¡Es desquiciante! él, siempre (o casi siempre) controlado, tranquilo, neutral... haciendo escenitas una y otra vez a la mitad de la casa de Alemania sólo porque Austria decide "prender la maldita mecha".
¿Quién había comisionado a Austria a semejante tarea? ¿por que acababa una y otra vez en las mismas, desquiciado e histérico? Si tan solo hubiera una forma de lograr detenerlo, alguna forma de... ¡Oh, espera! ¡Prusia! "El mechón puede tranquilizarlo, cuando está insoportable". ¡JA!
Con un movimiento suave y decidido, se recarga más en la mesa hacía Austria y lo detiene del hombro. Luego, aprovechando el factor sorpresa, estira la mano hacia el rulo y tira de él, con delicadeza.
Hungría lo ve y no puede creerlo, levanta las cejas y contiene el aliento casi de manera inconsciente, abriendo mucho los ojos.
Italia juega en la cocina con el agua haciendo como que lava platos, ajeno a todo lo que pasa.
Suiza mira fíjamente a Austria a la cara, esperando una respuesta favorable... ¿que se tranquilice y le pida una disculpa, quizás? ¿Que acepte su culpa?
Alemania mira con interés preguntándose por que Suiza querrá agradar a Austria después de que Austria lo ha puesto de tan mal humor.
Austria, que hasta hace tres milésimas de segundo estaba muy muy tranquilo, en su postura cáustica controlando la situación, siente que Suiza agarra a Mariazell y tira... y ni siquiera tira muy fuerte. Cierra los ojos con un escalofrío, apretando las piernas, aguantando la respiración, tensándose completamente y temblando, lleva la mano hasta rodear con sus dedos largos y fuertes la muñeca de la mano de Suiza.
―Su... suel...ta... a... Mari..a...zell... ―suplica en un susurro, sonrojándose y teniendo otro escalofrío―. Bi...bitteschön...―insiste en un tono de absoluta sumisión, con voz ronca.
―Sólo si te tranquilizas ―dice Suiza sin soltarlo, jalando otra vez suavemente (sensualmente pero sin notarlo) el mechón de pelo, a pesar de la mano de Austria, que le ha rodeado la muñeca.
Hungría va a necesitar pronto otra tarjeta de memoria. Oh, sí... y eso que esta usando una de como cuatro gigas.
Austria nota el segundo tirón y no puede aguantar el aire después de eso, tratando con mucho mucho esfuerzo de mantener el temple, se mantiene con los ojos cerrados y suelta un medio suspiro medio gemido.
Y Suiza lo mira, notando el cambio en el tono de voz a uno mucho más grave, uno que conoce, que ha oído últimamente... viendo que está sonrojado. Frunce el ceño, intrigado y suelta el rulo, no sin antes darle un último, suave y delicado tirón con la mano de Austria rodeando su muñeca.
Austria siente el tercer tirón y vuelve a apretar las piernas tanto como puede tratando de evitar lo ya absolutamente inevitable... si solo tira un poquito más, solo un poquito, hará un desastre. Pero no, Suiza no lo hace, Suiza le suelta, él aprieta los ojos con fuerza tratando de relajarse... ¡Aj! ¿¡Quién es el cabrón ahora? baja la cabeza aun sin mirar a nadie mientras sigue temblando y suelta al helvético.
―Mein...gott...in...hi...himmel...―balbucea muerto de vergüenza por que haya pasado todo esto de esta forma incontrolable frente a todos. ¿Como demonios ha sabido Suiza?
―Wow... ―susurra Suiza muy muy bajito, más sonrojado aún que hace rato, si es que eso es posible y... aprende algo que le será de mucha utilidad. Alemania flipa, a todo esto.
―Vuelvo... ahora... ―suplica Austria levantándose sin mirar a nadie, medio doblado saliendo del salón.
Suiza se plantea que hacer y al final... se levanta atrás de Austria pidiendo disculpas. Se para afuera de su habitación y toca la puerta.
―Österreich...
No hay respuesta.
Luego se arrepiente de haber tocado y baja las escaleras hasta la mitad, luego se arrepiente de bajar y se plantea irse a casa.
Finalmente, unos minutos mas tarde, Suiza entra en el comedor otra vez. Parece que ha pasado un mes en la cámara de bronceado, o seis años en el desierto sin bloqueador ni una gorra. Se sienta.
―Eh... Ejem... ―carraspea y le da un trago a su copa de vino. Alemania sigue flipando. Hungría sale pasando las fotos de la cámara al teléfono para poder guardarlas y repartir copias por todo el mundo mundial.
Alemania carraspea en cuanto deja de flipar un poquito.
―Eso... ha sido inesperado. ¿Quieres un traguito de algo? ―ofrece siguiendo lo que le ha enseñado Rusia. Cuando las cosas van mal, bebe.
―Sí, gracias ―responde Hungría, como si fuera para ella. Suiza mira a Hungría y luego a Alemania.
―Ehh... sí, uno doble para mi, bitte...
Alemania se levanta de la mesa y se va a la sala. Suiza mira a Hungría suplicante, deseando tener una conversación. Ejem, no que quiera hablar de eso con alguien pero... Prusia puede terminar muerto, por cierto.
Hungría sigue revisando las fotos. Joder, la expresión de Austria es la caña y Suiza se ve tan adorable...
―Ehh... Ungarn...―tantea mirándola. Ella levanta la cabeza de la cámara y le sonríe amablemente.
Suiza piensa en el método de Austria, quizás funcione con Hungría.
―¿Cuánto vale tu silencio? ―plantea con cierta esperanza, algo inseguro de la pregunta en sí.
―¿Cuántos detalles estás dispuesto a darme? ―responde ella. Suiza no sabe con quien se mete.
―Mmm... Voy a matar a Preußen―aclara. Hungría se pone nerviosa con esa declaración, toma una de las fotos de la cámara, hace zoom en la cara de Austria.
―Te la compro.
―¿Qué me compras? ―Suiza la mira sin entender bien.
―Te compro la vida de Poroszorzág... y su perdón.
―¿A cambio de qué? ―pregunta él tratando de sentarse derecho.
―A cambio de mi silencio y una copia de esto ―le muestra la foto de la cámara. Suiza mira la cámara y se sonroja, apartando la mirada.
―Mmmm... tengo algo más que pedir... ― dice tratando de parecer calmado.
―¿Sí?
―Tu silencio, una... Ejem... copia de esto y... unas explicaciones ―la mira, ella sonríe amablemente.
―¿Explicaciones de qué? ―pregunta con curiosidad.
―Asumo que tú sabías de esto... No, no. espera. Antes de cualquier cosa ―le extiende la mano―. ¿Es un trato?
Alemania vuelve con las bebidas y Suiza mira a Hungría suplicante.
―Prometo no matarlo por esto. Tienes mi palabra ―añade.
―Está bien.
Alemania carraspea dándoles las bebidas.
Suiza se pregunta si realmente el jodido Austria, que merece la humillación de hace un minuto y otras múltiples más, merece también que haga un trato a tan alto precio... joder... le extiende la mano a Hungría.
Hungría se la toma de vuelta. Oh, sí, Prusia tiene un ángel de la guarda y fíjate, resulta que se llama igual que ella y se pone sus jodidos zapatos.
―VerdammtUngarn...
―Pe... pero que no se entere de que yo... de que he tenido nada que ver en esto, ¿de acuerdo? ―pide ella nerviosita.
―Pues... igualmente, Ungarn, creo que si sabe que hablé contigo... ¡oh! ¡hablas de Preußen!Bien... mi silencio a cambio de ninguna sartén estrellada en mi cabeza ―le dice sonriendo un poco más tranquilo por primera vez en un rato.
―Bien, tu silencio por el mío. Nadie más se entera de este trato ―Hungría sonríe―. Nah, eso de las sartenes solo es con los que le hacen daño a Austria ―sonrisa perturbadora al estilo Rusia. Suiza le suelta la mano.
―No hubiera hecho este trato contigo si quisiera hacerle mucho daño ―refunfuña por lo bajo.
―Lo sé ―sonríe.
Alemania está por ahí regañando a Italia.
―Asumo que tu sabías de... eso ―Suiza hace una seña como hacia el rulo.
―Poroszorzágme lo ha dicho por teléfono... nunca me lo había contado.
―¿Qué te dijo Preußenexactamente? ―pregunta Suiza levantando las cejas.
―Pues lo mismo que a ti, que era posible que fuera una zona erógena ―declara ella.
Suiza se pellizca el puente de la nariz y se ruboriza al escuchar la palabra "erógena".
―Como es evidente, a mi no me ha dicho eso.
―¿Ah no? ―pregunta ella levantando las cejas sorprendida.
―Claro que no. Me dijo que lo calmaría. Si no mato yo a Preußen, eventualmente lo va a matar alguien, debes saberlo... ―masculla.
―Y tu le... ―Hungría se lleva la mano a los labios sin poder evitar reírse un poquito―. ¡Es un burro!
―¡Pues claro que le creí! Preußen parece saber cómo controlar a Österreichsin asesinarlo... ―se lleva las manos al puente de la nariz.
―De hecho, no sabe. Nadie sabe hacer eso ―se encoge de hombros.
―Österreichhabló contigo. Él te contó lo... esa mentira de las fresas y cualquier otra cosa para humillarme que te haya dicho, ¿fue él?―cambia de tema incomodo.
Hungría niega con la cabeza.
―No, no fue él ―le dice seriamente, mirándole―. Fuiste tu.
―¿¡¿YO? Ungarn... por más trato que haya hecho contigo no retes a mi paciencia, YO no he hablado contigo.
―No, no has hablado conmigo, pero yo te oí ―asiente dulcemente, con paciencia. Él levanta las cejas.
―Fue Österreich, ¿verdad? Me estaba espiando, yo lo sé...
―No, no, Svjác, no todo es culpa de Ausztria.
Suiza pone los ojos en blanco.
―Él te dijo que yo estaba escuchando ―sige defendiendo Hungría, el helvético intenta concentrarse.
―Lo dijo un par de veces. De hecho, habló conmigo en voz alta estando tu presente, oíste toda nuestra conversación ―añade la chica.
―¿Hablas de en casa? ¿En el cuarto de Liechtenstein? ―leeeeentamente empieza a sumar las piezas―. Tu estabas oyendo eso? P... pero... pero ¡Liechtenstein es incapaz!
―Si... No, ¡no! ¡No es culpa de Liechtenstein!
―Eres igual que Preußen, ¿podrías ir al grano Ungarn? ―suspira.
―Ella estaba muy nerviosa y... habló conmigo y... Ausztria sabia que yo le diría a Poroszországy Poroszországle diría a Franciaországy... él me dejó escuchar a cambio de mi silencio.
Suiza enrojece de nuevo, mientras todos admiramos su sistema circulatorio.
―¡Meingott!¡y luego me dicen paranoico! Así que tu vendes tu silencio a varios postores, por diferentes cosas... ―levanta las cejas y la mira.
―Escucha, Ausztria estaba protegiéndote. Sabe que qué yo lo sepa es una cosa, pero que lo sepan Poroszország y Franciaország... bueno, es un asunto completamente diferente ―explica ella con calma esperando que Suiza conozca lo bastante a Prusia y Francia para entender por qué él solo.
El rubio la mira, valorando la última declaración.
―Österreichprotegiéndome. Ungarn,bitteschön, no digas tarugadas...
―Por supuesto, Svjác. Yo tengo un trato con Poroszország en este asunto, si alguien me hace una oferta mejor, Poroszországno se entera, si no... intercambio la información por la que él saca de por ahí.
―Creo que no quiero enterarme de tus tratos sucios con Preußen―hace un gesto con la mano―. Yo soy neutral ―y todos nos reímos.
―Esta bien ―ella le sonríe. Suiza levanta una ceja.
―Una ultima cosa, Ungarn―empieza el rubio haciendo un gran, gran esfuerzo por hacer esta pregunta...
―¿Sí?
―¿Crees que Österreich...? ―mira hacia otro lado―. Bueno que, después de esto, no que me interese, ni mucho menos ―hace una pausa―. Pero ¿crees que...? ―la mira de reojo.
Ella sigue sonriendo con amabilidad.
―¿Crees que me odie? ―pregunta finalmente, muy bajito.
Austria, que milagrosamente no se ha olvidado del camino al comedor y que además, tiene el don de la oportunidad, vuelve arreglándose el pañuelo del cuello desinteresadamente y sin mirar a nadie todavía.
Suiza espera pacientemente la respuesta de Hungría.
―Más vale que no... por que si no, me va a oír ―le dice sonriendo.
Suiza sigue mirándose las manos y tratando de no angustiarse demasiado. No que tenga motivos para angustiarse, claro, ningún motivo. Es decir, si el indeseable al final decide no volverle a hablar en toda su vida, mejor para él, podría volver a casa con Liechtenstein a la tranquilidad absoluta.
―Ejem, vaya... ―contesta de mala gana, aunque no admitirá lo mucho que se ha destensado al escuchar a Hungría decirle eso.
―Disculpad. He tenido un pequeño... inconveniente. Un asunto de extrema urgencia que atender. Y ahora vamos a comportarnos como adultos y a tratar este tema como merece, es decir, a olvidarlo y fingir que no ha pasado nunca para la comodidad de todos ―pide Austria de pronto, sentándose a la mesa aparentando tranquilidad pero sin mirarles y un poco incomodo. Suiza brinca hasta el techo al escucharlo.
Glosario de Terminos
Ausztria: Moreno, irritante, pedante, egoista y cabrón. Pero sabe tocar el piano y hacer Applestrudel, aunque nadie se explique como no le pidió a alguien más que lo hiciera en su lugar.
Un review con vuestra opinión ¿quién está más avergonzado, Suiza o Austria?
