Capítulo 19
Cuando todos se fueron me quede solo, yo y mis pensamientos. Todo era realmente muy confuso. Tenía demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.
Según el médico era normal, no era grave, ya que con ayuda conseguiría recordar todo lo que había pasado, pero en esos momentos estaba demasiado asustado como para que eso me tranquilizara.
¿Por qué había tenido el accidente en esa carretera? Yo nunca cogía esa carretera, sabia a donde llevaba pero tampoco entendía el porqué de ese viaje.
Mi madre me había contados todas y cada una de las muestras de apoyo de mis amigos, las horas que habían pasado a mi lado, hablándome, recalco más de una vez el tiempo que había pasado Danny en el hospital, según ella había que sacarle con espátula de la habitación.
Me daba vergüenza…Danny. Tenía demasiados sentimientos en controversia. Danny era mi amigo, pero yo sabía que había algo más. Tuve miedo, miedo de que en esos meses que yo no recordaba hubiera pasado algo o yo hubiera dicho algo a Danny. Cualquier cosa. Tenía miedo.
Me quede dormido dándole vueltas al mismo asunto, no podía quitarme de la cabeza ese tema.
Cuando abrí los ojos una cara llena de pecas me dios los buenos días, junto con una gran sonrisa. Me frote los ojos intentando despertarme del todo.
- ¿Danny? – Susurre
- ¡Buenos días enano! ¿Cómo estás? - pregunto sin quitar la sonrisa.
- Bien, creo - volví a susurrar
- Eso está genial. ¿Sabes qué? - preguntó, negué con la cabeza - Pues he hablado con tu médico y me ha dicho que en un par de días si no hay ningún cambio te darán el alta - grito, perecía que le hacía más ilusión que a mí.
- Si es genial - contesté
- Y vivirás conmigo hasta que todo vuelva a la normalidad, tenemos muchas cosas de que hablar y el medico ya me ha explicado cómo manejar la situación, así que tranquilo - acabo diciendo con una sonrisa que también se reflejaba en sus ojos.
Me miraba diferente como si no me hubiera visto nunca, como si fuera nuevo para él. Un escalofrío recorrió toda mi espalda.
- Bueno tenemos que empezar – dijo sacando una pequeña libreta negra.
- ¿Qué es eso? – Pregunté curioso
- Esto es lo que te va a ayudar a recordar - sonrío de medio lado intentando ser enigmático.
- Y ¿Cómo se supone que eso me va a ayudar?
- Pues fácil, desde hace dos meses he estado escribiendo todo, desde Lisboa, así que aquí está tú día a día, más o menos - contesto abriendo la libreta.
- De acuerdo y ¿Qué vas a hacer? ¿Leérmelo o lo leo yo? – Pregunte
- Primero quiero que me cuentes que es lo último que recuerdas para empezar poco a poco.
Empecé a intentar hacer memoria, lo último que recordaba era llegar a casa de Danny y romper una mesa durante una pelea de cosquillas, sonreí recordándolo, luego llego Georgia y nos echó la bronca por ese estropicio...
- ¿Sigues con Georgia? - Pregunté de sopetón sin venir a cuento.
- ¿Perdón? – Preguntó un Danny algo confuso.
- No sé por qué lo he preguntado, como no la he visto por aquí. Bueno no se...
- No, lo dejamos hace un mes, era hora, hacía mucho que tendría que haberlo hecho, pero tuve miedo…Bueno ya iras recordando… - contesto otra vez, sabía que me ocultaba algo.
- Odio esto, de verdad lo odio, en tu cara puedo leer cosas pero no se interpretarlas y eso me pone muy nervioso. – Dije cabreado.
- Lo siento, yo también odio esta situación pero sé que acabara, confía en mí. Yo te voy a ayudar – contestó mientras abría su libreta y empezaba a leer.
Él leía, leía día tras y día y yo escuchaba como si de un cuento se tratase. Yo era el protagonista de ese cuento, pero como en toda historia hay un final, del cual yo no me acordaba.
Eso me asustaba, me aterrorizaba, saber que esa era mi vida y no recordarla, saber que esos son los sentimientos de Danny, sus sentimientos. Odiaba no acordarme de esas situaciones.
Danny lo intentaba día tras día, pero no funcionaba, él leía, yo escuchaba, pero no recordaba. El día 1 de marzo me dieron el alta y como habíamos dicho, me fui a vivir de nuevo con Danny.
Esa noche después de cenar decidí subir a dormir, no quería ver la tele, no quería estar con Danny, porque tenía miedo, si, tenía miedo de que él supiera más que yo.
Entre en la habitación y cerré de golpe. Pase horas tumbado boca arriba, deseando dormir, cerrar los ojos y desconectar. Lo intente una vez y otra. Ninguna funciono.
Cuando empecé a notar mi cuerpo relajado una imagen acudió a mi cabeza.
Estaba con Danny en el salón, discutiendo, empujándonos, gritando y besándonos. ¿Besándonos? Abrí los ojos de golpe y me incorpore en la cama, respirando aceleradamente. Era imposible, eso no podía ser un recuerdo. Imposible.
Volví a cerrar los ojos, intentando relajarme y esa secuencia de imágenes acudió a de nuevo a mi mente. Ahora era más real, yo estaba borracho y le gritaba cosas sobre Georgia, por eso él me empujaba. Cerré más fuerte los ojos intentando recordar algo más y poco a poco las imágenes acudieron a mi cabeza y con ellas los diálogos.
Me asuste, ¿realmente había pasado eso? ¿De verdad nos habíamos besado? Y lo más importante, ¿de verdad me había correspondido? Necesitaba respuestas y las necesitaba ya.
Me levante de la cama y abrí lentamente la puerta, del piso de abajo subía el sonido de la televisión. Como si de un ladrón me tratara fui paso a paso hasta llegar a la puerta de su habitación.
Sabía que lo lógico sería preguntarle a Danny, pero eso me daba pánico. Porque ¿y si todo era fruto de mi imaginación? ¿Y si de verdad eso no había sucedido nunca? No, no podía pedirle a Danny que me contará algo de lo que yo no estaba seguro.
Entre en su habitación, mirando a las escaleras cada dos segundos, vigilando que no subiera. Empecé a mirar toda la habitación, buscando esa libreta que supuestamente contenía todos mis recuerdos. La vi, encima del escritorio.
Corrí hasta allí como si de una misión se tratase, cogí la libreta y salí corriendo de la habitación. Volví a entrar en la mía y me senté en la cama. Me estaba comportando como un niño pequeño, lo sabía.
Abrí la libreta por la primera hoja y fui leyendo por encima, muchas hojas estaban llenas de garabatos, de manchas, era casi imposible entender algo ahí. Parecía un lenguaje secreto, encriptado.
Empecé a leer por encima, palabras sueltas, hasta que llegué a una parte que me sorprendió, no por lo que ponía, sino porque lo recordaba.
Recuerdo que cuando desperté, Danny estaba tumbado en la cama, conmigo y yo le abrazaba como si de un peluche se tratara. Recordaba perfectamente la cara de Danny, pánico y nerviosismo, por la poca distancia que nos separaba. Ese día lloré sobre sus hombros, él creía que lloraba por Frankie y así lo reflejo en la libreta.
Seguí leyendo, la discusión, la provocación en el baño, los gritos y mi pequeña confesión, echándole la culpa de mis lágrimas. Todo, estaba todo ahí plasmado, como si hubiera sido sacado de mi mente, pero desde la perspectiva de Danny.
Era extraño leer sobre algo que has vivido, pero desde otro punto de vista, porque en él te muestra otra imagen. Y ahora mismo entendía la confusión de Danny. En esa época tan pronto lloraba en su hombro, como le empujaba o le gritaba. Sí ahora entendía a Danny y sus ganas de pegarme.
Seguí leyendo, pase una página y lo primero que leí fue: "besándonos". ¿Besándonos? Abrí los ojos como platos y acerque la libreta a mis ojos, aún más. Estaba todo, todo estaba ahí plasmado.
Me llevé una mano a la boca. Y deje la libreta en la cama, no quería leer más. Quería acordarme, no leerlo. No quería saber el final antes de tiempo. Pero las dudas y las preguntas me asaltaban unas sobre otras.
La intriga y la curiosidad pudo conmigo y volví a coger la libreta, abriéndola de nuevo, rápidamente.
- ¿Qué haces Dougie? – murmuro entre dientes Danny.
Me sobresalte y solté la libreta como cuando un niño es pillado haciendo alguna gamberrada. Me di la vuelta un poco, sin mirarle directamente a los ojos.
- Nada – susurre.
- ¿Nada? Creo que eso que has soltado es algo – dijo acercándose a la cama.
Y yo retrocedí, asustado, no podía mirarle a la cara, no después de lo que había leído.
- ¿Qué has leído? – Preguntó
- Nada – volví a susurrar, mirando al suelo.
- ¿Nada? Déjame dudarlo – dijo recogiendo el pequeño libro negro.
- Tengo algo que decirte Danny…
- Te escucho – dijo sentándose en la cama.
Yo seguía de pie, sin mirarle, dándole la espalda. Así sería más fácil hablar de ello. Porque sí, nos habíamos besado, pero no recordaba lo que había pasado después. A lo mejor él había salido corriendo o me había pegado, también puede ser que enterráramos ese asunto. No sabía nada más que lo que acababa de leer.
- Esta noche, estaba intentando dormir, cuando unas imágenes acudieron a mi cabeza – comencé a decir, mirando por la ventana.
- Sigue – rogó.
- Estábamos peleando por algo y yo estaba borracho. Recuerdo que nos empujábamos y nos gritábamos – susurre.
- ¿Y qué pasó después? – pregunto Danny desde la cama.
- Tu ya lo sabes – murmure sin despegar mi vista de la farola de enfrente.
- Si, yo lo sé, pero eres tú él que tiene que recordar, no yo.
- ¿Quieres saber por qué he ido a por la libreta? – Pregunté
- ¿Para verificar aquello que te parecía imposible? – preguntó Danny.
Me di la vuelta, sorprendido.
- Era lo lógico, Dougie, por eso la dejé a la vista. La cuestión es que recuerdes y compruebes, pero no que leas más de lo que recuerdas. Poco a poco Dougie – dijo Danny mirándome directamente a los ojos.
No pude aguantar esa mirada y volví a darme la vuelta, avergonzado.
- ¿De verdad te bese? – susurré.
No contestó, nada. El silencio se instaló en la habitación y el pánico comenzó a apoderarse de mí. No quería darme la vuelta, no quería verle, no podía.
- ¿Danny? – susurré de nuevo.
Noté unos brazos rodeándome por la espalda, abrazándome y pegué un pequeño salto. No me esperaba eso, me esperaba muchas cosas, pero no esa.
- Si, me besaste – susurro y un escalofrío me recorrió toda la espalda.
No supe que contestar, agache mi cabeza de nuevo.
- Y si, Dougie, correspondí a ese beso.
Pasteloso a más no poder hahaha
Gracias chicas por los comentarios, me encantan :)
