Muchas gracias por los comentarios.

Este capítulo lleva BSO la cual es casi imprescindible para entender los sentimientos de Danny.

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(Quitar los espacios)

Por si no funciona, la canción es Fall for you de Secondhand Serenade.

¡A leer!


Capítulo 16

POV Danny

Llevábamos una semana viviendo juntos, hacía mucho tiempo que habíamos dejado de vivir juntos, pero nos costo muy poco volver a coger la rutina de aquellos años, uno se encargaba de la cocina, normalmente era Tom. Harry y yo éramos un poco cafres en la cocina y después de quemar dos sartenes, Tom decidió que era hora de que él cogiera el gorro de chef. Ni Harry, ni yo protestamos.

Harry se encargaba de que la cerveza nunca faltase en la nevera y para nuestra desgracia su batería también se había instalado en casa. La cual sonaba cada mañana como despertador particular, a pesar de tener el estudio insonorizado, el ruido se escapaba por las paredes. Las primeras mañanas mi humor al despertar fue horroroso, quise matarle en numerosas ocasiones. Se llevo muchas collejas, pero el ambiente que Harry conseguía crear en la casa era tan especial que era incapaz de cabrearme con él.

Siempre tenía un comentario ingenioso, que conseguía sacarme una sonrisa. Podíamos pasar horas delante del televisor jugando a la play, que el tiempo corría sin que ninguno se diera cuenta.

Se lo había agradecido, todo lo que estaban haciendo por mí. Pero nunca iba a ser capaz de agradecérselo del todo, era increíble, la amistad era algo tan valioso, que un día tras otro me repetía: "Cuídala, Danny, tus amigos son tu mayor tesoro"

Y puedo asegurar que no me equivocaba, ellos habían logrado alejar un poco la oscuridad de mí, no todo era negro, los primeros matices de grises se podían entrever.

Tom era capaz de agarrarte fuerte y no dejarte caer. Su esperanza no flojeaba nunca, él estaba seguro de que Dougie despertaría y cuando mi esperanza empezaba a hundirse, él me sacaba a flote una y otra vez.

No. Definitivamente nunca tendría suficiente tiempo para agradecerles todo lo que estaban haciendo por mí. Nunca.

Esa tarde, como ya era rutina habitual, fui al hospital. Dougie llevaba más de un mes ahí dentro y solo pensar lo que podía quedar por delante era algo que me daba pánico. Entre saludando a la recepcionista, ya era un habitual en ese piso, me conocía a todos los enfermeros y enfermeras de la planta.

Entre en la habitación, iluminada tenuemente por la luz que entraba por la ventana, estaba anocheciendo y los últimos rayos de sol se colaban entre las cortinas. Me acerque al sofá dejando el abrigo en el respaldo, todavía no le había ni mirado. Me senté, me pase las manos por el pelo y levante la vista.

Ahí estaba él, parecía dormido, como un niño pequeño, su flequillo caía por su frente dándole un aspecto mas infantil, si es que eso era posible. Respiraba pausadamente, era escalofriante verle así, que pareciera dormido pero sabiendo que por mas que lo intentara no iba a despertarse.

Entrelace mi mano con la suya, estaba fría, puse ambas manos cubriendo la suya, en un intento de traspasarle calor. Cuando note que su mano entraba en calor, quite una de mis manos, dejando la otra entrelazada entre sus dedos. Lleve la otra mano a su pelo e hice un amago de peinarle, imposible, su flequillo siempre había tenido vida propia.

Sonreí de medio lado, recordando todas aquellas veces en las que habíamos intentado convencerle de que se lo quitara que le daba un aspecto infantil. Siempre habíamos perdido esa batalla y ahora me alegraba, adoraba ese flequillo rubio que conseguía taparle los ojos grises.

- Enano, tienes que despertar ya – susurre en su odio – Que sepas que nos vas a hacer perder fans – continúe soltando una pequeña carcajada.

En mi cabeza resonó su voz, contestándome, mandándome a tomar por culo, insultándome y dándome una colleja. Era inhumano todo lo que podía echarle de menos.

Comencé a contarle mi día, relatando cada tontería que Harry había hecho o las broncas que nos habíamos llevado de Tom. Harry y yo contábamos todas las veces que su vena se hinchaba, cada día batía su propio record. Estábamos seguros de que algún día explotaría.

Mientras que le relataba todo lo sucedido, mi sonrisa no desapreció de mi cara ni un solo segundo, ellos eran mi razón para seguir sonriendo. Mire a Dougie.

- Dougie, les conté todo – susurre. – Debía hacerlo, tenían derecho a saberlo. Creo que fue un shock para ellos, no se lo esperaban. Tendrías que haberles visto la cara cuando acabe de contarles todo, te hubieras partido.

- Omití algunos detalles, como aquél día en el centro comercial – susurre soltando una pequeña carcajada – Ese si que fue un gran día. Desde entonces no puedo entrar en un baño público.

Seguí hablando con él, hasta que Susan, la enfermera del turno de noche entro, siempre me avisaba cuando llegaban las 10 ya que alguna vez el tiempo corría tan deprisa cuando estaba allí dentro, que las horas pasaban sin que me diera cuenta.

Cuando Susan salió de nuevo me levante del sillón, poniéndome el abrigo, sin apartar mi vista de él. Me agache y le di un suave beso en los labios, un simple roce y susurre:

- Vuelve conmigo pronto, enano.

Antes de ir a casa, llame a los chicos avisándoles que yo llevaría la cena. Cogí un par de pizzas y fui a casa. En realidad me sentía un poco mal porque vivieran conmigo, habían dejado a sus novias por mí, sonaba egoísta, pero no quería que se fueran, por lo menos no ahora. Tom lo sabía, Tom me conocía demasiado bien para saber que lo único que quería en esos momentos era estar con ellos.

- Papa llego a casa – grite cuando abría la puerta. Como siempre los perros atacaron mis piernas, tuve que agarrarme a la puerta para no caer.

- Tom, papa trae la cena – me contestó Harry desde el salón.

- Pues levanta el culo y pon la mesa – escuche a Tom gritar desde la cocina.

Me asome al salón y vi a Harry tumbado en el sofá, viendo la tele con una cerveza en la mano. Me miro, me guiño el ojo y siguió a lo suyo ignorando por completo a Tom. Sonreí, Harry era un caso, en su casa era Don Limpio, pero en cuando se mudaba con alguien se convertía en la persona más vaga y cerda del universo.

- ¡Harry! – volvió a gritar Tom desde la cocina.

- Ya voy – contestó Harry alargando mucho la "o". No se movió del sofá.

Me acerque a la cocina, deje las pizzas sobre la encimera y me puse a ayudar a Tom, el cual estaba recogiendo todas las tazas, latas y platos que se encontraban por la cocina.

- ¿Qué tal? – preguntó Tom, sabía que se refería al Hospital.

- Como siempre – susurre – Sin novedades.

- Bueno mejor eso, que malas noticias – susurro.

No conteste, hice un pequeño asentimiento con la cabeza y me cogí un par de cervezas y servilletas que lleve al salón. Cuando llegue le di un pequeño golpe a las piernas de Harry, haciendo que este las bajara de la mesa donde coloqué las cosas. Volví a la cocina y cogí las pizzas.

- Tom, ven antes de que Harry ataque las pizzas – dije saliendo por la puerta de la cocina.

La cena transcurrió como una noche cualquiera, vimos un programa de humor, el cual me cansó a los pocos minutos. Decidí subir al estudio un rato. Cuando me levanté del sofá Tom me miro con cara interrogante mientras que Harry se estiró en el hueco que había quedado libre, como si fuera un gato.

Subí las escaleras a paso lento, como si mi cuerpo estuviera hecho de plomo. Llegue al estudio, la verdad era que no tenía ni idea de lo que quería tocar, solo sabía que mi cuerpo y mi mente me lo pedían, que la música se colara en mi interior, alejándome de la realidad, distrayendo a mi mente.

Me senté en el taburete delante del piano, todavía recordaba mis inicios en McFly, cuando no sabía ni lo que eran las teclas negras del piano. Tom me había enseñado las bases mínimas para poder defenderme ante un piano y en esos momentos se lo agradecía de sobremanera, como tantas otras cosas.

Pase mis manos por las teclas, probando. Empecé a mover mis manos sin tocar ninguna melodía en concreto, dejé la mente en blanco, cerré los ojos y continué tocando. Me di cuenta de que estaba repitiendo la misma melodía, como un bucle. La verdad es que sonaba bastante bien y mi espíritu de compositor me obligó a parar, coger la libreta más cercana y apuntarla. También sabía que si Tom se enteraba de que había compuesto algo sin haberlo anotado, me mataría lentamente, decidí no tentar a la suerte.

Cogí la libreta y empecé a apuntar los acordes, la melodía resonaba en mi cabeza y en cuanto termine de escribirla, mis manos volvieron rápidamente al piano.

"The best thing about tonight's that we're not fighting"

La frase salió de mi garganta, con voz ronca. Me quedé en silencio, mis manos dejaron de moverse sobre el piano y pensé en lo que acabada de decir, cogí el bolígrafo y la apunte.

"Could it be that we have this way before. I know you don't think that I'm trying. I know you're wearing thing down to the core"

Las palabras salían solas, mi mente estaba en una especie de catarsis y las frases se sucedían una tras otra.

"But hold your breathe, because tonight will be the night that I will fall for you, over again, don't make me change my mind"

Me pare para tomar aire y pararme a pensar en lo que acaba de escribir y cantar. Hacía mucho tiempo que no componía una canción solo, siempre tenía a Tom a mi lado, retocando, ayudándome a mejorarla…pero esta vez no quería ningún tipo de ayuda, no quería cambiar nada, era mi canción. Mi canción para Dougie, era suya.

"This is not what I intended. I always swore to you I'd never fall apart. You always thought that I was stronger. I may of failed but I have loved you from de star"

Todo era verdad, le prometí tantas cosas y fallé. Fallé en cada una de mis palabras. Prometí no dejarle solo y no lo cumplí, prometí luchar por él y desistí. Golpee mis manos contra las teclas intentando descargar toda mi rabia, toda la culpabilidad que me estaba carcomiendo por dentro.

"Don't make change my mind or I won't live to see another day. I swear it's true because a girl like you is impossible to find. You're impossible to find."

Acabé la última estrofa y baje mi cabeza hasta que esta chocó contra el piano, repasando mentalmente todas las frases. Era una de las mejores canciones que había escrito en mi vida, escrita en mis peores momentos y sobretodo, escribiendo con el corazón. Todo lo que no fui capaz de decirle a la cara, quedaba plasmado en el papel, adornado con música. Si Dougie no despertaba esta canción nunca vería la luz, porque era mi regalo, mi perdón en una canción. Solo él era el indicado para decidir si esta canción debía ver la luz o si debía quedarse guardada en un cajón, para siempre.

Levanté mi cabeza y colocando la libreta sobre el atril del piano, comencé a tocarla de nuevo. Cerrando los ojos, dejándome llevar por el sonido, cantando con voz ronca. Con cada frase una parte de mí salía al exterior. Comencé a notar como las lágrimas abandonaban mis ojos y se deslizaban por las mejillas, sin poder pararlas, muriendo en mi mentón, cayendo sobre mis brazos.

Una mano se apoyó en mi hombro y me encogí sobre mi mismo, no quería que me vieran, no quería que vieran otra vez mi debilidad, mi carrera cuesta abajo y sin frenos, hacía la oscuridad.

- No tienes nada de lo que avergonzarte Danny, ojala yo pudiera ser capaz de dejar salir mis sentimientos de esa manera. Es lo mejor que te he escuchado componer en la vida y tú también lo sabes – dijo Harry a mis espaldas.

Había dos versiones de Harry, la versión bromista, irónica, esa que te hacía sonreír continuamente, aquella que el público conocía y esta versión. La versión de Harry, maduro, seguro, leal y sobretodo, sincero.

- En serio Dan, Tom estará muy orgulloso de ti, con esa canción has superado su infinita creatividad – continuó Harry.

- Solo es una canción – susurre.

- No. No es solo una canción, es La Canción. La canción que necesitabas escribir y la mejor que has hecho en tu vida.

- Gracias – susurre agachando la cabeza.

- Cuando la escuche Dougie, se derretirá de amor – dijo con sorna y yo reí, secándome las lágrimas.

- Si no me pega antes una paliza por escribir algo tan ñoño – contesté.

- Por eso no se si te pegará, pero por referirte a él como una chica, ten claro que por eso te llevarás unas cuantas collejas – rió Harry.

- Si hubiera descrito a un tío creo que me pegaría aún más por ser tan evidente.

- Alguna vez tendrá que enterarse el mundo ¿no? – preguntó Harry en un susurro.

En verdad nunca hablamos de ese tema, nunca pensamos en nada público, ¡si ni habíamos sido capaces de contárselo a nuestros mejores amigos! Era imposible que hubiéramos pensado en la prensa o en las fans.

- Nunca hablamos de eso, nunca salió el tema y… - empecé a decir, pero Harry me cortó.

- No hace falta que lo jures, si ni nosotros lo sabíamos – dijo Harry desviando la vista, cortando el contacto visual.

Agache la cabeza, avergonzado, comprendía que estuviera molesto.

- No, no estoy cabreado, os entiendo ¿sabes? Entiendo que no dijerais nada, cuando ni vosotros mismo estabais seguros de ello. Es compresible – acabó susurrando.

No supe que contestar, era verdad, yo no estaba seguro ni de si debíamos seguir juntos, hasta que no paso lo del accidente no me di cuenta de lo estúpido que había sido, hasta el accidente no estaba seguro de lo que quería. Ahora solo deseaba que despertara, enmendar todos mis errores y volver a empezar de cero.

- Simplemente siento como si Dougie me hubiera dejado de lado, no solo por no contarme lo vuestro, desde hace un tiempo estaba alejándose de mí. Como si no confiara en mí, como si le hubiera fallado. – con cada palabra que salía de su boca su voz de iba apagando, rompiendo, poco a poco.

Me levanté del taburete y le enfrenté.

- Dougie confía en ti más que en cualquier otra persona, siempre sabe que puede contar contigo y si no te lo contó fue por mi culpa, porque yo tenía miedo, yo me lo seguía negando día a día, creyendo que mientras no se supiera, no era real, porque pensaba que en el momento en el que alguien se enterara, todo sería demasiado real. No estaba preparado – dije – Pero en ningún momento te atrevas a pensar que Dougie no confía en ti o que le has fallado, porque tú nunca le has fallado. Nunca. – concluí notando como mis ojos volvía a anegarse de saladas lágrimas que era incapaz de controlar.

Harry dio un paso hacía mi y me abrazó, hundí mi cabeza en su hombro y lloré.


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