Esto de tener una gemela metomentodo es un rollo, Vaaaaale, escena extra ¿contenta? Pero aviso, es sólo un poquito de sexo, te la puedes saltar si quieres, cuando termines el epílogo...
Epílogo
"Póker de Rangers"
Los dos Rangers y Steve trasladaron a Jensen a la ciudad fronteriza, creyendo que lo llevaban a morir entre amigos. Para todos, menos para Mary y el padre Collins, fue una sorpresa que resistiese un día más, una semana más.
Consiguió abrir los ojos a las dos semanas, sólo unos minutos. Al día siguiente una hora. Reconoció al chico enorme que le dedicó una gran sonrisa cuando pidió débilmente un poco de agua. Un día más y Mary entró en la habitación abrazando una muñeca preciosa que dejó con un gesto de desdén en una silla antes de encaramarse en la cama y darle un beso.
Ante la mirada interrogante del enfermo cuando la niña se fue Jared dijo que eran cosas de críos. Logró hilvanar algunas palabras "Aguanté, lo prometí".
Al mes ya estaba harto de la cama, del dormitorio, de las visitas del capitán médico y de que todo el mundo lo tratase como si fuera de cristal.
Mientras, a su alrededor, el mundo cambiaba rápidamente. El primer día que le permitieron salir de su habitación era la boda de Delilah y Jim. A pesar del cansancio, del dolor, de la agobiante multitud, Jensen era tan feliz como los novios o el diablillo con traje de princesa que obligó a Jared a bailar con ella toda la noche.
Después ya no hubo quien lo retuviera en el dormitorio… Bueno… Si hubo alguien. Aunque no precisamente para guardar reposo.
Los días avanzaron. Llegó un mensaje del Gobernador que les pedía que se incorporasen en un mes a la compañía de Austin. Entonces supo que Steve también se uniría a ellos.
LLdKD
Lonely volvió a explicar al viejo Bill Pulnam cómo servir un whisky con agua sin que el cowboy borracho que tenía enfrente se diese cuenta de la pequeña estafa.
- Pero, ¡eso es robar señorita Lonely! – protestó el nuevo barman escandalizado
- Bill, si en el fondo lo hacemos así por su bien, no se llama agua de fuego por capricho – replicó pacientemente la muchacha – además, no estafamos a nadie, recuerda que siempre se invita al último, así que realmente nos pagan una copa y si las juntamos hemos puesto una copa…
- No, si visto así… – el viejo vertió una buena cantidad de agua en la bebida sin que la nueva encargada del "Oasis Frontier" se diera cuenta ofreciéndoselo con una sonrisa
- ¡Eso es! – premió la joven dejándole un beso en la calva – pero recuerda, sólo cuando estén borrachos y no pidan que dejes la botella ¿vale?
- Si señorita
- ¿Cómo va el traspaso? – Steve entró echando un vistazo crítico al salón
- Perfecto jefe – respondieron a dúo sus dos aventajados empleados.
- Si tenéis alguna duda le preguntáis a la señora Beaver, yo no podré estar por aquí tan seguido a partir de ahora
- Tranquilo jefe, todo irá bien
Chris Kane entró a su vez quitándose el sombrero como siempre que tenía a una mujer delante. Lonely enrojeció de satisfacción, aunque sabía perfectamente que sólo era una cortesía, pocos hombres eran corteses con ella.
- Caballerete de pacotilla – gruñó Steve, imitándole un poco tarde
- No hace daño tener modales Ranger
- ¡Cómo me jode no poder responderte como te mereces!
- Vamos novato, nos esperan.
LLdKD
Mary observaba al jinete dar vueltas alrededor de un barril dónde clavaba un cuchillo al galope y volvía a recogerlo sin desmontar de Runagate y sin aflojar la marcha. Después miró el reloj de bolsillo que le había prestado su papi.
- ¡Ya vale tito! ¡Nos hemos pasado!
Jensen recogió el último tiro e hizo bracear al semental al ponerlo en dos patas, deteniendo el trote. Al paso llegó junto a la pequeña que le esperaba enfurruñada, sentada en una roca.
El jinete descabalgó algo cansado, y sin hacer caso del mohín de disgusto de la niña, la sentó en la silla para volver a la ciudad.
- Jared me ha dicho que no quieres hacer las paces con él Mary, ya está bien, está muy triste por eso.
- Yo también estoy triste y nadie se compadece de mi – soltó la niña haciendo un puchero
- Pero peque – detuvo a Runagate y se puso a su lado tomando una manita entre las suyas – te ha regalado una muñeca, un potrillo, te compró un vestido precioso para la boda, juega contigo y sé que te quiere muchísimo, como todos nosotros. A Chris no lo tratas tan mal.
- Es que el tío Steve necesitaba mucho cariño y tío Chris se ha portado bien – al ver que el pecoso iba a defender de nuevo a Jared no le dejó – Jared Padaplecki es un buen hombre pero es peligroso para ti
- ¡Mary! – Jensen no sabía si enfadarse o reír a carcajadas
- Yo lo sabía, cuando vino antes, sabía que te irías con él y nos dejarías solas a mamá y a mí.
- Mary – optó por ponerse serio – nunca os dejaré solas, además está Jim, ¿es que no lo quieres?
- ¡Pues claro que lo quiero con todo mi corazón de hija! Pero no quiero que te vayas, me asusté mucho cuando te fuiste la otra vez y… - las lágrimas bañaron los oscuros ojos de la pequeña, regando su carita desolada.
Fue muy duro para ella. Durante un par de semanas todos pensaron que no sobreviviría ni a sus heridas ni a la neumonía causada por la hipotermia. Pero despertó.
- Ya ha pasado Mary, y Jared no tiene la culpa, él me salvó y se pone muy triste cuando lo tratas tan mal – no quería regañarla pero se sentía entre la espada y la pared, para él significaba mucho que la niña aceptara a quien se había convertido en su razón de ser – yo también, porque te quiero muchísimo y no sabes lo que te pierdes por estar siempre enfadada
- No estoy siempre enfadada, sólo ratitos – la niña puso una sospechosa carita de culpabilidad – es que es el único que me trae chuches
- ¿¡Qué!
- Me porto bien con vosotros y no me traéis ni una manzana, le riño a Jared, y me trae maíz, manzanas, miel, un lazo… hasta me compró a Runagate Jr. – la pequeña miró de reojo el gesto más sorprendido que enfadado de su tío - ¿Me estoy pasando?
- Yo diría que sí, nos vamos hoy Mary, no querrás que se vaya creyendo que no lo quieres ¿verdad?
- Está bien, le perdonaré – aceptó la cría con un cómico gesto de resignación – adiós chuches…
El galope de un caballo que se acercaba a ellos por la llanura hizo palidecer a Jensen. La yegua parda del Ranger se paró caracoleando junto a ellos, y el castaño bajó de un salto al suelo dispuesto a cantarle las cuarenta al convaleciente incorregible. Se mordió la lengua para no decir tacos delante de la niña pero aún y así no pudo evitar alzar la voz.
- ¿Has estado haciendo prácticas con el cuchillo? ¡¿Estás loco? ¡¿Qué es lo que no entiendes de paseos al trote de máximo veinte minutos? – la furia del más alto asustó a la pequeña que decidió, como siempre "¡Cómo no!" defender a su tito
- Hemos contado el tiempo – dijo enseñándole el reloj
- Mary, pero eso no es suficiente, ha estado muy malito y necesita recuperar fuerzas antes de hacer ejercicios fuertes – explicó el enorme Ranger a la menuda chiquilla como si tuviera que justificarse ante ella. El rubió escondió una sonrisa divertida, esa cría hacía con Jared lo que le venía en gana – volvamos a casa ¿sí? ¿Estás bien Jensen? ¿no estás cansado?
- Estoy bien, deja de ser tan tiquismiquis con las indicaciones del doctor – se acercó y bajó la voz hasta que la niña no podía escucharlos – esa brujilla te tiene dominado
LLdKD
- ¡Joder Steve! ¿Dónde cojones vas a meter ese baúl? – Kane miró alucinado el mueble dónde su ¿amigo? ¿pareja? ¿amante? Metió dos botellas de whisky de treinta años entre una cantidad de ropa, libros, botas y sombreros, desorbitada para el sencillo Ranger – Ningún caballo podrá con él.
- En la diligencia, tu sobrino no iba a permitir que Jensen montara tantas horas ¿qué te crees?
- No sé cómo lo aguanta – musitó sin especificar quién a quién
- Yo tampoco – el novato quitó el sombrero a su jefe – no sé cómo pueden aguantar tener al lado a quien quieres, las veinticuatro horas del día y no…
Se besaron, como cada vez que tenían ocasión, como si fuera la última vez, o la primera. Se colocaron los sombreros y sacaron el pesado equipaje para dejarlo en la puerta trasera del Salón.
- ¿Una diligencia?... prefiero montar – se quejó el más bajo
- Bueno, no tenemos que ir dentro, al menos no todo el rato, yo me pido de conductor – Kane sacudió la cabeza rindiéndose – así me gusta que escuches a tu novato, es un tipo muy inteligente.
- Todavía puedo cambiar de compañero – amenazó Chris
- Oh, sí, claro – se rió el más alto – como que le harías esa faena a los niños…
- Idiota
- Calzonazos
- ¿Dónde se habrán metido? Es la hora
LLdKD
- No quiero ir en la diligencia, quiero montar – gruñó Jensen cruzado de brazos en medio de la habitación
- No voy a repetirte otra vez que aún es demasiado pronto y que no resistirías el viaje – repitió por décima vez Jared con una paciencia increíble
- Pero, es aburrido
- Chris y yo iremos dentro contigo y Steve la conducirá
- Yo quiero conducir – replicó el rubio torciendo el gesto
- ¡Kid! ¡Ya vale! – hasta las paciencias más increíbles tienen su límite
- ¡No me llames Kid! ¡No soy un crío! – se le encaró el incorregible pecoso
- ¡Pues compórtate! ¡Estás siendo más crío que Mary!
- A lo mejor quieres comprarme una muñeca – se rió cuando mencionó a la niña
- Si no te callas tendré que callarte – Amenazó el Ranger acorralándolo con su estatura
- Me gustaría ver cómo lo haces – si es que no podía permanecer callado
Los labios finos del castaño se entremezclaron con los suyos con suavidad, casi con miedo. Con la rabia que le daba al pecoso que fuese tan delicado con él, así que contraatacó, enredando los dedos en la enmarañada pelambrera castaña y sorbiéndole hasta el alma por la boca.
¿Cómo hacía que olvidase todo cuando lo tenía entre sus brazos? Jared no lo sabía, correspondió al tortuoso beso con la misma pasión empotrándolo en la pared y pegándose a su cuerpo como si fuese a escurrirse y desaparecer.
Notó la sonrisa traviesa y provocadora de Jensen cuando bajó sus manos para meterlas bajo la camisa. No se lo diría nunca, pero una de las razones por las que solía sujetarle las manos es que le hacía cosquillas. Sólo el roce de sus dedos perfilando sus músculos le hacía tantas cosquillas que le costaba un mundo disimular. Si algún día lo descubría podía utilizarlo como arma contra su autoridad y no estaba dispuesto a ceder, aún no, tal vez, algún día.
- Ya está bien – Jadeó Jared excitado – nos están esperando.
- Aguafiestas – gruñó el Ranger novato.
- Hazme caso o me buscaré otro compañero – amenazó el castaño
- Tu no le harías eso a Chris y Steve – claro que no, pero cuando se ponía tan terco casi no le importaría.
LLdKD - Seis meses después - LLdKD
El mesón estaba a reventar de aspirantes a Ranger, sus amigos y sus familias. Los cuatro hombres terminaron su almuerzo en silencio. Llevaban las placas ocultas para evitar que alguno de los chavales (de no más de dieciséis o diecisiete años) les demostrase que podía ser un gran agente disparando a alguna lámpara.
- ¿Pero qué les ha dado a los críos de esta Ciudad? – gruñó Kane – hace seis meses teníamos que extorsionar forajidos para conseguir gente y ahora…
- Calla Chris – Jared llamó con un gesto al mesonero para pagar – todavía estamos rodeados, Kid, el colt fuera de la mesa
- Sí mamá – obedeció el pecoso
- Sin recochineo por favor – regañó ante las risitas disimuladas de los otros dos, rodó los ojos pidiendo paciencia ante la mueca inocente del otro.
Salieron de aquel sitio pensando que tendrían que buscar otro lugar para comer. Era una pena, hacían un buen estofado.
- Tengo que pasar por la oficina de telégrafos, es viernes.
- ¿Todavía Jared? – preguntó Steve incrédulo ante la lealtad del joven Ranger con una cría de seis años que le exigió que le mandase un telegrama todas las semanas para saber que "estaban felices" – hace seis meses que nos fuimos
- ¿Le digo algo de tu parte? – sonrió el más alto
- No, lo de siempre
Ahora sí: FIN
Escena extra :
"¿Cómo consigues que un cabezota se quede en la cama?"
- Entra ahí – El Ranger empujó al convaleciente Kid Dallas dentro de la habitación - ¿Estás loco? ¿Qué pasa contigo?
- Me aburro – replicó el pecoso formando un irresistible puchero con sus labios perfectos.
No podía evitarlo, Jared resopló tratando de contener sonrisa que invariablemente acudía a su rostro cuando el otro se volvía tan infantil. Intentó ser duro o se aprovecharía de él "¿qué tiene de malo que se aproveche de mi?", era tan difícil dominarse, pero lo haría, era el segundo Ranger más duro de la compañía de Austin, podía imponer su voluntad a un pobre chico convaleciente que apenas comenzaba a abandonar la cama… ¿verdad?
"Y una porra…" pensó el gigante de casi dos metros cuando las manos traviesas de su pareja se introdujeron bajo la camisa provocándole unas insoportables cosquillas. Tuvo que hacer gala de toda su resistencia para no tirarse al suelo y revolcarse de la risa.
- Quieto Kid – puso su voz más amenazante – tienes que descansar
- Jay – musitó Jensen suplicante, nunca le había llamado así… le gustó – puedo descansar después, no me has tocado en un mes entero…
- No digas tonterías ¿quieres? – cometió el error de acariciar el delgado rostro que se alzaba esperanzado hacia el suyo – puedo quedarme un rato contigo, pero sólo un rato, y ahora a la cama
- Uy, que prometedor - ¡Mierda! ¡Lo había hecho! Se había reído con esa expresión a medias entre la picardía y el reto, ¡Maldito ventajista!
- Si te crees que te voy a coger y te voy a follar sólo para que te acuestes vas listo – el Ranger tomó ambos brazos del más bajo y lo sentó en la cama, claro que no midió a que altura quedaba el incorregible rubio al sentarlo - ¡Suelta el pantalón!
- ¿Ah, pero no querías…? – preguntó Jensen con falsa inocencia acariciándole la entrepierna.
- No – replicó con un temblor en la voz que esperaba que su compañero no hubiese detectado
- ¿No? – "Pues parece que sí se ha dado cuenta" – Ummm, ya que estoy aquí…
- Suelta
- No
- Hazme caso
- No
- No me saques…
- No te escucho
- Jeeeeeeeennnn….
- ¿Qummmmfff?
Unos "inocentes" ojazos verdes le miraron desde la altura de la cintura, y claro, a sus manos no les había llegado la orden desde el cerebro de "hacerse las duras" así que la izquierda acarició la mejilla llena con su miembro, mientras la derecha "ayudaba" al dulce movimiento de vaivén que lo estaba absorbiendo por momentos.
Sintió como el calor subía desde el bajo vientre hasta su cara. "Maldito pistolero" pensó al lograr separarse antes de rendirse definitivamente a la caricia. Jensen siguió donde lo había sentado, la burla reinaba en su gesto, la burla y el reto más descarado. No podía dejar que se creyera el vencedor. Lo levantó, lo pegó a su pecho y castigó su boca con un beso tan sucio, tan profundo tan… entregado que sintió el cuerpo aún débil, desmadejarse en sus brazos.
Lo desnudó rápidamente, esa debería ser la forma natural de Jensen, desnudo y en sus manos. "Sus manos" sintió una nueva oleada de calor subir desde su entrepierna.
- Voy a darte tu merecido pistolero – gruñó con la voz ronca de deseo, sujetando sus muñecas a la espalda – vas a acabar tan agotado que no vas a querer levantarte en una semana
- Me gustará ver eso – "¿por qué me provoca así? ¿cree que no cumpliré mi amenaza?" pensó Jared
- Lo vas a ver, pistolero vicioso – ató las manos de su amante, que sin amedrentarse por el posesivo gesto aprovechó para lamer su cuello y hacerle un chupetón junto a la oreja.
- Te pone atarme, Ranger pervertido.
Si Jensen fuese una persona normal y corriente, habría callado, habría hecho caso a su pareja y se habría ido a la cama sin rechistar. Pero no lo era, hasta él mismo tenía que reconocer que cuando le daba la gana podía ser la persona más cargante que echarse a la cara. Y ahora le daba la gana provocar a Jared hasta hacerle perder el control y que lo poseyera como no lo había hecho desde antes de ir a prisión.
Si en lugar de ser Kid Dallas hubiese sido un simple chico enamorado, ahora temblaría de terror ante la fiereza de los besos y las caricias del Ranger gigantesco que lo sujetaba por la nuca con una mano, mientras se desnudaba a si mismo, torpemente con la otra.
El pecoso gimió de satisfacción al notar la erección del más alto junto a la suya. No podía hacer otra manifestación que esa pues su boca seguía atrapada entre los fieros y poderosos labios, entre los dientes que enmarcaban la lengua que lo lamía por dentro tomando posesión de cada resquicio y anulando su voluntad.
Algún día pediría a Jared que no lo atase, siempre olvidaba hacerlo hasta que sentía el picor en las palmas de las manos por no poder responder a las caricias que estaba recibiendo.
Sin saber cómo acabó sobre la cama de espaldas y vio la maldad personificada en los cambiantes ojos de Jared. "No será capaz" pensó, pero vaya si lo era. El "cabrito" retiró las sábanas arropándole con ellas y dándole un casto beso en la frente.
- ¡Jared! ¡No vas a dejarme así! – protestó retorciéndose mientras los dos metros de desnuda humanidad se burlaban de él - ¡No es justo! ¡Dijiste que me darías mi merecido!
- Esto te jode más – Jensen se iba a poner a gritar, a llorar, patalear no porque el pedazo de… le había inmovilizado con las sábanas que si no ¿quién sabe?
- Jay – gimió sin fuerzas – no puedo respirar
Era juego sucio, pero el Ranger había aprovechado su fuerza y el deseo del pecoso para engañarlo, así que si se trataba de jugar a engañar, podían jugar los dos. Puso su cara más angustiosa y Jared se descompuso. El más alto lo liberó en un segundo tomándolo entre sus brazos para soltar también sus manos.
- Lo siento Jensen, ¡lo siento tanto! – gimió sin atinar a soltar el burdo amarre, hasta que sintió junto a su pecho la risita cruel del otro - ¿Me has tomado el pelo?
- ¿Tú que crees? – si se trataba de provocar, desde luego el pecoso era un maestro.
Pero había agotado la paciencia de Jared, podía aguantar cualquier cosa salvo hacer daño al condenado pistolero, aunque de un par de azotes no le iba a librar nadie… en cuanto estuviese sano, ahora sólo lo asustaría. Lo giró firmemente tumbándolo sobre sus piernas, tan desnudas como su amante.
Acarició el firme trasero con dureza y notó la erección del pecoso frotarse contra su pierna. El Ranger jadeó sin poder evitar que su miembro imitase al de su amante. Introdujo el dedo corazón en el ano lenta y profundamente. Jensen ya no parecía nada desafiante.
- Levanta el culo Kid – gruñó ayudándole a obedecer sin sacar el dedo, no quería que notase que estaba incluso más excitado que él – Si quieres acostarte ya y descansar sólo tienes que decirlo
- No, sigue – musitó entrecortadamente el pistolero
- ¿Seguro?
- ¡Si! ¡Joder Jay! – el pecoso se retorció al unir el índice dentro de la estrecha abertura - ¡cabronazo!
- ¿Eso significa que quieres que pare? ¿vas a ser buen chico y te vas a acostar? – conocía la respuesta pero prefería estar seguro y no obligarlo a nada que no quisiera
- No, no pares – gimió entre dientes - ¿me soltarás?
- No, hoy no, hoy eres mío – introdujo el otro brazo bajo el pecho de Jensen arrodillándolo sin dejar de acariciar su interior
Los ojos de Kid se clavaron en la mirada fiera y ansiosa de su amante. Mientras sentía cómo la invasión avanzaba en su trasero cuando un tercer dedo se unió a los anteriores, el escozor le hizo cerrar los ojos y Jared se levantó dejándolo arrodillado sobre la cama, con una palmada en el trasero.
Observó cómo sacaba una botellita cilíndrica del bolsillo de su chaqueta. Estaba llena de aceite. Con un cuidado desesperante para el pecoso abrió el recipiente y lo dejó sobre la mesa.
Jared disfrutaba de la impaciencia de su chico, de su expectación. Aunque quería disfrutar otra cosa, y estaba seguro de que Jensen también. Lo cogió del pelo y volvió a besarlo avasallándolo sin piedad. Bebiéndose tanto sus labios como sus gemidos.
- Lo has conseguido pistolero vicioso, voy a follarte – le dijo al levantarlo obteniendo un jadeo ansioso como respuesta
Lo puso sobre la mesa, abrió el trasero de su novio introduciendo la boca de la botella y vació una generosa cantidad de aceite dentro "Quieto Kid". Riñó ante el acto reflejo del rubio intentando evitar el viscoso líquido "Quieto". Movió con parsimonia el recipiente introduciéndolo hasta casi la mitad. Se estaba poniendo tan duro al ver cómo Jensen luchaba con todas sus fuerzas por obedecer.
- Eres tan mío – sus pensamientos se hicieron palabras sin percatarse de ello – harías cualquier cosa que te pidiera
- Todo – gimió el pecoso casi fuera de sí mientras su amante lo penetraba una y otra vez con el frasco, suavemente, pero sin tregua.
Se lo metió casi hasta el tope y un poco de semen escapó del pene de Jensen por la excitación. Jared jadeó al notar la humedad cuando acarició sus testículos. "Aguanta pequeño" pidió dulcemente arrodillándole de nuevo, "No te corras hasta que yo te lo diga"
La cara congestionada del rubio quedó a la altura ideal para follarle la boca. No se contuvo, no tenía que decirle que hacer, "Tan mío" gimió cuando los labios amados envolvieron su miembro acariciándolo con energía.
El pistolero estaba a punto de correrse, pero logró contenerse, no podía decepcionar a Jared, no podía desobedecer porque el gigante que lograba dominarlo de esa manera lo era todo para él. Notaba cómo la poca cantidad de aceite que lograba escapar del botecito de cristal incrustado en él, humedecía sus muslos.
Las enormes manos del Ranger sujetaban su cabeza para que el castaño empujase dentro de su boca, poseyéndole sin miramientos. Podría quedarse ahí eternamente entregado, pero la dulce tortura cesó y Jensen lamentó que el miembro perfectamente endurecido y lubricado se alejase de su rostro.
Jared estaba en el cielo y decidió que su amante también debía llegar allí, porque, por mucho que disfrutara el pecoso con la sumisión tan desgarradora que le estaba ofreciendo, sentía que no era el único que debía entregarse en ese momento, que disfrutaría más de otra manera.
Respiró un par de segundos, profundamente, frente a él, con el doloroso miembro palpitante de ganas por ocupar el lugar de la botellita de aceite. Confiaba, que ésta hubiese cumplido su misión abriendo lo suficiente al rubio para no lastimarlo.
Jensen estaba al límite de sus fuerzas, vaciló al incorporarse cayendo sobre su pecho. "Lo siento" gimió. El Ranger lo sujetó extrayendo el recipiente suavemente comprobando que estaba más que preparado. "No tienes que lamentar nada" besó la frente sudorosa sentándolo sobre él buscando su entrada dispuesta a acogerle como sólo podía acogerle su cuerpo.
El pistolero ocultó el rostro en el pecho de su amante cuando sintió su miembro penetrarle lenta y cuidadosamente. Gimió sobre la piel desnuda y sudada al seguir el movimiento que las poderosas manos del más joven infundían a sus caderas. "Mírame Kid" pidió Jared, levantó la anhelante mirada perdiéndose en el oro viejo, en el verde oliva de los ojos rasgados de su amor. "Diós, Jay, no puedo más" suplicó.
Jared giró dejando al pistolero debajo y empujó más rápido, más fuerte, más profundo, como si fuese a enterrarse entero dentro del cuerpo entregado a su pasión. Cada gemido, cada movimiento incontrolado no hacía más que acercarlo al límite, tomó el miembro de Jensen que sólo con el roce estalló, con un aullido de su dueño. Fue más de lo que pudo aguantar vaciándose dentro.
- Ahora… - jadeó saliendo y tumbándose junto al hombre maniatado – ahora si te acostarás, ¿verdad?
- Si – suspiró Jensen incapaz de moverse
- ¿Es suficiente?
- Si
Se recostó sobre un brazo mirando el perfil de su indefenso amante perfilando con un dedo sus labios, recibiendo leves besos en la yema durante el recorrido. Podría empezar de nuevo pero el rubio no podía estar más agotado. Sin dejar que hiciese un movimiento más lo desató, lo limpió, lo metió en la cama y lo arropó. No hizo falta ceñirle la manta pues Kid era incapaz de mantener los ojos abiertos.
- Me has follado – susurró con una sonrisa traviesa y cansada
- Si
- Ranger pervertido.
Se había quedado dormido por fin, Jared se quedó un momento contemplándolo, tan diferente a unas semanas antes, el mismo rostro, pero una expresión tan llena de felicidad que le hizo sonreír como un bobo.
- Pistolero vicioso.
