Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es DQRC, yo sólo traduzco.


Canción del capitulo: Bad Dream por Keane


I wake up, it's a bad dream
No one on my side
I was fighting
But I just feel too tired
To be fighting
Guess I'm not the fighting kind
Wouldn't mind it
If you were by my side


Una Vida Vivida en Sueños

Bella estaba, por una vez, en verdad dormida. Se despertó por el sonido de un ligero golpeteo. Miro a su alrededor en la oscuridad, con los ojos legañosos, confundida y más que un poco molesta. Ella había estado durmiendo. Un ininterrumpido y privado sueño – oro en polvo. Y algo (¿o alguien?) la había despertado.

Se puso de pie y se froto los ojos, mirando alrededor de su habitación por la posible fuente del golpeteo. No venía de fuera de la puerta. No era su reloj – ese era digital. No estaba granizando, ¿verdad? La idea de granizo en el mes de Abril en Arizona era tan improbable que era casi lo suficientemente interesante para justificar el haber sido despertada a mitad de la noche. Bella cruzó hacía la ventana y alejo las cortinas. Escaneó el cielo. No, no había granizo. Entonces, ¿Por qué el golpeteo?

Entonces lo escuchó de nuevo, sólo que esta vez era más ruidoso y acompañado por una pequeña pero aún así perceptible vibración en la parte baja del cristal de la ventana. Bella bajo la vista, más confundida que nunca.

Lo que ella vio casi le da el susto de su vida.

Edward Masen estaba de pie en su césped, mirándola, su carro estacionado sin orden ni concierto en la calle detrás de él, la parte de atrás sobresalía bloqueando la acera. Su cara estaba medio iluminada por la luz amarilla de las farolas y Bella podía distinguir que su desordenado cabello estaba más desordenado de lo normal. Su postura era rígida, su expresión estruendosa.

Repentinamente Bella se dio cuenta de que su corazón se había acelerado. ¿Qué estaba haciendo él aquí? Ella no lo había visto en semanas, no desde aquel momento increíblemente incómodo en el invernadero. Desde entonces, en las tres ocasiones que ella había ido a ser la jardinera de su casa, Edward había estado ausente en la casa. No que eso le sorprendiera a ella.

Sin importar cuantas veces reviviera y reanalizara la conversación a lo largo de las semanas, Bella todavía no había entendido lo que la había llevado a decirle a Edward su secreto. Ella lo había mantenido por años sin decirle a una sola alma, ni siquiera a su propia madre, y entonces, de repente, suelta la verdad una mañana de domingo sobre una maceta de geranios a un hermoso extraño con graves problemas para manejar la ira. Se preguntaba que había estado esperando. Honestamente, el que él le dijera simplemente que se fuera fue uno de los mejores resultados, considerando las circunstancias.

Si no hubiera sido tan terrible, ella se hubiera reído por la ridiculez de todo eso. Bella todavía no sabía exactamente lo que la había llevado a revelar sus problemas en su atmósfera de esa manera. Había algo sobre él, sea su enojo, su odio o su determinación de hacerse incapaz de ser salvado. Había algo entre todo eso que le recordaban a Bella a ella misma y su auto impuesta soledad – su certeza de que nadie valía la pena para conocerlo o amarlo, ni siquiera ella misma. Y entonces, en ese pequeño segundo, ella pensó que había alguien igual de destruido que ella y tal vez, sólo tal vez, ellos podrían encontrar algún tipo del consuelo el uno en el otro.

O tal vez no.

Pero entonces, allí estaba él a las 3:30 a.m. Y cualquiera que fuera su significado, bueno o malo, ella no podía dejarlo parado allí. Así que, aunque Bella no sentía nada más que aprensión ante la imagen de Edward Masen en su camino de entrada horas antes del amanecer, no vacilo en darse la vuelta y moverse tan silenciosa y rápidamente como le era posible para salir de su habitación, cruzar el pasillo, bajar las escaleras y dirigirse a la puerta principal.

Cuando llego el momento de abrir la puerta, no obstante, lo hizo con precaución. Pudo haber parecido que Edward estaba afuera de pie, pero fácilmente pudo haber sido cualquier ladrón psicópata. De hecho, eso era más probable que el que fuera Edward, considerando como había dejado las cosas entre ellos tres semanas antes.

Bella abrió un poco la puerta, mirando con incertidumbre por debajo del pasador. Allí, de pie en el camino de entrada justo debajo de los escalones estaba Edward.

Ella sintió como se le detuvo la respiración. Era realmente él, desde sus manos demasiado grandes hasta su elaborada piel pálida. Se veía como una colisión emocional.

Tranquila y a la vez alarmada, Bella quitó el pasador y abrió la puerta por completo.

Se quedo mirando a Edward. Él le regreso la mirada. Sus ojos se veían salvajes y enrojecidos.

"Hola," dijo ella.


Ella se veía totalmente asustada. Edward no la culpaba; cualquier persona normal lo estaría. Alguien a quien apenas conocía, quien prácticamente le grito la última vez que hablaron, aparece de repente en tu puerta en medio de la noche luciendo como si hubiera sido arrastrado a través del infierno ida y vuelta. Ella probablemente pensaría que él había estado bebiendo, o peor.

Y él no tenía ni una maldita idea de que decirle. ¿Decirle la razón de que estuviera allí? Ni siquiera la sabía él mismo.

"Uh, hola," finalmente pudo responder. Bella todavía lo estaba mirando, la sorpresa y malestar claras en su rostro. También había algo más ahí, pensó Edward. Era un poco como… ¿preocupación? Aunque, ¿Por qué ella estaría preocupada por él? Era más probable que fuera ansiedad porque él intentará atacarla o algo así.

También se veía un poco asustada. Con una punzada de culpabilidad Edward recordó esa ocasión en el invernadero y se preguntó si ella estaría pensando en eso también. Se sentía mal por la forma en que le había gritado, pero en ese momento él había estado demasiado abrumado por sus palabras, aterrado de lo que ella estaba sugiriendo – que ella en verdad sabía y había visto por lo que él había pasado – que no había sido capaz de controlar su enojo. Él deseaba no haberlo hecho, al menos no, porque de repente se dio cuenta de que no le gustaba ver a Bella Swan molesta.

Entonces, recordó que todavía no había dicho nada ni ofrecido algún tipo de explicación de por que estaba allí en el camino de entrada de Bella a mitad de la noche.

"Mira, yo… realmente lo siento por esto," dijo, pasando una mano por su ya horrible cabello y mirando a su alrededor torpemente, viendo a todo menos a Bella. "Usualmente no hago esta mierda de acosador loco, pero yo… yo tenía que hablar con alguien y tú dijiste que… dijiste que podrías… dijiste que habías visto…" se detuvo, antes de obligarse a ver a Bella a los ojos. "El sueño. El mismo que siempre tengo. Lo tuve de nuevo. Fue peor de lo que ha sido por años. Y fue horrible y no sabía que hacer así que vine aquí, ¿bien? Y ahora ni siquiera se porque y supongo que es mejor que me de la vuelta y pretenda que esto nunca pasó. No te acosaré cuando vengas a arreglar el jardín el domingo, si es que todavía quieres venir, eso es, y no creo que este loco." Edward terminó en un arrebato casi incomprensible de palabras, su rostro estaba caliente mientras esperaba que Bella se riera. Se sentía más avergonzado de lo que jamás había estado en toda su vida, con un golpe de horror, se dio cuenta de que estaba al borde de las lágrimas. Cerró los puños en un intento de luchar contra ellas.

Entonces se dio cuenta de que Bella no se estaba riendo. Ella lo estaba viendo con la misma mirada de tranquila y desinteresada preocupación. Entonces, finalmente ella habló:

"¿Quieres entrar?"

"¿Que?"

"¿Quieres entrar?" repitió. "Sólo para… ya sabes, tranquilizarte un rato. Tomarte una taza de té, o algo. No tenemos que hablar sobre eso," dijo apresuradamente, "no si tú no quieres. Es sólo… bueno, probablemente todavía no deberías conducir de regreso a casa."

Ella terminó y miró tentativamente a Edward, esperando su respuesta. Él la miraba boquiabierto.

. Todo su mundo se estaba cayendo en pedazos y ella acababa de ofrecer mejorarlo con una taza de té.

"Uh, si," dijo al fin. "Eso estaría bien."


Ellos hablaron sobre eso, en realidad. Con tazas calientes de Lipton y un par de intactas galletas duras que Bella encontró hasta atrás en los gabinetes, Edward le contó a Bella algunas cosas más sobre su sueño. No todos los detalles, no algo de tiro largo. Solamente los básicos. Sólo lo que se necesitaba para ayudarlo a tranquilizarse y relajarse – la conversación actúo como una forma de catarsis de curación, como veneno siendo extraído de una herida. También hablaron sobre otra cosa. Bella le contó a Edward un poco sobre su habilidad – la primera vez que la descubrió, lo que se sentía, como lidiaba con ello. Ella le explicó sobre el día que se conocieron y la razón de que se estrellara en su jardín. Por supuesto, ella no le dijo que su sueño era el peor que alguna vez había experimentado. Ella no quería empujarlo de nuevo al borde.

También se sentaron en silencio por un largo tiempo. Había, sorprendentemente, mucha menos incomodidad de la que ninguno de ellos había esperado. Para el final, el ambiente pudo haber sido llamado fácil, sociable. Muchas horas después, cuando el cielo apenas comenzaba a clarear, un toque de alba presionando en el horizonte, Edward dijo, con algo de pesar, que sería mejor que se fuera.

Bella asintió. Ella lo acompañó a la puerta. Él se quedo de pie en el umbral, mirándola con una indecisa y desgarradora expresión. Finalmente dijo:

"Gracias. Gracias por dejarme entrar y… escuchar. Hubiera sido totalmente razonable que me hubieras hecho ir a casa."

"Cuando quieras."

Y ambos sabían que lo decía en serio.

"Así que… supongo que te veré el domingo, ¿no? ¿Arreglando el jardín?" Bella asintió. "Oh, genial. Hasta luego, pues."

Y entonces se fue, metiéndose en su carro y manejado por la silenciosa calle.

Bella lo observo irse. Entonces se giro y cerró la puerta tras ella.

Afuera, el amanecer llegó.


A partir de ese momento, las cosas cambiaron entre Bella y Edward. Era como si su disputa en el centro y todo lo que le siguió hubiera despejado la tensión entre ellos, para ser remplazada por una respetuosa compresión. Es casi imposible sentarte toda la noche con una persona y escuchar sobre sus secretos más profundos y oscuros, aunque con pocos detalles, y no formar algún tipo de lazo. Aunque esto ligeramente creció a algo más. La relación de Edward y Bella pudo haberse formado por causa de sus sueños, pero la tentativa amistad que se desarrollo entre ellos dos llego completamente por sí misma.

En verdad, ninguno de ellos se dio cuenta de que estaba pasando, fue muy gradual. Empezaron a encontrar excusas para pasar más tiempo juntos y haciéndolo descubrieron que tenían muchas cosas en común.

"¿Has visto La Haine?" Era una tarde de domingo y Bella acababa de terminar su trabajo del día en el jardín de Elizabeth. Había entrado a la casa para lavarse la tierra de las manos, y pasaba la puerta abierta de la sala cuando se detuvo, superada por la sorpresa.

En el sofá, con su espalda hacía la puerta, Edward respingo ligeramente. Se giro lejos de la televisión para ver a Bella, y era obvio por su expresión que no la había escuchado entrar. Sin mirar, presiono pause en el control remoto y la película que había estado viendo se congelo, las imágenes en blanco y negro de repente se suspendieron como fotografías de periódico.

"¿Qué fue eso?" preguntó, sus ojos en Bella. Ella se sonrojo con ligereza al tener repentinamente toda su atención.

"Dije que no sabía que habías visto La Haine," Bella señalo la pantalla congelada. Los increíbles ojos verdes de Edward todavía estaban pegados en ella y ella podía sentir sus mejillas calentándose más con cada segundo.

Edward se veía adorablemente confundido. "¿Por qué habrías de saberlo?" dijo, su ceño fruncido ligeramente.

Él tenía razón. ¿Por qué hay una rara conexión entre nosotros y, en cierta manera, siento que debería saber todo sobre ti? No, esa no era una respuesta exactamente aceptable.

"Es sólo que realmente me gustan las películas Francesas," dijo Bella. Eso era verdad, aunque no la respuesta correcta. "Soy un poco francófila, de hecho. La Haine es mí favorita. Amo el realismo que tiene. Es tan arenoso."

Edward la estaba mirando con una expresión ilegible. Bella se sentía nerviosa, como si hubiera dicho demasiado. Como si tal vez ella malinterpretó las señales de él – como si no estuvieran listos para intercambiar este tipo de información personal. Entonces Edward habló, sacándola de sus inseguridades.

"¿Quieres ver el resto conmigo?"

Demonios si.

"Si."

Y así Bella se encontró a sí misma pasando el resto de la tarde del domingo en el sofá de los Masen, la lengua extranjera pasaba agradablemente sobre ella mientras pretendía no darse cuenta del hecho de que Edward estaba apenas al ancho de una persona de distancia de ella. A pesar de las inevitables sombras de incomodidad, fue una de las mejores horas en la memoria de Bella.

Ese día fue la primera de las muchas conversaciones similares en las que ellos aprendían los gustos y disgustos del otro. Diferían tanto como estaban de acuerdo, pero de alguna manera no importaba; era la discusión en sí la que los acercaba:

"McEwan es un genio."

"McEwan es un cabrón arrogante, desagradablemente engreído por su propio talento."

"¿Cómo puedes decir eso?"

"Por que he leído sus novelas."

O:

"¿Esa es tu canción más reproducida? ¿En serio?"

"¿Qué tiene de malo el Soundtrack de Motion City?"

"Oh, vamos."

"¿Qué?"

"¿Intentas ser pretenciosamente indie, o es de naturaleza?"

Encontraron momentos robados en los cuales platicar – antes o después de la hora de jardinera de Bella, 'casuales' encuentros en el invernadero y desvíos de media hora de camino a sus respectivas escuelas – y en poco tiempo, ni Bella ni Edward podían imaginar un tiempo antes de haber entrado en la vida del otro.

Lo cual fue la razón de que, una tarde de sábado en Abril, Edward se encontró a sí mismo haciendo algo que nunca antes había hecho. Llevó a Bella al lugar.

Era un tranquilo lugar aislado junto al río, escondido para la calle por un crecido banco de arena. Allí, atascado en el lugar donde la grava y piedra se encuentran con la arena, estaba lo que quedaba de un viejo bote podrido.

Alguna tormenta lo había volcado de lado así que se atasco parado en la arena, proporcionando un perfecto lugar protegido para sentarse. Edward lo había descubierto un par de semanas después de su llegada a Arizona, pero hoy era el primer día que tría a Bella aquí. La expresión de su rostro cuando le dijo que era la única persona a la que le había contado sobre el lugar calentó su corazón.

Se sentaron en el suelo, mirando tranquilamente el río en un cómodo silencio. El sol estaba bajo en el cielo, y las nubes estaban teñidas de rosa. Edward se había preguntado tristemente si debió de haber cogido una manta antes de recoger a Bella en el trabajo, pero al parecer a ella no le importaba sentarse en la húmeda arena. Edward estaba aliviado; él no la había relacionado con una de esas chicas de alto mantenimiento.

Desde que llegaron allí hablaron sobre muchas cosas, empezando con el día en el invernadero de Bella – sin incidentes – hasta la última planta que Bella había salvado para el jardín de Elizabeth. Ahora avanzaron a discutir la obra que Edward estaba leyendo para Literatura Inglesa.

"Oh vamos, ¿no sientes aunque sea una ligera pena por él?" preguntó Bella, su expresión incrédula.

Edward sacudió la cabeza. "No, en absoluto. Macbeth eligió asesinar a Duncan para robar su corona, él es el villano."

"¡Pero Lady Macbeth lo convenció de hacerlo!"

"¿Y? Él es un adulto; es responsable de sus propias acciones. No puedes echarles la culpa a otras personas de ese tipo de cosas. Es como decir que esta bien golpear a un niño sólo por que tú fuiste golpeado al crecer. No esta bien, de hecho; es peor." La sonrisa que se había deslizado en su rostro mientras debatían había comenzado a desaparecer a medida que la conversación tomaba un giro más sombrío. Bella se veía ligeramente afligida; claramente, ella no tenía la intención de que él interpretara sus comentarios de esa forma.

Edward se pateó internamente por ser incapaz de tener una conversación completamente normal sin que de alguna forma relacionara cosas que es mejor olvidar. Busco algo que decir que salvara la situación.

"No obstante, simpatizó con Macbeth en ciertas maneras," dijo rápidamente. Bella sonrió ligeramente, insegura.

"¿Cómo?"

"¿Ves como después de matar a Duncan ya no puede dormir? '¡Ya no dormir!' –"

"'¿Acaso Macbeth asesino el sueño?'", interrumpió Bella, asintiendo. La expresión de su rostro era ilegible. "Si, lo se. ¿Qué hay con eso?"

"Bueno, siento lastima por él," replicó Edward, "debe ser horrible no ser capaz de dormir. Incluso cuando… incluso cuando los sueños son realmente malos, todavía es bienvenida la capacidad de dormir. Es la única vez en que consigues estar verdaderamente solo, ¿sabes? Es como una oportunidad de hacer frente a tu propia consciencia o lo que sea – solo te concentras en ti, en lugar de otras personas." Se detuvo y levanto la vista, repentinamente sintiéndose inseguro. No tenía intención de profundizar tanto, y estaba preocupado de que Bella pudiera burlarse de él o pensar que era pretencioso.

Lo que no había esperado era encontrar los ojos de ella llenos de lágrimas. Se quedo viéndola con sorpresa. "¿Qué pasa?" Ella sólo sacudió la cabeza, e intentando limpiar las lágrimas, sus ojos cayeron hacía el suelo.

De repente a Edward lo golpeó el hecho de que no era la única persona que podría sentirse afectado por el tema del sueño. Pensó irónicamente de lo equivocado que había sido su intento de aligerar el ambiente. Miró a Bella. Ya no había más lágrimas, pero estaba mirando intencionadamente al suelo, empujando finamente la arena con un trozo de concha que tenía en la mano derecha.

Edward quería cerrar el espacio entre ellos. Él quería llevarlos de regreso a donde estaban antes – discutiendo sobre libros con facilidad sin el recordatorio de sus problemas dividiéndolos y haciendo todo de un sabor agrio. Automática, instintivamente, se estiro y puso su mano en la de ella. Bella se congeló, la concha deslizándose por sus dedos. Sus ojos encontraron los del él.

Y lenta, vacilantemente, giro su palma para unirse a la de él. Sus dedos de entrelazaron y Edward sintió una lenta calidez esparciéndose dentro de él. Bella estaba sonrojándose, y Edward tenía la sensación de que posiblemente sus mejillas también habían comenzado a colorearse.

Más tarde en sus vidas, Bella y Edward regresarían la mirada a ese momento y decidirían que ese era el punto que giraba para marcar el principio de su futuro colectivo. Ese tentativo roce de piel con piel, apenas perceptible pero tan eléctrico como un rayo, el aceleramiento de los pulsos y el rubor rosa de anticipación mientras ellos se daban cuenta de lo que había estado ahí todo el tiempo – esos fueron los componentes de un instante que definiría todas sus vidas.

Quizás era el progreso natural del fatídico día cuando Bella se estrelló en el jardín de Edward. O quizás estaba destinado. Tal vez las vidas de Edward y Bella siempre habían estado guiadas hacía este momento, todo el dolor que habían enfrentado en el camino fueron simples obstáculos en una ruta hacía la absolución – una trayectoria hacía este momento de epifanía en la mitad de la silenciosa orilla del río bajo un coral crepúsculo.

Ese toque y todo lo que eso conllevaba pudo haber pasado por numerosas razones. Pero en ese preciso momento, Edward no se preocupó por las teorías. Todo lo que importaba para él era el presente; que, posiblemente, por primera vez en su vida casi adulta sus pensamientos estaban libres de los restos del pasado. Él hizo lo que sentía correcto. Se inclinó hacía Bella, alejando el cabello de su rostro con sus manos entrelazadas.

Y entonces, la besó.


Entonces, ¿que les parecio este capi? ¿bien? ¿mal? ¿traduzco tonterias? (que para mi no lo son xD)

Espero que les haya gustado n.n

Besos

Moni (: