Capítulo 23
POV Dougie.
Llevaba una hora fuera de casa de Danny y empezaba a sentirme culpable…Era normal que estuviera cabreado, yo lo encontraba lógico, pero también entendía a Danny, yo sabía mucho menos de lo que necesitaba para juzgar y valorarlo todo.
Necesitaba recordar todo y lo necesitaba ya. Frankie no paraba de hablar, pero mis oídos estaban cerrados al sonido de su voz, simplemente asentía con la cabeza, mostrando un interés que no tenía.
En un momento de cabreo había llamado a Harry, le había pedido, más bien obligado a que me dejara vivir con él. No sabía por qué lo había hecho. Bueno si que lo sabía, tenía miedo de mis sentimientos, de lo que sentía por Danny.
Eso no se me había olvidado nunca, todavía recordaba cuando empecé a mirarle con otros ojos. Me lo negué tantas veces que ya había perdido la cuenta. Todo fue muy rápido, no me di cuenta de lo que pasaba hasta que fue tarde.
Cuando me abrazaba no sentía lo mismo, sentía mucho más. Cuando me ignoraba me dolía y verle con Georgia me mataba por dentro…
- ¿Doug, me estás escuchando? – preguntó Frankie.
- Lo siento, me he perdido, ¿de que hablabas? – pregunté sonriendo.
- De que esto es absurdo – dijo levantándose del sillón.
- ¿El qué? – pregunté confuso.
- Todo esto, intentas darle celos a Danny y conmigo no vale, no, ya he vivido esta situación y es realmente absurda. No, absurda no es la palabra, infantil.
- ¿Cómo que ya has vivido esta situación? ¿Qué situación? – pregunté mas confuso que antes.
- Cuando lo recuerdes no te olvides de pedirme perdón otra vez, porque de verdad os comportasteis como dos gilipollas y lo seguís haciendo, así que por favor vete ahora Dougie, no me encuentro bien – dijo Frankie desviando la vista con lágrimas en los ojos.
- Lo siento Frankie, de verdad siento todo lo que pude hacerte… - empecé a decir pero me corto ya con lágrimas rodando por sus mejillas.
- No Dougie, ya pasó, lo superé, simplemente no quiero que vuelva a pasar, si necesitas una amiga sabes donde encontrarme, pero por favor, no me uses – acabó murmurando.
- Mi intención no ha sido esa, simplemente pensé que tú serías la única persona que consiguiera distraerme y era algo que necesitaba. Pero no quiero usarte, créeme – contesté.
- Se que ahora no me quieres usar, pero yo lo siento así, porque he estado 1 hora hablando y tú has estado una hora pensando en él. Porque así es como lleva siendo desde hace mucho y no porque yo no intentara hacerte olvidar. Porque juro que lo intente todo… - sus lágrimas no paraban de salir y empecé a sentirme culpable.
- No se que decirte Frankie, en serio que no se como disculparme – murmure dando un paso hacía ella.
- No quiero tus disculpas Dougie, esas ya las he tenido de todos los colores, ahora mismo solo quiero estar sola. Por favor – dijo alejándose de mí.
- De acuerdo, ¿puedes prometerme una cosa? – pregunté agarrando sus mejillas.
- ¿Qué?
- Dame un día, para nosotros, como amigos. Un día juntos – murmuré secando sus lágrimas con mis dedos.
- ¿Un día? – preguntó confusa.
- Si, solo uno. Dime cuando y estaré en la puerta de tu casa esperándote.
- No se si es buena idea Dougie – murmuró
- Por favor – supliqué, quería hacerlo bien, un día para ella, para nosotros.
- De acuerdo, llámame la semana que viene, estoy casi libre – dijo Frankie
- Gracias – contesté acercándome a ella y dándole un suave beso en la mejilla.
Salí de la casa, pensando en todo lo que acababa de ocurrir. No entendía muy bien la reacción de Frankie pero estaba seguro de que debía recordar más para poder entenderla.
Me senté en un banco, en frente de su casa, pensando. Ella había dicho que la use, que la use para dar celos a Danny y eso me molestaba, yo no era así. Al menos eso creía yo. Darle celos a Danny, era ilógico, porque Danny no me quería, no de esa manera.
Pero a lo mejor estaba errando en mis teorías y habían pasado más cosas después de esa noche en la que dormimos juntos. Necesitaba recordarlo todo y no sabía como acelerar el proceso.
- ¡Dougie!
Levante la cabeza para ver como Tom se bajaba del coche y se acercaba a mí.
- ¿Qué haces aquí? – pregunté
- Tenemos que hablar – dijo sentándose en el banco.
Ya sabía sobre que iba a ir la historia y no me apetecía hablar de ello.
- ¿Cómo que te vas a casa de Harry? – preguntó directo, sin dar rodeos.
- Lo necesito – murmuré
- Se más explicito por favor – contestó Tom muy serio.
Cuando Tom se sentaba a hablar contigo seriamente, podías empezar a temblar y sobretodo a dar la batalla por perdida, mucho antes de que comenzara.
- Pues eso, que lo necesito. Necesito un tiempo alejado de Danny, no me hace ningún bien – murmuré de nuevo.
- ¿Qué Danny no te hace ningún bien? Deja que me ría – comentó sarcásticamente – Aquí el único que ha estado a tu lado noche y día ha sido Danny y el único que te ha estado ayudando todos los días. Así que deja de comportarte como un niño malcriado y piensa un poco en los demás.
- No es tan fácil Tom – repliqué - Él jugo conmigo, como si fuera una de esas furcias que se tiraba noche tras noche, él sabía lo que sentía, tenía que saberlo. Y aún así me beso y ¿luego? Luego se fue con Georgia, restregándomelo por la cara.
- Si, lo se, la cagó y no debió hacer eso. Pero tú no puedes juzgar eso tan a la ligera sin conocer el final de la historia, al menos parte de ella y me da igual que no la sepas porque yo te voy a contar una parte – dijo Tom
Empezó a relatarme los días después de aquella mañana en la que salí corriendo por la puerta de Danny. Me contó como fui a casa de Frankie, que durante esa semana estuvimos viéndonos y que como yo había imaginado…volvimos a salir.
Cuando acabó de contarme esa semana, cerré los ojos intentando recordar y pequeños flashes acudieron a mi cabeza. Recordaba paseos por Hyde Park con Frankie, horas y horas en las cafeterías. Recordaba el sexo, las noches en su casa. Como si nunca nos hubiéramos separado, como si nuestra relación fuera perfecta.
Pero también recordé lo que sentía en esos momentos, el no querer ver a Danny, el odiarle con todas mis fuerzas e intentar pagar mi frustración con Frankie. Como la besaba sin sentirlo, sin desearlo, solo por el simple hecho de olvidar.
- ¿De verdad me dejasteis volver con ella? – pregunté atónito.
- ¿Y porque no íbamos a dejarte? Ya eres mayorcito – murmuro Tom
- Pero vosotros sabéis mi historia con Frankie, todo lo que nos ha pasado – comenté.
- Pero esta vez era diferente, fuiste tú quien quisiste volver con ella, no al revés, por eso pensamos que era la definitiva – contestó Tom mirándome a los ojos.
- ¡Joder! Claro que fui yo. Quería olvidar a Danny – grité al aire.
- Bueno, eso por desgracia, solo lo sabías tú.
Mire a Tom y un sentimiento de culpa me atacó. Yo les había ocultado todo a mis amigos, a Harry. Harry nunca supo nada…
- Lo siento – murmuré
- ¿Por qué? – preguntó confuso.
- Por no confiar en vosotros, por no pedir ayuda o consejos…
- Tanto Harry como yo lo entendemos, perfectamente. Es normal que no nos dijeras nada, tú estabas confuso y tiene que ser duro lidiar con ese tipo de sentimientos – contestó Tom
- Si, es duro – murmuré.
- Mira vamos ha hacer una cosa. Esta noche te vienes conmigo a casa y mañana ya hablamos todo tranquilamente y te piensas lo de Danny.
- Me gustaría hablar con Danny ahora – susurré.
- ¿Estas seguro? – preguntó levantando ambas cejas.
- Si, creo que le debo una disculpa.
Nos montamos en el coche sin decir nada. Mi cabeza planeaba maneras de disculparme, pero no sabía como hacerlo. Si, él se había comportado como un gilipollas, pero yo no me quedaba atrás.
Ahora más que nunca sabía que necesitaba remedir todo lo que le hice a Frankie, la utilice para olvidar a Danny, la utilice aún sabiendo que no iba a funcionar, pero fui egoísta. Muy egoísta.
Llegamos a casa de Danny y bajé del coche nervioso. Entramos y mire al salón, ahí estaban Danny y Harry en el sofá, mirando al techo, con una cerveza en la mano.
- Hola – susurré.
Dos cabezas se giraron a mirarme, una me sonrió, la otra simplemente pasó por encima de mí y volvió al techo. Si Danny estaba cabreado.
- Danny, ¿podemos hablar? – susurré de nuevo.
El silencio se instaló en la casa, el típico silencio incómodo que no sabes como romper.
- ¿Por favor? – murmuré entre dientes.
Se levantó del sofá sin decir una palabra y paso a mi lado, directo a la cocina. No supe si debía seguirle o si simplemente me estaba evitando. Mire a Tom buscando una respuesta y me hizo un gesto con la cabeza animándome a entrar en la cocina. No me lo pensé, entre detrás de Danny y cerré la puerta.
Estaba de espaldas a mí, con las manos apoyadas en la encimera y la mirada perdida en algún punto del jardín. Dude entre acercarme o hablarle desde la distancia. Opte por la segunda opción.
- Lo siento – comencé a decir.
No hubo respuesta y lo intenté de nuevo.
- Siento haberme comportado como un niñato, cuando aquí tú has hecho tanto por mí que nunca podré agradecértelo.
- No he hecho nada que tú o ellos no habríais hecho por mi en la misma situación – murmuro sin ni siquiera darse la vuelta.
- Escúchame. He recordado más y si tú fuiste un cobarde en aquel momento, yo no me quede atrás. Me comporte como un gilipollas, todo por intentar olvidar aquellos besos. Por eso te pido disculpas porque te he juzgado sin saber y últimamente lo hago demasiado – acabé diciendo de golpe.
- Bueno, es normal, no recuerdas todo, vas sintiendo a medida que vas recordando, no lo tengo en cuenta – contestó
- Entonces ¿Por qué estás así? ¿Por qué no eres capaz ni de mirarme? – pregunté acercándome a él.
No me contestó y volví a preguntar esta vez quedándome a un paso de distancia.
- Porque duele. Duele mucho esta situación y aún dolerá más. No se si soy capaz de soportarlo más… - murmuró y su voz se rompió.
Me sorprendí de su tono, era apagado y el tono de Danny, nunca era apagado. Agarre uno de sus brazos y le voltee. Llevándome una gran impresión al ver sus ojos anegados por lágrimas. Giro su cabeza intentando ocultarme las lágrimas.
- Eh, Dan – no sabía que decir.
- No hace falta que me consueles Dougie, esto es cosa mía – murmuró mirando a la pared.
Pero ¿por-por qué? – tartamudee
- Por todo, Doug, por todo. Es duro, muy duro no poder decirte todo, esperar, llevo 2 meses esperando y no puedo más, esto esta siendo demasiado largo…demasiado.
- ¡Pues dímelo! Joder no necesito recordar nada más, solo dímelo – susurre cogiendo su cara entre mis manos.
- No puedo, de verdad que no puedo, tienes que acordarte Dougie, pronto, tienes que hacerlo, lo necesito – contestó mirándome a los ojos.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Nunca había visto a Danny así, destrozado, por dentro y por fuera. Desesperado. Eso me dio miedo. ¿Qué era eso que tenía que recordar? ¿Por qué le daba tanto miedo? Comencé a temblar y le abracé, fuerte muy fuerte.
- Pase lo que pase, tú y yo podemos con ello – susurré en su oído.
- Ojala tengas razón – contestó.
Despegue mi cara de su cuello y le mire, las lagrimas ya bajaban por sus mejillas y le bese. Necesitaba hacerlo, necesitaba sentirle, fundirme con él. Cuando roce sus labios note el sabor salado de las lágrimas y profundice el beso, colocando una mano en su nuca y juntándonos, intentando ser solo uno.
Tardo en corresponder, pero cuando lo hizo sentí que todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo se activaban, mandando descargas a todos lo puntos. Era mágico, explosivo y sobretodo, podría llegar a ser adictivo como la peor droga del mundo. Sus manos agarraron mi cintura, juntando nuestras caderas y creí morir en ese instante, un gemido salio de mi garganta ahogándose en sus labios.
Fue un beso rápido, cargado de ansiedad y miedos. Un beso fuerte y eléctrico. Fue simplemente perfecto.
¿Os ha gustado? Parece que Tom siempre consigue que todos entren en razón.
