Capítulo 2

Bella POV

-¿Cuándo te lo dijo tu madre?- le pregunté a Edward en cuanto estuvimos solos en la cocina. Estaba reprimiendo mis lágrimas que amenazaban por salir. ¿Por qué tenía que aguantar esto de Charlie?

-Desde el primer día...- contestó Edward sin mirarme- ¿Y qué has hecho de cena?- preguntó intrigado.

-¡No intentes cambiarme el tema!- dije con un cuchillo en la mano. No me di cuenta que lo tenía en alto, y que había sido por eso que Edward había retrocedido un par de pasos. Me reí- Tranquilo, no pienso apuñalarte... por ahora...- dije restándole importancia. Edward soltó un suspiro:

-Eso es fantástico- dijo soltando una carcajada.

-Entonces- dije dando un respingo- ¿Hace cuánto que tu madre y mi padre están saliendo?- pregunté mirándolo a los ojos.

Él no pudo resistirse al poder de mi mirada, y bajando la vista, se rindió:

-Hace poco menos de un año...- dijo mirando al piso.

-No puede ser...- dije llevándome las manos al rostro.

-Y eso no es todo- prosiguió con mucha audacia- Bella... yo sé para qué es esta cena.

-¿Hay más?- pregunté incrédula aún. Edward asintió:

-Ehh... ¿Cómo decirlo?- balbuceó pensativo- Bien- dijo luego de un momento- Por "accidente" escuché a mi madre hablar por teléfono con Charlie el otro día. Estaban planeando la cena... Y también oí algo más...- se acercó a mí y puso sus manos en mi hombros- Bella... mi mamá le dijo a Charlie que lo de la cena sería preciso para decirnos... -suspiró- ...que dentro de poco viviremos todos juntos... y que nos iremos a vivir a Washington, Forks creo que se llamaba la localidad...

Me quedé en silencio. No era capaz de articular palabra, ¡todo fue para mí en un día!

-¡¿Te gusta hacerme sufrir, no?- le grité a Edward. El abrió un poco los ojos, pero luego negó con la cabeza, y con cuidado comenzó a limpiarme las lágrimas con sus pulgares.

-Odio hacer sufrir a las personas... Éste es mi gran defecto: soy demasiado sincero... - guardó silencio durante un minuto- No creas que para mí ha sido fácil- levanté la vista- Pese a que odie a mi padre...- desvió la mirada cuando lo mencionó. Yo no odiaría a mi padre nunca, ni aunque me hubiera hecho esto mismo, no lo odiaba. Edward debía de tener una razón muy fuerte como para odiarlo:

-Mi madre estuvo muy mal desde el divorcio... - prosiguió- Bueno, eso hasta que conoció a Charlie... - me miró a los ojos- No les arrebates su felicidad, ahora, en el ocaso de su vida...- me reí- ¡Te hice reír! Bien hecho, Edward- dijo con una soberbia, que me dio más risa. Será genial tener un... hermano como Edward.

Un mes después...

-¡Sube, Bella!- me gritó Edward desde el desván.
Había subido absolutamente todas mis cosas en cajas al camión, unos días antes. Todo ya estaba en nuestra nueva casa, pero había olvidado empacar lo del desván. Todo estaba lleno de polvo, y como me hacía mal, le ordené a Edward que sacara las cosas de allí. Últimamente hacía todo lo que yo le ordenaba:

-¿Qué pasa?- pregunté subiendo al desván. Me mostró una muñeca que tenía en sus manos. Estaba sucia y se veía que tenía varios años allí escondida:

-¿La guardo también?- preguntó rascándose la cabeza. La tomé entre mis manos. Primero iba a decir que no, pero algo en esa muñequita me hizo guardarla en la caja que Edward tenía en sus piernas:

-Creo que eso es todo...- dijo mirando a su alrededor- Hazme el favor...- dijo entregándome la caja en mis manos. Pesaba bastante, pero podía con ello:

-Supongo que tengo que hacértelo...- dije riendo.

Bajamos las escaleras y me quedé un par de minutos mirando la vieja y linda casa de madera en la que había crecido. La extrañaría demasiado.

-Te veo acomplejada con la caja- me dijo Edward sonriendo. No me había dado cuenta que aún sostenía la caja del desván:

-Te hago el favor...- me dijo quitándola de mis manos. Casi se le calló de lo pesaba que estaba. Solté una carcajada:

-¡Gran favor!- exclamé riendo aún. Me crucé de brazos, y me subí a la Van de Charlie. Esme ya estaba allí con él, esperando a que subiéramos. Edward guardó la caja atrás, y se sentó junto a mí.

-¿Vamos?- dijo Charlie con una nota de nostalgia en su voz.

-Sí...- susurré. Miré mi casa sólo una vez más, y después de eso, no volteé la cabeza. Nada nos ataba aquí; Charlie se había transferido como jefe de la policía en Forks, y habíamos arrojado las cenizas de mamá al mar hacía un par de semanas.

De pronto, Edward se recostó sobre mis piernas. Lo miré enarcando una ceja:

-Me lo debes- dijo apuntándome con un dedo. Era cierto, había hecho todo lo que yo debía hacer hoy, más su trabajo. Debía de estar cansado. Después de un par de minutos, ya estaba dormido. Saqué mi celular y comencé a escuchar música.

Ya era tiempo, en pocas horas nos encontraríamos en Forks, nuestro nuevo hogar...

El último mes había sido muy interesante. Esme venía casi todos los días a ver a Charlie, y así aproveché de conocerla un poco más; era una persona maravillosa.

También Edward venía de vez en cuando, y cuando Charlie y Esme salían, él venía a ayudarme a estudiar, ya que era un año mayor que yo. Nuestros padres esperaron a que se acabara el año escolar y empezaran las vacaciones para irnos, exactamente un mes.

A mí me quedaban dos años para salir de preparatoria y a Edward sólo su último año, que lo pasaría en Forks, claro.

A veces él me hacía recordar aquel primer día en que lo conocí a él y a su madre, y de lo enfadada que estaba porque Charlie no me había dicho nada. Le fascinaba molestarme con eso. Pero en realidad ahora la idea no me parecía para nada aterradora. De hecho, me fascinaba; una nueva familia, una nueva casa y una nueva vida. Todo marchaba de maravilla. Y quién sabe, quizá era esto lo que le hacía tanta falta a mi vida...


hola qui de nuevo con el segundo cap espero que lo ayan disfrutado