Muchas gracias a Valentinne por dejar siempre un comentario y a todas/os los que habéis puesto la historia en favoritos.

A partir de ahora leereis muchos "flashback" estos siempre serán en cursiva y sino entedeis algo, espero que lo preguntéis.

Gracias.

Capítulo 5

Los días iban pasando sin ninguna novedad, ninguna noticia que hiciera que mi esperanza no fuera desapareciendo poco a poco. Dougie había sido trasladado a planta, a una habitación individual donde al menos, podíamos llorarle en la intimidad.

Vicky seguía estando en mi casa y se lo agradecía, al menos tenía a alguien con quien compartir mis miedos, alguien a quien abrazar al llegar a casa y sobretodo, un hombro sobre el que llorar. Le había contado todo a Vicky y su reacción, no fue la que me esperaba, básicamente no hubo sorpresa, según ella, era algo que se veía venir, no supe como tomarme esa respuesta, así que la deje pasar por alto.

Habían pasado 5 días desde el accidente y la noticia ya había dado la vuelta al mundo, un par de veces, las muestras de apoyo no paraban de llegar desde todos los puntos, España, Brasil, Australia... Por supuesto, habíamos cancelado todos los conciertos y todas las apariciones públicas de los siguientes meses, algo que todos habían entendido, sin Doug no éramos nada.

Mis días se habían vuelto monótonos, pasaba gran parte del tiempo en el hospital y el resto del día estaba en el estudio o en casa con Vicky. Sin duda tocar, era lo único que conseguía sacarme de esa pequeña depresión en la que estaba cayendo poco a poco.

Ese día parecía no tener nada de especial, fui al hospital, solo que esta vez, lleve conmigo mi libreta negra. Aquella donde estaban apuntadas todas mis canciones, donde mis pensamientos mas íntimos quedaban plasmados, no se por qué decidí llevármela, pero fue la mejor decisión que pude tomar.

Entre en la habitación 317, la cual estaba repleta de jarrones con todo tipo de flores, a cual más exótica. Si Doug las viera pondría el grito en el cielo, odiaba esas monerías. Me senté en el que ya había bautizado como mi sillón y me acerque la mesita, de esas blancas con ruedas, típicas mesas de hospital. Abrí la libreta, saqué el bolígrafo y apunte la fecha en la parte izquierda de la hoja. 23 de enero de 2011.

Antes de ponerme a escribir, levanté la cabeza, cogí a Dougie de la mano y le salude, sabía que no podía escucharme, pero yo necesitaba hacerle saber que ya estaba allí, a su lado.

Y entonces agache la cabeza y empecé a escribir, creí que ese era el mejor lugar para contarlo todo, junto a él, necesitaba decirlo, o escribirlo, desde el comienzo hasta aquél día que decidí desaparecer e irme a Bolton.

Y así comienza mi historia de destrucción, de cómo algo mágico, se convirtió en una pesadilla.

Por más que me lo negara, yo lo había notado, se estaba alejando de mí.

El equipo Dougie – Danny, estaba desapareciendo poco a poco, no me dejaba acercarme, rehuía mis abrazos y negaba mi compañía y eso dolía, dolía mucho.

Estábamos en Lisboa, donde esa misma tarde dábamos un concierto en el Rock in Río Lisboa. Era prácticamente verano y el sol caía sobre el escenario mientras nosotros hacíamos las pruebas de sonido, antes, esos momentos estaban llenos de risas y juegos, ahora solo parecía un trabajo más, parecía simplemente eso, trabajo.

Durante los conciertos, todo parecía perfecto, todos jugábamos nuestros papeles y nadie se sorprendía, pero cuando bajábamos del escenario, todo volvía a esa extraña calma, que no auguraba nada bueno. Yo sabía que no tardaría mucho en estallar, odiaba no saber que pasaba, no entendía el por qué de ese cambio y eso me cabreaba. Seguramente el momento de estallar, no fue el mejor, no cuando minutos después tienes que salir ante 20.000 personas a tocar, pero surgió y puedo decir, que él me busco y como no, me encontró.

Estábamos en nuestro camerino, esperando, haciendo tiempo hasta que Flech nos viniera a avisar, Tom daba vueltas y no paraba de peinarse, Harry y Doug jugaban a la Xbox y yo como siempre estaba apartado, tenía el móvil entre mis manos, pero solo lo miraba, de vez en cuando levantaba la cabeza y les veía.

Últimamente no se separaban parecían gemelos, siempre estaban juntos y aunque me cueste admitirlo, si, estaba celoso. Pero no de ese tipo de celos, simplemente odiaba que me excluyeran de todo, que no contaran conmigo para ir a tomar unas cervezas, que mi teléfono hubiera dejado de sonar, ya no me llamaban… Todo eso me irritaba. Si al menos supiera el por qué podría comprenderlo, pero por mas vueltas que le daba no encontraba ningún motivo.

Cuando Flech apareció a avisarnos que nos quedaban 5 minutos, nos pusimos en pie, nos colocamos los micros y pusimos rumbo al escenario. Todos teníamos alguna manía antes de salir al escenario, la mía era, simplemente chocar los puños con los chicos, era algo que hacía desde que empezamos, 6 años atrás.

Esa vez, hubo un cambio, Dougie me negó el saludo y esa fue la gota que colmo el vaso. Ahí empezó todo.

Levanté la cabeza y mire a Doug, ahí tumbado, respirando pausadamente. Él también recordaría ese día tan nítidamente como yo, pero de no ser así, ahí estaba yo dispuesto a recordárselo todo. Esta vez, desde mi punto de vista. Sería la primera vez que le contara todo y necesitaba hacerlo bien, le iba a contar cada uno de los pasos que di, hasta llegar a esta situación y rezaba por que me escuchara y me entendiera, allí donde estuviera, yo lo rezaba.

Cuando vi, lo que Doug acababa de hacerme, no pensé, espere a que todos salieran del camerino sabiendo que él siempre tenía la manía de ser el último de salir, por lo que en cuanto Tom y Harry abandonaron la habitación, cerré la puerta, dando un portazo, estaba muy cabreado, no podía creer lo que acababa de hacerme, él mi mejor amigo me había negado lo que sabía que para mi era esencial.

- ¡¿Qué coño te pasa conmigo enano? – dije gritando.

- No me llames enano – contesto Dougie tranquilamente.

- Ya me tienes harto, más te vale que hables…

- O ¿Qué? – pregunto

- Como que o ¿Qué?, o nada, habla, responde, ¿Qué te he hecho para que me trates así? Porque de verdad que no lo entiendo.

- A lo mejor es verdad lo que dicen, ya sabes, que eres un poco corto – contesto, su voz denotaba rabia y una gran dosis de sarcasmo, nunca me había hablado así y no pensé, reaccione y me arrepiento de ello.

Le pegue.

Volví a levantar la mirada del papel y la dirigí hacía la cama, y solo pude preguntarme ¿Cómo pude pegarle? Cerré los ojos e intente volver a concentrarme para poder seguir escribiendo. Agarré con fuerza el bolígrafo y continué.

Por su cara, pasaron muchas emociones y pude interpretar cada una de ellas, incredulidad, rabia, decepción, pero sobretodo rabia. La verdad que sigo preguntándome como no me devolvió el golpe, simplemente dio media vuelta, agarrándose su mentón un poco enrojecido y se fue.

Y ahí me quede, en el camerino, mirando mi mano, sin creer lo que acababa de hacer, había pegado a Doug, le había pegado de verdad, muchas veces habíamos peleado y hasta nos habíamos hecho mucho daño, pero esta vez era diferente.

El concierto paso, simplemente paso, no pude disfrutarlo, no deje de mirarle de reojo, pero yo tenía un papel que interpretar encima del escenario y eso hice, cumplí mi papel y en cuanto termino el concierto salí corriendo, entre en el baño, me senté en el wc e intente despejarme, pensar como ir a hablar con él, porque tendría que hablar con él, pedirle perdón.

Salí del baño y entre en el camerino, allí solo me encontré a Tom, hablando por teléfono, con una sonrisa estúpida en la boca, por lo que supuse que estaría hablando con Gio, por mas años que pasaran, siempre parecería que llevaban juntos meses, esa época de la relación donde todo son sonrisas. Levantó la vista, me miró y simplemente, supo que o mas bien a quien buscaba.

- Espera G – dijo tapando el micrófono del móvil – Han dicho que se iban a tomar algo a la ciudad, que luego nos veíamos en el hotel, por cierto, no te pierdas muy lejos, tenemos que hablar – concluyo, echándome una mirada recriminatoria y volviendo a su conversación con Gio.

Di media vuelta y salí de nuevo a los pasillos del backstage, saque mi teléfono y marque el número de Doug, necesitaba hablar con él, fuera como fuera. Espere unos 5 tonos y colgué. Decidí probar con Harry, pero tampoco hubo suerte, intente no pensar mucho, no me podía creer que no me quisieran coger el teléfono, seguramente estaban en un local y no lo escuchaban, aunque por otra parte el móvil vibraba por lo que deberían notarlo. Mi mente empezó a dar vueltas, me cree mi propia conspiración y de no ser por Tom, que salió en esos momentos, hubiera llamado hasta a un detective, vete tu a saber, cuando mi cerebro va tan rápido, dejo de pensar cuerdamente.

- Dan, ¿Qué ha pasado? – pregunto Tom

- Nada, no se lo que ha pasado, no se cómo ha pasado – respondí.

- ¿Cómo que no sabes que ha pasado? Has pegado a Dougie, ¡Por dios Danny! – notaba que Tom estaba perdiendo el control, su vena comenzaba a hincharse y eso era algo malo, muy malo.

- De verdad, no se por qué lo he hecho, ha sido un impulso, no quería pegarle, pero ¡joder! Me ha provocado, me ha insultado, me ha gritado, ¡Joder Tom, me ignora!

- Y porque te ignore crees que tienes derecho a pegarle, tú eres estúpido, de verdad a veces no entiendo que es lo que se te pasa por esa cabezota, pero no la usas para pensar, eso ha quedado claro.

- No empieces tú también, no me insultes también, suficiente tengo ya – respondí, ya me estaba sacando de mis casillas.

- No Danny, no lo entiendes, somos un grupo, si dos pelean, todo se va a la mierda. ¿Lo entiendes ahora o te hago un croquis? – dijo Tom. La verdad era que su sarcasmo estaba poniéndome nervioso.

- Claro que lo entiendo, esto no es tan grave, solo tengo que hablarlo con él, aclararlo y ya está, tampoco le he pegado tan fuerte. ¡Maldita niña quejica! – esa última frase solo la murmure, solo me faltaba que Tom me echase la bronca también por insultarle.

- No se trata de lo fuerte que le hayas pegado, Dan, se trata simplemente de que le has pegado, no creo que lo que te haya dicho o hecho sea tan grave. Además vosotros peleáis cada dos minutos, no es ninguna novedad.

- Pero esto es diferente, hay algo más y no me lo quiere contar – mi voz iba bajando mientras la frase salía de mi boca.

- Dale tiempo Dan, le conoces, sabes lo que le cuesta contar las cosas, no le presiones – dijo Tom. En verdad tenía toda la razón, con Doug había que tener paciencia y yo, la había perdido.

- Si lo se, pero es que ya son muchos meses y solo parece que sea conmigo y eso…me molesta.

- Si quieres hablo yo con él, no puedo asegurarte que me diga nada, pero lo puedo intentar – contestó Tom.

- No, prefiero preguntárselo yo, quiero que me conteste a mí, ya que el problema parece tenerlo conmigo – y así era, quería hablar con él, que la explicación saliera de sus labios y no de un intermediario.

- De acuerdo, como quieras, pero lo primero, debes disculparte, se que odias arrastrarte pero por…- le corté.

- Tom, quiero disculparme, de verdad, he estado llamándole, pero no me coge el teléfono, supongo que le esperaré en el hotel a que vuelva.

- Vale, deja que recoja unas cosas y vamos juntos al hotel – dijo Tom.

En poco menos de media hora estábamos entrando por la puerta del hotel, pasaríamos la noche en Lisboa y al día siguiente partiríamos hacia España, mas concretamente a Madrid, donde nos esperaba también el Rock in Río.

Tom subió a su habitación, alegando agotamiento, cuando yo sabía que en realidad lo que quería era su ordenador, Tom…nunca cambiaria.

Decidí pasarme por el bar del hotel y tomar algo, supuse que la espera se me haría más corta con una cerveza en la mano, me equivoqué. Pasaban las 2 de la mañana y todavía no había rastro de esos dos, mis ojos no se despegaban de la entrada del hotel, sobresaltándome cada vez que alguien entraba y decepcionándome cada vez que veía que no eran ellos.

Miraba el móvil cada minuto, esperando una llamada, que en verdad, sabía que no iba a recibir. El reloj seguía pasando y las cervezas iban aumentando, me pase una mano por el pelo y volví a mirar a la entrada y decidí aguantar media hora mas. Volví a bajar la mirada y le pegue otro trago a la cerveza.

La puerta se volvió a abrir y ya por rutina mire, eran ellos, al fin, pero la imagen que vi, me descoloco por completo. Entraban semi-abrazados, riéndose sin parar y sin percatarse de mi presencia, note como la rabia volvía a florecer, tenía ganas de gritarles, de insultarles, de pegarles, de pegar a Harry por alejarle de mí, de pegar a Doug por dejarme solo. Se puede resumir en que tenía ganas de bronca.

Me levante de la silla, tambaleándome un poco como consecuencia de las cervezas ingeridas y me dirigí hacía ellos, que continuaban en el vestíbulo del hotel riéndose como si les hubieran contado el chiste mas gracioso del mundo.

No notaron mi presencia hasta que estuve prácticamente al lado de ellos.

- ¿No pensáis contarme ese chiste tan divertido? – pregunté, notaba como empezaba a arrastrar las vocales, otra consecuencia del alcohol que llevaba en mi sangre.

Me miraron como si hubiera salido de una película de serie B y dejaron de reírse, sus caras se tornaron serias y pude ver alguna mirada, en la cual, había de todo menos cariño y eso fue como un puñetazo directo a mi estómago.

- ¿Qué pasa, es un chiste privado? – no sabía porque estaba provocándoles, pero no controlaba mi lengua, sentía la imperiosa necesidad de provocar.

- Que te jodan Danny – dijo Dougie, si, Dougie, el niño tímido y reservado, que parecía haber roto esa barrera invisible y que se había lanzado de lleno al carro de los insultos.

- Que te jodan a ti enano, estoy harto de tus desprecios y pensaba disculparme, pero ¿sabes qué? Paso, me voy a dormir, follar a gusto. – No se que demonio me invadió pero lo dije.

- ¡Tú! Subnormal, vuelve aquí – dijo Harry

Me di la vuelta, pensando en contestarle otra bordería de esas que últimamente me salían tan fácilmente, pero vi su cara, vi sus puños cerrados, marcando los nudillos blancos y realmente me asuste, nunca había visto a Harry con esa cara y sabía de que era capaz. Volví mi cabeza para mirar a Dougie su cara me descolocó, tenía los ojos enrojecidos y se mordía el labio, en un intento de no llorar.

En ese momento toda mi rabia se esfumo por arte de magia y dio paso a una pesada culpa, nunca había podido ver a Doug llorar y si era por mi culpa, me destrozaba.

Decidí acercarme a él, pero Harry me aparto, no me dejo acercarme y le odie por eso, pero también le entendí, le estaba protegiendo, como yo había echo muchos años.

- Harry, déjame, suéltame, por favor – le mire a los ojos, intentando que entendiera que lo decía de verdad, que necesitaba hablar con Dougie.

- No, vete a dormir, mañana será otro día – dijo Harry.

Mientras Harry y yo hablábamos, Dougie se escabulló entre nosotros y desapareció en el ascensor, por la rápida imagen que tuve de su espalda, note como sus hombros temblaban, no tenía ninguna duda, estaba llorando.

Esa fue la primera vez que le hice llorar, la primera de muchas.

Note como una lágrima mojaba la libreta y me la sequé de un rápido manotazo. Estaba harto de llorar, yo antes no era así, pero ahora, toda excusa era buena para echarme a llorar, sin duda, iba a deshidratarme, o eso decía mi hermana.

Mire el reloj, ya habían pasado 2 horas, tenía que pasar por el estudio, donde Tom me esperaba, así que recogí todo, me acerque a Doug y me despedí. Volvería al día siguiente sin falta, porque ese era mi lugar.


¿Y? Espero que se entienda todo.

Saludos xx