Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es DQRC, yo sólo traduzco.


N/A: este capitulo es el que contiene todas las precauciones sobre abuso/rating M así que por favor lee con precaución. No quiero lastimar a nadie por permitirle leer inadvertidamente algo que pueda ser desencadenante o angustiante.

N/T: a pesar de la advertencia de la autora, me siento con la necesidad de informar que este capitulo NO contiene lemmon ni nada explicito, hace ciertas insinuaciones pero no es nada gráfico. Aún así lean con cuidado.


Canción del capitulo: Taking over me por Evanescence


You don't remember me but I remember you
I lie awake and try so hard not to think of you
but who can decide what they dream?
and dream I do...


Una Vida Vivida en Sueños

Su nombre es Rick y es sorprendentemente bien hablado por la población rural del medio oeste donde viven. Tiene ojos azules y un montón de cabello negro que tiene como objetivo ser gallardamente Italiano, pero sus raíces son de un revelador tono café parduzco que lo delata. Trabaja como sargento del nivel más bajo en la estación de policía local y es respetado dentro de la comunidad. Al principio, cuando ellos comenzaron a salir, todos hablaban sobre la suerte que tenía Elizabeth de haberlo atrapado, sobre todo teniendo en cuenta su situación. Una madre soltera, abandonada por su familia y demasiado encariñada en Smirnoff, ella podría encontrar algo peor que Rick O'Connel. O eso decían.

Una noche, después de mes y medio de la aparición de Rick, Edward esta acostado en su cama, mirando el techo. Esta usando sus pijamas de Jedi. Están descoloridas y son demasiado pequeñas y un poco infantiles, pero son sus favoritas. Rick le había comprado otras hace un par de semanas, pero eran de Star Trek, no de Star Wars y Edward no había querido usarlas. Eso había molestado a Rick por un rato, pero Elizabeth lo había distraído y, por la forma en que la había estado mirando todo el tiempo mientras le daba el regalo a Edward, era claro que el gesto había sido dirigido para ella de todas formas. Edward todavía no había sacado los pijamas de la envoltura.

Su madre se había ido hace aproximadamente dos horas y veinticuatro minutos. No es que él lleve la cuenta, por supuesto – eso significaría que él tiene miedo de estar solo, y si hay una cosa que Edward no es, es un gato asustadizo. Él es más valiente que todos los niños de su grupo, obviamente. Aún así, en verdad no le gusta cuando Elizabeth sale de noche. La casa hace ruidos raros cuando él es el único en ella.

Edward debió quedarse dormido por un rato, porque lo siguiente que supo fue que escucho la puerta principal abrirse y el sonido de risas y pisadas. Edward intentó leer el reloj de su pared, pero estaba demasiado oscuro para ver claramente y, de todas formas, todavía no era el mejor para decir la hora. Entonces, la puerta de su habitación se abrió, la brillante luz del pasillo entro y lo cegó.

"Hola querido," escuchó ronronear a su madre. Se asoma para verla a través de sus ojos borrosos y ella ríe estruendosamente. Edward puede distinguir la figura de ella y de Rick por las sombras que formaba la luz en el marco de la puerta. Elizabeth se acerca hasta su lado y él la ve tropezar un poco en el camino. El corazón de Edward se hunde. Él odia cuando su madre se pone así. Ella cae prácticamente sobre sus rodillas a los pies de su cama y procede a cubrirlo con besos. Ella huele a ese fuerte olor desagradable que siempre la cubre cada vez que sale.

"¿No me amas, corazón?" ella implora. Edward le regresa los besos obedientemente. "Mí hermoso y maravilloso niño," Elizabeth arrulla. Entonces, su gorgoteo es interrumpido por un tosido, el cual se transforma en un atroz jadeo. Ella se irgue y se toma unos momentos para recuperarse. Entonces: "Me voy a mí habitación," murmura, dándole la espalda a su hijo. "¿Vienes, Rick?" hay un sugestivo matiz suave en su voz que hace a Edward sentirse asqueado, aunque aún no entiende muy bien por que.

"Sólo un minuto, nena," Edward escucha que Rick responde. "¿Por qué no vas y te calientas para mí?"

"Bien," suelta unas risitas. Edward siente las vibraciones del suelo mientras ella sale de la habitación medio saltando, medio cayendo.

Edward mira hacía el techo. Él no quiere hablar con Rick.

Pero al parecer Rick quiere hablar con él.

"Hola, perrucho," la baja voz de Rick repentinamente suena mucho más cerca y Edward se da cuenta de que había cruzado la habitación. Se hunde la cama con su peso cuando se sienta. Edward grita silenciosamente y se mueve hacía la orilla, intentando poner tanto espacio entre ellos como fuese posible. "Ssssh, Edward, soy yo," Rick susurra en una voz que se supone tiene que ser consoladora. "Creo que necesitamos tener una pequeña platica."

Edward no responde.

"Tengo la sensación de que no te agrado, ¿ves?" Mientras Rick hablaba, palmeaba parte del edredón que cubría el muslo de Edward, en lo que se supone tenía que ser un gesto amigable y reconfortante. Su mano se queda ahí ligeramente por demasiado tiempo.

"¿Por qué crees que es eso?" No respondas no respondas no respondas. De todas formas, Edward no sabía que decir, y espera que al no hablar tal vez Rick pensaría que se había dormido y se aburriría e iría.

"¿Es por que no me quieres como papi?"Hubo un susurro y una repentina brisa de aire frío cuando Edward siente que se levantaba su cobija. Cierra los ojos.

"¿O tal vez es por que quieres a tu mami toda para ti?" Edward pude escuchar el sonido de dedos fantasmas sobre sus sábanas.

"¿Estas celoso de que paso mucho tiempo con ella? No te culpo por eso – tu madre es en verdad algo especial." Edward pude sentir moverse el edredón y porque no quería pensar en la mano de Rick acercándose más se obligo a recordar el diseño de su edredón. Era de la mascota del San Diego Chargers' – su madre se lo compró por su sexto cumpleaños. Él desea que su madre este allí ahora, pero ella dijo que se iba a acostar.

Rick todavía le esta hablando, pero ahora su voz se había hecho más baja y jadeante y se había inclinado tanto que ahora su rostro estaba casi al nivel del oído de Edward. Edward pude sentir la húmeda respiración caliente en su cuello. Mientras tanto, los dedos que Edward había estado ignorando comenzaron a viajar a través de su estómago.

Él piensa de nuevo en fútbol y los Chargers y sus oportunidades en la liga. Pero no funciona, porque en la oscuridad todavía puede escuchar el sonido de una cremallera, así que comienza a revivir la escena en The Empire Strikes Back cuando Luke corrió a través del pantano.

Y en la cabeza de Edward, los movimientos de su cama eran sólo las criaturas del pantano y la mano bajo su cintura es el barro oscuro que él tiene que vadear para llegar al otro lado. Y si él aprieta los ojos con la fuerza suficiente, él puede ver las estrellas que hay en el cielo, iluminando su camino fuera del pantano, hacía la seguridad. Comienza a contarlas…

y ahora él esta contando las estrellas tan furiosamente que ha perdido la cuenta de cuantas eran y se va hacía números que todavía ni siquiera ha aprendido. Tal vez si las grita lo suficientemente alto en su cabeza, será suficiente para despertar a Yoda y comenzar la siguiente escena… tal vez lo detendría de sentir el barro presionándose con fuerza contra él o de escuchar los bajos gruñidos del bosque que se mecían a su alrededor, sofocándolo.

Quizás si contaba en voz alta y con suficiente rapidez eventualmente se dormirá y eso no será nada más que una pesadilla…

…Edward se despertó, sudando y jadeando, empapado en su propio sudor. Después de unos desorientados segundos, se dio cuenta de que estaba sollozando. Levanto las manos y las aferro a su garganta, prácticamente ahogándose para detener el sonido. Una vez que se detuvo, rodó sobre su costado, casi cayéndose de la cama mientras se levantaba. Quitándose de una patada las pegajosassábanas, se puso temblorosamente de pie. Una mirada al reloj que había a su lado le dijo que eran las 3 a.m. Se tambaleóhacía una puerta en la pared derecha, la cual abría a un pequeño baño. Se vio a sí mismo en el espejo. Su rostro estaba pálido, su cabello revuelto. Había gotas de sudor todavía alrededor de sus cejas. Miro a sus propios ojos; estaban rojos. El recuerdo de los ojos rojos de Rick mirándolo de repente regreso lleno de fuerza e, incapaz de detenerse, un miserable Edward vomito en el lavamanos.

Después de eso sólo se quedo de pie allí, temblando en el lavabo, sus brazos apenas soportándolo para no caer. Sus respiraciones eran agitadas y se sentía algo agudo y enfermizo en el pecho. Imágenes del sueño continuaban apareciendo en su mente, creando una doble visión que lo hizo sacudirse asquerosamente con la realidad de su oscurecida habitación.

Sssh, Edward, soy yo – un peso en la cama – estrellas…

Dejo escapar otro estrangulado sollozo, y se zambullo en el lavabo para vomitar una vez más.

Cuando se volvió a levantar, su decisión estaba hecha.

Diez minutos, una ducha rápida y ropa arrugada recogida del suelo después Edward se encontró metiendo las llaves al interruptor de encendido de su carro y saliendo a manejar a las calles con un alarido.

Un post-it amarillo estaba en el asiento del pasajero. Escrita en una regular letra pulcra estaba una dirección. Sobre ella estaba un nombre:

Bella Swan.