreglé mis errores y aquí estamos, juntos, felices y con una familia maravillosa.

― ¿De qué se ríen tanto?― preguntó una voz que se acercaba desde el pasillo.

― De tu padrino― respondió Hermione, a la figura de Ted Lupin que en aquellos momentos ingresaba al salón, donde estábamos reunidos junto a nuestros nietos.

― Imaginé algo así ― rió ― Ven aquí, cariño ― Ted abrió los brazos para recibir a la pequeña Lara que reía desde que lo oyó hablar.

― ¡Claro!― hablé, fingiendo estar enojado ― Te ríes de mí y luego te robas a la pequeña de mis brazos. No te bastó con llevarte a mi hija, también te llevas a mi nieta.

― No es mi culpa que no puedas conservar a tus mujeres, padrino. La única que te ha durado es mi madrina. Y no puedo explicarme por qué. Además, yo no te he quitado nada, sólo fui afortunado de que ustedes tuvieran a Lilian y que se enamorara de mí y fui aún más afortunado de tener a este botoncito como hija― dijo lo último abrazando más fuerte a la risueña Lara.

― No te olvides de nuestro campeón, Teddy― acotó la voz de Lilian Potter Granger, nuestra hija, desde el umbral.

― Hola, mamá ― saludó Diego ― ¿Dónde está el tío Albus? Dijo que llegaría contigo y así podríamos jugar futbol.

― Albus fue a buscar a Sara a casa del tío Ron, quizás también llegue con él y tía Luna.

― ¿Y Sirius, hija?

― Mi hermano está en el Club, mamá. Hoy celebraban una fiesta para una empresa. Llegará más tarde.

Como cada año en esta fecha, la familia se reunía al completo. ¿El motivo? Nuestro aniversario de matrimonio. Treinta y ocho años de completa y absoluta felicidad.

Con Hermione nos casamos un año después que se lo propuse. Nuestros amigos y nuestra familia estaban casi o más contentos que nosotros mismos y el único inconveniente que tuvimos fue Jhon.

Cuando Hermione me dijo que había vuelto a Londres para anunciar su compromiso con Jhon, quise morirme. Me sentí dolido y traicionado. Pero Hermione ya había aceptado estar conmigo y yo no estaba dispuesto a renunciar nuevamente a ella. Por lo que, apenas ella me explicó todo, tomé mi pasaporte y a mi novia y cogimos el primer avión que encontramos.

Al llegar a los Estados Unidos, fuimos al departamento de Hermione a reponernos del viaje y así adecuarme al cambio de horario. Para esa misma noche, Hermione invitó a Jhon a cenar, no le dijo que yo estaba ahí, ni tampoco para qué lo necesitaba, ni mucho menos le explicó el por qué de su repentino regreso.

Cuando Jhon llegó, por petición de Hermione esperé en el dormitorio. Desde ahí los escuchaba hablar. Hermione le contó todo lo ocurrido en Londres, le habló sobre nuestro encuentro y mi declaración.

Jhon en un principio parecía decepcionado, pero luego se mostró comprensivo y felicitó a Hermione deseando que tuviéramos un feliz matrimonio.

Hermione le preguntó si estaba bien, pues no comprendía el por qué se tomaba tan bien todo. Fue entonces que él le contó que lo había hecho para darle celos a Amanda, una compañera de trabajo de Jhon y antigua novia. Él quería que ella viera lo buen novio que podía llegar a ser y que al ver que él pretendía casarse, ella interfiriese y regresara con él.

Cuando oí eso, me molesté y salí de mi escondite. Jhon me miró realmente sorprendido, pero luego, la sorprendida fue Hermione al ver el puñetazo que di a Jhon en su cara. ¿Cómo se atreve él a jugar con Hermione? Ella no merece que la metan en ese tipo de juegos.

― ¡Que eso te sirva de lección para que no vuelvas a jugar con las mujeres! ― le grité antes de alejarme y así serenarme.

Hermione me miraba boquiabierta, pero en sus ojos se anunciaba una futura sonrisa. Para sorpresa de ambos, fue Jhon quien rompió el momento con una carcajada a la que luego le seguimos.

― Me lo merecía― dijo Jhon al despedirse ― Espero que sean felices, de verdad; también espero que hagas feliz a mi amiga o me veré obligado a devolverte el golpe.

La llegada de mi hijo, Sirius, me devolvió al presente. Él, como en cada fecha familiar, llegó acompañado de una nueva novia, pero para sorpresa de todos, a esta ya la conocíamos, era Catherine, la hija menor de Jhon.

Cat hace dos años llegó a Londres determinada a conseguir su título Universitario en territorio inglés. Hermione y yo nos encargamos de ayudarla en sus primeros meses en el país y de hacerla sentir en casa, por eso ya era casi parte de la familia, pero por la forma en que Sirius la presentó, Cat era ya, formalmente, parte de la familia; y la forma en que ambos se miraban me hizo recordar un día, hace ya más de cuarenta años, en que vi por primera vez a mi compañera de vida, a Hermione, la mujer que amo.

Fin.


Sin palabras... busqué y busqué...y lo encontré. ¿Pueden creer que tengo este archivo desde octubre del año pasado? Bueno...mucho tiempo ha pasado pero se acabó la espera.

Creo que no tengo las suficientes palabras para decir "Gracias" a todos los que pasaron por acá y que aún a veces me recuerdan que "Les debo el epílogo".
Espero les gustara... está algo loco, disparatado y desordenado, pero me gustó. Cuando lo encontré lo leí y cuando dije "Sí, así termina" y puse FIN, me puse a llorar.

Besos a todos... gracias por acompañarme!.

Los quiere, Ale.