Gracias por los mensajes, mientras haya alguien leyendo yo seguiré subiendo, aunque está claro que si encima de leer me dejáis un comentario diciendome que os parece o qué esperáis que pase, pues es más ameno :)

Y nada más, que gracias por leer y ¡a leer!


Capítulo 11

A la mañana siguiente los rayos que se colaban por la ventana me despertaron, abrí un poco los ojos y tuve que volver a cerrarlos, sentía martillos golpeando mi cabeza y a mi cuerpo parecía que le habían dado una paliza. Note como un brazo rodeaba mi cintura y una respiración golpeaba mi nuca. Entonces recordé.

Giré mi cuerpo y me enfrenté a mi acompañante nocturno, ahí estaba Dougie, durmiendo placidamente, como un niño pequeño, su pelo despeinado, sus labios entreabiertos…

No puedo calcular el tiempo que pase observándole dormir, pero el sonido de mi teléfono me saco de ese momento, mire la pantalla, Georgia.

- Cariño, ¿Qué tal estás? – preguntó y su tono de voz me pareció mas agudo de lo normal.

- Bien, me acabo de levantar – contesté.

- Oh ¿te he despertado?

- No, tranquila, ya estaba despierto – respondí.

En ese momento Dougie abrió los ojos, volvió a cerrarlos y repitió el proceso unas cuantas veces, hasta que la luz dejo de molestarle, esgrimí una tímida sonrisa, que el me respondió. Me di cuenta que había dejado de escuchar a mi novia hablar.

- ¿Qué decías Georgia, lo siento, me he despistado? – escuche como Dougie aguantaba una carcajada.

- Decía que llego a Londres en 4 horas, que si me pasas a buscar al aeropuerto – contestó cabreada.

- Si claro, allí estaré, envíame un mensaje con la terminal y eso, que tengo que colgar cariño.

Me despedí de ella rápidamente y colgué. Dougie seguía en la misma posición que antes, mirándome con los ojos entrecerrados y una pequeña sonrisa en sus labios.

- Buenos días – susurre.

- Buenos ¿Mucha resaca? – preguntó

- Lo normal, cabeza, estómago, ya sabes.

- ¿Muchos recuerdos? – volvió a preguntar

- Los suficientes y necesarios – contesté acercándome a él un poco más.

- Pensé que esta mañana despertaría solo – dijo Dougie

- Te dije que esta vez no pensaba huir – contesté acortando la distancia casi por completo.

- Pero, entonces… -

- Shhh, no quiero hacerme preguntas, no por ahora, ¿de acuerdo? Quiero dejarme llevar, ¿te parece mal? – pregunté

- No, no, solo que, no se, es extraño ¿sabes? – contestó

- Si, lo se, perfectamente, pero como te he dicho, ahora mismo no quiero hablar – dije cerrando el espacio que nos separaba.

Pose mis labios contra los suyos en una ligera caricia, un minúsculo roce, quería que fuera él que siguiera, el que marcara el ritmo. Y así lo hizo, su mano se poso en mi nuca, acercándome, profundizando el beso. Ahora si que era real, los dos estábamos sobrios, los dos queríamos y ninguno salió huyendo.

Me separe de él y le mire, pose mi mano sobre su mejilla, le di un rápido beso y me levante de la cama.

- Voy a la ducha, me esta llamando – dije

Me metí en la ducha y el agua caliente me golpeo, relajando mis músculos, sin duda, después de una buena borrachera, una larga ducha cura mucho de los males. Apoye mi cabeza contra los azulejos y deje salir el aire de mis pulmones, muy lentamente. Mi cabeza se activo y los arrepentimientos llegaron, como siempre.

No entendía como podía besar a Dougie y no salir corriendo, era surrealista, a ver, yo no era gay aunque las circunstancias apuntaran a otro lado, no lo era, ningún tío me atraía, solo había una excepción en esa regla y esa excepción era él. No podía comprenderlo, nunca me había atraído, nunca había sentido nada parecido, hasta que él me beso. Nunca pensé que esto me pudiera pasar a mí.

Tenía que aclarar las cosas, esto no podía seguir así, era un error, mi cerebro no paraba de repetírmelo. Yo estaba con Georgia, la quería, era feliz con ella y joder, también la deseaba, por lo tanto era imposible que fuera gay.

Una vocecilla muy molesta, cabe decir, me contradijo. Volví a negar mentalmente, no, imposible, ningún otro tío a parte de Dougie me creaba esos impulsos y en verdad él tampoco me ponía sexualmente, solo era cariño, una forma diferente de expresar mis sentimientos, pero nada más.

Cuando mi cerebro pareció contentarse con esas explicaciones salí de la ducha, arrugado como una pasa.

En la cama, hecha un desastre, estaba Dougie, dormido otra vez, medio tapado con las sábanas y con una mano cubriéndose la cabeza, me acerque a la ventana y cerré las cortinas, al menos le dejaría descansar un poco.

Baje a la cocina y los perros me atacaron, sin dejarme desayunar, les saque a dar un paseo, cogí el móvil y los cascos y me dispuse a caminar sin pensar. Fallé. Mire el reloj y volví a casa apresurando el paso, en menos de una hora llegaba el avión de Georgia.

El resto de la mañana paso sin demasiados altercados, recogí a Georgia a la hora prevista y la invite a comer a un restaurante, no quería ir a casa y encontrarme con Dougie tan pronto. La conversación fue llevada en su mayor parte por ella, contándome sus experiencias y anécdotas, yo la deje hablar, en realidad no tenía ninguna gana de hablar, ni de contarle mis últimos días.

A la salida del restaurante con Georgia agarrándome la mano, decidí que esa noche hablaría con Dougie. Cuando llegamos a casa y abrí la puerta, escuche el sonido del bajo amplificado, provenía de arriba, mire a Georgia, la cual se encontraba agachada en el suelo saludando a los perros, parecía que le hacía mas ilusión encontrarse con ellos que conmigo, sonreí. Georgia me hacía feliz, con eso me bastaba o eso pensaba yo.

Subí al estudio y me encontré con Dougie, sentando en un sillón, de espaldas a la puerta, con el bajo apoyado en su pecho. Me acerqué a él intentando hacer ruido, pero el amplificador acallaba mis pasos. Posé una mano sobre su hombro y dio un pequeño salto.

- ¡Joder! Menudo susto me has dado – gritó

Me acerque al amplificador y lo apagué, me estaba quedando sordo.

- Lo siento, pero es que con ese volumen podrías provocar un terremoto – dije.

- Ya bueno, no se tocar bajito – replicó Dougie.

- Esta Georgia abajo, ya hemos comido, siento no haberte avisado.

- Me lo imaginé, pedí comida al chino.

- De acuerdo, bueno te dejo – dije.

Me encamine hacía la puerta y justo cuando iba a cerrarla note una mano presionando la mía.

- Dan, espera – dijo Dougie.

Di media vuelta y le mire, estaba cerca, muy cerca, su mano seguía presionando la mía y notaba su respiración en mi cara. Le mire confundido. Su mirada paso de mis ojos a mis labios y supe lo que estaba por llegar. Me iba a besar.

Aparte mi cara en un intento de bloquear su camino. No es que no quisiera ese beso, es que no me parecía apropiado, no podía dejar de pensar en Georgia, en que la estaba engañando, engañando con un tío, con un amigo, con Dougie.

Gire de nuevo mi cabeza mirándole, sus ojos estaban enfocando a la puerta con la mirada perdida.

- Me parecía demasiado bonito para ser real – susurro.

- Lo siento Doug… - empecé a decir, pero me corto.

- No Danny, no me digas que lo sientes, cuando se que es mentira – replicó mirándome fijamente.

- No, en serio, yo no quiero hacerte daño, no quiero que esto te confunda… - Dije. Dougie volvió a cortarme.

- ¿Qué me confunda a mí? Creo que aquí el único confundido eres tú, así que no me vengas con gilipolleces Danny.

- Mira, pensaba hablar esto contigo esta noche tranquilamente, pero ha salido el tema, pues lo hablamos ahora y se acabó – contesté – No soy gay, repito, no lo soy. Esto ha sido una manera de demostrar mis sentimientos hacía ti, porque si, te quiero, eres mi amigo, pero nada en el plano sexual y puede que me haya equivocado besándote, puede que fuera un error, pero no me arrepiento. Solo quiero que esto no estropee nuestra amistad, porque tú para mí, vales mucho.

Volvía mirarle cuando una pequeña carcajada salió de su boca.

- ¿De que coño te ríes ahora? – pregunté.

- Nada – dijo sofocando por la risa – Es que es gracioso, aquí Danny Jones proclamando a los 4 vientos que no es gay, que no le molo. Tranquilo, yo tampoco lo soy. ¿Que no te arrepientes? – preguntó – Pues yo si. Ha sido un craso error, pero tranquilo, no se volverá a repetir – finalizó Dougie.

Con ese discursito, dio media vuelta y desapareció de la habitación dejándome ahí parado como un estúpido, repitiendo en mi cabeza sus palabras. Había dicho que se arrepentía, que había sido un error y en lo más hondo de mi ser, dolió.

Baje las escaleras, todavía con las palabras de Dougie dando vueltas por mi cabeza. No podía creerme que él, el que había iniciado todo este lío, fuera ahora el que me dejara a mí como un estúpido.

Encontré a Georgia en el salón hablando animadamente con Dougie, los dos sentados en el sofá riendo como estúpidos y yo ahí parado. Di media vuelta y me encamine a la cocina, necesitaba un trago, lo que fuera. Abrí la nevera y una deliciosa lata de cerveza me saludo. Bueno, mejor eso que nada. Me la bebí en 3 tragos y abrí otra, no quería emborracharme pero tampoco conocía otra salida que le hiciera a mi cerebro desconectar. Bueno sí, la música, pero no tenía ánimos para tocar.

Salí al jardín trasero y me senté en una hamaca, los perros me hicieron compañía y desee estar solo en casa, vivir solo, alejarme de todo por un tiempo. Pensé en ir a Bolton, pero el grupo me necesitaba. Note una mano en mi hombro y desee con todas mis fuerzas que no fuera Dougie, no quería mirarle a la cara.

- Dan, cariño ¿estás bien? – preguntó Georgia.

Abrí los ojos y por un momento la luz del sol me cegó. Pude ver su pelo brillar, cayéndole por cada lado de la cara, una mirada de preocupación y una ligera sonrisa en los labios. Levanté mi mano y la coloqué en su nuca, tire de ella, hasta que estuvo lo bastante cerca y la bese.

La bese con furia, con fuerza, intentando borrar todos y cada uno de los besos que me había dado con Dougie, quería borrarlo todo y que Georgia me ayudara. Mordí su labio inferior y soltó un gemido, eso hizo que mis ganas aumentaran y la atraje más fuerte hasta que se desequilibro y cayó encima de mí. De su boca salió una pequeña queja, pero no la deje respirar, volví a atacar sus labios. Note como colocaba sus manos en mis hombros y hacía fuerza para alejarse. La solté un poco.

- Veo que me has echado de menos ¿no? – preguntó con una sonrisa pícara.

- No lo sabes bien – susurre acercándome de nuevo a sus labios.

Volvimos a besarnos, esta vez mas despacio, disfrutando del momento. Cuando su mano se interno por debajo de mi camiseta, la agarre, pude leer la confusión en sus ojos. Me levante cogiéndola en brazos y entre en la casa con ella abrazada a mi cuello.

- Dougie esta en el salón – murmuro Georgia.

- Me da igual – contesté cabreado.

Llegué a la puerta de la cocina, la abrí y pude ver a Dougie semi-tumbado en el sofá, giro la cabeza, mientras Georgia escondía la cara en mi hombro, supuse que por vergüenza, volví mi cara a Dougie, se que parecerá un comportamiento infantil, pero no lo pude evitar.

Me encamine a la escalera, escuchando de fondo como Dougie resoplaba. Seguí caminando hacía la habitación, abrí la puerta de una patada y deje a Georgia en la cama tumbándome encima de ella, nuestros labios volvieron a juntarse y cuando le quite la camiseta puede escuchar el ruido de la puerta principal cerrándose de un portazo. Levante la cabeza para intentar escuchar la televisión en el piso de abajo, pero la casa estaba en silencio.

- Se ha ido – murmure más para mi mismo, que para Georgia.

- Perfecto, ahora podemos gritar lo que queramos – susurro pícaramente mientras sus manos se encaminaban al botón de mi pantalón y yo, solo me deje hacer.


Bueno, como podéis ver es una relación complicada, Danny está muy confuso y Dougie no soporta que juegue con él...

Ya veremos como avanzan o retroceden.

Gracias :)