Infortunio

Eran las once de la mañana y yo me había quedado dormida. No pude entender como la luz del sol no me despertó en la mañana, hasta cuando vi por la ventana que estaba lloviendo. – Mierda, maldito tiempo. – me dirigí al baño lo más rápido posible y me duché en diez minutos. Salí a buscar ropa adecuada pero no tenía nada, me puse todas mis prendas y nada me quedaba bien. Estaba teniendo un pequeño problema emocional, nada me gustaba y todo me quedaba mal. Perdí veinte minutos y ya solo me faltaba media hora para que Edward llegara. – Maldición, no alcanzaré a estar lista. – me fui al baño y tome mi estuche de pinturas, mientras pensaba que vestimenta ponerme. Me delineé los ojos, me puse polvo, brillos en los parpados de los ojos de color de mi piel y dejé para lo último el brillo labial. Ya tan solo me quedaban veinte minutos y aún no elegía mi vestimenta. – Tranquilízate por todos los cielos Bella, es solo una parrillada. – me repetí a mí misma y al hacerlo me tranquilicé un poco. Calmadamente me puse mi ropa interior de encaje, pantalones negros, una blusa roja con chaqueta de cuero negro y botas sobre el pantalón. No me mataba mi estilo, pero tampoco me veía tan mal. Fui al baño y alguien tocó la puerta.

-Ya voy. – grité. Bebí mi sangre lo más rápido posible y puse otra en mi cartera. Me enjuague los labios y me puse brillo. – Hola.

-Wau… Bella te ves… - no dijo nada.

-¿Me veo mal?

-Al contrario, te ves muy hermosa. Creo que tendré que protegerte de mis hermanos. – reí.

-¿Crees que está bien, es mucho o muy poco?

-Estás bien así. Te ves perfecta. – me sonrojé. – Pero hace frio.

-Yo tengo calor. – sonreí. – Puedes esperar un poco tengo que hablar con la señora para decirle que me quedaré un par de días más.

Busqué en recepción a la señora pero no estaba, asique le dejé una nota que explicaba que me quedaría un par de días más. Nos subimos al auto y él comenzó a manejar hacia la casa de sus padres. Estaba nerviosa, tocaba y daba vuelta mi anillo.

-¿Nerviosa?

-No. – dije casi inmediatamente.

-Estás muy callada.

-Estoy bien. – sonreí.

-Juegas mucho con tú anillo. Que apropósito es lindo y fuera de lo común.

-Fue un regalo.

-Bella, relájate. – sonrió. - Ellos no muerden.

-Que estoy bien.

Comenzó a reírse, sabía que mentía.

-Ya llegamos.

-No veo la casa.

-Es que está entre los árboles.

-Y un poco alejada del pueblo. – sonreí.

-Ves… ahí está.

-Edward, es… muy hermosa la casa.

Edward estacionó el auto y se bajó. Yo aún no quería bajarme pero me armé de valor y abrí la puerta.

-¿Sigues nerviosa?- sonrió.

-Que no estoy nerviosa… - comenzó a reírse. Entramos a la casa, era hermosa y muy luminosa.

-Vamos. Están todos atrás. – no quería ir. A pesar de que estaba un poco nerviosa quería salir corriendo. Edward tomó mi mano y entrecruzó sus dedos en los míos. Observé nuestras manos cuando él lo hizo. – Tranquila. – me sonrió.

-Edward, al fin estás aquí. – dijo una voz femenina.

-Hola, mamá ella esa Bella. – Edward me presentó a su madre, quizás él quería su aprobación. Solté su mano de inmediato.

-Hola, señora Cullen.

-Hola, por favor dime Renee, si me dices señora me siento una vieja. – sonrió. Me miró de pies a cabeza, estaba tan nerviosa. Ella era de cabello castaño oscuro y ojos verdes. – Eres muy guapa.

-Gracias. – puse una mano sobre mi cabeza y sonreí.

-Valla, ¿Tú debes de ser Bella? Edward nos ha hablado mucho de ti. – se acercó a mí estirándome la mano para saludarme.

-Hola, señor Cullen.

-Tutéame Bella, dime Carlisle. – sonrió. Lo primero que me di cuenta fue que Edward sacó los ojos de su padre, tan azules como el mar. – Bueno… Edward no mintió al decir que eras muy linda. – me sonrojé.

-Papá… - observé a Edward y estaba un poco sonrojado.

-Está bien… bien… lo siento.

-Y díganme… - dijo la Renee, curiosa. - ¿Cómo se conocieron ustedes? – no dejaba de sonreír.

-Bueno… yo fui quien se acercó y le habló. – creo que Edward estaba tan nervioso como yo pero no quería demostrarlo.

-Ese es mi hijo... – susurró Carlisle.

-¿Ella es tu novia, Edward? – dijo otra voz. Supuse que eran uno de sus hermanos. Me sonrojé cuando dijo eso.

-Bella, él es Jacob. – su voz no fue muy animosa al presentarlo. Llegó el otro hermano para conocerme y se puso al lado de Edward. – Y él es Jasper.

-Hola. – dije nerviosa. Jasper se parecía mucho a Renee físicamente, sacó sus mismos ojos y cabello. Era delgado a pesar que se notaba que hacia algo de ejercicio, pero no tanto como Edward o Jacob. Ellos dos tenían casi el mismo físico, además Jacob al igual que Edward, se parecían a sus dos padres. La diferencia estaba en que Jacob sacó los ojos de su madre y el cabello de su padre, y Edward lo contrario, los ojos de su padre y el cabello de su madre.

-Asique si eres su novia... – recalcó y sonrió. – Maldición Edward, ¿Cómo es que tú consigues mujeres tan lindas? – quizás Jacob sintió celos de Edward.

-No soy su… - todos me miraron y me callé.

-Solo somos amigos. – intervino Edward.

-¿Amigos? – preguntó Jasper extrañado y confundido.

-Bueno… - suspiró Renee, sin dejar de sonreír. - Me alegra tener otra presencia femenina aquí en la casa ¿vendrás más seguido, Bella?

-Mamá ella es de Port Ángeles. – Respondió Edward, como si jamás volviera a verme.

-Pero si Port Ángeles está a solo una hora de aquí. – agregó Carlisle. Me sentí en aprietos.

-Para mí no hay problema. – sonreí. – Yo encantada vendría aquí de nuevo si me invitan otra vez.

-La invitación está abierta para ti, cuando quieras Bella. – respondió Carlisle.

-¿Te gustó el pueblo? – me pregunto curiosa Renee.

-Bueno, no está nada mal. Lo que conocí me gustó.

-¿Edward no te ha llevado a dar una vuelta por el pueblo? – dijo Carlisle mirando a Edward frunciendo su ceño.

-Me ha llevado a comer, es que también no he estado aquí mucho tiempo, recién llevo dos días, pero me llevó a distintas partes para conocer los alrededores de Forks. Me encantó la vegetación y el olor a limpio en el aire.

-¿Te gusta la naturaleza? – preguntó Renee.

-Es lo que más le fascina. – respondió Edward sonriéndome.

-¿Hasta cuándo te quedarás? – preguntó Jacob.

-Yo creo que hasta mañana.

-¿O sea que no tendré tiempo de conquistarte? – volvió a preguntar y yo me reí, bueno en realidad todos comenzaron a reírse, menos Edward. Carlisle se dio cuenta de la expresión de él y cambió de tema.

-¿Bueno quien tiene hambre?

-Sí, vamos a comer. – dijeron todos.

-¿Bella puedes ayudarme? ¿Puedes calentar la salsa y después echarla en ese recipiente? – me dijo de pronto Renee.

-Claro.

-¿Cuéntame de tú familia? – miré a Edward que estaba atrás mío y regresé la mirada hacia Renee.

-Bueno… no puedo decir mucho. – hice sonar mi garganta un poco. – No los veo hace mucho tiempo. – agregué. Renee me abrió los ojos como si yo fuera la peor del mundo.

-¿Y eso por qué?

-Mamá, ya no preguntes, es personal. – interrumpió Edward, pero Renee seguía mirándome para escuchar una respuesta, sin hacer caso a Edward.

-Bueno… mi padre se fue con otra mujer cuando yo tenía siete años y mi madre me abandonó a los dieciséis, desde entonces no los he visto y me las he tenido que arreglar por mi cuenta. – sentí a Edward dar un suspiro.

-Dios mío… pero que crueldad.

-Sí… pero estoy bien… - seguí revolviendo la salsa. - El tiempo cura las heridas y yo he salido adelante sin la ayuda de nadie, asique me siento orgullosa de mi y mis logros. – le sonreí.

-Eres una chica muy esforzada, creo que Jacob podría copiarte en eso. – sonrió y lo miró a los ojos. Jacob puso los ojos en blanco.

-Gracias. – tomé la olla donde estaba la salsa y la puse sobre el recipiente que me indicó Renee.

-¡A sentarse! - nos llamó Carlisle. – La carne ya está lista.

Jacob sacó una de las sillas para que me sentara pero Edward puso una mano sobre su hombro y lo alejó del asiento, tomándolo él. Le sonreí a Edward y me senté. Jacob tomó mi plato y me sirvió la comida. En ese momento no supe si reírme o no, pero nadie lo hizo asique preferí callar. El ambiente se había puesto un poco tenso.

-Gracias Jacob. Que atento eres. – vi cuando Jacob miró a Edward sonriéndole de manera desafiante. – Pero no era necesario... – agregué sonriendo.

-Sí… ella pudo haberlo hecho sola... – agregó Edward mirando a Jacob enojado. Carlisle y Renee se miraron a la vez. ¿Quizás que habrán pensado? No supe que decir, me sentí muy incómoda en ese momento. Miré a Edward y se sentó a mi lado, mientras que Jacob se sentó al frente mío. ¿Realmente esto estaba pasando? ¿Acaso estaba causando que dos hermanos se estuvieran peleando por mi culpa? O tal vez Jacob solo quería fastidiar a Edward un rato. Comencé a comer sin mirar a Jacob, no quería seguir generando problemas entre Edward y él, pero sabía que él me observaba. Miré cualquier cosa menos a Jacob, empecé a sentirme nerviosa. Él tenía sus ojos clavados en mí. Era muy incómodo.

-¿Quieres más Bella? – preguntó Renee cuando vio mi plato casi vacío.

-No, gracias. – tomé una servilleta y limpié mis labios. - Quedé satisfecha. Estaba muy rico el almuerzo, me encantó. – sonreí.

-Gracias Bella. Eres muy atenta.

-¿Quién quiere postre? – preguntó Carlisle. Todos aceptamos. Ayudé a Renee a levantar los platos sin que ella me pidiera la ayuda.

-Bella, no te preocupes. Yo levanto los platos. – me dijo Renee.

-No te preocupes… es lo menos que puedo hacer después de que me invitaron a almorzar. – seguí recogiendo las cosas para dejarlas en el fregadero, pero cuando iba a recoger el plato de Jacob, él me lo pasó sin querer soltarlo.

-Gracias. – jalé el plato de sus manos y me dibujó una sonrisa un poco molestosa y coqueta para mi gusto. Me dirigí cerca de Renee para ayudarla a servir el postre cuando escuché a Carlisle llamando a Jacob para que se acercara a él llevándolo fuera de la casa. El postre ya estaba servido y a pesar de que Carlisle estaba afuera con Jacob oí la conversación perfectamente.

-"No quiero problemas, Jacob. Sabes que no me gusta que ustedes dos siempre se peleen por una chica. Además ella es la novia de tu hermano"

-"Amiga… amiga de mi hermano… que es distinto a ser novia"

-"Es lo mismo. Ella debe ser muy especial para él. Ten un poco de respeto hacia Edward y hacia Bella o por último, ten un poco de respeto por tu madre. Ella quería que esto fuera agradable"

-"¿Se te olvida lo que pasó con mi ex-novia?"

-"Sabes que eso no fue así, Jacob. Sabes perfectamente que Edward no estaba interesado en ella, lo sabes. Tú sabes que ella tuvo una relación contigo para llegar a él. Recuerda que ella estaba obsesionada por Edward."

-"Qué mierda le ven todas las mujeres a ese..."

-"Jacob, te dije que basta... no más peleas. No quiero una venganza por parte tuya por algo que Edward jamás intentó hacer. Ahora vamos a comer y aparenta que no pasó nada, por favor"

Asique todo esto era una pequeña venganza de Jacob hacia Edward. Estaría loca si yo lo eligiera a Jacob y menos si el preparaba una venganza para él. A pesar de que Carlisle había hablado con Jacob, el siguió fastidiando a Edward, pero lo mejor que podía hacer yo era ignorarlo.

La tarde pasó volando y Renee prendió la chimenea a leña para calentar la casa, había bajado mucho la temperatura. Por primera vez después de todo este tiempo comencé a sentir frio.

-¿Cuántos grados están haciendo Carlisle? – le preguntó Renee.

-Cinco grados bajo cero. – respondió viendo el termostato.

Jacob no dejaba de mirarme y ya me estaba empezando a fastidiar.

-¿Desde cuándo que son amigos con Edward? –me sonrió Jacob.

-De hace algún tiempo… - di un suspiro y me levanté para dirigirme a la ventana. Por el reflejo vi que Jacob seguía mirándome y se levantó caminando hacia a mí.

-¿Asique piensas casarte con Edward? – me dijo en voz baja casi susurrándome para que nadie escuchara.

-¿Qué? – fruncí mi ceño. Quedé sorprendida por lo que me dijo y un poco molesta. ¿Sería verdad que estuviera diciendo eso?

-Bueno… eso es lo que Edward anda diciendo. ¿Por qué crees que Renee te aceptó?

-Ellos saben que somos amigos.

-Tú crees que piensan eso, pero no.

-No sé de qué hablas Jacob, pero sé que tramas algo y no caeré en tú jueguito.

-¿Por qué te fijaste en él?

-Eso no te interesa.

-Claro que sí. Por algún motivo todas lo eligen a él como si tuviera un imán para atraer mujeres o algo así. No me sorprendería si te engaña… es capaz de engañar a su propio hermano y ¿piensas que no lo hará contigo? En cambio yo soy fiel y leal… no como él.

-Eres despreciable ¿lo sabes?

-Me lo han dicho… – me mostró su sonrisa tan blanca como la nieve.

-¿Sabes porque me fijé en él?

-Por favor, dímelo. – su voz era fuera de interés.

-Porque no es un idiota como tú y es más maduro. – abrió un poco más de lo normal sus ojos mirándome fijamente y su sonrisa desapareció lentamente de su rostro. – Además a ti no te conozco.

-Pero puedes conocerme. – sonrió nuevamente. – Te darías cuenta que soy mejor que él. –no dije nada, solo lo miré y me fui de ahí.

-¿Adónde vas? – me preguntó Edward un poco preocupado por mi reacción.

-A tomar aire. – le dije mirando a Jacob. Traté que no se me notara mi enojo, pero realmente estaba molesta.

-Pero afuera está muy helado, Bella. – Carlisle se sorprendió cuando dije que saldría.

-Estaré bien. – traté de tranquilizarlo dándole una sonrisa. Salí lo más rápido que pude de la casa y me senté en las escaleras. El cielo estaba completamente negro y sonaban los relámpagos. Estuve unos minutos sola tratando de controlar un poco mi ira antes de que matara a Jacob con mis uñas, hasta cuando sentí a Edward en la puerta.

-¿Estás bien? – me preguntó poniéndome un abrigo para el frio. Lo encontré innecesario, pero para él yo era una simple y frágil humana. Se sentó unos escalones más arriba y me puso sus manos en mis hombros.

-Gracias. Sí… estoy bien… - mi voz no era muy animosa. - Lo siento…

-¿Por qué te disculpas?

-Por causar problemas con tu hermano.

-Él es quien debe disculparse, no tú. – suspiré.

-¿Por qué…?

-¿Es tan imbécil? – sonrió.

-Bueno no quería decirlo de esa forma…

-Hace un par de meses Jacob estaba de novio con una mentirosa. Se llamaba Clara, y Jacob estaba felizmente enamorado de ella o por lo menos se veía así. En ese tiempo yo vivía aquí en la casa y me fui por ese motivo. Clara nunca estuvo enamorada de Jacob, siempre estuvo enamorada de mí y Jacob se enteró de todo.

Flash back.

-Hola Edward. ¿Qué haces?

-Clara, no te di permiso para entrar a mí habitación.

-Jacob me dejó sola y quiero algo de compañía. Pensé que quizás tú me la podrías dar.

-Pues pensaste mal Clara. No quiero problemas con mi hermano por culpa tuya, por favor vete.

-Ese es el problema… ustedes son hermanos.

-¿De qué hablas?

Fin del flash back.

-Clara no dijo nunca ni una palabra, nunca le dijo a Jacob lo que sentía por mí, jamás dijo nada. Ese día en que Clara entró a mi habitación, se acercó a mí y me lanzó hacia la cama. Traté de pararme pero se puso encima de mí y me besó. Por un momento me dejé llevar.

-¡¿Besaste a la novia de tu hermano? Por Dios Edward…

-Es difícil para un hombre decir no cuando una mujer se te tira encima… pero pude detenerme y la hice a un lado. Comenzó a gritarme que por qué no la deseaba, si ella era la más codiciada del pueblo por su belleza. Volvió a lanzarse sobre mí tratando de besarme pero no la dejé, en ese momento fue cuando Jacob entró y nos vio. Me sentí mal al haber traicionado a mi propio hermano y no quise hacerlo de nuevo, por eso me había negado a ella, pero Jacob no lo vio de esa forma. Según él yo tuve la culpa de todo, según él, yo conquisté a su novia, cuando jamás fue así y no ha habido caso poder hacer que él entienda eso. Todos en la casa sabían que Clara no estaba enamorada de Jacob. Renee y Charlie se lo hicieron saber pero Jacob es testarudo y no les hizo caso… y ahora está tratando de vengarse. Quiere lograr conquistarte para que yo sienta lo mismo que él sintió.

-Será difícil.

-¿Por qué dices eso?

-Porque es difícil hacerlo. – sonreí.

-Te noté molesta adentro. ¿Qué te dijo?

-Nada importante… solo quiso hacer que me enojara contigo, pero él no sabe mentir.

-¿Cómo te sientes ahora?

-Mejor. Un par de palabras no me harán enojarme.

-¿Entremos?

-Entra tú, yo quiero ir a dar una vuelta por aquí cerca.

-Pero está siendo frio… y además ya cenaremos…

-Está bien. – me ganó.

Entramos y fuimos al living donde estaban todos reunidos. Después de un rato de estar charlando con todos, ayudé a Renee con la cena y estuvimos solas un rato.

-Perdona a Jacob, Bella. Él es un encanto de hombre, pero tampoco me pongo una venda en los ojos.

-No se preocupe… está bien. – sonreí para relajar la tensión en ella. – ¿Él hace eso siempre que Edward trae a una amiga o a una de sus novias aquí a la casa?

-No te mentiré Bella… tú eres la primera chica que Edward trae a la casa. – me sonrojé. – Debe sentir algo muy grande por ti. – dio una pausa. – Aunque solo sean amigos. – sonrió

-No sé qué decir. – retraje mi mirada llevándola hacia abajo y dejé caer ligeramente mis hombros con mis manos a mi costado del cuerpo.

-No tienes que decir nada, pero nosotros ya sabíamos de ti. - abrí mis ojos más de lo normal y abrí un poco mi boca. – No te sorprendas, Bella. Un día Edward vino para hablarme que había visto a una hermosa chica, una que jamás pensaría que existiera y me preguntó qué podía hacer. Lo primero que pensé, fue que sólo se había fijado en tu parte física, pero comenzó a contarme como eras psicológicamente… Edward es muy observador. Me dijo que jamás pensó en conocer a alguien como tú. – me sonrió para atraer mi sonrisa y lo logró. - Me pidió un consejo y le dije que te conociera mejor, pero nunca pensé que te invitaría a Forks o aquí a la casa. Me contó que cuando te llevó por el bosque ayer, jamás olvidaría el rostro que pusiste.

Sonreí.

-Me dijo que al ver mi rostro recordó la primera vez que él visitaba el bosque. – mi mirada se relajó al igual que mi sonrisa.

-A él le encanta verte sonreír.

-¿Eso le dijo?

-No tiene que decirme esas cosas, me doy cuenta sola… al fin y al cabo soy su madre, me doy cuenta de inmediato. – se notaba relajada y feliz por lo que me decía. ¿Por qué me estaba diciendo cosas que no quería saber? No supe que más hacer que dar una sonrisa forzada e incliné mi cabeza hacia un lado.

-Edward es muy gentil y ha sabido sorprenderme. – miré el suelo y sonreí.

-No me sorprende… se nota que Edward te quiere. – levanté mí mirada y la miré fijamente a sus ojos. – Te notas sorprendida.

-Estoy bien. – le sonreí para intentar relajarme. Tomé los platos y los dejé en la mesa ordenándolos. Quería salir, quería irme de ahí.

-¿Qué pasa, Bella? Te noto incómoda. – me preguntó Edward estando parado al lado de la silla. No quise mirarlo.

-Estoy bien. – fruncí mi boca. – Ya pronto estará la cena.

-¿Quieres ayuda?

-No… no es necesario, estoy bien. – sonreí.

Quería salir huyendo de ahí. Durante toda la cena casi no dije nada, estaba concentrada en las palabras de Renee. Mi postura era tensa y no hallaba la hora de poder irme. Llamé un poco la atención por mi comportamiento y me di cuenta de eso cuando Edward me hundió un poco sus dedos en mi pierna.

-¿Estas bien? – me susurró. Moví mi cabeza asintiendo.

-Está muy rica la cena. – sonreí.

-Carlisle es buen cocinero. – mencionó Jasper. – No sé qué hace siendo dentista. – sonrió y llevó un trozo de carne a su boca.

Una vez finalizada la cena estaba casi desesperada por irme y no sabía cómo decirles. Dejé pasar el tiempo para hacer la sobremesa y ayudé a Renee con los platos nuevamente. No dejaba de mover mis pies y mis manos. Quería que el tiempo pasara rápido. Tomé mi cartera y me fui al baño para tomar mi sangre. Eso me relajó un poco pero no lo bastante. La sensación de querer salir de ahí me mataba. Regresé al living, miré a Edward haciéndole un pequeño gesto y lo entendió.

-Bueno nosotros nos vamos. – dijo despidiéndose. – Tengo que ir a dejar a Bella a su hotel.

-¿Por qué no te quedas aquí? – preguntó Renee.

-Muchas gracias pero no puedo, ya han hecho bastante. – sonreí.

-A mí me parecería genial que te quedes. – mencionó Carlisle. – No habría problema. – intenté dar una excusa.

-Tengo que ir a ordenar mis cosas… mañana a primera hora me voy. Pero les agradezco por la invitación.

-Bella. ¿Por qué no regresas en estos días? No tienes que pagar por el hotel, te puedes hospedar aquí el tiempo que tú quieras. – me sonrió Renee.

-¿Enserio? – pregunté sorprendida.

-Por supuesto. – agregó Carlisle. – Tenemos una habitación para los invitados. Te sentirás como en casa. – Edward se puso al lado mío poniéndome una mano por detrás de mí cintura.

-Eso sería… genial. Me encantaría. – sonreí.

Renee se acercó a mí dándome un abrazo.

-Eres bienvenida a esta casa cuando gustes, Bella.

-Gracias. Son muy amables. – sonreí.

-Vamos, Bella.

-Sí. - Me puse mi chaqueta y me despedí de todos. Intenté caminar lo más rápido hacia el auto para que Edward siguiera mi velocidad.