10. Nuevo hogar
Taemin
Abrí los ojos , molesto porque la luz del sol se filtraba por la cortina y me daba de lleno en los ojos , pero, lo suficientemente cansado como para no querer levantarme a bajar las persiana. Estaba tumbado en la cama, metido entre las sabanas, pero solo con los bóxer puestos ya que odiaba ponerme un pijama. Me puse de lado, intentando moverme muy despacio para que la pierna no empezara a quejarse de demasiado movilidad. Ocultando mi rostro a la luz. Hacia cinco horas que me habían dado el alta , con la condición de que alguien me cuidara y estuviera pendiente de mí.
— Por supuesto — le había contestado a la amable enfermera de pelo rojizo y ojos negros que me miraba desde su silla. Mientras la sonreía me acordaba de mi agresora y me emocionaba pensando en las mil maneras que había para hacerla la vida imposible.
Un murmullo se empezaba a formar afuera, eso solo significaba una cosa, ya habían llegado.
Sentía el ronroneo del automóvil entrar por el patio de la nueva casa, en dirección hacia el garaje, no sin antes escuchar como las puertas de la furgoneta se abrían y cerraban. Me levanté como pude de la cama y fui cojeando hacía la ventana para mover ligeramente la cortina y asomar mis ojos al exterior. Pude apreciar a la chica, que estaba hablando con un Onew demasiado sonriente para mi gusto, la verdad es que me estaba empezando a mosquear, no quería que nadie se entrometiera entre la joven y yo.
Un segundo, lo suficientemente tarde , me dí cuenta de que la muchacha me estaba mirando desde su posición. Me alejé de la ventana, volviendo lentamente a mi cama, tirándome encima de ella, sin arroparme. Esperando que mi venganza llegara y con ella mi victima.
Bianca
Me quedé quieta , no sabía que hacer en ese mismo momento, pero recibí ayuda.
Mientras Onew , Key y Yonhyun entraban directos a su nueva casa y yo me quedaba estática en mi sitio, Minho me vió, apoyó una de sus manos en el borde de la puerta y me invitó a entrar con un ligero movimiento de la cabeza. Muda de vergüenza entré delante de él, encontrándome con un pasillo bastante largo, que una vez recorrido, mi mandíbula amenazó con dejarme la boca abierta.
Un gran salón asomaba a primera vista, acompañado de un televisor Sony enorme, con estanterías , sillones y una mesa muy bien conjuntados, del color de la madera oscura.
Onew me agarró del brazo y me guió a lo largo de la casa.
— ¿Cómo es posible que sepas donde está cada cosa, si es la primera vez que estás aquí? — le pregunte , mientras una vena de incertidumbre se posaba en mi frente.
— Existe la palabra catalogo — me contestó a punto de estallar a carcajadas.
— Ah — fue toda mi respuesta.
Después de enseñarme la cocina; que era asombrosamente espaciosa e iluminada y que estaba fabricada en tonos verdes; uno de los baños de la planta baja y la increíble y enorme habitación donde habían instalado una sala de recreativos, me llevó hasta la segunda planta.
El pasillo que presidía las habitaciones era tan ancho que cabían cinco personas puestas de lado cómodamente y tan largo como para que hubiesen treinta personas ocupándolo. Había seis puertas, el líder me arrastró hacia la última de la derecha y me la abrió.
— Esta será tu habitación a partir de ahora — dijo , mientras a mi se me cortaba la respiración. La estancia que se me presentaba era el doble que mi antigua habitación, y no sabía como, a esta , la habían pintado con mi color favorito, el morado. Pero la cosa no terminaba ahí, en una esquina aprecié un gran armario de madera de color violeta , una cama de matrimonio con colcha y almohada del mismo color, estanterías y hasta un ordenador de sobremesa de última generación, al lado de este, reposaba una bolsa de alguna tienda , que no reconocí.
— ¿Puedo? — le pregunté, dudosa de si era de mala educación.
— Claro.
Me acerqué hasta la mesa y abrí la bolsa, encontrándome con una webcam y un micrófono de última generación.
— ¿Porqué? — le pregunté.
— Para que tu madre no se preocupe demasiado. Así podrá verte — me dijo señalando el aparato electrónico — y hablar contigo, cuando la diferencia horaria os lo permita.
No teníais porqué — una lágrima traicionera se me escapó por el lagrimal en dirección hacia mi mejilla derecha.
— Es lo mínimo que podíamos hacer, después de obligarte a venir con nosotros.
Seguí inspeccionando mi cuarto , el cual tenía baño, del que no me había percatado antes. Cuando terminé me senté en la cama, era cómoda y mullida. Entonces Onew, apoyado en el quicio de la puerta me miró seriamente.
— Taemin está en la habitación de al lado — Lo había sospechado cuando había visto la sombra de alguien detrás de la cortina , pero había creído que era producto de mi imaginación.
— Supongo que cuando despierte te pondrá al día sobre la operación y te indicará que es lo que tienes que hacer. Por cierto, la habitación de enfrente es la mía, llamame si tienes alguna duda. No molestas.
— Ok — dije rápidamente antes de que cerrara la puerta, dejándome sola con mis pensamientos.
Me tumbé en la cama , sin saber que hacer, no sé cuanto tiempo estuve mirando el techo de mi habitación pero me quedé dormida.
Onew
Sino fuera porque con el estaba curado de espanto, hubiese gritado nada mas girarme y encontrarme con un Taemin adormilado y con cara de pocos amigos.
— ¿Qué hacías con ella?
— Nada, solo la he enseñado la casa y su cuarto.
Mi amigo empezó a acercase a mi , quedando nuestras miradas conectadas entre sí.
— No te metas entre ella y yo, no quiero problemas — me dijo mientras su voz se tornaba grave.
Acto seguido se dirigió a su cuarto y cerró dando un portazo. No sabría decir lo que había pasado durante esos segundos tensos pero habían conseguido ponerme de muy mal humor.
Taemin
Estaba cegado por la furia , podría dar patadas a todo lo que se me pusiese delante , pero, con una pierna rota ya era suficiente. Entonces decidí que mi venganza iba a empezar en ese mismo momento , abrí la puerta de mi habitación , salí al pasillo y me dirigí hacia la puerta de mi agresora, abrí la puerta bruscamente para que me oyera, pero, la busqué y no la ví, pasé mi mirada por la habitación y la encontré en la cama dormida, respirando tranquilamente. Toda mi furia se había desvanecido en el momento. Me acerqué a la cama, la joven respiraba con tranquilidad y eso hizo volver mi ansia de venganza. Hasta que la sentí hablar.
— Mamá — la oí decir, sabia a que se refería con esa palabra. Lloraba y no se daba cuenta de mi presencia, me senté en la cama y como hipnotizado por una fuerza extraña me fui acercando hasta que nuestras caras estaban a un solo palmo y en ese momento, como queriendo romper el momento, ella abrió los ojos, unos ojos color tierra que me taladraban y me envolvian por completo.
