Hola a todos!

Iré rápido y no me enrollaré.

Primero de todo mil gracias por los favoritos, las alertas y los comentarios. Me alegro que os guste la historia y tengáis la paciencia de esperar a que pueda traducir los caps en condiciones, sois geniales^^

Ya sé que este cap es muy cortito pero os prometo que mañana subo otro para felicitaros las navidades!


Capítulo 5

Cuando Dean empezó a volver en si notó que estaba atado y no podía moverse. Consiguió abrir los ojos lo suficiente para ver que seguía en su habitación de motel; delante de él estaba la cama doble y, sentado al borde de ésta, Castiel mirándolo fijamente.

Dean se dio cuenta de que estaba bastante jodido: se encontraba atado a una silla en medio de la habitación, con las manos en la espalda y los pies juntos. No estaba atado con cuerdas (ojalá) sino con cadenas y dolía como el demonio.

Siguiendo su análisis, vio que le habían quitado la camiseta mientras estaba inconsciente y solo llevaba puestos los tejanos… Además estaba amordazado.

"Genial", pensó, "simplemente, genial".

"Arriba dormilón" saltó la bestia en el cuerpo de Cas. Nunca iba a poder quitarse de la cabeza la visión de Castiel en aquella situación.

El leviathan se arrastró y se arrodilló delante de Dean, posando las manos en sus rodillas.

"Cas se está dejando la voz por ti… quiere que pare, quiere matarme, quiere que de alguna manera me mates, quiere ser salvado… ¡OH DEAN! Quiere tantas cosas… ¿No vas a hacer que los sueños de tu pequeño ángel se hagan realidad? Ups, lo olvidé… ¡No puedes! No tienes ningún plan, ninguna manera de pararnos y… sí, ¡eres jodidamente inútil!"

Dean hizo una mueca cuando oyó la palabra "jodidamente" salir de la boca de Cas… Aquello no estaba bien, sonaba tan extraño…

Dean quería gritar el nombre del ángel desesperadamente, ver si podía llegar a él, pero el esparadrapo mantenía su boca cerrada para prevenir cosas como esas y, para ser honestos, sus esperanzas iban desapareciendo minuto a minuto.


Mientras el tiempo se consumía, todo lo que el cazador podía hacer era gruñir y gritar cada vez que el leviathan hacía cortes en su pecho.


Ya habían pasado dos horas; Dean había sido torturado de una manera que solo había visto en las partes más profundas del infierno. Estaba cubierto de moratones, cortes y quemaduras de la cabeza a los pies… Al ritmo que iba, le extrañaba que la bestia no hubiera sacado ya la motosierra.

Su mente empezaba a estar difusa y a penas podía mantenerse consciente, pero la criatura era inteligente y sabía exactamente la cantidad de sangre que podía hacerle perder para causarle un gran dolor pero sin permitirle desmayarse.

Dean intentó utilizar las fuerzas que le quedaban para quitarse el esparadrapo de la boca y así poder gritar e insultar a aquel bastardo. Nunca había estado tan asustado en toda su vida y eso ya era decir: él era Dean Winchester y no se asustaba por prácticamente nada.

"Vaya, lo siento, ¿querías decir algo? Olvidé que no puedes hablar con la boca tapada" Después de aquel comentario la bestia arrancó el esparadrapo de la boca del cazador.

"Hijo de…"

"Relájate, Dean. Eso no ha sido muy agradable. A Cas no le gusta que lo llames de estas maneras" cantó la criatura.

"¡Eso no iba dirigido a Cas, pedazo de mierda!" y con eso Dean se ganó un puñetazo en la mandíbula que se añadió a las heridas que ya tenía.

El Winchester no podía imaginarse nada peor que aquello. Era mejor que lo matara ya, así al menos se acabaría el sufrimiento. Como si le hubiera leído la mente, el leviathan utilizó la peor tortura que tenía en su arsenal, y no iba dirigida precisamente a Dean.

"Baja aquí, Cas… ¡Ven a ver lo que has ayudado a hacer! Pero te lo advierto, no te voy a quitar el ojo de encima" le dijo a la nada y se internó en el cuerpo para dejar paso al ángel.

Tenían poco tiempo...

Decir que Castiel estaba destrozado era quedarse corto: las lágrimas llenaron sus ojos inmediatamente y su expresión era la de un hombre completamente roto. Se derrumbó entre sollozos delante de Dean… el cazador nunca había visto al ángel de aquella manera y se sintió completamente inútil.

"Dean, lo siento tanto… No podía pararlo de ninguna manera, me tenía completamente atado y no podía soportarlo ya más… No puedo seguir así, viendo como eso te hace daño sin poder hacer nada por evitarlo…"

Aquella situación no era una que el cazador hubiera pensado que vería aunque vivera millones de años. Se le partía el corazón en mil pedazos y lágrimas de dolor y puro tormento le llenaron los ojos.

Intentando calmar los sollozos de Castiel, el cazador intentó hablar con la poca voz que le quedaba después de gritar durante horas:

"Cas… ¡Escúchame Cas! ¡Nada de esto es tu culpa! Absolutamente nada. Sé que no eres tú el que me ha hecho esto, jamás me harías daño. Lo sé. Y ahora más que nunca necesito que seas fuerte y te mantengas firme… ¡No te rindas! Porque aunque yo muera esta noche en las manos de esa cosa, Sam encontrará la manera de salvarte, te lo juro. Por si acaso muero, tienes que saber que de verdad confío en ti, que te perdono por las cosas que hiciste mal. Y lo más importante de todo: tengo fe en ti, siempre la he tenido y siempre la tendré"

Castiel intentó romper las cadenas que ataban a Dean, pero una fuerza que venía de su propio cuerpo lo tiró para atrás… El leviathan no iba a dejar que lo ganaran. Impotente, el ángel notó como la criatura volvía a la superficie otra vez.

"¡NO!" gritó luchando contra la bestia. "¡No te lo voy a permitir!" Sollozó con dolor intentando mantener al leviathan en su interior, pero aquello no sirvió para nada. La fuerza de Cas era muy inferior y sintió como si explotara. Los demonios pasaron al siguiente nivel, alcanzando la verdadera forma del ángel y torturándolo como habían hecho con Dean. Aunque en el recipiente no hubiera ninguna herida, las de su interior eran brutales.

De repente, las alas de Cas se hicieron visibles en su espalda. Eran lo más hermoso que Dean había visto en su vida: unas alas llenas de plumas grandes y negras con un toque de oro en las puntas que llenaban la habitación .

Aún mientras luchaba, Castiel se avergonzó por la vista de sus alas… ningún humano debía verlas jamás… aunque también confiaba en Dean de todas las maneras posibles.

Sin esperarlo, las plumas empezaron a caer al suelo, como si hubiera alguien que las fuera arrancando una a una.

Dean gritó, dándose cuenta del gran dolor que causaba aquello a Cas… Quería que parara.

"¡PARA! ¡Por favor, déjalo estar, ya te lo has pasado lo suficientemente bien hijo de puta!

Aún así, los gritos eran inútiles y Castiel acabó por rendirse. Las alas desaparecieron, miró por última vez a Dean y el ángel fue reemplazado por el demonio que los había torturado a los dos y que iba a acabar lo que había empezado.