―Quizás deberíamos hacer algo ―Hungría con determinación. Alemania levanta las cejas.
―¿Hacer... algo?
―Pues alguien tiene que hacer algo y si no son ellos...
―¿Insinúas que yo...? ―se señala a sí mismo―. Österreich nunca me lo perdonaría ―negando con la cabeza y pensando en toda la curiosidad que le daría hacer algo por el estilo.
―Sí, bueno... Si lo que Poroszország cuenta es cierto, después de lo que pasó la última vez que cenasteis aquí, Ausztria tampoco debería haberle perdonado nunca.
―¿Perdonado a quién? ―Alemania frunce el ceño.
―A Poroszország .
―¿Y quien ha dicho que Österreich ha perdonado a Preußen? ―Alemania levanta las cejas dando una clase de movimiento cejil.
―Pues no me ha pedido que le haga nada ―Hungría le mira.
―Bueno, como sea... ¿Que vamos a hacer por Österreich y Schweiz? ―Alemania se anima―. Österreich no querrá hablar conmigo. Seguramente el rumbo natural de las cosas los pondrá en su lugar. Quizás Schweiz venga a buscar a Österreich.
―¡Su lugar puede ser volver a pasar años sin hablarse! ―comenta ella y luego golpea la mesa―. ¡Que rabia! voy a hablar con Liechtenstein a ver como esta Svjác.
―Yo creo que voy a ir a lavar los trastos ―se levanta deteniéndole la cabeza a Italia para que no despierte.
Suiza, mientras tanto, ha ido casi corriendo a casa, ha salido a los Alpes y ha tenido intenciones de gritarle a Austria durante media hora como de costumbre... y no ha podido. Así que al final ha terminado sentado abajo de un pino.
Mein gott... esta vez se había pasado. Humillar a Austria y luego intentar hacerle una broma con ese guiño del ojo. Ahora Austria brincaba al más leve contacto y había sido muy específico al declarar que no quería verle, es decir, era obvio que no quería, ni siquiera le había acompañado a la puerta.
En absoluta teoría no debía importarle y aún así... ¡Verdammt! Bueh, al menos había garantizado que Prusia no le diría nada a nadie.
oxOXOxo
―Hallo, Deustchland...―saluda Austria parando de tocar melancólicamente cuando el hombre rubio entra al salón dónde está el piano.
―¿Ja?¿Qué pasa? ―pregunta preocupado.
―Voy... ―Austria aparta la mirada―. Voy a regresar a Wienunos días. Creo que... necesito irme... unos días.
―¿Qué? ―Alemania levanta las cejas, incrédulo―. ¿A... A que vas a Wien?
―Pues... es mi casa ―explica mirándole, Alemania también le mira, preocupado.
―¿Estas bien, Österreich? Hace años que no vas a Wienpor voluntad propia... No si puedes vivir aquí a mis costillas ―añade en un murmullo.
―Quizás sea ya momento de hacerlo entonces. Aun así solo planeaba ir unos días.
Alemania se le acerca y le pone una mano al hombro.
―¿Vas a... Estar bien? Quizás podrías hablar con Schweiz... ―Alemania sale de la preocupación―. Oh... Unos días.
―La última semana ha sido suficientemente complicada, no me harían mal unos días de calma, bitte, no les digas a los demás a donde he ido, no quisiera tener que dar explicaciones.
―Esta bien, Österreich ―le mira, serio―. Si hay algo en que pueda apoyarte... ¿Cuándo vuelves? Espera... ¿Qué le digo a la gente que me pregunte?
Austria le mira un momento valorando.
―Diles que... Volveré pronto, que cualquier asunto que tengan que resolver puede esperar.
―¿Ungarn sabe de esto?
―Aún no, pero... no creo que ella vaya a volver a Budapest... Aunque si quieres puedo pedírselo.
Alemania frunce el ceño.
―No me refiero a eso Österreich. Solo quiero saber si ella sabe que te vas, o va a venir a pedirme explicaciones...
―No, no vendrá a pedirtelas, yo se lo diré ―Austria le sonríe un poco, aunque sigue en su plan SUPER-MELODRAMA-QUEEN.
―Bien ―Alemania le extiende la mano para despedirse de el y le sonríe un poco.
Austria le devuelve el apretón con una ligera inclinación de cabeza.
xoXOXox
Suena el timbre de casa de Suiza. Él, que hasta el momento estaba sentado en los Alpes aún, muerto de frío, entra cabizbajo a la casa y, sin preguntar quien, abre la puerta.
―¿Qué?
Austria, de puros nervios e impactado por ese recibimiento tan poco común, solo... se queda ahí de pie y sonríe.
―Ehm...
―... ―ojos como platos y en un susurro―. Ös... Österreich!―paralizado.
―Hallo.
―H... ha... hallo...―le dice mirándole sin poder creerlo aún.
―¿He... venido en un mal momento? ―vacila nervioso sin saber que hacer, lo que indica que realmente esta muy MUY nervioso.
―Nein, nein... nein... nein nein nein... Nein. Pasa, pasa bitteschön―le dice quitándose un poco torpemente de la puerta e invitándolo a pasar con un gesto. Si Austria está nervioso Suiza está quizás un poquitín más... además de sorprendido.
Austria le mira un momento, dudando, finalmente cierra los ojos y entra. Quizás sería más rápido decirle lo que le tiene que decir y ya... y... luego largarse a Viena o algo parecido.
Suiza cierra la puerta en silencio y sin mirarle.
―¿Quieres pasar a la sala? ¿Necesitas algo?―pregunta amablemente.
Esta bien, pues directamente al asunto... Se sienta en la misma butaca en la que se sienta siempre que va a su casa tratando de no recordar lo que horas antes ha pasado en ese sofá de su lado. Mein gott.
Suiza, que no esperaba esto, sin duda alguna, y que ha aguantado la respiración mientras veía a Austria sentarse ahí, sin siquiera querer mirar el sillón de al lado... va y se sienta en el lugar más lejano que puede de Austria, soltando el aire.
Austria le mira con calma sin poder evitar fijarse en que Suiza se ha sentado lo que se podría denominar incluso "absurdamente lejos"
―Si eres capaz de seguir tu propio consejo y tratar todo el asunto de casa de Deutschland como si no hubiera ocurrido yo estoy dispuesto a hacer lo mismo ―sentencia finalmente, sosteniendo el aire de nuevo, tenso... nervioso. Esperando cualquier cosa, sabiendo que fue demasiado directo.
Austria le mira en silencio unos instantes.
―¿Para qué crees que estoy aquí de nuevo si no? ―suelta por fin sonriendo con sorna. Suiza se sonroja hasta las orejas y luego suelta el aire, aunque todavía está tenso.
―Danke ―parpadea ahí... sin moverse demasiado. Austria se pone de pie también, se acerca a él tomándole de la barbilla para levantarle la cara y mirarlo y luego se acerca a su oído.
―Y en otro orden de cosas, sobre este mismo asunto en casa de Deustchland...―se pone un poco nervioso―. Preferiría que no te olvidaras, pero aprende cuales son los momentos adecuados ―le susurra.
Suiza hace un sobreesfuerzo para no morir... o tener una hemorragia nasal fulminante.
―G... Gut―se las arregla para decir aun muy sonrojado.
―Danke ―agradece Austria con una pequeña inclinación de cabeza, separándose de él para volver a sentarse en la butaca, ligeramente incomodo también.
Solo puedo decir... oh, bloodyfuckyeahofthehell. ¿Alguien más está de acuerdo?
