Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es DQRC, yo sólo traduzco.


Canción del capítulo: I don't sleep, I dream por R.E.M


I'm looking for an interruption,
Do you believe?
You looking to dig my dreams
Be prepared for anything
You come into my little scene
Hooray, hooray, hip hip hooray
There's one thing I can guarantee:
You won't have to dig, dig too deep
Said leave me to lay, but touch me deep,
I don't sleep, I dream


Una Vida Vivida en Sueños

Desde el principio Bella supo que su relación con Edward no iba a ser fácil.

No era tan simple como un amor correspondido y atracción física, aunque tenían ambas cosas en abundancia. De hecho, esos eran los últimos de sus problemas, a veces Bella pensaba para si misma si sus ahora-más-que-frecuentes reuniones a la orilla del río eran algo seguro. El pensar en esos arrebatados segundos de privacidad y todo lo que contenían era suficiente para hacer que Bella se sonrojara y su interior se llenara de calidez.

No, los sentimientos de Bella y Edward definitivamente no eran el problema. Eran todas las otras cosas (y por 'otras cosas' Bella se refería invariablemente a sus pasados) las que les impedían tener una relación cercana a la normalidad.

Por ejemplo: el hecho de que ambos tuvieran situaciones familiares 'tensas' significaba que eran muy difícil para ellos implemente encontrar un lugar para estar juntos. Bella sabía que su mamá probablemente estaría encantada de que ella hubiera encontrado un chico que estuviera dispuesto a salir con ella (la falta de esos chicos era la razón por la cual Renee asumió que Bella era soltera), pero era ese mismo entusiasmo el que la hacía sentirse reacia a permitir una situación donde ella o Phil pudieran descubrir la existencia de Edward. Bella era lo suficientemente perceptiva para saber que iba a hacer falta más que un novio para cerrar la brecha entre su mamá y ella, y eso sólo renovaría el fanatismo de Renee en el plan 'Hacer a Bella Popular'.

Edward estaba incluso más entusiasmado en mantener en secreto su relación a su madre. No había duda de que Elizabeth lo sabía, en lo que a él respectaba. Bella no entendía completamente el porqué de eso, pero tenía la sensación de que, simplemente, Edward no confiaba en que su madre no arruinaría cada aspecto de su vida.

Bella y Edward no hablaban mucho sobre sus pasados entre ellos. Desde la primera vez que ella le explicó sobre su poder y él le contó a ella todo, habían evadido el tema la mayor parte del tiempo. No era tanto que tuvieran miedo de discutirlo, sino que simplemente no querían que eso definiera su relación.

A medida que pasaban más tiempo juntos, Bella notó un cambio en Edward. Él se relajaba cada vez más, menos al borde. Sonreía con una frecuencia que rayaba en regularidad y ella se preguntaba si parte de él se sentía aliviado de haber compartido finalmente la carga de pesadillas con alguien más. Ella no quería arruinar ese progreso obligándolo a revivir cosas que prefería olvidar. Pero a veces era inevitable. A veces no había forma de evadir el tema.

Uno de esos casos surgió no mucho después de su primera vez en el lugar.

Era martes en la tarde y estaban sentados en un pequeño restaurante a la orilla de la ciudad, cerca de donde la carretera de la costa se juntaba con la autopista. Bella había salido a hurtadillas de la casa para estar allí, su mamá y padrastro estaban demasiado absortos en hacer una fiesta para notar su ausencia. Edward la había recogido al final de la calle. En respuesta a la pregunta de Bella durante el trayecto, Edward le explicó que su mamá estaba en casa, en la cama. Por su tono de voz, Bella podría decir que ella no estaba sola.

Se hizo aún más obvio en el restaurante. Incluso si el comportamiento de Edward en el carro no hubiera delatado que su mente estaba en otros lugares más oscuros, su moderada distracción mientras comían lo hubiera hecho. Eso hizo que Bella se pusiera irracionalmente enojada. No con él – no, nunca con Edward – sino con su madre y su cadena de novios y cuán estúpida e ingenua había sido ella y como ella todavía parecía no tener idea del dolor que sus acciones le causaban a su hijo. Así que fue en la cúspide de ese enojo y frustración que Bella dejó escapar la pregunta que había estado en ella desde la primera vez que vio la pesadilla de Edward:

"¿Alguna vez se lo dijiste?"

"¿Qué?" preguntó, levantando la vista del tocino abandonado que tenía en el plato frente a él. Había sombras bajo sus ojos y su ceño estaba fruncido. Se veía cansado, triste y vulnerable, y Bella hizo una pausa, preguntándose tardíamente si habría sido buena idea sacar ese tema a relucir. No obstante, ahora tenía su atención así que tendría que seguir adelante, ya sea para bien o para mal. Respiró.

"Sólo me preguntaba si, ya sabes, alguna vez le dijiste a tu mamá. Sobre lo que pasó, esa vez…" ya se estaba sonrojando furiosamente para cuando terminó su oración. Miraba su plato avergonzada, internamente reprendía su estupidez. ¿Por qué, por qué, POR QUE le había preguntado? ¿Y si se enojaba? ¿Y si se iba? Ella espero, con el corazón latiéndole fuertemente, a que le gritara o se levantara de la mesa y se fuera. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, ella podía ver por el rabillo de su ojo que él todavía estaba sentado en la mesa.

Así que, con otro tranquilizador respiro, Bella se obligo a levantar la vista y mirar a Edward a los ojos. Ella estaba sorprendida por su expresión. Era asombrosamente tranquila; no había enojo en esos ojos verdes. Se veía un poco triste, sí, pero no devastadoramente. Bella se preguntó que significaría eso.

"No, nunca le dije," contesto con tranquilidad.

Bella ya había imaginado que esa sería la respuesta pero aún así eso estimuló toda una nueva ronda de preguntas. Vaciló, insegura si debería presionar su suerte al pedirle a Edward que relatara algo más. Entonces decidió que valía la pena la oportunidad para poder descubrir finalmente la verdad.

"¿Entonces no sabe?"

"No."

"Entonces, ¿Por qué se mudaron?" Edward parecía desconcertado por la facilidad con la que la pregunta había salido de Bella. Una sombra paso sobre sus ojos y sus facciones se endurecieron un poco. El efecto era como el de un obturador sobre una ventana; era como si en un instante todas las emociones que habían estado previamente hubieran sido cubiertas, protegiendo los pensamientos más íntimos de Edward de cualquier escrutinio exterior. Era el mismo mecanismo de defensa que Bella reconoció cuando conoció a Edward, hace tantas semanas. El corazón de Bella se tambaleó y se sonrojo de nuevo inclinando la cabeza.

"Lo siento," murmuró, estirándose para agarrar la mano de él. "No era mi intención hacer de esto un interrogatorio. Es sólo… sólo intento entender todo lo que pasó. No tienes que decirme nada, si no quieres." Era verdad. Bella nunca presionaría a Edward para que hablara sobre sus experiencias. Ella sólo quería aprender más sobre lo que había pasado para comenzar a intentar encontrar una manera de mejorar las cosas para él. Ella lo miró y espero que entendiera.

Por unos momentos las facciones de Edward se mantuvieron ilegibles, su expresión tan inflexible y poco informativa como la bruma. Entonces, de repente, se aflojo, su postura se relajo y su expresión se suavizo. Y el escudo se cae, pensó Bella. Suspiro internamente de alivio; lo había estado conteniendo. Hubo un momento ahí en el que ella se preocupo por haberlo echado a perder para siempre.

"No, esta bien," dijo Edward, apretando su mano. "Sólo que es difícil hablar sobre eso. Nunca antes se lo he dicho a nadie." Bella asintió rápidamente para mostrar su completa comprensión. El efecto fue muy efusivo, hasta el punto de que fue capaz de lastimarse el cuello en el proceso. Su mano voló instintivamente para frotarse el dolor, y ante la imagen de tal malestar derivado de un afán extremo de complacer, Edward se soltó riendo.

Y justo así, el estado de ánimo incómodo y cohibido que había estado pesando en su conversación durante toda la noche se desvaneció.

"Lo siento," Edward se rió de la expresión de Bella, la cual era confundida, sorprendida y aliviada en igual medida. "Pero eso fue comedia de oro."

"Estoy feliz de que pienses eso," Bella sonrió, sin molestarse en aparentar estar ofendida por sus palabras. Quito la mano del cuello y la apoyo en el hombro de él estabilizándose para poder inclinarse sobre la mesa y besarlo gentilmente. Sintió como sonreía bajo sus labios y regresaba el beso, pero entonces demasiado pronto – siempre demasiado pronto – él se alejó.

"No deberías distraerme si quieres una respuesta a tu pregunta," dijo Edward en voz baja de terciopelo que hizo que escalofríos de placer subieran por la espina de Bella.

"Te lo dije, no tienes que responderla," replicó Bella rápidamente, pero Edward llevo un dedo a los labios de ella, dejándola en silencio.

"Quiero responderla," dijo con seriedad, "quiero ser honesto contigo. Tú lo fuiste conmigo." Movió su mano para ponerla otra vez sobre la mesa y una pequeña parte de Bella lamentó su perdida. "Nos mudamos porque Elizabeth llegó un día y atrapo a… Rick," aquí, él titubeó un poco, y Bella acaricio su mano consoladoramente. Ella había escuchado muchas veces como Edward gritaba ese nombre en sus pesadillas para no saber lo difícil que era para él recordarlo. "Lo atrapo siendo un poco rudo conmigo. Ni siquiera puedo recordar la razón – probablemente porque le había respondido mal o me negué a llevarle unas frituras o algo. O quizá esa noche no estaba siendo tan sumiso con él." Su expresión se oscureció, y su puño derecho se apretó al borde de la mesa, tenía los nudillos blancos por la presión. "Cual fuera la razón, me golpeó con mucha fuerza. Tenía el labio cortado y el rostro hinchado. Estaba llorando, de espaldas contra la pared, cuando llegó Elizabeth. Se puso histérica; estaba realmente enojada. Tuvieron una gran pelea y ella lo corrió de la casa." Los ojos de Edward se estrecharon y bajo la vista a la mesa. "Cuando ella comenzó a gritar, creí por un momento que él le pegaría a ella, pero no lo hizo. No la toco, no en esa ocasión. Nunca la lastimó frente a mí; era como si quisiera hacerme creer que yo era el único suficientemente especial para recibir sus ataques." Edward casi escupió esa última parte, y había un tono roto y feo en su voz que rompió el corazón de Bella.

"Lo siento mucho, Edward," dijo ella. Era algo inútil decir eso, pero era todo lo que ella pudo lograr. Bella nunca se había sentido tan inútil, ni siquiera en los cientos de ocasiones que fue paralizada contra su voluntad por los sueños. Al menos entonces ella había sido la única en sufrir. Era más difícil sobrellevar el dolor de Edward. Ella no podía ver su rostro, así que no tenía manera de saber si él había escuchado sus palabras, mucho menos si las reconoció. A pesar de eso, él continúo.

"Después de que se fue, Elizabeth me preguntó si Rick me había golpeado antes. Le dije que sí. No era una mentira; él se ponía bastante… violento cuando yo no le seguía la corriente a sus juegos."

Bella se sintió enferma de rabia.

"Empacó nuestras maletas y nos fuimos de la ciudad esa noche. Elizabeth no tenía ni idea de a donde íbamos; sólo condujo por la carretera, tomando desvíos al azar. Estuvo sollozando todo el tiempo. Es algo asombroso que no haya chocado." Se detuvo, y finalmente se obligó a mirar a Bella. Sus ojos estaban rojos.

"Entonces, ¿ella nunca supo?" dijo Bella tentativamente. "Nunca supo sobre… todo lo demás." Edward sacudió la cabeza.

Bella no le preguntó a Edward por que nunca le contó a su madre toda la historia. No quería hacerlo pasar por más tensión emocional esa noche, y como fuera, ella tenía una idea bastante certera de cual sería la respuesta. Bella sabía lo que se sentía tener un secreto que no podías compartir con nadie, por miedo de que causara más daño que beneficios. Ella entendía lo que se sentía el no poder hablar con tu propia madre. Ella sabía lo que se sentía culparlos secretamente por algo que te paso a ti.

"Ella no es una santa, Bella," dijo Edward de repente. Él estaba viendo a Bella con intensidad, casi como una emoción cercana al fuego en sus ojos. Era casi como si él intentara justificar su propia rabia. "Me refiero a Elizabeth. Claro, nos saco de la ciudad cuando se entero de lo de Rick, pero fue solamente cuando tuvo la evidencia de lo que él estaba haciendo en sus propias manos y ya no podía seguir ignorándolo. Si ella hubiera puesto atención, tal vez lo hubiera descubierto antes. Tal vez nunca hubiera pasado."

Bella sabía que no había nada que ella pudiera hacer o decir para hacer cambiar de opinión a Edward. De hecho, ella no estaba segura si opinaba diferente a él. Así que sólo siguió agarrando su mano con fuerza, esperando que eso lo regresara a la normalidad, y aliviara un poco el dolor.

Afuera, los faros de los carros que pasaban se difuminaban en largos senderos de luz, uniendo la carretera en cadena.

Fue Edward quien finalmente sugirió que se fueran. Casi arrastro a Bella fuera del lugar cuando se dio cuenta de que la viejita que estaba a unas mesas de ellos se veía peligrosamente cerca de dormirse sobre sus papas. Después de vaciar los escasos contenidos de su cartera en la mesa para pagar la cuenta, Edward llevo a Bella con firmeza al carro. En el camino a casa, sus ojos se habían mantenido desviándose de la carretera para revisarla a ella, o para escanear las calles y casas cercanas. Un par de veces murmuro algo por lo bajo sobre no haberse dado cuenta de lo tarde que era y Bella lo escuchó usar claramente la palabra 'imprudente'.

Pero su viaje transcurrió sin mayores daños. En ninguna ocasión Bella sintió que sus ojos rodaban en sus cuencas; ni el ensordecedor rugido en sus oídos. Su mente permaneció impermeable a los ataques de los sueños de otras personas. Cuando se estacionaron afuera de la casa de Bella, Edward preguntó con curiosidad el por que de eso. Ella le recordó la naturaleza impredecible de su poder.

Fue la primera mentira que Bella le dijo Edward.

Bueno, mitad-mentira. Era una mentira porque Bella conocía muy bien la razón de no haber sido afectada por ningún sueño, y no era la razón que ella le había dado a Edward. No obstante, la razón era otro ejemplo de lo impredecible que podía ser su poder.

Porque la verdad era esta: en los últimos meses, Bella Swan había estado viendo un conjunto de sueños más que cualquier otro; en el último par de semanas, esos sueños habían sido todos los que veía.

Y esos sueños pertenecían a Edward Masen.


¡NOTA IMPORTANTE, FAVOR DE LEER!

Bien, chicas, como muchas saben, este año entro a la Universidad, en Agosto. Hoy me dieron los datos para el examen de admisión y, aunque no me dijeron que día extactamente me tocaba hacer el examen, sí me dijeron que los examenes de admisión comenzaban a partir del 13 de febrero. Les comunico esto porque a partir del 1 de febrero y hasta después de que pase mi examen, no voy a actualizar. La Universidad es mi prioridad ahora y necesito dedicarle tiempo completo.

Me hace sentir mal dejar por tanto tiempo las actualizaciones, pero no creo tener tiempo, espero poder contar con su comprensión. Según mis calculos, espero estar de regreso para la semana del 20 de febrero.

El siguiente capi es el último, lo tendré listo en cuanto pasé mi examen.

Gracias por sus reviews ^^

Besos

Moni (: