12. Arroz y Kimchi
Taemin
Salí del cuarto rápidamente, cerré la puerta con cuidado y tuve que apoyarme en ella. El corazón me latía rápidamente y amenazaba con salírseme de su cavidad, todas mis terminaciones estaban funcionando a gran velocidad. Mientras mi pecho subía y bajaba, dirigí mis dedos hacia mis labios, donde dos minutos antes habían estado posados los suaves y sedosos labios de la chica.
No me explicaba lo que había ocurrido en esa habitación, recordaba vagamente haberla agarrado en el último momento para que no cayera de espalda y después nada, solo el calido y suave roce de sus labios sobre los míos y esos ojos mirándome y atravesándome tan sorprendidos como los míos mismos. Intenté no pensar y me dirigí hacia mi cuarto, decidiendo , en el último momento girar la cabeza hacia la puerta de su cuarto donde minutos antes sin saberlo en ese momento , se había obrado un milagro.
Bianca
Decidí ducharme y después de secarme , me vestí con una sudadera negra y unos vaqueros azules. Todo me había parecido un sueño, tan irreal... Un sueño del que quería y no quería salir a la misma vez. Me senté en la cama, estática, sin emoción, como una muñeca de porcelana a la que se la había parado el tiempo , quedando estancada de por vida en esa situación, en esa misma posición, donde el mas ligero movimiento amenazaría con romperla en pedazos, terminando esparcida por el suelo.
Parpadeé durante un segundo y entonces me acordé de que abajo me estaban esperando. Lentamente me fuí levantando de la cama, me miré en el espejo del baño, peine mi largo pelo, me hice una coleta y salí al pasillo. Cuando bajé a la cocina, ya estaban allí todos , todos... menos él. Los cuatro chicos estaban hablando alegremente, solo que no tenía ni idea de lo que decían. Me quedé de pie, mirando los felices y contentos que eran, ver así, a mi grupo favorito, por una parte me hacía replantearme que era afortunada de poder estar en ese mismo momento con ellos. Una sombra pasó por mi lado, era Taemin, andaba con una muleta , tenía la cabeza agachada y una expresión indescifrable. Ví como se sentaba en una de las dos sillas vacías situadas entre Yonhyun y Key y se sentó sin siquiera mirarme.
Onew se tuvo que percatar de mi incomodidad y señaló la otra silla a su lado para que me sentara. Una vez estuve allí miré el plato delante de mí.
Era una mezcla blanca y roja. Lo blanco era arroz, pero lo otro no conseguía averiguarlo , a pesar de que me sonaba de haberlo visto en algún lado.
— ¿Qué es?
— Arroz y Kimchi — me contestó.
— ¿De verdad? — le pregunté sorprendida.
— Sí, por… ¿No te gusta? — me dijo preocupado.
— No, no es eso — me adelanté a explicarle — la verdad es que hacía mucho que lo quería probar — le afirmé con una media sonrisa. Estaba buscando los cubiertos cuando me fijé en dos palos a la derecha de mi plato.
— Pero… — empecé a decir — hay un problema.
— ¿Cuál?
— Que no sé utilizar ``esto´´ — contesté haciendo énfasis en la palabra mientras le enseñaba los famosos palillos.
— Ah… entonces , eso es fácil, yo te puedo ayudar — me sentí aliviada al oír sus palabras.
— Kamsamnida*
Dejó a un lado sus palillos, acercó su silla a la mía y cogió los mios. Con su mano derecha los puso en su posición.
— Mira, esta es la posición adecuada — me explicó poniéndolos delante de mis ojos.
Asentí y entonces me los puso en la mano. Intenté hacer la forma , pero o se me caía la poca comida que cogía o directamente, no conseguía que las puntas de los palillos la agarraran, así estuvimos durante veinte minutos, riéndonos como posesos ante mi torpeza con esa nueva manera de coger la comida. Las risas de cinco personas se proyectaban por toda la cocina , llegando a todos los rincones de la misma. Todas menos la de Taemin. Oí un quejido y automáticamente mis ojos se posaron en su cabello, seguía con la cabeza inclinada hacia abajo pero podía apreciar perfectamente el rictus que transformaba su boca en una mueca. Estaba de mal humor, lo sabía; levantó la vista y cuando se dio cuenta de que le había estado mirando, llamó a Onew.
El líder contestó a su llamada y la sonrisa desapareció de su rostro. Habían intercambiado unas pocas palabras pero había echo que todos se callasen y el ambiente te tornara tenso y distante. Pasé mi mirada confusa por las dos figuras. Entonces Taemin se levantó y se acercó hasta mí.
— No vuelvas a pedirle que te enseñe , es un mal profesor. — me contestó dejándome helada con palabras tan dañinas dirigidas a su compañero. Se encorvó hacia abajo ligeramente y cogió los palillos; dirigió su mano derecha hacia la mía, juntando nuestras manos; mientras el intentaba enseñarme, yo rezaba por que no se me notase que me había ruborizado. Intentaba coger aire, mientras sus respiración y sus palabras me avisaban de que su cabeza no estaba muy lejos de la mía. No sé si en algún momento empecé a temblar, pero, o el no se dio cuenta o no le dio importancia.
Los cogió por separado , uno me lo puso en la mano derecha.
— Agarralo como si fuera un lápiz.
Le hice caso.
— Ahora intercambia el dedo índice por el medio, así. — Me fue indicando. — Ahora, el otro. Esta vez lo coges con el dedo índice haciendo que la parte baja del segundo palillo se apoye en tu dedo medio y a la vez apoyas tu pulgar a su lado para dar mas firmeza a la postura de tu mano. — sentía cada soplo de respiración a pocos centímetros de mí, me había quedado, increíblemente relajada con el suave tono de su voz. Como si nos hubiésemos conocido tiempo atrás, como amigos que se han reencontrado después de mucho tiempo. Sin haberme dado cuenta había girado la cabeza para observarle durante unos segundos cuando ví que el había echo lo mismo. Aparté la vista inmediatamente. Entonces me descubrí sola con Taemin en la cocina. Había estado tan nerviosa por su proximidad que no me había dado cuenta de cuando se habían levantado los chicos. Oí como el chico tragaba saliva fuertemente.
— ¿Estas preparada?
— Sí.
Alejó sus manos de las mías, hice lo que me había enseñando y parecía que lo había conseguido.
— Bueno — dije medio suspirando — es hora de que pruebe el kimchi — contesté alegremente.
Conseguí engancharle, intenté omitir un gritito de alegría y me lo llevé a la boca. Casi pego un salto desde la silla a la luna.
— ¿Estas bien? — me dijo apresuradamente Taemin con cara de preocupación. Mediante gestos conseguí que entendiera que quería un vaso de agua.
Cuando pude finalmente hablar, empecé a reirme.
— ¿Qué te pasa? — me pregunto el chico poniendo cara de ``esta chica se ha vuelto loca´´
— Oficialmente los coreanos tenéis un estómago muy fuerte.
— ¿Porqué lo dices?
— No me acordaba de que había leído algo sobre Kimchi y se me había olvidado que era picante.
Entonces el se me unió, riéndonos los dos, nuestras risas martilleaban las paredes de aquel lugar que empezaba a parecerme un hogar.
