Disclaimer: Los personajes son de Shungiku Nakamura, sólo hago esto por diversión y pasatiempo.

Advertencia: Yaoi (relación chicoxchico) si no te gustan este tipo de cosas no leas, por favor.

Summary: Serie de 1O drabbles; KisaxYukina: O2.- Sonrisa. Porque la sonrisa de Yukina podía alegrar un poco esos días malos.


Detalles.

.

O2.- Sonrisa.

Estaba hecho una mierda y él mejor que nadie lo sabía. Su día había estado horrible, se sentía cansado, los ojos le pesaban, la cabeza le dolía y para colmo tenía hambre, mucha hambre. Se preguntó cuándo fue la última vez que comió como debería ser. Suspiró cansado, cerrando los ojos.

Su semana tampoco había sido muy buena; una de sus autoras se había retrasado al entregar su manuscrito, lo que significaba gritos de Takano-san por todos lados, una semana sin dormir, bañarse, comer o siquiera ver el sol. Y ni hablar tener una vida como cualquier persona "normal". Ser editor estaba acabando lentamente con él.

Su vida y su trabajo eran una mierda. Y no cualquiera, sino una grande.

Se llevó una mano a la cabeza y se revolvió sus cabellos color azabache, el dolor de cabeza lo estaba matando. Tan sólo quería llegar a casa, prepararse una sopa instantánea y echarse a dormir por horas —aunque a veces le parecían segundos—.

Antes de darse cuenta, ya estaba en la puerta de su departamento, así que decidió buscar sus llaves. Primero revisó los bolsillos de su pantalón, luego los de su chamarra y al final los frontales de su camiseta.

Maldijo un par de veces cuando se percató que sus llaves estaban perdidas, seguramente se encontraban dentro de su maleta llena de papeles, carpetas, plumones rojos, lapiceros y otras cosas que no recordaba tener ahí dentro.

Con un suspiro frustrado, metió la mano dentro de su maletín y comenzó a buscar.

—¡Claro llaves, ustedes también pónganse en contra mía! —Masculló entre dientes, al no poder encontrarlas. Buscó durante unos momentos más hasta que dio con ellas, estaban en un lugar recóndito, por eso le habían dado tanto trabajo hallarlas. —La próxima vez les pondré un llavero dos veces más grande. A ver si así dejan de perderse.

Odiaba la vida y seguro que la vida le odiaba a él también (Y no es que fuera negativo, para nada, simplemente era realista). Además casi podría jurar que nada cambiaría el mal día que estaba teniendo. Cansado de su mala suerte, metió la llave dentro de la cerradura y giró la perilla.

—¡Oh, Kisa-san! ¡Bienvenido a casa! —Le saludó su joven pareja, mientras le miraba con una destellante sonrisa. Su corazón latió con más fuerza de lo normal y sintió algo de calor en sus mejillas.

—Emm… uh… estoy en casa. —Murmuró, desviando la mirada. Yukina volvió a sonreírle tiernamente. Su corazón latió nuevamente.

—Luces cansado, Kisa-san. ¿Estás bien? —Le preguntó acercándose a él, hasta el punto de acarrarlo en una pared. Shouta sudó frío, si Yukina se enteraba que le dolía la cabeza le obligaría a ir al médico y realmente no tenía ganas de ir a ningún lado.

—Ah, sí, umm, estoy bien. —Rió nerviosamente y se escabulló de entre los brazos del castaño, alejándose lo más posible de él. —Es sólo que tengo hambre y algo de sueño, realmente no fue un buen día para mí.

Yukina pareció relajarse, él casi suspiró. Se había salvado de esta.

—¡Entonces ve a darte un baño, la cena ya casi está lista! Hice la cama hace un rato, así que podrás ir a dormir una vez que acabes. No te preocupes por lo demás, yo me haré cargo. —Le avisó.

Kisa asintió para luego lanzar sus cosas a una esquina de su departamento, quitarse los zapatos y caminar hacia el baño, mientras Yukina se dirigía a la cocina con otra sonrisa. Él se sonrojó al pensar en todas las cosas que hacia su amante por él y se preguntó si debía hacer algo para agradecerle por todo. Suspiró y ladeó un poco la cabeza.

Por su mente pasó una imagen de Yukina sonriéndole, provocando en él otro sonrojo involuntario y otro látido de su corazón. Aunque aún había un montón de cosas acerca del amor que no comprendía del todo, sabía de antemano que realmente amaba a Yukina y no sólo por su rostro, sino por esa dulce sonrisa que hacia sus días malos cambiar un poco, volviéndose un tanto alegres y, al menos, soportables. Definitivamente, Yukina y su sonrisa eran los únicos responsables de ello.

Bueno, debía aceptarlo, la vida no le odiaba del todo.


N/A: ¡Gracias por leer! Los reviews me hacen la personita más happy del universo; ¡Gracias por ellos!


¿Review? *-*!