¡Volví!

Siento que tengáis que esperar pero sigo de vacaciones y además mi conexión a internet es demasiado mala, pero lo logre jajaja

Gracias por leer y comentar, en serio, sois el motor de cualquier persona que escriba, sin los lectores no hay nada.


Capítulo 20

- Y si, Dougie, correspondí a ese beso.

Cuando esas palabras salieron de su boca mi mente dejo de funcionar, mi cerebro desconecto. No podía creer que aquel recuerdo fuera verdad, que hubiera besado a Danny borracho era lógico hasta cierto punto, comprensible para mi, pero qué Danny hubiera correspondido a ese beso. No, eso no era capaz de asimilarlo.

Pero ahí estaba él diciéndomelo y ¿Por qué no creer sus palabras? Sonaban sinceras, demasiado sinceras. Pero luego estaba la otra cuestión. No recordaba nada mas y eso era algo que no me podía permitir en estos momentos, porque Danny sabía mas que yo y ese Más era donde estaba el problema, ¿Qué era ese Más?

Me deshice de sus brazos y di media vuelta, mirándole por primera vez a la cara.

- ¿Por qué? – pregunté.

- ¿Por qué, que Dougie? – preguntó confuso.

- ¿Por qué me correspondiste?

Bajo su mirada ante tal pregunta y eso me dolió, me dolió que no fuera capaz de mirarme a la cara y rechazarme, porque así era Danny Jones, una sonrisa, un abrazo y todo arreglado y cuando eso no funcionaba, siempre estaba la cara de cachorrito abandonado, la cabeza baja, los hombros hacia adelante y de nuevo, todo arreglado.

- ¿Por qué Danny? Creo que aunque no recuerde nada más, eso que recuerdo, tengo derecho a saberlo ¿no crees? – pregunté dando un paso hacía él.

- A veces hay preguntas que no tienen respuesta – murmuro

- ¿Y esta es una de esas preguntas sin respuesta? – pregunté irónicamente.

- Dougie, no estoy para juegos, estoy aquí para ayudarte – susurró

- Lo se y te lo agradezco, pero que me contestes también me ayuda. Porque estoy seguro de que aunque no lo recuerde, tú ese día saliste corriendo y seguramente al día siguiente me evitaste y también puedo apostar a que esa semana me ignoraste, ¿me equivoco? – pregunté de nuevo.

Volvió a agachar la cabeza y me dio la espalda.

- ¿Me equivoco Danny?

- Sabes que no – murmuro – Tú me conoces, así que no entiendo esa pregunta, ¿quieres que diga? ¿qué soy un cobarde? Pues si, lo soy. No, rectifico, lo era, pero mi cambio de actitud no es algo que por ahora debas saber. Porque queda mucho, así que antes de juzgarme, espera un poco, Dougie – dijo Danny abandonando la habitación sin tan siquiera mirarme.

Y ahí me quede yo, de nuevo, pensando en todo lo que acababa de pasar. Era frustrante saber que de un momento a otro podría recordar cosas. Mire a la cama, buscando de nuevo esa libreta, pero ya no estaba. Se la había llevado.

Me senté en la cama, pensando en el comportamiento de Danny. Era algo contradictorio, él había confesado devolverme el beso, pero sus palabras implicaban mas cosas.

Pero en una cosa tenía razón. Hasta que no recordara todo, no debería juzgarle, porque ¿Quién sabe? A lo mejor si que había cambiado y yo no era capaz de verlo. Sabía que había algo raro en todo esto, pero no tenía respuestas y en realidad tenía demasiadas preguntas.

Me levanté de la cama y me asome al pasillo, la luz del salón estaba apagada y el sonido de la televisión había desaparecido, sustituido por una guitarra, que procedía del piso de arriba. El estudio.

Sin pensármelo mucho, subí.

Los acordes sonaban uno tras otro y yo me acerque lentamente a la puerta, no sabía que decirle o como decírselo. Solo quería hablar con él. Me pare en la puerta y la abrí un poco. Lo suficiente como para verle, sentado en la silla, con la guitarra en sus brazos y los ojos cerrados.

Movía las manos por las cuerdas, como si estas tuvieran vida propia. Yo sabía lo que sentía Danny cuando tenía una guitarra en sus brazos, siempre me había dicho que cuando tocaba el resto del mundo desaparecía y que las notas hablaban por él.

Y yo, ahí parado me dispuse a interpretar sus palabras a través de esos acordes. Eran lentos, melancólicos, no había ritmos alegres, solo un ligero punteo en las primeras cuerdas, notas altas y fuertes.

Cuando abrí la puerta del todo, comenzó a cantar, eso me sorprendió, no era habitual escucharle cantar cuando estaba en el estudio. Pero últimamente me parecía que no conocía a Danny, no era el Danny que yo conocía tan bien, algo había cambiado y no sabía interpretarlo.

Su voz era apagada, muy apagada, como si las palabras no pudieran salir, como si su garganta estuviera cerrada. Me quede ahí parado, escuchándole y una sonrisa se instalo en mi cara. Tenía una voz demasiado especial, siempre la había tenido. Pero cuando cantaba con ese tono, era totalmente única.

Acabó la canción y yo seguí quieto, apoyado en la puerta. Abrió los ojos y me vio, ahí parado sonriendo.

- ¿Qué pasa? – murmuro

- Nada, simplemente estaba escuchando este concierto privado – contesté con una sonrisa.

- Pues espero que te haya gustado – dijo mientras se levantaba y colocaba de nuevo la guitarra en el atril.

- Sabes que si, ¿Qué canción cantabas? No he podido reconocerla – pregunté.

- Ya, bueno, es que no la conoces – murmuro de nuevo

- Vale, ¿algo que ha compuesto Tom? – pregunté de nuevo

- No, es mía.

- De acuerdo, dejaré de preguntar – dije cabreado, no sabía por qué pero me cabreaba que fuera tan cortante.

- Creo que es hora de irnos a dormir, mañana tenemos mucho que hacer – dijo Danny sin tan siquiera mirarme.

No dijo nada más, paso por mi lado directo al pasillo. Sin más. Agarre su brazo y le pare.

- Lo siento ¿vale? Se que estoy dando muchas cosas por hechas cuando en realidad no se nada – dije

- No pasa nada Dougie, en serio, vete a dormir – murmuro intentando soltarse.

- No, quiero que me creas – contesté

- Y yo te creo, lo hago, pero no me apetece hablar ahora, mañana será otro día – dijo soltándose de mi agarre.

Empezó a bajar las escaleras, dejándome ahí parado, con la palabra en la boca.

- ¡Para! – grité asomándome a la barandilla.

Levantó la cabeza y me miro.

- ¿Qué coño te pasa Danny?

- Nada, Dougie – contestó, pero su voz decía otra cosa, ese nada era una mentira y tanto él como yo, lo sabíamos.

- No me vale ese nada, porque los dos sabemos que es mentira – conteste bajando las escaleras.

- Pues por ahora no te puedo dar mas que eso Dougie, por ahora no hay nada más que decir.

- No quiero eso, quiero que hables conmigo, que me digas las cosas – grite

- ¡No puedo! No sabes lo que gustaría decírtelo todo, pero no puedo – acabo murmurando.

- ¿Sabes por qué iba al norte cuando tuve el accidente? – pregunté

Me miro, supongo que si que lo sabía, pero lo que no sabía era si debía decírmelo o no.

- Dímelo, porque creo que se a donde iba, aunque no sepa por qué, se que iba a Bolton, iba a verte. ¿Por qué estabas en Bolton no? – pregunté de nuevo.

- Sí, estaba en Bolton – contestó.

- Tengo el presentimiento de que lo que he recordado esta noche no quedo en el olvido, no fue solo un beso. Tengo el presentimiento de que hay mucho más, demasiado… - murmure.

- Entonces supones bien – dijo Danny.

Era impresionante como una simple frase puede hacer que todo tu mundo de vueltas, que tu cabeza se vuelva loca y que miles de preguntas acudan a tu cabeza, frenéticas, necesitadas de respuestas, que no tienes. Pero que él si tiene y él lo sabe todo y en su voz dice muchas cosas y tú no puedes interpretarlas, porque has dejado de conocer a tu mejor amigo, no es el mismo y eso…eso asusta.

- Danny, no lo soporto – susurre sentándome en la escalera – No soporto escucharte, escuchar como dices las cosas y no saber el por qué de ese tono, porque has cambiado. Duele, Danny, duele mucho.

Metí mi cabeza entre mis piernas, escondiendo mi cara, escondiendo mis ojos ahora empañados por saladas lágrimas.

- Dougie, escúchame – dijo Danny levantándome la cabeza – No quiero que estés mal, se que esto es duro, pero yo estoy aquí y tu lo sabes.

- Lo se, ya lo se, pero eso solo lo hace mas llevadero, no más fácil – murmure.

- Ojala pudiera hacer algo más, pero no puedo, esto lleva su curso y hoy ha sido un gran paso, aunque ahora mismo no lo veas así, hoy has dado un gran paso y vendrán más y yo estaré a tu lado.

- Gracias – murmure.

- Anda ven aquí – dijo sonriendo y abriendo los brazos.

Me levante de golpe y le abrace muy fuerte. En estos momentos el era mi bote salvavidas, el que me ayudaba día a día. Estaba a mi lado, como había estado todos esos meses.

Estaba siendo egoísta, yo lo estaba pasando mal, pero no me había parado a pensar en lo que había pasado él mientras yo estaba en el hospital. Mis mejores amigos habían pasado mes y medio esperando, sin saber que pasaría, día tras día con el miedo de que nunca despertara.

Me separe un poco de él y le mire a los ojos.

- Gracias, por todo, por estar aquí ahora mismo, por haber estado un mes y medio a mi lado. Gracias – murmure de nuevo enterrando mi cara en su hombro.

- Siempre, pase lo que pase.


¿Comentarios de esos que me hacen tan feliz? :)