―¿Tienes los chocolates?―pregunta cuando llega abajo.
―Están en el coche... Supongo. ¿O tú los bajaste?
―Por supuesto que los bajé, compré más cosas, ¿recuerdas? y... las usamos, ¿recuerdas?
Y Suiza se sonroja por que recuerda, oh, sí, claro que sí.
―¿Tenemos que llevar algo a casa de Deustchland? ―pregunta Suiza. Y sí, habla de Tenemos... Tenemos como varias personas, probablemente implicando a él y a Austria. El moreno le mira. ¿Está usando un plural? ¿de verdad? ¿le habrá puesto algo en el café de la mañana? Es decir, ¿el helvético ha usado un plural que no lo mantiene en su barrera de neutralidad? se pone nervioso solo de pensarlo.
―Si... quieres ―concede.
―¿Un vino? ―Suiza piensa en lo que le costará―. ¿Cerveza? ―le mira de reojo―. Tú les conoces mejor que yo ―dice entrando al estacionamiento.
―Si es para Deustchland, cerveza, si es para Italien, vino ―explica tratando de sonar neutro.
―Esto está siendo demasiado complicado... ―$$$―. Compremos un poco de cerveza y un poco de vino, creo que así los dejaremos más satisfechos ―Suiza insiste en el plural.
―Quizás sería más sencillo con dulces ―Austria insistiendo en las afirmaciones planas y preguntándose si querrá también que pague la mitad.
―¡Eso es, dulces! ―Suiza le sonríe. Se bajan del coche y se van a la puerta del supermercado donde ha estacionado―. Bien, vamos adentro.
Austria abre la puerta y le hace un gesto a Suiza para que entre, aguantándosela mientras sonríe, quizás seguirle el rollo sea un experimento interesante. Suiza lo mira desconfiado, pero entra al Supermercado.
―¿Qué tipo de dulces, Österreich? (espero que no sean unos muy caros) Hablas de un postre o algo... quizás tu deberías hacer los dulces, a ti siempre te han salido muy buenos los pastelitos ―Suiza concede.
―Dankeschön ―responde cordialmente, con una sonrisa―. Pero no creo que haya tiempo, ¿quizás sería mejor chocolate?
―Sí, el chocolate siempre ayuda... y es más barato aquí ―Suiza camina al pasillo del chocolate. Austria detrás, con las cejas levantadas y medio partiéndose de risa, sin poder creerlo. Esta viendo como funciona lo de ser amable y como reacciona Suiza.
Una vez frente a las estanterías, Suiza ve rápidamente todas las cajas buscando la más barata que sea medianamente decente. Austria se lo mira unos instantes... elije la más cara y se la pone frente a la cara.
―Vamos, pago yo.
Suiza le mira totalmente descolocado. Austria levanta las cejas como si no supiera que es lo raro.
―B...b...pero Österreich, ¡esa caja es muy cara!
Austria la mira de nuevo con poco interés.
―No me digas que de verdad te estás fijando en el precio... A mi me gustan estos chocolates.
Suiza toma una caja más barata.
―Estoy seguro de que pued... ―le mira extrañado.
―Además, te he dicho que pago yo, ¿qué más te da?
El rubio suspira algo irritado.
―Vale, si quieres tirar tu dinero ―dice entre dientes.
―Vamos... ―con bastante esfuerzo, andando a las cajas para no mirarlo―, Lieber, no pongas esa cara, cualquiera diría que has visto un fantasma.
Suiza le sigue, TERRIBLEMENTE confundido, más aún después del "Lieber"... corre atrás de Austria hacia las cajas.
―Österreich, estoy seguro de que la caja más barata... ―sigue explicando quedito.
―¿Tu quieres algo? ―le pregunta sonriendo amablemente. Suiza tiene tres microinfartos seguidos y, creo, piensa que es posible que muera pronto, sonrojándose un poco.
―N... nein ―responde angustiado―, d.. d... danke.
Austria trata de no descojonarse sin entender un pimiento.
―Bueno, tu te lo pierdes ―se encoje de hombros llegando a la caja. Suiza llega y saca la cartera, con mucho esfuerzo.
―Yo... fui el de la idea de llevar algo a casa de Deustchland y... ―con más esfuerzo aún―, creo que seria mejor que yo pagara ―frunce el ceño. Austria pone la mano sobre la suya, le niega con la cabeza, saca su propia cartera... y mientras lo hace, ve los pequeños aparadores de cartón con productos de justo al lado de las cajas y tiene una idea maligna.
―Y cóbreme una de estos también, bitte ―le pide al cajero señalando las cajas de condones sin soltar a Suiza.
En cámara lenta: Suiza mira la mano de Austria sobre la suya y no puede evitar temblar un poco, nervioso. Luego lo escucha hablar y registra con lentitud que le está pidiendo al cajero que le cobre algo más y levanta la mirada siguiendo el dedo que está señalando algo, en cuanto nota qué es... se le desconecta el cerebro por un instante, sonrojándose por completo. Suiza desvía la mirada, incómodo, mientras se pregunta que coño es lo que tramará Austria.
Austria le echa una mirada de soslayo, sin poder evitar mostrar un poco su propia incomodidad, aunque mucho menor que la de Suiza, le suelta y paga tal como ha dicho. Todo sea por... ver que pasa.
―Danke ―agradece al cajero recogiendo ambas cajas, guardándose la más pequeña en el bolsillo.
Suiza mira al suelo, avergonzadísimo, haciendo un esfuerzo por volver a controlarse, o por no arrancarle la cabeza, o por no estrellarlo contra la pared y... ejem...
Austria sale del medio y se queda quieto pacientemente esperando a que Suiza reaccione, sin hacer ningún comentario de burla, lo que le está costando horrores por que esta ligeramente histérico, pero todo sea por ver que pasa.
―Con permiso ―le dice a Suiza la señora de atrás de él en la fila. Suiza revive...
―Eh... sí... sí... ― aun absolutamente sonrojado, levanta la cara y ve que Austria lo está esperando por allá. Camina y lo sigue, pasándole de largo y yendo hacia el coche. No puede creer nada de lo que está pasando... es decir, es que lo único que hace es sospechar que es algo malo.
Austria le sigue, sin poder evitar sonreír un poco. Suiza se sube al coche dando un portazo a la puerta, más de frustración que de molestia.
El moreno abre la puerta y con mucha calma mete la bolsa, la acomoda para que no haga arrugas, se sienta en el asiento, se acomoda la ropa, acomoda la bolsa de nuevo. Suiza pone las manos en el volante tratando de respirar y de bajar el color que seguramente tiene en la cara.
Austria termina de acomodar todo lo acomodable, cierra la puerta y se pone el cinturón.
―Danke... ―murmura el helvético tratando de parecer amable.
―¿Porqué? ―pregunta como si nada, Suiza se sonroja más.
―Por… los chocolates, desde luego. P... por comprarlos... por pagar tu los... los chocolates.
―Has dicho que los "llevábamos", ¿no? ―remarca el plural mientras sonríe.
―Nunca impliqué que tú los tenías que comprar... ―lo mira de reojo―. Por eso te estoy agradeciendo ―prende el coche. Luego duda en si preguntarle sobre lo otro... ¿para que coño ha comprado condones? ¿es para usarlos con él? no... No. ¡No! Seguro son para Hungría o... joder―. Ejem...
―Bueno, a la próxima los pagas tú ―sonríe de nuevo, recostado en el respaldo, con calma. Suiza sale a la calzada, tembloroso. ¿La próxima? Esto... eso es una... la perspectiva del... y los malditos condones que...
―Mphh ―exclama sin decir nada.
―Es temprano... ¿Algo que te apetezca hacer antes de ir a comer? ―pregunta como quien no quiere la cosa haciendo un esfuerzo por no decir nada sobre como conduce. Suiza intenta meter la siguiente velocidad pero no aprieta bien el clutch y se la bota, haciendo que la caja suene.
―¿Q... qué? Algo... ――. ¿Algo a... antes? ―mente en blanco―. Como quieras tú ―lo mira de reojo y se arrepiente, luego ve que la siguiente luz está en rojo y se detiene, de manera REALMENTE torpe. Austria se agarra a la puerta haciendo un esfuerzo REALMENTE grande por no decir nada.
―Perdona ―intenta excusarse Suiza por su manera de conducir―, lo siento, se… el pedal se me... ―¡JODER! está BALBUCEANDO, protesta en su mente mientras se sonroja otra vez. Austria le mira. Esto... Es raro. Pone la mano en su antebrazo.
―Tranquilo.
―¿Österreich? ―Suiza mira la mano de Austria, incrédulo.
―¿Sí? ―no lo suelta y el rubio le mira a la cara.
―¿A dónde... a... dónde vamos? ―pregunta aún balbuceando y luego inmediatamente mira al frente, ABSOLUTAMENTE tenso. Austria empieza a ponerse nervioso también.
―Liechtenstein está en casa, ¿verdad?
Hay otro cortocircuito en la mente de Suiza ¿Está sugiriéndole que vayan a...?
―De hecho, quizás debería avisarle que no voy a... que...
―Entonces quizás deberíamos pasar por ahí ―Austria haciendo un esfuerzo por no ponerse demasiado nervioso debido a la doble interpretación posible de lo que esta diciendo. Preguntándose si Suiza lo esta entendiendo.
―Eeeeeeeeh... ―Suiza da una vuelta a la izquierda, insinuando que realmente va a ir a casa, ÚNICAMENTE, a decirle a Liechtenstein que no van a comer y luego se arrepiente. Joder, cómo es que... ¡Ahora Austria está diciéndole que hacer! Y él está haciéndolo, por dios santo. ¡Y ha comprado condones! los ha comprado ahí, en su cara y está siendo... no le ha criticado nada, absolutamente nada desde que salieron del super― ejem ―una vuelta más a la derecha y se frena frente a su casa.
Austria toma la bolsa tranquilamente y sonríe levantando las cejas. ¿Esta... Funcionando? Esto es ligeramente siniestro, pero increíblemente interesante.
Suiza toma las llaves del coche y abre la puerta, caminando rápidamente y pasando frente a Austria. Intenta abrir la puerta, torpe, fallando al meter la llave.
―Scheize... ―le mira de reojo― No sé exactamente que te propones, Österreich... ―empieza muy quedito. Austria tiene que hacer un increíble esfuerzo. Parece que Suiza lo haga aposta para tentarlo a burlarse pero... No. No. Solo un rato, tiene que pasar algo, tarde o temprano, es obvio, solo hay que ver qué. Duda un momento y al final le pone las manos en los hombros.
―¿Estás bien?
Suiza se pone tenso de nuevo al sentir las manos de Austria en los hombros. Joder, esto debe estarlo haciendo a propósito, sepa dios con que jodida intención. Debe tener alguna. Pero esas malditas manos y ese carácter dulce y amable y... aaaargh. Abre la puerta al fin y escanea rápidamente la sala sin ver a Liechtenstein por ahí. ¿Cómo Austria logra que se salga de sus cabales? ¿cómo es que todas las veces logra que pierda el control? Se gira para cerrar la puerta atrás de Austria, y sintiendo aun su cercanía suspira levantando la cara, tomándolo del pañuelo y atrayéndolo hacia él para darle un beso.
Austria le sigue adentro en cuanto Suiza abre la puerta sin soltarlo y... Luego aprende una valiosa lección. El rubio le suelta cuando termina el beso.
―Eres... un imbécil ―se da la media vuelta y se larga a la cocina a buscar a Liechtenstein, y así es como le deja con las ganas cuando ya estaba con las manos en alto para desabrocharle la camisa. Aprende de nuevo una valiosa lección diferente.―Pues no sé dónde los pusiste ― sentencia Suiza aun sonrojado, cerrando la puerta de nuevo―. Verdammt... Ayúdame a buscar, Österreich.
―Tiene que estar arriba, en tu cuarto, ¿no la subiste con las fresas? ―Austria brazos cruzados sin hacer ademán de mover ni un dedo.
―No, solo subí lo necesario. Que estaba abierto en el piso de la sala. Tu me... Tu sacaste el primero ―el helvético cada vez mas ruborizado. El moreno aparta la vista incomodo.
―Entonces estarán en la sala.
―No vayas a moverte para ayudarme, Österreich... Ni te molestes ―dice el rubio sarcástico. Busca en la sala, nada.
―De hecho, quizás debería ir yendo ya para Berlín y ya vendrás.
Suiza se detiene y levanta las cejas, mirándole enojado.
―Mientras yo busco en todos lados los chocolates a ver si no los pusiste arriba del refrigerador o adentro de la jodida alacena. Como tus malditos lentes... ―se cruza de brazos―. Te quieres largar, lárgate... Ya llegaré.
Austria se da la vuelta y sube de nuevo las escaleras. El helvético hace un esfuerzo por no seguirlo y estrangularlo y decide enfocarse a la cocina.
―¿Dónde mierda dejo los jodidos chocolates?
Austria se va al cuarto de Suiza, recupera lo... "necesario" y luego vuelve a bajar.
―¿Los encontraste?
―Nein. Tenias razón, solo subiste lo necesario.
El rubio vuelve a echarle una mirada asesina mientras se le acerca y pone los brazos en jarras.
―¿Haces esto apropósito? Tú los bajaste, piensa, meingott... ―se gira, va a una puerta y vuelve un minuto después con una botella de vino―. Danke,Österreich,has probado tu virtuosidad para hacer algunas cosas practicas y rápidas ―se dirige a la puerta y la abre―. Sal...
El austriaco sale tranquilamente. Suiza empieza a caminar bufando.
―Muy maduro de tu parte echarme la culpa de haber perdido los bombones, por cierto ―comenta siguiéndole.
―Tu los bajaste... ―se defiende molesto. Unos momentos mas tarde, toca la puerta de casa de Alemania mientras urge a Austria a caminar―. Verdamnt,Österreich. Parece que quieres llegar más tarde ―le riñe exasperado, con el ceño fruncido.
Si hay algo que pone realmente histérico al mayor productor de relojes mundial, es llegar tarde. Y si hay algo de lo que el moreno obtiene un cruel placer, es de ponerle histérico.
―Parsimonioso en TODO lo que haces ―insiste el suizo mirándole de reojo mientras él se acerca hasta su lado con una sonrisa cáustica.
―Pues antes no te has quejado tanto ―asegura cruzándose de brazos, cuando Alemania abre la puerta.
Glosario de terminos
Bitteschön: Muy por favor
Dankeschön: Muchas gracias
Lieber: Querido
Nein: No
Danke: Gracias
Scheize: Caca
Los reviews vuelve mordaz a Austria... sí, aún más.
