Acostada en el tejado, con los ojos pegados a un cielo despejado intenta poner en claro sus ideas confusas.

Pensamientos tan dispersos, desordenados ...claman por un instante de paz, de tranquilidad plena que se pueda disfrutar y meditar, y así encontrar el orden que requieren.

Los eventos ocurridos ese día en la preparatoria, le rondan en la mente todavía.

Ukyo estuvo durante toda la clase cabizbaja, y no es hasta el receso, cuando se reunió con ella y entonces la muchacha dio rienda suelta a su llanto...

...¡¿A qué vino el sentimiento de hipocresía cuando el natural consuelo se dio? ...No tiene lógica alguna, pero por algún motivo su consuelo le supo a falsedad mezclada con ironía.

A lo lejos, divisó un mirar grisáceo presenciar la escena...

Cómo Kuonji se desenvolvía en sus brazos, desbocando sus emociones en lágrimas e insultos dedicado a ese quién a lo lejos figura de testigo casual.

Y aún sabiendo lo involucrado que está en el asunto no se acercó, ni se alejó tampoco... parecía vigilar desde su posición segura el curso de los acontecimientos...

Lanza un pesado suspiro.

-Akane...- oye pronunciar.

Gira la cabeza para enfocar a ese hombre hincado al lado suyo, observándola con curiosidad.

-¿Y bien? ...¿Ahora me crees?

-Debiste haberte acercado, cobarde - le reprocha, enarcando una ceja.

Una sonrisa amarga fue la que acudió a sus labios, antes de responder con seguridad:

-Créeme, fue mejor así...

-¿Por qué no te acercaste, Ranma? - el tono severo es evidente, prueba de que no cree del todo en su pasada oración.

El hombre se encogió de hombros, y al igual que ella hiciera antes de encontrarlo, alza su mirar al pacífico cielo.

-Preferí quedarme a una distancia prudente para cerciorarme de que las cosas marchaban bien...

La incomprensión ocupa sus facciones, más el interés de formular la interrogante no se da.

-Iré a entrenar un poco - anuncia en su lugar, y se levanta de ahí para saltar deliberadamente del tejado.

Entre sorprendido y angustiado, inevitable le fue exclamar el nombre de la mujer con la que segundos antes sostuviera la corta plática.

Se apresura a asomarse y la observa caminar tranquilamente en dirección al dojo...

Sonríe y se deleita con su andar tranquilo, cómo en su camino estira los brazos y se masajea los hombros, queriendo liberar sus tensiones.


Golpea a su enemigo invisible, una y otra y otra vez.

Después de un rato las gotas de sudor decoran su rostro, brillantes gotas seductoras..., según definiera, aquel sujeto que la observa a escondidas desde la entrada.

...Ajena a todo escrutinio, continúa con su práctica...

Embebido en sus movimientos, colma sus ojos de ella, de esa sensualidad que únicamente esa chica desprende y él más que gustoso contempla.

Respira hondo, intentando recuperar la confianza que se instauró en él en cuánto la divisara -por mera casualidad- entrar al dojo, y es que al verla practicar su confianza se le vino abajo estrepitosamente e incluso se olvidó de pronto de sus verdaderos objetivos.

Da unos pasos, y carraspea con la intención clara de hacerse notar, y lo consigue, porque ella se detiene y voltea a mirarlo.

Por una costumbre, le sonríe.

-Hola Ryoga, ¿Qué tal?

El sonrojado muchacho, le contesta casual:

-Bien, bien... ¿Y tú?

Es este individuo que se le presenta envuelto en timidez, quién le brinda más confianza, por eso es que se permite sonreír y sentirse a gusto en su compañía.

-Bien, ¿Quieres que entrenemos juntos?

Tentadora sugerencia, sumamente tentadora.

Y estuvo a punto de dar la respuesta afirmativa que su corazón ordena, cuando el calor de otro ser alcanza su hombro y lo obliga a voltear.

-Ranma - masculla molesto, al hallarse frente a ese sujeto que confiado le sonríe ..., y es el brillar de su mirar grisáceo su condena.

Se le ensancha la sonrisa... y Ryoga supo -con sólo captar los gestos de Ranma- que sus planes se vieron desbaratados...

-Mamá te llama y está furiosa... Parece que se dio cuenta de las sobras de comida debajo de tu cama- le dice con un aire de superioridad que a su receptor le pareció insoportable.

A regañadientes, se dirige a Akane quién a una distancia contempla curiosa la situación, y le dirige una sonrisa un tanto forzada.

-Lo siento, Akane.

-No hay cuidado.

Seguidamente, cabizbajo lo ve alejarse de ahí con un aura oscura adornando su cuerpo.

Ranma se le acerca con una sonrisa de medio lado y una mirada acechadora, otra vez...

...No, este sujeto, a diferencia de su hermano, no le infunde confianza alguna...

-¿Quieres ir a dar un paseo...Akane? - le pregunta queriendo sonar casual.

El corazón le da un vuelco.

Retrocede un par de pasos, y es que tiene claro que NO desea ir de paseo con él.

Por algún motivo, pareciera que ese hombre intuye que una negativa no sería su respuesta, y contradiciendo sus posibles convicciones, ella le responde:

-Lo siento, tengo ganas de practicar ahora.

Un salto acaba con la distancia en un segundo, y de pronto se ve acorralada, víctima de su intimidante cercanía.

-¡Oh! Vamos, Akane, no seas así... - con el atrevimiento gobernando sus acciones, toma entre sus manos aquel rostro femenino y acerca su rostro al de ella, para la plena consternación y aturdimiento de la mujer.

Sonríe otro poco, porque lee sus pupilas, porque interpreta ese brillar que cruza por su mirada, y en un susurro continúa con la frase:

- Si le hubiera ofrecido a cualquier chica ir a dar un paseo, aceptarían encantadas,...- acaricia su rostro con ambos pulgares deslizándose en su piel, rozando sus labios, e interroga- ¿Y bien? ¿Qué dices?

Egocéntrico, pretencioso; ambos términos acuden a su mente al ser receptora de semejante táctica de manipulación.

Se aparta de él y retrocede otro tanto más a la vez que, acusadoramente, lo apunta con el dedo índice.

-¡No vuelvas a tomarte esas confianzas conmigo, Saotome! No nos conocemos hace tanto como para permitirte esas cercanías, ¡No reaccioné antes porque me tomaste por sorpresa, pero desde ahora tendré en cuenta que eres un aprovechado, ¿oíste?

¡¿Qué ocurre aquí? , se pregunta incrédulo.

Si creyó por algunos instantes poseer el dominio en el asunto, entonces ¿A qué viene ahora la rebeldía?.

Insólito es que ella se alejara, como sintiéndose insegura y desprotegida con su cercanía y acudiendo lejos, alcanzara la protección perdida.

Insólito es que esa mujer lo apuntara con el dedo y con el mirar le insinuara que no le es digno de confianza.

Insólito es el rechazo reciente... ¡Nunca en su vida fue rechazado! ¡NUNCA!

Y ahora, ahora viene ella a restarle puntos a su autoestima con su terquedad y carácter, ¡¿Qué se cree?

Sí, ¡¿Qué se cree situándolo en esa posición tan miserable?

Esa mujer a quién abandonó hace escasos segundos en el dojo, no sin antes dirigirle con la mirada demoledora, se enteraría de quién es SAOTOME RANMA.

Caminando, ahora por la acera reconoce que su táctica antes empleada no contó quizás con la sutileza y delicadeza necesaria para tratar con esa mujer. Sí, quizás utilizó el modo equivocado...

¡Já! Aún tiene tiempo para probar con otras tácticas, utilizaría todos los medios a su alcance... TODOS si es necesario...


¡¿QUÉ DEMONIOS...?

En tantas ocasiones a lo largo de la vida, se viven momentos desagradables, se experimentan las sensaciones correspondientes.

El golpe es brutal y certero.

De los recuerdos malintencionados, nadie huye. Éstos se repiten una y otra vez, martirizando, reviviendo el suceso con sensaciones incluidas.

El peso de la consciencia también recae y quema a la indiferencia, esa que en soledad se desvanece porque no es necesaria, porque la sinceridad gobierna y la falsedad se desintegra...

¡Para su desgracia! A veces, es más sencilla la mentira; la verdad tiene sus principios y condiciones.

El techo del lugar ya no es visto con la claridad que debiera, y finas lágrimas surgen de sus emociones contradictorias...

...Quizás actuó a la ligera, no debió ser así de brusca, tal vez él sólo buscaba ser amable, tal vez él sea cariñoso por esencia...

La urgencia, la necesidad de estar lejos de esa criatura desconocida a la que tanta desconfianza se le confiere -quizás injustamente- es la que la embarga cada vez que lo siente cerca, cada vez que una conversación se entabla.

Es él, sin quererlo, capaz engendrar en ella el deseo de huir despavorida de su lado porque simple y llanamente ya no aguanta las emociones que él le induce.

Se siente inquieta y avergonzada. Quizás lo malinterpretó todo, pero es que... es que ¡Ella necesitaba alejarse de él! ...

Se sienta en el suelo en el que se había dejado caer minutos antes; se seca las lágrimas, se refriega los ojos.

Lo ha decidido. Con un asentimiento de cabeza, se convence a sí misma de que aquello es lo mejor.

Se pone de pie y se encamina en dirección a la salida del dojo con una sola idea en mente:

Escaparía de esas emociones inexplicables, se alejaría de Saotome Ranma...

Continuará...


Un capítulo corto, sin embargo espero que haya sido de su agrado.

Parece que a Ranma no le está yendo nada bien...Pobre, creo que en los últimos capítulos no he favorecido mucho al chico, pero ya verán cómo todo se arregla...

Lo siento mucho, pero ésta vez no contestaré a sus comentarios, (prometo que en el otro sí) ahora tengo urgencia por subir este capítulo, y es que a partir de la próxima semana las entregas no serán tan frecuentes...

De todas formas muchísimas gracias a todos quiénes se dan el tiempo de escribirme, se aprecia bastante.

¡Hasta la próxima!