Muchas gracias a todas por los comentarios me han hecho muy feliz y pues subo rápido jajaja

y... ¡A leer!


Capítulo 11

Se puede decir que esas semanas, fueron las semanas de la ignoración, las palabras que cruce con Dougie fuera de los platós de televisión se podían contar con los dedos de la mano. Fue una pesadilla, no sabía quien tenia que ir a hablar primero. Supuse que como todo, el tiempo lo curaría y antes de que me diera cuenta estaríamos de nuevo riendo y bromeando.

Georgia me preguntó un par de veces acerca de nuestro comportamiento, no supe que contestarle ninguna de las veces.

Ya habíamos llegado a Octubre, más bien estábamos a mitad de Octubre y la promoción del disco estaba en pleno auge. El segundo single estaba a punto de salir y entre el videoclip, los viajes de promoción y Super City, nuestra vida era un continuo movimiento. Esa noche, la noche del 17 de Octubre teníamos una fiesta, organizada por nuestro manager para promocionar nuestra canción delante de periodistas, críticos y demás personas del mundo musical.

Llegue con Georgia alrededor de las 11 de la noche. Puedo decir que si esa semana me había alejado de Dougie, había afianzado mi relación con Georgia, parecíamos dos quinceañeros nuevamente, en todos lo sentidos.

Entramos en el local y di un rápido repaso a la sala, estaba bastante llena y las luces de colores hacían casi imposible visualizar a nadie. Menos mal que el pelo de Tom era bastante llamativo, agarre la mano de Georgia y entre rápidos saludos y alguna adulación, llegamos a la zona Mcfly, donde estaban todos. Salude a los chicos y les di un gran abrazo a Gio e Izzy. Me separe de ellas y en menos de 10 segundos nuestras novias se encontraban en una animada conversación.

Mire a Tom y este me regalo una sonrisa que decía muchas cosas, básicamente supe lo que iba a decir unos 10 segundos antes de que las palabras salieran por su boca.

- Con Georgia bien ¿no? - preguntó pícaramente.

Le conteste con una pequeña colleja acompañada de una risotada, de esas tan particulares.

- Tío, das miedo, tu risa cada día se parece más al relinche de un caballo – dijo Harry detrás de mí.

- Gracias, yo también te quiero Harry – contesté.

- No en serio, háztelo mirar, no es natural – replicó

Solté otra colleja esta vez dirigida a la nuca de Harry, de verdad, podían llegar a ser muy pesados cuando se lo proponía.

- Bueno, pero el sexo bien ¿no? – preguntó Harry mientras pasaba una mano por su nuca enrojecida.

- No fatal, yo no practico de eso – repliqué.

- Ya yo tampoco, nunca me han enseñado, ¿quieres que probemos juntos? – preguntó Harry, haciéndome ojitos.

- Cuando tú quieras, ya sabes, siempre a tu disposición – conteste mientras mi mano acariciaba su pecho.

- No me lo digas dos veces, que te rapto.

- Dos veces – conteste.

En ese momento, la risa de Harry se escucho hasta en Irlanda, luego me decía a mí.

- En serio Danny, ¿nunca has pensado en entrar al circo? – preguntó Tom a mis espaldas.

Negué levemente con la cabeza y me dispuse a ir a la barra a por algo de beber, antes me acerque a Georgia, le robe un rápido beso y le pregunté que quería beber. Después de que Gio me encargara una copa para ella también, me encamine hacia la barra.

Me abrí paso entre saludos y felicitaciones, realmente estas fiestas no me gustaban mucho, pero el alcohol era gratis, algo bueno tenían que tener. Conseguí llegar a la barra y me apoye en ella esperando a que el camarero se dignara a mirarme.

Mire a los lados y vi muchas caras conocidas, intente disimular y pegarme mas a la barra, elevando un poco mi altura, nada, el camarero seguía a lo suyo. De repente alguien se interno hasta la barra colocándose a mi lado izquierdo. Primero no la reconocí, después me lleve una pequeña impresión.

- ¿Frankie? – pregunté

Giro la cabeza y si, sin lugar a dudas, era ella.

- Danny – grito mientras sus brazos me rodeaban, abrí los ojos con impresión y le devolví ese desconcertante y efusivo abrazo.

- ¿Qué haces aquí? – no pude evitar preguntarlo, la curiosidad mató al gato.

- He venido con Doug, ¿no te lo había contado? – preguntó

- Ehh…Pues no, no sabía nada – contesté.

- Bueno pues si, estas últimas semanas hemos estado quedando, como amigos y bueno, vamos a intentar darnos otra oportunidad.

Abrí los ojos considerablemente y mi boca formo una perfecta "o".

- Pues, felicidades, supongo – murmure entre dientes.

- Gracias Danny, creo que esta vez es la definitiva – contesto con una gran sonrisa en los labios.

Una sonrisa que me dieron ganas de borrar rápidamente. Era absurdo, estos dos no tenían futuro, lo habían dejado 20 veces y 20 veces habían vuelto alegando que esa vez iba a ser la definitiva. Simplemente me parecía absurdo.

Después de 15 minutos esperando las copas y escuchando como Frankie me relataba la maravillosa tarde que fue a su casa a pedirle otra oportunidad, conseguí escaparme de ella y volví hacia mis amigos. Nada mas llegar y entregar las copas a Gio y Georgia, me dirigí a Tom.

- Tom ¿Tú sabías que Dougie y Frankie habían vuelto? – pregunte.

- Si claro, hace unas semanas, creo – contestó sin prestarme mucha atención-

- ¿Y por qué narices yo no sabía nada? – pregunté de nuevo.

- Yo que se Danny, estarás en tu mundo cuando hablamos – contestó de nuevo esta vez intrigado por mi reacción.

Bufé y busque a Dougie con la mirada, harto, estaba harto de que el enano me ignorara y encima me ocultaba cosas viviendo en mi casa. Esto iba a acabar ahora.

Mi ojos recorrieron rápidamente la discoteca, a primera vista no pude localizarle, decidí hacer un repaso mas minucioso al local. Empecé por la barra, la pista y acabe dirigiendo mi vista a los reservados de la discoteca. En ese lugar les encontré, Frankie y Dougie, ocultos tras una columna en la otra punta de la discoteca.

Me encamine decidido hasta su posición, pero una visión me freno de golpe. Estaban en un sofá besándose como si el mundo se fuera a acabar mañana, me pare en seco, en medio de la pista.

Una extraña rabia se apoderó de mí, quería pegarle, gritarle, pero sobretodo quería separarle de ella, parecía que le estaba absorbiendo la vida por la boca. Mire a ambos lados intentando buscar algo que pudiera servir a mi propósito. Encontré a nuestro manager hablando con un periodista. Me acerqué rápidamente a él.

- Fletch, puedes hacerme un favor, ves allí – dije señalando a Dougie y a la lapa de su novia – y decirle a Doug que suba al piso de arriba. Pero no le digas que te lo he dicho yo, es una sorpresa.

Me miro como si fuera un extraterrestre y rogué un poco más, poniendo ojitos, eso siempre funcionaba y esta vez, por suerte también funciono. Fletch comenzó a alejarse de mí y le grite una última cosa.

- ¡Dile que suba solo, por favor!

Subí rápidamente al piso de arriba, el cual estaba cerrado, el portero de la escalera me dejó pasar sin ninguna réplica, le indique que en un momento subiría un amigo. Me miro un poco extraño, pero hizo un ligero asentimiento con la cabeza.

Me senté en el primer sofá que encontré, esperando. Siempre había odiado esperar y últimamente esperaba siempre a Dougie y eso, inexplicablemente, me ponía más nervioso todavía.

Vi como una cabeza comenzaba a asomar por la escalera y dude entre levantarme o quedarme sentado. Tenía miedo de que cuando me viera saliera corriendo y me dejara ahí solo.

Me acerque a la escalera y me coloque de tal manera que en cuanto acabara de subir, yo podría cerrarle el paso. Llego al final de la escalera y miro la sala, buscando a alguien. Supuestamente no sabía a quien buscaba o eso pensaba yo.

- Danny, ¿Qué cojones quieres? – preguntó lanzando la pregunta al aire.

Salí de mi "escondite" y me coloque detrás de él.

- ¿Cómo coño sabías que era yo? – pregunte.

- Fácil, solo un estúpido como tú es capaz de hacer estas cosas, no veía a Harry o a Tom haciendo esto – contestó dándose la vuelta lentamente.

No supe que contestar. Quería empezar a hablar, pero las palabras se negaban a salir de mi boca, le pegué otro trago a la copa mojando mi garganta y deseando que las palabras fluyeran, pero no funcionó.

- Bueno y ¿qué querías? – preguntó- Porque dudo que me hagas subir para verte beber o ¿si?

- No, quería hablar contigo. ¿Por qué no me has contado lo de Frankie? – pregunte directamente.

- Porque tú y yo no hablamos, ¿recuerdas? – contestó

- Vale y ahora pregunto, ¿Por qué no hablamos?

- Porque eres un cobarde – contestó

- ¿Perdón? ¿Yo soy un cobarde? Tú dijiste que todo era un error, que te arrepentías y ahora ¿yo soy el cobarde? – pregunte incrédulo.

- Si. Porque yo dije eso y no fuiste capaz de hablar conmigo, no eres capaz de mirarme a los ojos Danny – replicó.

No lo entendía, no entendía nada, ¿Por qué era yo el cobarde? Pero si no había hecho nada, simplemente le deje claras las cosas y él también me las dejo claras. Notaba mi cabeza bullendo.

- Te prometo que intento encontrar las razones de tú argumento, pero sinceramente, no te entiendo. – conteste – Además otra pregunta, ¿Por qué cojones has vuelto con Frankie? Pareces estúpido.

- ¿Estás celoso o que? – preguntó

- No digas gilipolleces, simplemente no entiendo que puede tener de divertido que una tía se pase el día metiéndote la lengua hasta las amígdalas.

- ¿Y eso me lo preguntas tú a mí? – preguntó- Es irónico, ya que tu haces lo mismo día y noche.

- Ahora el que parece celoso eres tú – replique mordazmente.

Tardo en contestar, lo que a mi me parecieron horas, pero debieron ser solo unos segundos.

- Pues sí, lo estoy – contestó.

Mis ojos por segunda vez en la noche se abrieron más de lo normal, no sabía si había escuchado bien, Dougie acababa de decir que estaba celoso.

- ¿Celoso de mi relación con Georgia? – pregunte inseguro.

- Me parece a mi que esta conversación ya la hemos tenido, así que supongo que sabes la respuesta.

Volví a mirarle, mientras me rodeaba camino a bajar las escaleras y entonces recordé la primera noche, esa en la que nos habíamos besado por primera vez. Esa noche hice la misma pregunta y la respuesta fue "estoy celoso de ella no de la relación" o algo similar.

Di media vuelta y antes de que se encaminara a bajar las escaleras le agarre del brazo. Se quedo quieto, sin volver la cabeza, apreté mas fuerte intentando que se diera la vuelta, necesitaba mirarle a los ojos y ver la respuesta en ellos.

- Dougie, mírame, por favor – susurre en su oído.

Se dio la vuelta lentamente y nuestras narices chocaron. Mire sus ojos y estos me dijeron todo lo que necesitaba saber en ese momento. Acorte la distancia y le bese. Otra vez estaba besándolo, pero lo necesitaba, el cuerpo me lo pedía y no pude controlarme.

Su lengua empujó a través de mi boca y yo le concedí el pase. Su mano agarró mi nuca y profundizo aún más ese beso. No puede controlar el gemido que salió de mi boca. Le apoye contra la columna mas cercana y puse mis manos en su cintura, acercándolo más a mí. Fue como rozar el paraíso con los dedos.

Mordí su labio inferior, provocándole un gemido y sonreí. Me encantaba ese sonido. Note una mano entrando por debajo de mi camisa y acariciándome el abdomen lentamente, suspire, mientras mis labios dejaban los suyos y se trasladaban a su cuello, debajo de su oreja, donde me dedique a darle pequeños mordiscos, mientras notaba como su respiración aumentaba.

Me separo y me miro directamente a los ojos.

- Danny, tenemos que parar…

- ¿Por qué? ¿Acaso no te gusta? – pregunte, acercando mis labios nuevamente a los suyos.

- Si, Dan, demasiado – contestó soltando un pequeño suspiro.

- ¿Y eso es un problema? – pregunte de nuevo, confundido.

- Si, porque tú como ya me dijiste no eres gay y siento decirte, que esto no es una demostración de cariño entre dos amigos, si no pregúntate por qué estás excitado – contestó escabulléndose de mis brazos y bajando rápidamente las escaleras sin dejarme tiempo a replicar nada.


Bueno, los argumentos de Danny se caen por sus acciones ¿no creéis?