Capítulo 9

Consiguió meterme en el coche, mientra el alcohol seguía produciendo efectos en mí, mis ojos enfocaban menos que antes, mi estómago estaba peor y cuando Dougie me ayudó a levantarme, note como mis rodillas no eran capaces de sostenerse. Una vez dentro del coche fije mi vista en un punto fijo e intente concentrarme en la música que salía del reproductor, sonaba a Blink, pero tampoco estaba seguro, mis oídos pitaban y el sudor frío cubría mi cara.

Oí de fondo como Doug me hablaba, intentando distraerme, aislarme de los efectos que el alcohol estaba provocando en mí, no fui capaz de responder ni una sola de sus preguntas. Note como el coche se paraba y Dougie me movía, diciendo mi nombre, preguntando y cada vez zarandeándome más. No conteste ni una de sus preguntas, hasta que escuche hospital. Mi cerebro reaccionó rápidamente y solo puede decir.

- Llévame a casa, por favor.

Si, eso era exactamente lo que necesitaba, mi casa, mi cama. El coche se volvió a poner en marcha y una náusea se instaló en mi estómago, accioné la ventanilla y el aire fresco me inundo, relajando mi cuerpo. Quería dormir, solo quería tumbarme en la cama y dormir, por lo que cerré los ojos y me relaje, notando como el aire me rozaba la cara. En esos momentos Dougie volvió a hablar.

- Danny, lo sabes, prohibido dormirse.

No conteste, me limite a asentir con la cabeza levemente y seguí con mis ojos cerrados.

- Lo digo en serio, Dan, como te duermas vas directo a urgencias y no estoy de coña – dijo Dougie.

- Lo se, no me voy a dormir, solo estoy cerrando los ojos un poco – contesté en un susurro.

- No Danny, ya me conozco esas excusas, quieres dormir, lo se, pero no puedes, todavía no, necesitas que te baje un poco el alcohol, entonces, dormirás, ¿de acuerdo? – preguntó.

- Entonces háblame de algo o me dormiré – contesté-

- De acuerdo, a ver… - se quedó callado unos minutos y entonces volvió a hablar – Cuéntame la primera vez que compusiste una canción.

- Ya lo sabes, ya te lo conté – contesté.

- No, no lo se, Dan, sé la primera que compusiste con Mcfly, pero no te estoy preguntando eso – me replicó

- Es que esa fue mi primera canción Dougie.

- No, se que no, antes hubo otras – dijo Dougie.

Entonces abrí los ojos y le mire, es imposible que supiera eso, la única persona que sabía de mis canciones era mi hermana, por algo las componíamos juntos.

- Si Danny, tu hermana cuando bebe, habla mucho – contestó Dougie a modo de respuesta.

- Puta Vicky, es un libro abierto – dije para mi mismo, más que para él.

- Si, ¿a quién se parecerá? – preguntó Dougie.

Le lancé una mirada de reproche o al menos, eso es lo que intentaba, él solo se rió, soltando una pequeña carcajada.

- De acuerdo, comencé, mi primera canción, no tuvo ni nombre, es decir, fue la primera, era horrorosa y solo la conoce Vicky, creo que ya ni me acuerdo de los acordes ni nada. Solo me acuerdo de que trataba, el mismo tema que Not Alone.

- Cuéntame más – pidió Dougie.

- No hay más que contar Doug, me sentía solo, me sentía desplazado y la guitarra me acompañaba, salió esa canción y prefiero olvidarla – contesté.

- Se que no la has olvidado, no me mientas, una cosa es que no quieras que la escuche, otra que intentes engañarme – contestó Dougie.

- Mira, no es que no quiera enseñarla, es algo demasiado privado para lanzarla al público, suficiente tuve con Not Alone – dije, ya cabreado.

- No te estoy pidiendo que la incluyas en un disco, ni que se la enseñes a nadie, solo quiero que me hables de lo que te llevo a escribirla.

- Dougie, sabes que me llevo a escribir esa canción, sabes lo que viví en el colegio, sabes lo que sentí, no hace falta que te lo diga – contesté.

- Lo se Dan y ojala pudiera volver atrás en el tiempo y estar contigo en esos momentos – contestó Dougie.

Gire mi cabeza un poco y le miré, sus ojos seguían clavados en la carretera y su semblante era muy serio. Note como mi corazón bombeaba la sangre muy fuerte, más de lo habitual, cerré los ojos y una lágrima traicionera se escapó de ellos. Me la seque de un manotazo y le volví a mirar, esa simple frase, significaba para mí, mucho más de lo que él se podía imaginar. Mucho más.

El resto del camino transcurrió en silencio, poco había que decir, solo deseaba llegar a casa y dormir, ese era hasta ese momento mi único objetivo. Hasta que Dougie habló.

- ¿Cómo de borracho vas? – preguntó.

- Lo suficiente para decir tonterías y mañana no acordarme ni de la mitad – contesté sinceramente.

Era verdad, me conocía perfectamente y ya eran muchas borracheras a mis espaldas, mañana me dolería todo, mi cabeza parecería una olla a presión y los recuerdos serían, más bien borrosos.

- De acuerdo – contestó.

Le mire esperando que hablara, si no, no entendía el por qué de la pregunta, se tomo un minuto y habló.

- Me acuerdo de todo, Danny.

- ¿De todo sobre qué? – pregunté, aún sabiendo de que hablaba.

- De todo lo que paso aquella noche – respondió.

- Ahh – eso fue lo único que puede contestar ante tal afirmación.

- ¿Sólo vas a decir eso? – preguntó, despegando los ojos de la carretera momentáneamente y mirándome.

- No se que quieres que te diga, si te acuerdas, ya está, no hay nada más que decir.

- Creo que me merezco alguna explicación ¿no? – preguntó de nuevo.

- Te las daría, pero no las tengo – repliqué.

- Vale, preguntaré yo. Primero ¿por qué me lo ocultaste, haciéndome creer que no paso nada? – preguntó.

- Porque tenía miedo.

- Repito la pregunta de antes, ¿miedo de qué? – preguntó

- Miedo de lo que pasó, de lo que sentí – contesté sin despegar mi mirada de la ventanilla.

- ¿Y que narices sentiste? Porque déjame aclararte que huiste – replicó Dougie aumentando una octava su tono de voz.

- Veo que no te queda claro, huí porque tuve miedo, ¿Miedo de qué?, de lo que sentí, más claro, agua – contesté.

Me estaba empezando a cabrear, no era tan difícil de entender, no se si buscaba una confesión de amor eterno, una declaración o qué, pero si eso era lo que buscaba, lo tenía complicado.

En ese momento llegamos a mi casa, dejó el coche en la entrada del garaje y bajó, yo seguía dentro, pensando en la conversación, meditando acerca de lo hablado. Como había sospechado desde un principio, él se acordaba de todo, había jugado conmigo, dejándome como un estúpido y eso me cabreaba.

Abrí la puerta de coche e intenté bajar por mi propio pie, fallé, los efectos del alcohol perduraban en mi organismo, Dougie se acercó a ayudarme y yo desprecié aquella ayuda.

- Vale, haz lo que te de la real gana, pártete la cabeza si quieres, yo me voy a dormir – dijo alejándose de mí y me sentí mal, muy mal.

- Doug, lo siento – susurre a sus espaldas.

Paró en seco, sabía que las veces que había pedido perdón eran muy pocas y últimamente con Dougie estaban aumentando considerablemente. Se dio media vuela y volvió a mi lado, me agarró por la cintura y así conseguí entrar en casa.

Los perros se acercaron a saludarnos y por poco me caigo cuando Bruce intento derribarme, si no llega a ser por Dougie mi cabeza estaría estampada contra la alfombra. Espantó a los perros y me acercó al sofá, donde me dejo caer. Se alejó entrando en la cocina, escuche como abría la nevera y pocos minutos después volvió a mi lado con una botella grande de agua.

- Necesitas hidratarte con algo que no sea alcohol, así que bebe.

Cogí la botella de agua, ya abierta y me la lleve a los labios, hasta ese momento no había notado lo sediento que estaba, en poco menos de cinco minutos la botella se había vaciado y ahí entraron mis ganas de ir al baño, lo malo, estaba en el piso de arriba y no me veía con fuerzas para subir.

- Doug, necesito ir al baño – susurré, la verdad es que me resultaba un poco incómoda esta situación, aunque anteriormente fuera la tónica de cada noche, ahora todo era diferente.

- Vale, agárrate a mis hombros – contestó.

Con gran esfuerzo y ayuda, conseguimos llegar al piso de arriba. Entre al baño y después de descargar gran parte del alcohol ingerido, me lave las manos y la cara, el agua fría impacto contra mi rostro e hizo que despejara un poco mi mente. Escuchaba como Dougie se movía por el pasillo y tuve miedo, otra vez, tuve miedo hasta de salir del baño.

- Danny, ¿estás bien? No se puede tardar tanto en mear – dijo desde el otro lado de la puerta.

- Si, ya salgo – contesté.

Abrí la puerta y me lo encontré apoyado contra la pared, con una pierna semi-flexionada y la cabeza agachada, mirando algo de sumo interés que parecía haber encontrado en la moqueta. Cuando escuchó el sonido de la puerta, levantó la cabeza, tenía unas grandes ojeras marcadas, y el pelo despeinado, sonreí, no había querido mirarme al espejo, pero si ese era su aspecto, mejor no imaginarme el mío.

- ¿Crees que ya puedo irme a dormir? – pregunté.

- Si, creo que ya puedes, aunque sigas haciendo eses – contestó regalándome una sonrisa.

Puse rumbo hacía mi habitación, con Dougie siguiéndome los pasos.

- No hace falta que sigas haciendo de niñera – dije. Justo en ese momento tropecé, sino hubiera sido por él, mi boca habría comido moqueta.

- Si, creo que si hace falta, al menos si quieres seguir conservando todos los dientes – contestó, mientras notaba que aguantaba la risa.

Entre en la habitación, vi la cama y me lance sobre ella.

- Deberías cambiarte o mañana tendrás la hebilla de tu cinturón tatuada en la piel – dijo Dougie.

- No tengo fuerzas – contesté mientras acomodaba mi cabeza en la almohada.

De reojo vi como se acercaba a la cama y me puse nervioso, apoyó una rodilla en el colchón y pude ver como sus manos se acercaban a mi cinturón, quise replicar, alejarle, pero no pude. Empezó a desabrocharme el cinturón, despacio, demasiado despacio. Debería haberle apartado, en vez de eso, me deje hacer y todo con la excusa de "voy demasiado borracho".

Cuando note que el cinturón se aflojaba, levante le vista y vi como se alejaba de la cama, me moví por impulsos y le agarré la mano, dio media vuelta y me miró. Agarré más fuerte su mano y susurre:

- Gracias

Una sonrisa se instaló en su cara. Hizo un leve asentimiento con la cabeza e intento alejarse de nuevo, no le solté, al revés, le agarré mas fuerte tirando de él. Le desequilibré y cayó en la cama, encima de la mitad de mi cuerpo.

Sus labios formaron un círculo redondo, supuse que de incredulidad e intento levantarse de nuevo, pero no le deje, no se que fue lo que pasó por mi mente en esos momentos, pero no quería soltarle, no quería que se alejara de mí.

- Danny, suéltame – pidió.

Hice todo lo contrario, voltee mi cuerpo hasta atraparle debajo de mí, no quería pensar y el alcohol me ayudaba a ello, solo quería actuar, dejarme llevar y eso es exactamente lo que estaba haciendo.

- Dan, ¿Qué cojones haces? – preguntó mientras se revolvía debajo de mí.

- Agradecerte lo que has hecho por mí, a mi manera – respondí.

- No quiero que me lo agradezcas y luego salgas corriendo.

- No pienso correr a ningún lado – contesté en un susurro, mientras acortaba la distancia.

- Danny, no, vas borracho, te vas a arrepentir, te conozco – dijo Dougie, visiblemente nervioso.

- Voy lo suficientemente sobrio como para saber qué estoy haciendo – contesté.

No le dejé replicar nada a mi comentario porque mis labio de callaron, pose mis labios sobre los suyos, esperando una respuesta, cualquiera, pero esta no llegó, abrí los ojos y le vi, tenía los ojos abiertos y podía leerlos, incredulidad.

Cerré los ojos con fuerzas y bloquee mi cerebro. Profundicé el beso, intentando incitarle, invitarle, pero no paso, nada, empecé a ponerme nervioso, Dougie no se movía. Abrí de nuevo mis ojos y aleje un poco mi cabeza, seguía igual que antes. Decidí probar otras vías. Acerqué mis labios a su cuello y sople, pude ver como su piel se erizaba, entonces lamí el cuello y volví a echar mi aliento en esa zona, su piel volvió a erizarse y de su boca escapó un suspiro. Sonreí. Coloque mi boca cerca de su oído y pregunté:

- ¿Quieres que pare? – era una provocación, lo sabía, pero él también me provocó la noche en la que le bese.

Recibí como toda respuesta a unos labios en mi cuello y a unas manos en mi espalda. Volví a sonreír. Aleje mi cara de su cuello y le mire, no tuve tiempo de reaccionar, él fue primero. Buscó mis labios y empezó la pelea, la pelea por dominar, por descargarlo todo. Fue un beso furioso, intenso, como nunca había tenido ninguno. Cuando la respiración empezó a faltar separe mis labios de los suyos y abrí los ojos. Seguía con los ojos cerrados, respirando entrecortadamente, rodé un poco por la cama hasta posicionarme a su lado, en esos momentos abrió los ojos, giró la cabeza, me miró e hizo amago de levantarse.

Entonces pase mi mano sobre su pecho, le acerqué a mi y susurre en su oído.

- Quédate conmigo esta noche.

No contestó nada, se limitó a hundir su cabeza en mi cuello y abrazarme. Yo, por tercera vez en la noche, solo puede sonreír y apretarle contra mi pecho. Se sentía demasiado bien como para ser real.


Bueno, otro capítulo más. ¿Alguien lee? Porque si no lee nadie...es absurdo seguir subiendo.

No es una amenaza, simplemente es curiosidad y tal..