N/A: Muchas gracias por los comentarios. Cada semana subiré capítulo nuevo, o eso intentaré. No olviden que es una historia fuerte, para mayores. Hasta pronto, y no olviden comentar =)
2
Depravación
Pansy se sentó sobre el escritorio de Ron coquetamente mientras lo esperaba y se llevó la punta de una birome a los dientes. El diseñador entró suspirando luego del episodio con Hermione en el elevador. La morena alzó las cejas observando la entrepierna de Ron, bastante pronunciada.
—¡Oh, Dios mío! No sabía que tuviera tanto poder —ironizó la morena, saltando del escritorio. Su falda corta hizo más efecto en Ron, aunque realmente estaba en esa circunstancia por la castaña a la que había estado midiendo para sus fines sucios.
La chica lo observó voltearse y trabar la puerta perversamente. Pansy y Ron no eran demasiado amigos ni tampoco enemigos, pero simplemente tenían una química especial como compañeros de cama. Ella algunas veces se sorprendía de la misma forma en que ahora lo hacía, ya que Ron venía sobre excitado por alguna situación que nunca revelaba, pero seguía haciéndole favores incondicionalmente, ya que él también la provocaba a ella. Él se acercó. Sin necesidad de que pronunciara palabra, Pansy lo empujó contra su propio sillón de cuero, haciéndolo sentar, se agachó desabrochándole el pantalón y bajándoselo al igual que su bóxer. La excitación del pelirrojo era tal que logró encenderla a ella, hundió su boca allí provocándole un gemido incontrolable y la necesidad de sostenerle la cabeza para que no se retirara de allí fue tal que bruscamente la agarró del cabello y abrió más las piernas empujándola hacia él. Pansy se movió repetidas veces devorando su miembro con su boca, generando un sudor en la frente de él. Lo manipuló por varios minutos, cada vez más frenética, más rápidamente, su cabeza hacia arriba y abajo, una y otra vez. Él la soltó y la dejó actuar sola hacia el final, mientras sus manos se sostenían fuertemente de las manijas de la silla y sentía los labios de la morena envolverlo en su boca manteniendo el calor allí, justo al momento en que su cadera se mecía lentamente tratando de apagar aquel fuego que lo estaba quemando. La chica hizo un último movimiento con su cabeza y se tragó el líquido luego de sentir cómo él llegaba plenamente al orgasmo y explotaba en su garganta.
—Ahh, mierda… —gimió Ron agotado mientras miraba Pansy se limpiaba la boca y le ayudaba a acomodarse la ropa—. Eres buena.
—Lo sé, pero no me querías como secretaria para esto, ¿verdad? —inquirió ella sonrosada por el calor y su respiración agitada.
—No precisamente —admitió Ron, atrayéndola y permitiéndole que se sentase en su regazo. La besó adjuntando la lengua dentro de su boca, sintiendo su propio gusto en ella y dejándola sin respiración—. ¡Ahora largo! Busca a Geoffrey y que te dé su última reseña, así le puedo diseñar un marco.
—Como digas, jefe —respondió ella, mordiéndose el labio inferior. Salió de la oficina de Ron dejándolo solo.
—Me las pagarás, Granger… No es correcto tener tu imagen mientras otra me hace el trabajito —murmuró Ron hablando consigo mismo.
Hermione, por su parte, había llegado sonrojada hasta la oficina de Geoffrey dejándole una corrección de sus impresiones. El hombre no se quejó por eso, sabía que ella era bastante perfeccionista. Revisaron juntos los defectos, hasta que él se salió de lo profesional y le hizo una pregunta personal.
—¿Conociste a Natalie? —preguntó curioso.
—La vi en el pasillo con intenciones de saludarme, pero subí rápido a traerte esto, ya me la presentarán luego… —le restó importancia.
—Pero para eso te sirve, para que no tengas que subir… —aclaró Geoffrey sonriendo.
—No me interesa. ¿Corregirás eso? —preguntó fríamente.
—¿Para qué si ya lo corregiste tú?
—Tienes razón —admitió suspirando y pasándose una mano por el cabello. En ese momento golpearon la puerta y entró Pansy.
—¡Hola ex jefa! —habló la mujer e hizo que Hermione rodara los ojos—, Geo, necesito que me mandes la reseña de la semana que viene para ilustrar y diseñar. Me dijo Weasley que la tendrías.
—Sí, está aquí. —Le entregó sonriente e insinuante las copias que la chica iba a tomar pero Hermione fue más rápida y las interceptó.
—Déjame llevárselas yo misma, tengo que aclararle una cuestión. Resultan dibujos un poco atípicos, no entiendo por qué le sacó el trabajo de dibujante a Nott… —explicó Hermione. Pansy estuvo de acuerdo.
—Bien, pero no olvides que para algo soy su secretaria. De todas formas iré justamente a hablar con Theo, así también me entrega sus reseñas… —comentó.
—Bueno, yo voy arriba. Nott no está en su oficina, pero igualmente anda por el segundo piso —le indicó Hermione.
Geoffrey las observó con una pequeña sonrisa. Había tensión y no sabía exactamente por qué, pero más que nada resultaba ser Hermione la problemática. Pansy como siempre, ni se mosqueaba con nada. La castaña salió volando de allí, mientras ella se quedó unos segundos más y cruzó una mirada con él, clavando sus celestes ojos. Geo se puso de pie y rodeó su escritorio quedando frente a ella, la acercó por la cintura.
—¿Qué tal si tú y yo…? —pero no pudo terminar la frase. Ella lo abofeteó en la mejilla y le sonrió perversamente.
—Ni lo sueñes, Hooper. Ve a escribir tu novelita y gózala —le dijo con cierta maldad. Si había algo que le gustaba en esa empresa, era jugar con el escritor jefe y bien dominado lo tenía, que el pobre nunca le había puesto una mano encima. Sin dudarlo, se retiró de allí y bajó hacia el segundo piso, buscando a Theodore.
Hermione fue a la séptima planta. La oficina principal allí era la de Ron. Entró sin siquiera pedir permiso y le arrojó la reseña de Geoffrey en el escritorio. Ron alzó la vista, observándola de arriba abajo, desde sus zapatos negros de taco alto, sus piernas largas, su falda encima de la rodilla, su pecho agitado por donde los botones desabrochados de su camisita blanca le permitían más visión, su rostro sonrojado y el cabello ciertamente alborotado. «Oh, sí, esa es Hermione Granger», pensó Ron sonriendo ladeadamente.
—¡Deja de mirarme así! —comenzó Hermione, mordiéndose la lengua para no gritar demasiado—, eres un depravado.
—Oh, si tan sólo me hubieras visto varios minutos antes, aquí con Pansy nuevamente entre mis testículos hubiese sido genial tu cara… —se mofó Ron groseramente—. Pobrecita, terminaré agrandándole demasiado el paladar…
—Eres… ¡Cállate! Quiero que reincorpores a Nott en los dibujos… No sé por qué entraste a la empresa y repentinamente eres más importante que Roger —dijo nerviosa tratando de no desesperarse por gritarle enteramente su odio.
—¡Ay sí, Roger! Pobrecito tu marido, ¿no? Bien cornudo que es —inquirió Ron sonriendo y poniéndose de pie. Hermione quiso golpearlo pero él le atrapó ambos brazos. Pasó del otro lado del escritorio y con más fuerza de la que debería usar la sostuvo inmóvil.
—¡Suéltame, Weasley! ¡No dejaré que me toques! —aseguró ella tratando de zafarse mientras él ni se mosqueaba ante sus intentos.
—¿Ah sí? ¿Cómo? —preguntó sarcástico. Acercó su boca a la de ella y bruscamente le mordió el labio inferior, provocando que casi gritara de dolor. Luego pasó su lengua por allí, humedeciéndole los labios. Alejó su rostro macabro y le dijo—. Eso fue por provocarme, tu gesto al mordértelo tú misma es enloquecedor…
—¿Vas a reincorporar a Theo? —preguntó ella tratando de no contestar al asunto personal.
—No sé, veré si se me da la gana… ¿Y tú? ¿Vas a hacerme un strip tease algún día? —preguntó sonriendo.
—Suéltame… —susurró Hermione temblando mientras Ron se acercaba y respiraba en su cuello y cerca de su oído.
—Te encanta, no digas que no. —El que susurró esta vez fue él.
—Lo nuestro terminó el día en que te fuiste, no pretendas nada ahora…
—Y tú te casaste… ¿Podrás vivir tranquila sabiendo que estos días has estado jugando sucio a espaldas de tu querido Roger? ¿Cómo es él, eh? ¡Apuesto por el frío que te debe recorrer cuando te toca, y los orgasmos que nunca te llegan! —dijo burlándose, y mordisqueó levemente el lóbulo de su oreja.
—Por favor, no más… —pidió Hermione sintiendo que le faltaba el aire. Ron la soltó, y la empujó un poco hacia atrás, alejándola de su cuerpo como si tuviera la lepra.
—¡Aléjate, ¿quieres? ¡O de lo contrario pondré en práctica algunas ideas que se me ocurrieron durante el viaje en el elevador… —aseguró de mala forma, ella le recordó la reseña señalándole el papel en el escritorio, y se fue dando un portazo fuerte.
Ron levantó el teléfono de su escritorio y marcó un número interno. Esperó, hasta que…
—Nott, habla Weasley, pásate por mi oficina en diez minutos, ¿ok? —Cortó y suspiró observando con ciertas dudas aquellas copias que Geoffrey había escrito.
