Andaaaa, pues resulta que sí lo lee alguien... pediría perdón, pero Pantha preciosa, ya sabes que soy durillo para eso JA JA JA. Intentaré no olvidarme de actualizar pero... no prometo nada.
Capítulo II.
"¿Tú eres Kid Dallas?"
Steve, es decir, Carl Stevenson entró en el cobertizo junto a la posada que servía de aula, donde su amigo daba clase de inglés a un grupo de chavales mexicanos. Jensen miró el reloj, apenas faltaban dos horas para su forzado enfrentamiento con el tal "Kid Dallas". Dio por terminada la clase y se dedicó a recoger los trabajos de ese día que sus alumnos dejaron sobre las mesas.
- Toma – el dueño del salón entregó un colt y una pistolera al maestro
- No
- No seas cabezota Kid
- Me llamo Jensen, y no volveré a usar un arma
- Te matará – al ver la indiferencia de su amigo lo sujetó por los hombros – no quieres morir joder, ¡ya hablamos de eso!
- ¿A quién le importa? – el gesto furioso de quien fue el heredero de la banda de forajidos más peligrosa del oeste no le amedrentó – es cierto Steve, ¿a quién le importa si vivo o muero mañana?
- No te entiendo Jensen – no iba a permitir que se dejase matar, era su amigo, más que eso, era su hermano. Desde que se lo encontró con siete u ocho años, sucio, mal vestido y medio muerto de hambre había cuidado de él como si tuviese su misma sangre – yo no cuento para ti ¿verdad?
Había conseguido que se sintiese un maldito egoísta. Claro, Steve si lo echaría de menos. Se rió suavemente.
- Imbécil – le gruñó el mayor – coge tu colt
- No voy a usarlo
- ¡Vas a usarlo! ¡Joder Kid! ¡Jensen! ¡Vas a usar ese colt! ¡Te vas a cargar a ese impostor y vas a dar una lección a Wayne y su gente! – gritó fuera de sí su amigo - ¡eres el jodido maestro de Brownsville! ¡Demuéstralo!
A regañadientes volvió a tomar la desgastada empuñadura que no había cogido en años, seguía ajustándose a su mano como si formara parte de él. Como lo hacía cuando aquel viejo pistolero sujetaba el brazo extendido de un mocoso y le susurraba cómo se apunta, como se dispara, cómo se mata.
- El Ranger querrá detenerme después, lo sabes – murmuró Jensen, ciñendo las tiras de cuero de la pistolera a la pantorrilla con una rapidez y precisión que no habían menguado con la falta de práctica.
- Te lo car…
- No, no voy a matar a nadie Steve. Ni siquiera a ese farsante que no tiene ni idea de que va a enfrentarse a quien pretende ser.
- Entonces tendré que cargar yo con un Ranger muerto.
- ¡Maté a su padre! ¡delante de él! – la expresión del maestro había cambiado, y aunque el mayor echaba de menos la energía y la seguridad del antiguo pistolero no echaba de menos su inflexibilidad – No me obligues a usar mi arma Steve, no para matarte a ti.
LLdKD
Kane se ocultó tras la esquina poniéndose fuera de la vista de los dos hombres que salían de la escuela. Había seguido al del salón con la intención de ofrecer su ayuda al maestro pero justo cuando iba a entrar en la escuela escuchó "No seas cabezota Kid" y tuvo que escuchar toda la conversación.
No le cuadraba, el maestro sería tres o cuatro años mayor que Jared, siempre había creído que al forajido lo llamaban Kid porque tenía cara de niño, no porque cuando comenzó a oírse su nombre realmente fuese un niño.
Su primer impulso fue entrar y detener a los dos amigos. Pero era un suicidio, había escuchado tantas veces hablar a Jared de la rapidez del asesino de su padre que tuvo la certeza de que no haría otra cosa que morir si trataba de detenerlos sin refuerzos.
Se sintió un estúpido por no haberlo sabido desde el principio, claro que él nunca había visto antes a aquellos hombres. Pero su sobrino sí lo había sospechado desde el primer momento en que lo vio. Debía hablar con él y contárselo.
Le encontró en la posada, charlando con la dueña y la pequeña Mary. Al Ranger rubio se le ocurrió que si los denunciaba, si los detenía, la mujer y la niña quedarían desprotegidas. A fin de cuentas, se podía decir que el maestro se había deshecho del asesino. ¿De qué servía remover el pasado?
- ¡Chris! – saludó alegremente Jared – ven que te presente a esta bella dama, señorita, este jinete peludo y con aspecto de oso es mi compañero Chris Kane
- No es peludo – lo defendió la niña – encantada señor Kane, mi nombre es Mary Samuels y le encuentro un hombre muy atractivo
- ¡Mary! ¿Ya te has olvidado de mí? Me has roto el corazón pequeña – se quejó Carl Stevenson (acababa de entrar también en la posada) llevándose ambas manos al pecho como si le hubiesen disparado – oh, creo que voy a morirme un rato
Cómicamente el recién llegado se dejó caer sobre una de las mesas del comedor haciéndose el muerto. La niña saltó de la barra dónde estaba sentada y corrió hacia el adulto que se comportaba como un crío.
- ¡Tito Carl! ¡No te mueras! ¡Si tú también eres muy guapo! – le dio un beso en la nariz - ¿Ves? Te he besado, eso es porque tú también eres muy atractivo
Jensen se partía tratando de contener la carcajada, incluso se quitó los lentes para limpiarse las lágrimas de la risa, hasta que su mirada se cruzó con la de Dalila. La mujer, al igual que ambos Rangers, se había dado cuenta de la pistolera. Jared palideció borrando la sonrisa. Ranger y forajido se miraron a los ojos reconociéndose mutuamente, esta vez sin dudas y sin vuelta atrás.
Fue como si la temperatura bajara de repente, hasta la pequeña se dio cuenta de que algo malo pasaba. Cogió la mano del pistolero y temerosa le dijo a Jared "Éste es mi tío Jensen, es maestro y cuida de mamá y de mi" El castaño apartó su mano de la empuñadura de su arma con un suspiro, y, haciendo un gran esfuerzo logró responder que ya se conocían.
- ¿Por qué no vas dentro con mamá, Mary? Tengo que hablar con estos caballeros – la niña asintió, haría cualquier cosa que el maestro le dijera.
- Jensen… - su madre tenía miedo de lo que pudiera pasar a continuación
- Por favor Dalila
Cuando ella se fue, el maestro se quitó la pistolera con el arma y la puso sobre la barra, delante de Padalecki ante la sorpresa de los otros tres. No dijo nada, sólo esperó la reacción del joven Ranger.
- Y tú eres Carlson – musitó éste mirando al que hasta un par minutos atrás jugaba inocentemente con la chiquilla
Steve asintió mudamente preparado para un tiroteo que no parecía ir a producirse. Se acercaba la hora del duelo. La calle estaba completamente en silencio, a lo lejos el galope de un grupo de jinetes anunciaba que no quedaba mucho tiempo.
- Coge tu arma, cuando termines hablaremos – el primer impulso de Jared había sido detenerle, pero después de su conversación de la noche anterior, de conocer a Dalila y su hija, de saber por boca de la mujer cómo el maldito pistolero había mantenido la precaria paz del lugar, necesitaba estar seguro de no cometer el mismo error que dijo lamentar el maestro.
- Como quieras Ranger.
LLdKD
El sol estaba en todo lo alto ese mediodía invernal. Un aire frío y seco levantaba el polvo producido como consecuencia de demasiado tiempo sin llover. Como la noche anterior, varios grupos de mexicanos armados dominaban el lugar, en silencio, dispuestos a intervenir a favor de su amigo si fuese necesario.
Wayne y sus hombres echaron pie a tierra en el centro de la calle principal. Las miradas de todos los presentes iban hacia el hombre rubio, de más de seis pies de altura que desmontó parsimoniosamente, echó a su espalda los faldones del guardapolvo negro, dejando a la vista dos preciosos colts nacarados y se quedó en el centro de la calle esperando a su oponente, con una semisonrisa pintada en la cara.
Dentro de la posada los dos Rangers y los dos pistoleros se dieron cuenta de que aunque aquel tipo no fuera quien decía ser, sí era peligroso. Steve le ofreció a su amigo salir él en su lugar, "no has usado ese arma en años"
Jensen se quitó la chaqueta, dejó los lentes sobre la barra del comedor y se ajustó el colt asegurándose que no se enganchaba y que estaba cargado. "Lleva dos, Steve, tendré que matarlo"
Los hombres de Wayne comenzaron a armar jaleo llamándole. Salió fuera seguido de su amigo y de ambos Rangers. Conforme avanzaba por la calle principal el silencio se fue adueñando del lugar como una manta pesada y transparente.
- ¿Tú eres a quién tengo que matar? - el impostor trató de intimidarle
- ¿Tú eres Kid Dallas? – la pregunta estaba cargada de tanta ironía que la media sonrisa del pistolero se congeló en su rostro
El maestro se acercó al pistolero hasta que sólo ellos escuchaban lo que tenía que decirle. "Me gusta saber el nombre de quien mato amigo, y me gusta que también sepa mi nombre". El hombre de Wayne palideció imperceptiblemente al darse cuenta de que el aparentemente inofensivo maestro no le estaba vacilando.
- ¿Quién coño eres? – tragó saliva al creer adivinarlo – no, estaba muerto, murió en aquella explosión en Abilene
- ¿Estabas allí? No está mal el disfraz, pero sabías que era peligroso ¿verdad? – Jensen se rió – espera, se quién eres, eres familia de O'Doherty, espero por tu bien que seas más rápido
- ¿Cómo?
- Si das media vuelta y te largas aún puedes salvar tu vida – era la última concesión que Kid Dallas hacía a su papel de maestro
- He venido a matar a un hombre, tanto da que sea Kid Dallas – musitó el pistolero – yo tengo dos armas, si consigues desenfundar antes que yo y no me matas lo haré yo.
- No me has dicho tu nombre, deberías si quieres que haya alguno en tu tumba
- Fred O'Doherty
- Lo siento Fred, no me das alternativa – le dijo resignado antes de volver a su lugar
Los Rangers se prepararon por si debían intervenir, el más alto inspeccionaba los alrededores evitando adrede cruzar su mirada con el hombre que había buscado durante catorce años. Si Jensen no la hubiese buscado no se habría dado cuenta del que algo no iba bien a su espalda.
Inclinándose sacó su arma, giró y disparó por instinto. El pistolero, al conocer quién era su rival creyó que matarle por la espalda era su única oportunidad de salir con vida, murió con las dos colts empuñadas.
Nadie se movió, nadie dijo nada hasta que el sheriff Beaver tomó el pulso al supuesto Kid Dallas y dijo que había muerto. Jared encañonó al maestro "Kid Dallas, queda detenido en nombre del gobierno de los Estados Unidos de América"
LLdKD
- Eres un idiota – dijo por décima vez esa noche Steve Carlson a su amigo – eres un completo y absoluto idiota.
Desde la celda de enfrente Jensen resopló cansado. Era cierto que pudo haber huido, pero ¿a qué precio? Cuando Steve intentó desarmar (eso esperaba) a Padalecki, disparó una vez más apartando el revólver de su amigo de su alcance. Por eso, después de toda una tarde encerrados, cada vez que el mayor lo miraba golpeaba la pared y le llamaba idiota de todas las maneras que se le ocurría.
- ¿Y ahora qué, genio? – Carlson se apoyó en la puerta de la celda, colgando de los barrotes - ¿echamos por alto nuestras vidas aquí?
- Venga Steve, ya te estabas aburriendo
- Si, de acuerdo, pero estar encerrado con la perspectiva de un traslado a Austin por un par de musculosos y atractivos Rangers no es… - soltó una risita entre dientes – Ok, touché.
- No creo que sean de esos Steve
- Yo no soy de esos Kid – se rió abiertamente el mayor – y tú tampoco, venga tío, ¿cuánto mide el Padalecki? ¿seis pies y medio? ¿Te imaginas a ese crío sin camisa?
Ambos se echaron a reír. Y aún seguían riendo cuando el padre Collins entró en la oficina del sheriff acompañado de Dalila y su hija. El gesto serio de los tres visitantes les quitó las ganas de guasa. Jensen se levantó del catre y se acercó a su vez a la reja de su celda.
- Nos vamos de la ciudad chicos, esta noche – advirtió la mujer
- No tienes que irte Dalila, aquí tienes una vida y un hogar – afirmó el rubio
- Me voy con el padre, Jensen – el pistolero miró a su amigo, el religioso vestía de vaquero, sin alzacuellos ni hábito.
Misha se acercó a las celdas, "Si esos Rangers se marchan y os llevan detenidos, esta ciudad no tiene esperanza, se convertirá en una batalla campal entre Wayne y Finegan, todo el que esté en medio morirá. Dalila ha decidido venir conmigo a Veracruz, allí podrá empezar de nuevo"
- ¿Antonio y su familia? – musitó preocupado
- Los Cruz, los García y los Fernández también se vienen, prácticamente todos los mexicanos salvo tus chicos Jensen – sabían lo que significaba eso, iban a tratar de rescatarlos de manos de los Rangers, el baño de sangre era inevitable
Golpeó la pared con fuerza, cinco años perdidos por su absurda necesidad de compensar el odio visto en los ojos de un crío. La niña se acercó a la celda
- No te pongas triste tío Jensen, luego más tarde vendré y os rescataré a tío Carl y a ti
- Por supuesto guapísima – afirmó Carlson – ahora tienes que irte con tu madre y con el padre Collins a prepararlo todo.
- ¿Y Jim, Dalila? – Había llegado a pensar en los últimos dos años que podía haber algo entre ellos, esa conexión, esas miradas y la torpe ternura que mostraba el maduro sheriff hacia la pequeña Mary, le había hecho concebir la esperanza de que cuando tuviera que marchar de Brownsville ellas estarían a salvo – creí que vosotros…
- Jim es estupendo Jensen, una gran persona, por eso no se marchará, intentará hacer su trabajo hasta el final – Misha se había llevado a Mary a la calle y Dalila se acercó al muchacho que durante cinco años había llegado a convencerla de que algún día podría tener una vida feliz – lo matarán, como a esos muchachos, y este puto lugar se irá al infierno ¿porqué tuviste que admitir que eras Kid Dallas? Ese asesino murió hace mucho tiempo.
- Yo…
No le dejó disculparse, se marchó más dolida que furiosa limpiándose las lágrimas que volvieron a correr cuando el sheriff le franqueó la puerta con una sonrisa de disculpa. Kane dejó su asiento al responsable de la ley en la ciudad.
Llevaba ahí toda la tarde. Había pretendido no escuchar los reproches y las bromas del barman a su amigo. Pero esa última visita le convencía de que era un error llevarse a los dos ex forajidos de allí. Se acercó a las celdas. Le sorprendió la preocupación del propietario del salón, nunca había visto a un hombre preocupándose tanto por otro.
Aunque, había oído rumores sobre la naturaleza de la relación que unía a los dos miembros de la banda de Carlson, siempre pensó que eran envidias y habladurías. Ahora no lo tenía tan claro, pero en lugar del rechazo ante una conducta perversa, lo que realmente sentía era más cercano a la comprensión y a la envidia.
- Me gustaría que todo fuese distinto – admitió ante los detenidos – hubiese preferido que Jared no se hubiese enterado de quién eras
- Yo también - sonrió el barman – hubieses tenido tragos gratis todos los días, muchacho
- Hablo en serio, creo que esta ciudad depende demasiado de vosotros.
- Exageraciones – Murmuró el pecoso de los lentes sentado en su jergón.
- ¿Lo crees Jensen? – Beaver se estaba hartando del auto desprecio de su amigo - ¿Cuándo te darás cuenta? ¿Cuándo Finegan se cargue a la mitad de los mexicanos y Wayne a la otra mitad?
- ¡Sólo soy un tío, Jim!
- Finegan volverá en dos semanas muchacho, cuando llegue y vea que Wayne tiene el control de Brownsville empezarán las disputas. Sus hombres son mercenarios, asesinos sin escrúpulos, caballistas a fin de cuentas. No se tratará de un muerto o dos cada fin de semana, o de alguna violación, se tratará de docenas. ¿Recuerdas cómo era cuando llegasteis? – le reclamó con vehemencia el sheriff – Te enfrentaste a él, eres el único al que respeta
LLdKD
Mientras se dirigía a la oficina del sheriff a relevar a su compañero, Jared podía sentir sobre sí mismo las miradas de odio de casi toda la población. Allí no les importaba lo que el maestro había hecho en otros lugares del país, sólo les importaba que durante cinco años junto a Carlson, el sheriff y la dueña de la posada, habían mantenido una relativa paz en la ciudad.
Entró en la oficina, y percibió la misma hostilidad de parte Beaver, aunque el representante de la ley le apoyaría en la decisión que tomara fuera cual fuese. Sus prisioneros le miraron, el maldito bastardo parecía resignado, el otro no tanto. "Chris, aléjate de las celdas, no te comportes como un novato" gruñó.
Kane se enfureció sacando a su sobrino a la calle, dónde los de dentro no pudiesen oírle "Vinimos a evitar una masacre Jared, no a provocar una mayor" rugió "Esta obsesión, esta venganza ha durado demasiado…"
- Mató a mi padre
- ¡Lo sé! – se exasperó el mayor, respiró hondo y le explicó lo que él veía allí – La banda de Carlson se disolvió hace más de diez años, cuando el viejo fue asesinado, desde entonces esos dos sólo se han oído cuando encontraban a alguno de los culpables. No han vuelto a participar en ningún golpe, no han matado a nadie por la espalda, siempre han ido de cara, frente a frente.
- ¿Pretendes que los deje ir? – y sin embargo lo había pensado, aunque no lo admitiría jamás
- Siguen estando en busca y captura, no es eso - le explicó su idea – tenemos una misión Jared, acabar con una revuelta de mexicanos que nunca existió, estos trabajos nunca duran dos días. El tal Finegan volverá en dos semanas, según el sheriff, hagámosles creer que hemos reconsiderado nuestra postura y que les permitiremos permanecer aquí. Te has dado cuenta de lo influyentes que son con la población local, sheriff incluido. Estudiemos el terreno, veamos si las supuestas revueltas son ciertas y no una excusa para robar las tierras de los hispanos, como en otros sitios y cuando todo esté solucionado, cuando no haya peligro, nos los llevamos. Jared, ¿vale la pena destruir la vida de esa pequeña?
Era un plan complejo, pues no podía evitar odiar al maestro, además ¿quién decía que una vez puestos en libertad no huirían de la ciudad? "Está bien, vamos a hacerlo como tú dices, pero si escapan te rompo todos los huesos"
Entraron de nuevo, tomó las llaves de las celdas, las abrió y dejó salir a los prisioneros, "Estáis libres" dijo de mala gana volviendo a la posada.
Continuará...
