Capítulo 12

Después de esa noche nuestra relación fue a peor. La ignoración era el pan de cada día. Tampoco nos veíamos en casa, la mayor parte del tiempo la pasaba con Frankie, no entendía porque seguía viviendo en mi casa si hasta dormía con ella. Las primeras noche no pude dormir, esperando a que llegará, nunca lo hacía.

Tom y Harry empezaban a cabrearse ya que nuestro comportamiento también se hacía público en las entrevistas, no nos mirábamos, yo por vergüenza, él, supongo que por orgullo. Estábamos planeando la gira de Above The Noise y se acercaba el cumpleaños de Dougie, 23. Como pasaba el tiempo, todavía podía recordar nítidamente el día de la audición cuando un rubio, bajito y tímido entro en la sala con cara de pánico.

Después de aquella noche en la discoteca, mi cabeza no fue capaz de volver a la normalidad. Las preguntas se sucedían unas tras otras, intentando buscar unas respuestas que nunca llegaba. Era frustrante no saber que hacer, no saber como manejar una situación. No era algo fácil, estaba cuestionándome mi sexualidad, con 25 años y ahí estaba, preguntándome si era o no gay.

Mi relación con Georgia había caído en picado, no podía tocarla, la había traicionado y solo con mis pensamientos la traicionaba una vez tras otra. Necesitaba encontrar una solución, porque si no, iba a volverme loco. En más de una ocasión pensé en hablar con ella, en darnos un tiempo. Pero era egoísta, la necesitaba a mi lado, necesitaba tener a una persona que me guiara, que me cuidara. Si estaba siendo un cabrón, pero no lo podía evitar, no sabía como evitarlo.

Con motivo del cumpleaños de Dougie, Tom planeó una fiesta sorpresa, en mi casa, por eso de que era más espaciosa. Algo que era mentira, pero bueno, me dio igual. Se haría en mi casa. Con ayuda de Frankie, por supuesto, mantuvimos a Dougie alejado de mi casa durante todo el día. Para que no sospechara nada decidimos hacer la fiesta la noche del 29 al 30. Si no sería demasiado evidente y Tom no estaba dispuesto a que nada fallase.

Unos días antes Georgia se había vuelto a marchar, otro trabajo, esta vez en París. Por culpa de eso Tom se encargo de organizar toda la casa y nos tuvo a Harry y a mí toda la tarde de aquí para allá, colocando, comprando, parecíamos unos títeres en sus manos.

Los invitados empezaron a llegar, nada my excesivo, un círculo pequeño de amigos. Lo suficiente para invadir mi casa. Subí al estudio, donde estaban los perros metidos y desee quedarme allí toda la noche. No tenía regalo para Dougie, quitando el regalo grupal que los chicos y yo le habíamos hecho. Un bajo con un grabado original y exclusivo. Pero desee tener un regalo mío, para él, algo personal.

Esa noche debería hablar con él y mi cabeza era una olla a presión. No sabía que decirle, no había llegado a ninguna conclusión lógica y por lo tanto, seguía igual o más confuso que al principio.

- Danny ¿Qué haces aquí? – preguntó Tom, abriendo la puerta del estudio – Deberías estar abajo, los invitados están llegando y tu eres el anfitrión.

Bufé, me daba igual la fiesta, los invitados y todo el mundo, solo quería salir corriendo y no parar.

- Tu hermana acaba de llegar, a preguntado por ti un par de veces – dijo Tom

- ¿Podrías decirla que suba? Necesito hablar con ella – susurre.

- ¿Estas bien Danny?

- No, Tom, llama a mi hermana por favor – susurre de nuevo, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.

Vi como Tom me miraba muy serio dudando de seguir preguntando o buscar a mi hermana. Le mire de nuevo y pareció entender el mensaje, necesitaba a mi hermana y la necesitaba ya.

Puse los codos sobre mis rodillas y baje la cabeza apoyándola en mis manos, mirando la alfombra y note como dos saladas lágrimas se deslizaban por mis mejillas, muriendo en mi mentón. No hice ni el amago de apartarlas, deje que salieran, en silencio.

Escuche como la puerta se volvía a abrir, vi unos zapatos morados y sonreí, solo mi hermana era capaz de llevar esos zapatos.

- Dan, ¿Qué te pasa? Me ha dicho Tom que me necesitabas.

No hice nada, me quede quieto viendo como las lágrimas chocaban contra la alfombra. Mis hombros se convulsionaron y vi como Vicky se acercaba a mí.

- ¿Estas llorando? – preguntó incrédula.

Deje escapar un sonoro suspiro y levante la cabeza, la cara de Vicky se transformo, abandono la sonrisa y su boca se abrió.

- ¿Qué cojones ha pasado Danny? – pregunto de nuevo.

- La he cagado Vicky, la he liado y no se que hacer – susurre.

- Dios mío Danny, se más claro, porque parece que has matado a alguien. ¿No lo has hecho no? – pregunto asustada.

- No joder, claro que no he matado a nadie.

- Vale, a ver, tranquilízate un poco – me pidió sentándose a mi lado y pasando un brazo por mis hombros.

No empecé a hablar hasta que mi respiración se tranquilizo y después, fui directo al grano. Con mi hermana siempre era directo, esta vez, demasiado.

- Me he liado con Dougie, 3 veces – susurre mirando hacía la puerta.

- ¿Perdón? Creo que he escuchado mal.

- No Vicky, has escuchado perfectamente, me he liado con un puto tío y me ha gustado – grite.

- Vale, vale, espera, ¿te has liado con Dougie? – las palabras salían demasiado rápido de su boca.

- Que si, ¡Joder! ¿Cuántas veces tengo que repetirlo? – pregunte cabreado.

- Pues muchas, hasta que consiga asimilarlo – respondió Vic. - Que esto no es un, hola Vicky, he compuesto una nueva canción. Joder que estamos hablando de cosas serias.

- Ya se que esto es serio, por eso necesito tu ayuda.

- Mi ayuda ¿para que? – preguntó – Te has liado 3 veces, por lo tanto no ha sido un accidente y me acabas de decir que te gusto. Pues yo no veo el problema.

- ¿Qué no ves el problema? ¡Vicky, por dios! Que me he liado no con un tío cualquiera, estamos hablando de Dougie.

- Ya lo he escuchado ¿vale? – contestó – Osea que el Pones ha dejado de ser ficción – murmuro.

Le dedique mi mayor cara de desprecio y empezó a reír a carcajada limpia, yo no le encontraba la gracia al asunto, pero su risa, me hizo sonreír como un estúpido. Siempre conseguía sacarme una sonrisa, hasta en los peores momentos.

- Vale, lo siento, se que no es gracioso, pero se de alguna fan que estaría feliz como una perdiz – contestó entre carcajadas.

- Y alguna me mataría por separar el Pudd – conteste.

- Si eso es verdad, serás…Yo era Team Pudd, ahora has destrozado mis sueños – dijo haciendo una mueca extraña.

- No, ahora en serio, Vicky, ¿Qué hago? – pregunte.

- Primero cuéntame la historia, desde el principio.

Estuve alrededor de media hora contándole todo lo sucedido en esos meses. Cuando acabe de contarle todo, hasta el día de hoy, gire mi cabeza. Es sus labios había una sonrisa, que no supe interpretar.

- ¿Qué? – pregunté.

- Nada, nada.

- No ¿Qué? Conozco esa cara de yo se más que tú, así que habla – protesté.

- Tu cara.

- ¿Qué le pasa a mi cara? – pregunté de nuevo, estaba empezando a cabrearme con tanto misterio.

- Que, te tenías que haber visto la cara mientras hablabas de él – dijo mirándome a los ojos.

- ¿Mi cara? ¿Qué cara tenía? – pregunte aún sabiendo la respuesta.

- De felicidad Danny, pero eso ya lo sabía tú ¿o me equivoco? – pregunto mostrando de nuevo esa sonrisa de superioridad.

Decidí pasar por alto ese tema y centrarme en lo que me interesaba.

- Ya sabes toda la historia, ahora, ayúdame – rogué.

- No tengo que ayudarte en nada Danny, solo necesitabas soltarlo, creo que tú solito has contestado a todas las preguntas de tu cabeza sin que yo te haya dicho nada – dijo Vicky.

La mire como si fuera un extraterrestre, por primera vez mi hermana no me estaba ayudando nada, yo necesitaba que me dijera algo, lo que fuera.

- Vicky, no estoy para misterios filosóficos – conteste.

- No son misterios, piensa un poco en como me has contado la historia, en los detalles en los que te has centrado – contestó Vicky.

- ¿Qué detalles? Simplemente te he relatado todo.

- No, eres muy corto eh, te has centrado en los buenos recuerdos, en los bonitos y has pasado por alto las peleas, dejándolas en un segundo plano, tú sabes lo que eso significa – dijo mi hermana.

- ¿No estarás insinuando que estoy enamorado del enano no? – pregunté temeroso.

- Siempre has estado enamorado de él, pero no en el sentido habitual, siempre has tenido una conexión con Dougie, todos lo sabemos, pero ahora eso ha cambiado.

- Pero yo no quería que cambiara – repliqué.

- Bueno, pues ha cambiado Danny y ya está, no hay vuelta atrás.

- ¿Qué quieres decir con eso? – pregunté confuso.

- No puedo decirte que hacer, pero solo quiero decirte una cosa, yo te apoyo siempre, hagas lo que hagas, tomes la decisión que tomes – dijo Vicky. Con eso se levantó de la silla, me dio un beso en la cabeza y se fue a la puerta.

- No tardes mucho en bajar, estarán todos abajo ya – dijo mientras abría la puerta y desparecía de estudio, dejándome igual o más confuso que antes.

Con mi cabeza todavía hecha un lío, me acerque a la ventana, corrí las cortinas para poder mirar el patio trasero de la casa, no había mucha gente ya que había comenzado a llover y las nubes negras predecían la llegada de una tormenta, a lo lejos los relámpagos iluminaban el cielo, dejando una imagen bucólica. Sonreí amargamente, ni el tiempo me acompañaba hoy.

Allí me encontraba yo, "in the middle of the storm".


Parece que Danny va aclarándose un poco, como ya dije las cosas van creciendo, no pueden pasar de la noche a la mañana.

Gracias por leer y por los comentarios, de veras que alegran mis días.