Muchas gracias por leer y comentar. Como dije en el capítulo pasado las cosas van poco a poco, era incapaz de acelerar la acción, pero prometo que llega!

En este capítulo hay una POV de Harry contando una situación que ya habéis leído, espero que no se haga pesada.

Nada más, gracias y ¡a leer!


Capítulo 7

Llegamos a Madrid a la hora prevista, no tuvimos ningún altercado y todo parecía a ver vuelto a la normalidad. Nos entretuvimos como pudimos, en la carpa que nos habían asignado, esperando hasta las 20:00, hora en la que teníamos que salir al escenario.

Durante el concierto todo fueron risas, compartí momentos con Tom y también con Dougie, hasta le dí un pequeño lametón en el oreja, de esos que a mi me encantaban y él odiaba, mientras tocaba, la que ya estaba bautizada como su canción, Transylvania.

Nunca comprendería por qué las fans gritaban tanto cuando me acercaba a Doug, ni que fuéramos pareja o algo, sabía que existía el Pones, el Flones, el Pudd, el Junes, todos con todos, si por ellas fuera, viviríamos en una orgía continua. Aunque todos tuviéramos novias todavía decían que éramos gays reprimidos, en realidad resultaba gracioso.

Y yo las complacía, siempre intentaba achuchar a Tom o dar algún pequeño beso en la mejilla a Dougie, eso parecía gustar y yo encantado de complacer.

Ese día después del concierto no quedamos en el recinto, mientras Miley Cyrus daba su, particular espectáculo. Tomábamos unas cervezas en la parte lateral del escenario, mientras Harry se dedicaba a intentar imitar los bailes de Miley, me acerque para hablar con Dougie y este dio media vuelta.

"Ya estábamos otra vez", pensé, ¿Cómo puede ser que hace una hora todo estuviera perfecto y ahora volvía a huir de mi? Empezaba a pensar que de verdad, tenía un problema de bipolaridad o algo parecido, porque si no, no me lo podía explicar.

Volví a acercarme a él, esta vez iba a conseguir una respuesta a mis preguntas, nada de escabullirse de nuevo, me estaba hartando.

- ¿Y ahora que he hecho? – pregunté.

- Nada, Danny, déjalo – contesto Dougie.

- No voy a dejarlo, quiero que me contestes, porque de verdad creo que eres bipolar o algo, no lo entiendo, hace un rato todo era perfecto y ahora me vienes otra vez con lo mismo, no lo entiendo, en serio.

- No hay nada que entender Danny, soy así, si no te gusta, media vuelta y aire – contestó.

- ¿Cómo que media vuelta? ¡Yo no quiero dar media vuelta! Quiero que me contestes, que me ayudes a entenderte, por que me estoy volviendo loco. – Contesté a medio grito.

- Mira Danny, ni yo mismo se que ocurre, así que por favor, deja de tocarme los cojones con las preguntitas ¿vale?

- De verdad Dougie, parece que tienes la regla, háztelo mirar, esos cambios de humor no son naturales, te lo digo yo – le conteste.

- Hablo el niño de ahora te pego, ahora te lloro. Tú no eres mejor que yo – su voz era fuerte, seria.

- Es cierto, no soy mejor que tú, pero al menos yo si se qué es lo que me pasa – contesté. – Al menos yo puedo dar una explicación si un amigo me la pide, puedo hablarlo, pero tú, tú pareces querer huir de mí, ¡Joder Dougie! Que son 6 años juntos, puedes confiar en mí.

- Esto no es cuestión de confianza, es algo más y por ahora, no creo que puedas comprenderlo – dijo Dougie.

- Pero no te das cuenta, ¿Qué es una redundancia? Si no me lo cuentas, no lo podré comprender nunca.

- Si, Danny, lo acabarás entendiendo, cuando seas capaz de abrir los ojos y mirar más allá de tu nariz, entonces lo entenderás todo – con eso concluyó la conversación, dando media vuelta y acercándose, como siempre a Harry.

Y ahí me quede yo, plantado como un gilipollas, sin entender para nada lo que pasaba por la cabeza de Dougie en esos momentos, era una situación surrealista, dijera lo que dijera, era bipolar.

Decidí no darle más vueltas y disfrutar del éxito de concierto, al menos había algo que hacía bien, tocar.

Había pasado una semana desde el fatal accidente y nada había cambiado, todos empezábamos a ponernos nerviosos, las malas contestaciones estaban a la orden del día y parecía que nada era capaz de hacernos sonreír.

En el estudio, las risas se habían apagado, dedicábamos los días a estar sentados, tocar cosas sin sentido e ignorarnos. Nos estábamos ignorando los unos a los otros y eso pintaba muy mal, por lo que decidí que ese fin de semana teníamos que pasarlo juntos. Los tres metidos en mi casa, cerveza y conversaciones. Creí que lo que necesitábamos en esos momentos, era hablar, sacarlo todo y poder continuar adelante, si no, esto nos iba a hundir poco a poco.

Iba al hospital todos los días, normalmente llegaba allí ya entrada la noche, cuando todo estaba tranquilo, era mi momento, el momento de concentrarme, recordar y escribir.

Pero ese día decidí acercarme antes, quería preparar la casa para la llegada de los chicos, así que llegué al hospital sobre las 8 de la tarde, con la libreta bajo mi brazo.

Iba a entrar en la habitación cuando escuche una voz que salía del interior, hablaba casi en susurros por lo que me fue incapaz reconocerla, entreabrí un poco la puerta y le vi. Ahí estaba Harry, sentado en el que yo había bautizado como mi sillón, agarrando la mano de Dougie, mirando el suelo y sin parar de mover lo labios. Pensé en entrar, pero ese era su momento y para nada se lo iba a estropear. Decidí dar la vuelta y bajar a la cafetería para hacer un poco de tiempo pero escuché una frase que hizo que mis pies pararan en seco, "…lo está pasando fatal Doug, nunca le había visto así, si hasta lo he dejado con Georgia, te necesita enano, te necesita a su lado para poder vivir…" En ese momento mi cerebro desconecto y mi cabeza empezó a dar vueltas e hice algo que sabía que no estaba bien, espié.

POV Harry.

Había pasado una semana y aquí me encontraba, como todas las tardes, sentado en el sillón de la habitación, hablando con él. Tenía miedo, mucho miedo a que no despertara, a que nos dejara solos. El enano era una parte de mi vida, era eso, mi enano, le mimaba, le protegía, le quería.

No quería ir de victima, me hacía el fuerte y lo sabía, pero me estaba hundiendo, ni Izzy era capaz de sacarme una sonrisa, le echaba demasiado de menos, esas llamadas inoportunas, esas frases absurdas, esas bromas que solo nosotros entendíamos. Tantas cosas que había perdido en una semana, en solo una semana mi mundo se había vuelto del revés.

Por eso compartía con él mis tardes, le contaba mi día a día, hablaba sobre el grupo, sobre las fans, hablaba de todo y de nada. Esa tarde llevaba ya dos horas sentado en el sillón, le había contado todo lo sucedido en mi día, cuando pensé en sacar a Danny como tema de conversación. Sabía que para Dougie era un tema prohibido, pero él no me iba a mandar callar por más que yo lo deseara.

- Sé que odias este tema, que nunca me dejas hablar de él, pero tengo que hacerlo, necesito que sepas lo que pasa Dougie. Lo está pasando fatal Doug, nunca le había visto así, si hasta lo he dejado con Georgia, te necesita enano, te necesita a su lado para poder vivir…Parece un muerto viviente, ¡No sonríe Doug! Estamos hablando de Danny Jones, que siempre está sonriendo, pues no, ya no lo hace. Es duro ¿sabes? Verle así, no es fácil, por que aunque él no quiera, todo se contagia y ya sabrás que pasa horas aquí, se que alguna noche se ha quedado dormido junto a ti…

Hice una pausa, para ordenar mis pensamientos, quería decirle muchas cosas, cosas que se que él no sabía, cosas de Danny, pero no sabía por donde empezar.

Recordaba muchos momentos en los que yo había estado en medio de sus discusiones, momentos en los que me ponían entre la espada y la pared, algunas veces dude de la continuidad del grupo, sin Tom estoy seguro de el grupo no habría sobrevivido. Recuerdo perfectamente la primera vez que tuve que parar a Danny.

Le había pegado y la rabia me consumía, quería devolvérsela, no sabía el por qué de ese golpe, ni el motivo de la discusión, pero me daba igual, ¡Joder! Danny conocía a Dougie, sabía que no se defendería aunque lo deseara y yo sabía que el que Danny le hubiera golpeado le dolía más que el simple golpe. Porque, si, así era Dougie, lo daba todo y no pedía nada a cambio.

Cuando acabó el concierto salí disparado hacía el backstage, esa noche había golpeado los platillos con más fuerza de la habitual y aún así no había sido capaz de descargar toda la rabia que tenía dentro.

Cerré la puerta del camerino con rabia y empecé a dar vueltas por la habitación, esperando, esperándole. Porque, sí, le iba dar un puñetazo y a la mierda las consecuencias.

Pero el que entró no fue Danny, si no, Dougie y cuando me vio, lo comprendió todo al instante, no le hizo falta preguntar, me conocía demasiado bien como para saber lo que estaba pasando por mi cabeza en esos instantes.

- No Harry, te lo prohíbo, borra esas ideas de tu cerebro de mosquito, pero bórralas, ¡ya! – dijo Dougie.

- No puedo Doug, lo he intentado, pero no puedo, esto no se puede quedar así, Danny se lo merece.

- ¿Te crees que no lo se? ¿Te crees que no quiero hacerlo yo mismo? – contestó Dougie – Pero le conozco, se que así no voy a solucionar nada, lo voy a empeorar todo, además, a Danny le dolerá más que le ignore a que le de un puñetazo, créeme.

- Aún así, esto no puede quedarse así, no puede pegarte cada vez que discutáis, no es lógico, es un gilipollas, repito Danny Jones es gilipollas – grite, quería que me escuchara, que me provocara, así tendría una bonita excusa para darle.

- Escúchame, esto es lo que vamos ha hacer, nos vamos a ir de copas, tú y yo. Ya hablaremos esto mañana, ¿de acuerdo? – preguntó Dougie.

Le mire receloso, no tenía ganas de salir, de verdad que no las tenía, quería, bueno pues eso, quería discutir. Dudaba que esa noche pudiera ser una agradable compañía.

- Doug, no creo que sea la mejor noche para salir – conteste.

- No me valen excusas, coge el abrigo, nos vamos – dijo Dougie. Su voz fue directa, un mandato, nunca usaba ese tono por lo que decidí hacerle caso, coger mi abrigo y abrir la puerta. Sin rastro de Danny, por el momento.

Pasamos la noche en un local, no muy bien ambientado, pero lo suficientemente curioso como para beber unas cervezas sin preocupaciones y lo logró, Dougie logró que de mi mente desapareciera el suceso de esa tarde y consiguió que solo estuviéramos él y yo, bebiendo, riendo, disfrutando.

Llegamos al hotel haciendo eses, la verdad es que habíamos bebido demasiado, pero no, nos importaba, había sido una gran noche. Entramos en la recepción medio abrazados, para no caernos y riéndonos a carcajadas de algo que no consigo recordar, entonces le vi, habló y mi rabia volvió a florecer.

Apreté fuertemente los puños, notando como las uñas se empezaban a clavar en mis palmas y respire, muy fuerte. Solo necesitaba una frase más para saltar, solo una y la dijo… "… me voy a dormir, follar a gusto" Di un paso, con toda la intención de pegarle, pero algo me saco de la neblina que envolvía mi mente.

Dougie, a mi lado, estaba temblando, sus hombros temblaban, se mordía el labio, su cabeza estaba agachada y su flequillo le tapaba los ojos. Iba a llorar, Danny le había pegado y ahora le había hecho llorar, ¡puto Danny!

- ¡Tú! Subnormal, vuelve aquí – dije

Danny llego a mi lado y le vio, vio lo mismo que yo, porque, si, aunque Danny fuera un gilipollas conocía a Dougie igual de bien que yo o mejor. Hizo un amago por acercarse a él y le pare. Yo también conocía a Dougie y sabía que no iba a ser capaz de aguantarle la mirada a Danny ni dos segundos y no quería eso.

- Harry, déjame, suéltame, por favor – dijo Danny. Y le mire a los ojos, brillantes, azules, empañados por algo que no supe interpretar, podían ser lágrimas, podía ser efectos del alcohol que se notaba que había ingerido.

Le agarre de los hombros y en esos momentos Dougie se escabulló de mi lado y echo a correr hacía el ascensor, sabía que por más que gritara no le iba a parar, sabía que se había ido llorando y que en esos momentos no me quería a su lado. Odia llorar, pero más odiaba que le vieran llorar.

Suspire y volví a mirar a Danny, sabía que no tenía que dejarle ir tras él, así que con la voz mas serie que pude, le dije:

- No, vete a dormir, mañana será otro día – dijo Harry.

Subí a la habitación y esperé, no sabía si ir a buscar a Dougie, llamarle o esperar a la mañana siguiente. Decidí ir a su habitación. Di dos golpes en la puerta y esperé, cuando abrió la puerta y me vio, se lanzo a mis brazos y me apretó, tan fuerte que note como mi respiración se paraba momentáneamente y yo le devolví el abrazo. Esa noche me quedé con él hasta que consiguió dormirse, no quiso hablar, no quiso contarme lo que pasaba, pero yo tampoco le pregunte, era Dougie, me lo contaría cuando estuviera seguro, siempre había sido así.

Nunca conocí el motivo de la discusión, solo puedo decir que no fue la única y lo peor de todos, que esa fue la más floja, después vendrían otras peores.

Yo sé que pensaban que Tom y yo no nos enterábamos de nada, pero estaban muy equivocados, me molesto que Dougie no contara conmigo cuando Frankie y él lo dejaron, tengo que admitir que me sorprendió su decisión de ir a vivir con Danny, pero tampoco pregunte, tampoco me metí y ahora me arrepiento.

Porque de haber preguntado a lo mejor podría haber ayudado y entonces puede que Dougie no hubiera cogido el coche esa mañana para ir a Bolton y… Tantas cosas que podrían no ser como son, pero ¿Quién soy yo para juzgar el destino?

Levante la cabeza y mire a Dougie, tendría que irme, Danny estaría a punto de llegar y aunque no lo hubiéramos hablado, cada uno tenía sus horas y las mías habían terminado.

POV Danny

No escuche todo lo que le dijo Harry a Dougie, decidí marcharme antes, estaba mal espiar y sabía que era una conversación privada, pero lo que dijo, me impactó. Yo sabía que estaba mal, que se me notaba, pero intentaba aparentar otra cosa, sin duda había fracasado en mi intento.

Esa noche no escribí en la libreta, mi mente estaba cerrada y no era capaz de poner dos frases seguidas sin que las palabras de Harry vinieran a mi cabeza una y otra vez. "...te necesita para vivir" había dicho Harry y qué razón tenia, mi vida sin Dougie era un completo desastre.

A las 11 pm estaba entrando en casa, Tom ya estaba allí, si, tenía llaves de mi casa, bueno yo también tenía las suyas. Había comprado unos packs de cerveza, sabía que iban a hacer falta, Tom se encargaba de la cena, como siempre, la verdad es que ni Harry ni yo éramos buenos cocineros.

A eso de las 11:30 ya estábamos los 3 en casa, cenamos tranquilamente, sin que ningún tema de conversación fuera transcendente y pasamos rápidamente al postre…cerveza. Fueron cayendo una tras otra y en la sexta comencé a perder la cuenta, la habitación daba ligeros tumbos y mi lengua empezó a tener problemas al moverse, en resumen, estaba borracho.

Tom y Harry parecían tener una conversación seria, de esas en las que parece que están arreglando el mundo, mientras, yo me encontraba sentado, mas bien tirado, en el sofá, con otra cerveza en la mano y mi mente viajando a 100 km/h.

- Quiero hablar de Dougie – dije. En realidad eso ni lo pensé, simplemente lo dije. Me miraron con cara extraña, se miraron entre ellos y se sentaron en el sofá.

- Hablemos pues – dijo Tom, a lo que Harry apoyo con la cabeza.

- De acuerdo, ¿Tom tu sabías por qué iba a Bolton? – pregunté, esa era una de esas dudas que por más vueltas que le daba no conseguía responder.

- No, el único que sabía que iba a Bolton era Harry y creo que tampoco sabía el motivo, ¿no Harry? – preguntó Tom mirando a Harry.

- No, él me llamo la noche anterior, estuvimos hablando de estupideces durante unos 20 minutos y entonces me dijo que iría a Bolton al día siguiente, que necesitaba aclarar un par de cosas contigo, pero no me dijo que cosas, ya sabes, es Dougie – contesto Harry.

Yo seguía pensando, qué era eso que Dougie quería aclarar, si era yo el que tenía que hablar, era yo el que tenía que contestar a las preguntas, él ya me lo había dejado todo claro, demasiado claro. Note como me zarandeaban.

- Danny, ¡Danny! – gritaba Tom. Gire la cabeza y le mire – Tío te habías perdido, me da miedo cuando te abstraes con esa facilidad del mundo.

- Lo siento, estaba pensando – contesté.

Me miraron con cara seria y lo supe, empezaba el interrogatorio, aquí y ahora.

- Dan, tienes que contarnos que paso aquel día – dijo Tom y por supuesto yo sabía a que día se refería, pero no quería hablar de ello, si tenía que hablar con alguien sería con Dougie, para algo él era el protagonista de la historia.

- Mira Tom, os lo diría, pero antes tengo que decírselo a Dougie, porque él es quien se merece mis palabras, porque, sí, la cague, la jodí bien jodida. Me asuste ¿vale? Me asuste mucho, yo ya lo sabía pero no pensé que quisiera eso, era demasiado, yo estaba con ella y él me decía eso, no supe reaccionar y me largue.

- Danny, es imposible entender una palabra de lo que dices, ¿puedes ser mas claro? Por favor – dijo Harry.

- ¡Si es que no sabéis nada! ¿Cómo queréis conocer el final de la historia sin saber ni de que va? Es absurdo – conteste, ya estaba cabreado, ellos, no entendían nada y yo no quería contarlo todo.

- ¡Pues cuéntanoslo, tenemos toda la noche y todo el fin de semana! Para eso hemos venido aquí, para hablarlo todo – dijo Tom.

- Exacto Danny, creo que es el momento, se que eso te va a liberar y tú también lo sabes – me dijo Harry.

- De acuerdo, pero no se por donde empezar, debería empezar por el principio, al menos, por mí principio – conteste.

Y así hice, empecé por el principio, cuando mi vida empezó a cambiar.

Hacía un mes que habíamos vuelto de Madrid, un mes desde que Dougie me dijera que tenía que empezar a mirar más allá de mi nariz. Pero no le había hecho caso, mi vida seguía siendo la misma, era verano y nos habíamos tomado unas vacaciones, Georgia y yo nos habíamos ido dos semanas a la playa, cuando volvimos a Londres, Tom y Dougie, con sus respectivas novias estaban de viaje en DisneyLand, por lo que básicamente estuve un mes sin ver a Doug.

Las vacaciones me habían ayudado a olvidar el suceso, pero cuando volví a Londres, ese momento cayó sobre mí. Comenzamos la rutina del estudio en agosto, sacábamos nuevo disco en unos meses y había que retocar muchas cosas por lo que el 1 de agosto, nuestras vacaciones acabaron.

1 Agosto 2010

Entre en el estudio, con un café en mi mano, esta vez era un frapuccino. Dentro ya estaba Tom, siempre era el primero en llegar.

Media hora después llegó Harry con una sonrisa en la cara y un café en la mano, solo faltaba el enano, el cual se habría quedado dormido. Cuando 1 hora después de la acordada entro por la puerta, su cara, se podría decir que era el reflejo del alma y todos lo notamos. No dijimos nada, en esos momentos teníamos que centrarnos en la música.

Alrededor de la 1 del mediodía, Harry bajo a por algo de comer y en ese momento, Tom recibió una llamada, por lo que en el estudio quedamos solos, Dougie y yo. No sabía como empezar, no sabía que decirle, pero tenía que hablarle.

- Doug, ¿Qué ha pasado tío? – pregunte. Dio media vuelta y clavo sus ojos en mí, su mirada profunda me traspasó y me arrepentí de haberle preguntado.

- ¿Acaso te importa Danny? – preguntó. El contacto visual no se había roto y eso estaba empezando a ponerme nervioso.

- Sabes que sí me importa – conteste.

- ¿Si, lo se? Porque en un mes no he recibido ni una llamada tuya, dudo que te importe demasiado – contesto. Creo que si se hubiera mordido la lengua, se hubiera podido envenenar, por lo menos sus palabras parecían aguijones.

- ¿Perdón? – pregunté, no me podía creer que me estuviera echando en cara no haberle llamado, que yo sepa él tampoco lo había hecho conmigo – Yo tampoco he recibido ninguna llamada tuya…- contesté.

- Pero era yo el que la esperaba, eras tú el que tenías que hablar primero – dijo Dougie muy deprisa.

- Dougie, me he perdido, ¿En que momento dijimos que yo tenía que llamar primero? – pregunté.

- Eso no había que decirlo, peleamos y tú tenías que hablarme, era lo lógico – contestó.

- ¡Dios mío Doug! Te estas haciendo muchos líos, si querías que te llamara, habérmelo dicho, mas fácil imposible – conteste.

- Es que eso tenía que salir de ti Danny, no de mí – su voz iba apagándose, poco a poco.

- Vale, no te he llamado, lo siento, pero ahora estoy aquí y te estoy preguntado, ¿Por qué esa cara? ¿Qué ha pasado? – volví a preguntar.

- No lo se Dan, es Frankie, no, soy yo, no quiero vivir con ella, quiero dejarlo, pero tengo miedo, así de sencillo – dijo Dougie. En esos momentos mi saliva decidió probar nuevos conductos por los que deslizarse y me ahogué solo.

- Dan, respira, ¿estás bien? – pregunto Dougie, mientras daba unas palmaditas en mi espalda. Me levanté y simplemente, pregunté.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué, que? – me devolvió la pregunta Dougie.

- Que ¿por qué quieres dejarla? ¿Qué ha pasado? Digo, hace una semana estabais tan felices en Francia y ahora esto, algo tiene que haber sucedido, digo yo.

- Mira Dan, simplemente creo que se ha acabado, que no vamos a ningún lado y no puedo mentirla, pero me da miedo tener esa conversación, no se como se lo tomara y la casa, todo, ¿Dónde viviré? – pregunto Dougie.

- Conmigo – dije, es cierto que no lo pensé, pero era mi mejor amigo, estaba pasando un mal momento y aunque nosotros no estuviéramos en nuestro mejor momento, yo siempre estaría a su lado.

- ¿Lo dices en serio? ¿Y Georgia? Se que tu casa es grande, pero que un amigo entre en vuestra casa, bueno no creo que le haga gracia – dijo Dougie.

- Escucha, Georgia pasa mas tiempo viajando que en casa y sé que no le importa, la conozco, además Dougie, vivo en una casa muy grande. – contesté.

Era cierto, sabía que a Georgia no le iba a importar, pero también sabía que aunque le importara yo lo iba a hacer igualmente, era Dougie, necesitaba una casa, yo se la iba a dar. Me miro fijamente a los ojos y asintió, un simple movimiento de cabeza con el que habíamos cerrado un acuerdo del que no me arrepentiría o ¿si?


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