4. Encuentro desafortunado

El concierto había terminado bien , yo estaba contento y nuestras fans también. Descubrir España , había sido una de las mejores experiencias que había vivido. Sobretodo después de descubrir que la tortilla española y el jamón ibérico me encantaban. Pero ver a miles de fans españolas* me emocionó muchísimo más, pues era una señal de lo lejos que habíamos llegado el grupo. Solo habían pasado tres años desde nuestro debut y ya éramos conocidos mundialmente. Me alegraba de ser quien era y aunque fuese un poco tímido , esa faceta de mi yo antiguo desaparecía el entrar en escena , dando el todo por el todo. Ofreciéndole mi voz y mi baile a mis fans.

En eso pensaba mientras me dirigía hacía mi camerino cuando algo chocó conmigo, o mejor decir, alguien.

Tuve tan mala suerte, que al chocar, caí al suelo de mala manera. Oí un crack y supe en ese instante, que lo que había sonado era mi pierna en el momento en que se me rompía. Mientras me sujetaba la rodilla - con tal de no tocar la zona herida e intentando no gritar de dolor - miré al causante de mi desgracia con el odio impreso en mi mirada.

Una chica castaña ,con ojos del color de la tierra y rasgos occidentales, de mas o menos mi edad, me miraba incrédula desde mi misma posición aunque un poco mas alejada.

Cuando pronunció la palabra la entendí perfectamente. Y supe por su expresión que era lo que había pasado.

— Taemin

Era una fan, no solo porque no era del grupo del escenario, sino porque en su frente se veían algunos trozos intactos de mi nombre y para terminar de confirmármelo en su camisa se apreciaba Taemin a la perfección tanto con letras normales como en coreano. Era una fan. Había conseguido colarse - no se como - y me había buscado. Y el caso es que me había encontrado.

Entonces llegaron Key y Onew , me miraron con cara de asombro y ví como -delante de mis narices - ofrecían ayuda a la joven , mientras la furia que me surgía tan pocas veces, se dirigía en ese momento hacia mis compañeros de música.

—¿Es que no me vais a ayudar? - objeté.

— Las damas primero - corearon a la misma vez ese dúo de graciosos. Ya los pillaría, ya.

— Bueno, ya la han ayudado. -les corté.- ¿Me pueden ayudar? - la cólera crecía a cada segundo. - No sé porqué, pero creo, que gracias a vuestra amiguita - la señalé irónicamente, poniendo cara de pocos amigos - me he roto una pierna. O no - frené- mejor sería decir que ella me ha roto la pierna.- terminé poniendo énfasis, en que la chica había sido la causante de todo. Y en el momento en que mis amigos me ayudaban a levantarme del suelo, mi manager y su secretaria llegaron con caras de cabreo.

— ¿Qué demonios ha pasado aquí?

La furia que había sentido se disipó como por arte de magia.

¡Oh no! Una gran tormenta se avecinaba, si por algo era conocido nuestro manager era por su mal genio. Miré a Onew y a Key, ellos, por toda respuesta asintieron. Sabían lo que tenían que hacer. Protegerla a toda costa… de él.